LIBROS POÉTICOS y SAPIENCIALES
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| Job | 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 , 13 , 14 , 15 , 16 , 17 , 18 , 19 , 20 , 21 , 22 , 23 , 24, 25, 26 , 27 , 28 , 29 , 30 , 31 , 32 , 33, 34 , 35 , 36 , 37 , 38 , 39 , 40, 41 , 42 |
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Salmos
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1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 , 13 , 14 , 15 , 16 , 17 , 18 , 19 , 20 , 21 , 22 , 23 , 24, 25, 26 , 27 , 28 , 29 , 30 , 31 , 32 , 33, 34 , 35 , 36 , 37 , 38 , 39 , 40 , 41 , 42 , 43 , 44 , 45 , 46 , 47 , 48 , 49 , 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 106, 107, 108, 109, 110, 111, 112, 113, 114, 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121, 122, 123, 124, 125, 126, 127, 128, 129, 130, 131, 132, 133, 134, 135, 136, 137, 138, 139, 140, 141, 142, 143, 144, 145, 146, 147, 148, 149, 150 |
| Proverbios | 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 , 13 , 14 , 15 , 16 , 17 , 18 , 19 , 20 , 21 , 22 , 23 , 24, 25, 26 , 27 , 28 , 29 , 30 , 31 |
| Eclesiastés | 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 |
| Cantar de los Cantares | 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 |
| Sabiduría | 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 , 13 , 14 , 15 , 16 , 17 , 18 , 19 |
| Eclesiástico | 0 , 1 , 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 , 10 , 11 , 12 , 13 , 14 , 15 , 16 , 17 , 18 , 19 , 20 , 21 , 22 , 23 , 24 , 25 , 26 , 27 , 28 , 29 , 30 , 31 , 32 , 33, 34 , 35 , 36 , 37 , 38 , 39 , 40 , 41 , 42 , 43 , 44 , 45 , 46 , 47 , 48 , 49 , 50, 51 |
JOB
Job 1
1 Había una vez en el país de Us un hombre llamado Job: hombre cabal, recto, que
temía a Dios y se apartaba del mal.
2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas.
3 Tenía también 7.000 ovejas, 3.000 camellos, quinientas yuntas de bueyes,
quinientas asnas y una servidumbre muy numerosa. Este hombre era, pues, el más
grande de todos los hijos de Oriente.
4 Solían sus hijos celebrar banquetes en casa de cada uno de ellos, por turno, e
invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.
5 Al terminar los días de estos convites, Job les mandaba a llamar para
purificarlos; luego se levantaba de madrugada y ofrecía holocaustos por cada uno
de ellos. Porque se decía: "Acaso mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en
su corazón." Así hacía Job siempre.
6 El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también
entre ellos el Satán.
7 Yahveh dijo al Satán: "¿De dónde vienes?" El Satán respondió a Yahveh: "De
recorrer la tierra y pasearme por ella."
8 Y Yahveh dijo al Satán: "¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie
como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del
mal!"
9 Respondió el Satán a Yahveh: "Es que Job teme a Dios de balde?
10 ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus
posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el
país.
11 Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la
cara!"
12 Dijo Yahveh al Satán: "Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo
de no poner tu mano en él." Y el Satán salió de la presencia de Yahveh.
13 El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa
del hermano mayor,
14 vino un mensajero donde Job y le dijo: "Tus bueyes estaban arando y las asnas
pastando cerca de ellos;
15 de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados los
pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Cayó del cielo el
fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta consumirlos. Sólo yo pude
escapar para traerte la noticia."
17 Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: "Los caldeos, divididos
en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los llevaron, y a los
criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Tus hijos y tus
hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor.
19 De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las cuatro
esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que perecieron. Sólo
yo pude escapar para traerte la noticia."
20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y postrado en
tierra,
21 dijo: "Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré. Yahveh dio,
Yahveh quitó: ¡Sea bendito el nombre de Yahveh!"
22 En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra Dios.
Job 2
1 El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también
entre ellos el Satán.
2 Yahveh dijo al Satán: "¿De dónde vienes?" El Satán respondió a Yahveh: "De
recorrer la tierra y pasearme por ella."
3 Y Yahveh dijo al Satán: "¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como
él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal!
Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has incitado contra él para
perderle."
4 Respondió el Satán a Yahveh: "¡Piel por piel! ¡Todo lo que el hombre posee lo
da por su vida!
5 Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; ¡verás si no te maldice a
la cara!"
6 Y Yahveh dijo al Satán: "Ahí le tienes en tus manos; pero respeta su vida."
7 El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna
desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
8 Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.
9 Entonces su mujer le dijo: "¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a
Dios y muérete!"
10 Pero él le dijo: "Hablas como una estúpida cualquiera. Si aceptamos de Dios
el bien, ¿no aceptaremos el mal?" En todo esto no pecó Job con sus labios.
11 Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían
sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y
Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle.
12 Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a
llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza.
13 Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches.
Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
Job 3
1 Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día.
2 Tomó Job la palabra y dijo:
3 ¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: "Un varón ha sido
concebido!"
4 El día aquel hágase tinieblas, no lo requiera Dios desde lo alto, ni brille
sobre él la luz.
5 Lo reclamen tinieblas y sombras, un nublado se cierna sobre él, lo estremezca
un eclipse.
6 Sí, la oscuridad de él se apodere, no se añada a los días del año, ni entre en
la cuenta de los meses.
7 Y aquella noche hágase inerte, impenetrable a los clamores de alegría.
8 Maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a Leviatán.
9 Sean tinieblas las estrellas de su aurora, la luz espere en vano, y no vea los
párpados del alba.
10 Porque no me cerró las puertas del vientre donde estaba, ni ocultó a mis ojos
el dolor.
11 ¿Por qué no morí cuando salí del seno, o no expiré al salir del vientre?
12 ¿Por qué me acogieron dos rodillas? ¿por qué hubo dos pechos para que mamara?
13 Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz,
14 con los reyes y los notables de la tierra, que se construyen soledades;
15 o con los príncipes que poseen oro y llenan de plata sus moradas.
16 O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no vieron la
luz.
17 Allí acaba la agitación de los malvados, allí descansan los exhaustos.
18 También están tranquilos los cautivos, sin oír más la voz del capataz.
19 Chicos y grandes son allí lo mismo, y el esclavo se ve libre de su dueño.
20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tienen amargada el
alma,
21 a los que ansían la muerte que no llega y excavan en su búsqueda más que por
un tesoro,
22 a los que se alegran ante el túmulo y exultan cuando alcanzan la tumba,
23 a un hombre que ve cerrado su camino, y a quien Dios tiene cercado?
24 Como alimento viene mi suspiro, como el agua se derraman mis lamentos.
25 Porque si de algo tengo miedo, me acaece, y me sucede lo que temo.
26 No hay para mí tranquilidad ni calma, no hay reposo: turbación es lo que
llega.
Job 4
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 Si se intentara hablarte, ¿lo soportarías?Pero ¿quién puede contener sus
palabras?
3 Mira, tú dabas lección a mucha gente, infundías vigor a las manos caídas;
4 tus razones sostenían al que vacilaba, robustecías las rodillas endebles.
5 Y ahora que otro tanto te toca, te deprimes, te alcanza el golpe a ti, y todo
te turbas.
6 ¿No es tu confianza la piedad, y tu esperanza tu conducta intachable?
7 ¡Recuerda! ¿Qué inocente jamás ha perecido? ¿dónde han sido los justos
extirpados?
8 Así lo he visto: los que labran maldad y siembran vejación, eso cosechan.
9 Bajo el aliento de Dios perecen éstos, desaparecen al soplo de su ira.
10 Ruge el león, brama la leona, mas los dientes de los leoncillos quedan rotos.
11 Perece el león falto de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.
12 A mí se me ha dicho furtivamente una palabra, mi oído ha percibido su
susurro.
13 En las pesadillas por las visiones de la noche, cuando a los hombres el
letargo invade,
14 un temblor me entró, un escalofrío, que estremeció todos mis huesos...
15 Se escurre un soplo por mi rostro, eriza los pelos de mi carne.
16 Alguien surge... no puedo reconocer su cara; una imagen delante de mis
ojos. Silencio..., después oigo una voz:
17 "¿Es justo ante Dios algún mortal? ¿ante su Hacedor es puro un hombre?
18 Si no se fía de sus mismos servidores, y aun a sus ángeles achaca desvarío,
19 ¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla, ellas mismas hincadas
en el polvo! Se les aplasta como a una polilla;
20 de la noche a la mañana quedan pulverizados. Para siempre perecen sin
advertirlo nadie;
21 se les arranca la cuerda de su tienda, y mueren privados de sabiduría."
Job 5
1 ¡Llama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿a cuál de los santos vas a dirigirte?
2 En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio.
3 Yo mismo he visto al insensato echar raíces, y sin tardar he maldecido su
morada:
4 ¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta!
5 Su cosecha la devora un hambriento, pues Dios se la quita de los dientes, y
los sedientos absorben su fortuna.
6 No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción.
7 Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo los hijos del
relámpago.
8 Yo por mí a Dios recurriría, expondría a Dios mi causa.
9 El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin número.
10 El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas a los
campos.
11 Para poner en alto a los postrados, y que los míseros a la salud se eleven,
12 las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus intrigas.
13 Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace ciego.
14 En pleno día tropiezan con tinieblas, a mediodía van a tientas cual si fuese
de noche.
15 El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del violento.
16 Así el débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia.
17 ¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la
lección de Sadday!
18 Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego cura
con su mano;
19 seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te
alcanzará.
20 Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del alcance de la
espada.
21 Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la devastación,
cuando se acerque.
22 Te reirás de la sequía y de la helada, y no temerás a las bestias de la
tierra.
23 Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje vivirá en paz
contigo.
24 Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando revises tu
morada.
25 Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la hierba de la
tierra.
26 Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su tiempo.
27 Todo esto es lo que hemos observado: y así es. A ti te toca escuchar y
aprovecharte.
Job 6
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza
juntos!
3 Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se desmandan.
4 Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno, y contra
mí se alinean los terrores de Dios.
5 ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje?
6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún gusto?
7 Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.
8 ¡Ojalá se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza,
9 que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!
10 Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos crueles,
por no haber eludido los decretos del Santo.
11 ¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi
alma?
12 ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?
13 ¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda?
14 El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday.
15 Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho
de torrentes que pasan:
16 turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;
17 pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en
su lecho.
18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y
se pierden.
19 Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá.
20 Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan
confundidos.
21 Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.
22 ¿He dicho acaso: "Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes;
23 arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?"
24 Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado.
25 ¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican
vuestras críticas?
26 ¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el
viento?
27 ¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio
amigo!
28 Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.
29 ¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!
30 ¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?
Job 7
1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de
mercenario sus jornadas?
2 Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que espera su
salario,
3 así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor.
4 Al acostarme, digo: "¿Cuándo llegará el día?"Al levantarme: "¿Cuándo será de
noche?", y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.
5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y
supura.
6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al acabarse el
hilo.
7 Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la dicha.
8 El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no existiré.
9 Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.
10 No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar.
11 Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu,
me quejaré en la amargura de mi alma.
12 ¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra
mí?
13 Si digo: "Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos",
14 con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones.
15 ¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores!
16 Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un soplo son mis
días!
17 ¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas en él tu
corazón,
18 para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le escudriñes?
19 ¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de tragar
saliva?
20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me
has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado?
21 ¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta? Pues ahora me
acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.
Job 8
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 ¿Hasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán las razones
de tu boca?
3 ¿Acaso Dios tuerce el derecho, Sadday pervierte la justicia?
4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos.
5 Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday,
6 si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y restaurará tu
morada de justicia.
7 Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro.
8 Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de sus
padres.
9 Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra nuestros días en la
tierra.
10 Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas
máximas:
11 "¿Brota acaso el papiro sin marismas? ¿Crece sin agua el junco?
12 Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se marchita.
13 Tal es el fin de los que a Dios olvidan, así fenece la esperanza del impío.
14 Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña.
15 Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no resiste.
16 Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salían sus renuevos.
17 Sobre un majano entrelazadas sus raíces, vivía en una casa de piedra.
18 Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: "¡No te he visto jamás!"
19 Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo brotan otros."
20 No, Dios no rechaza al íntegro, ni da la mano a los malvados.
21 La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo.
22 Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la tienda de los
malos.
Job 9
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?
3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.
4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió
bien librado?
5 El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.
6 El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.
7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.
8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.
9 El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.
10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.
11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.
12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: "¿Qué es lo que
haces?"
13 Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.
14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!
15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!
16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.
17 ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,
18 y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!
19 Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso!Si de justicia, ¿quién le
emplazará?
20 Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.
21 ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!
22 Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.
23 Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los
inocentes.
24 En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus
jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
25 Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.
26 Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la
presa.
27 Si digo: "Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre",
28 me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por
inocente.
29 Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?
30 Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,
31 tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.
32 Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos
en juicio.
33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,
34 y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.
35 Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.
Job 10
1 Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la
amargura de mi alma.
2 Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
3 ¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el
plan de los malvados avalar?
4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?
5 ¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,
6 ¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
7 aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos
librar!
8 Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres
destruirme!
9 Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de
devolverme.
10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
11 De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.
12 Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
13 Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente
quedaba:
14 el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
15 Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza,
¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
16 Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.
17 Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me
asaltan tus tropas de relevo.
18 ¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo;
19 sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la
tumba.
20 ¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un
poco de consuelo,
21 antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,
22 tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la
calígine.
Job 11
1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
2 ¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener razón?
3 ¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te confunda?
4 Tú has dicho: "Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable."
5 ¡Ojalá Dios hablara, que abriera sus labios para responderte
6 y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda sagacidad!
Sabrías entonces que Dios olvida aún parte de tu culpa.
7 ¿Pretendes alcanzar las honduras de Dios, llegar hasta la perfección de Sadday?
8 Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol: ¿qué puedes
tú saber?
9 Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.
10 Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?
11 Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y atiende a ella.
12 El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre.
13 Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,
14 si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en tus tiendas
la injusticia,
15 entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.
16 Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.
17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la mañana será la
oscuridad.
18 Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido te acostarás
tranquilo.
19 Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.
20 Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa; su
esperanza es el último suspiro.
Job 12
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 En verdad, vosotros sois el pueblo, con vosotros la Sabiduría morirá.
3 Yo también sé pensar como vosotros, no os cedo en nada: ¿a quién se le ocultan
esas cosas?
4 La irrisión de su amigo, eso soy yo, cuando grito hacia Dios para obtener
repuesta. ¡Irrisión es el justo perfecto!
5 "¡Al infortunio, el desprecio! - opinan los dichosos -; ¡un golpe más a quien
vacila!"
6 Mientras viven en paz las tiendas de los salteadores, en plena seguridad los
que irritan a Dios, los que meten a Dios en su puño!
7 Pero interroga a las bestias, que te instruyan, a las aves del cielo, que te
informen.
8 Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar.
9 Pues entre todos ellos, ¿quién ignora que la mano de Dios ha hecho esto?
10 El, que tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de toda
carne de hombre.
11 ¿No es el oído el que aprecia los discursos, como el paladar saborea los
manjares?
12 ¿No está entre los ancianos el saber, en los muchos años la inteligencia?
13 Pero con él sabiduría y poder, de él la inteligencia y el consejo.
14 Si él destruye, no se puede edificar; si a alguno encierra, no se puede
abrir.
15 Si retiene las aguas, sobreviene sequía, si las suelta, avasallan la tierra.
16 Con él la fuerza y la agudeza; suyos son seducido y seductor.
17 A los consejeros hace él andar descalzos, y entontece a los jueces.
18 Desata la banda de los reyes y les pasa una soga por los lomos.
19 Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están más firmes.
20 Quita el habla a los más hábiles y a los ancianos arrebata el juicio.
21 Sobre los nobles vierte el menosprecio y suelta la correa de los fuertes.
22 Revela la profundidad de las tinieblas, y saca a la luz la sombra.
23 Levanta a las naciones y luego las destruye, ensancha a los pueblos y luego
los suprime.
24 Quita el ánimo a los jefes del país, los hace vagar por desierto sin camino;
25 y andan a tientas en tinieblas, sin luz, se tambalean como un ebrio.
Job 13
1 ¡Oh!, mis ojos han visto todo esto, mis orejas lo han oído y entendido.
2 Sí, yo lo sé tan bien como vosotros, no os cedo en nada.
3 Pero es a Sadday a quien yo hablo, a Dios quiero hacer mis réplicas.
4 Vosotros no sois más que charlatanes, curanderos todos de quimeras.
5 ¡Oh, si os callarais la boca! sería eso vuestra sabiduría.
6 Oíd mis descargos, os lo ruego, atended a la defensa de mis labios.
7 ¿En defensa de Dios decís falsía, y por su causa razones mentirosas?
8 ¿Así lucháis en su favor y de Dios os hacéis abogados?
9 ¿No convendría que él os sondease? ¿Jugaréis con él como se juega con un
hombre?
10 El os dará una severa corrección, si en secreto hacéis favor a alguno.
11 ¿Su majestad no os sobrecoge, no os impone su terror?
12 Máximas de ceniza son vuestras sentencias, vuestras réplicas son réplicas de
arcilla.
13 ¡Dejad de hablarme, porque voy a hablar yo, venga lo que viniere!
14 Tomo mi carne entre mis dientes, pongo mi alma entre mis manos.
15 El me puede matar: no tengo otra esperanza que defender mi conducta ante su
faz.
16 Y esto mismo será mi salvación, pues un impío no comparece en su presencia.
17 Escuchad, escuchad mis palabras, prestad oído a mis declaraciones.
18 Mirad: un proceso he preparado, consciente de que tengo razón.
19 ¿Quién es el que quiere litigar conmigo? ¡Pues desde ahora acepto callar y
perecer!
20 Sólo dos cosas te pido que me ahorres, y no me esconderé de tu presencia:
21 que retires tu mano que pesa sobre mí, y no me espante tu terror.
22 Arguye tú y yo responderé; o bien yo hablaré y tú contestarás.
23 ¿Cuántas son mis faltas y pecados? ¡Mi delito, mi pecado, házmelos saber!
24 ¿Por qué tu rostro ocultas y me tienes por enemigo tuyo?
25 ¿Quieres asustar a una hoja que se lleva el viento, perseguir una paja seca?
26 Pues escribes contra mí amargos fallos, me imputas las faltas de mi juventud;
27 pones mis pies en cepos, vigilas mis pasos todos y mides la huella de mis
pies.
28 Y él se deshace cual leño carcomido, como vestido que roe la polilla,
Job 14
1 el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos.
2 Como la flor, brota y se marchita, y huye como la sombra sin pararse.
3 ¡Y sobre un ser tal abres tú los ojos, le citas a juicio frente a ti!
4 Mas ¿quién podrá sacar lo puro de lo impuro? ¡Ninguno!
5 Si es que están contados ya sus días, si te es sabida la cuenta de sus meses,
si un límite le has fijado que no franqueará,
6 aparta de él tus ojos, déjale, hasta que acabe, como un jornalero, su jornada.
7 Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará
de echar renuevos.
8 Incluso con raíces en tierra envejecidas, con un tronco que se muere en el
polvo,
9 en cuanto siente el agua, reflorece y echa ramaje como una planta joven.
10 Pero el hombre que muere queda inerte, cuando un humano expira, ¿dónde está?
11 Podrán agotarse las aguas del mar, sumirse los ríos y secarse,
12 que el hombre que yace no se levantará, se gastarán los cielos antes que se
despierte, antes que surja de su sueño.
13 ¡Ojalá en el seol tú me guardaras, me escondieras allí mientras pasa tu
cólera, y una tregua me dieras, para acordarte de mí luego
14 - pues, muerto el hombre, ¿puede revivir? - todos los días de mi milicia
esperaría, hasta que llegara mi relevo!
15 Me llamarías y te respondería; reclamarías la obra de tus manos.
16 En lugar de contar mi pasos, como ahora, no te cuidarías más de mis pecados;
17 dentro de un saco se sellaría mi delito, y blanquearías mi falta.
18 Ay, como el monte acabará por derrumbarse, la roca cambiará de sitio,
19 las aguas desgastarán las piedras, inundará una llena los terrenos, así
aniquilas tú la esperanza del hombre.
20 Le aplastas para siempre, y se va, desfiguras su rostro y le despides.
21 Que sean honrados sus hijos, no lo sabe; que sean despreciados, no se entera.
22 Tan solo por él sufre su carne, sólo por él se lamenta su alma.
Job 15
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 ¿Responde un sabio con una ciencia de aire, hincha su vientre de solano,
3 replicando con palabras vacías, con discursos inútiles?
4 ¡Tú llegas incluso a destruir la piedad, a anular los piadosos coloquios ante
Dios!
5 Ya que tu culpa inspira tus palabras, y eliges el hablar de los astutos,
6 tu propia boca te condena, que no yo, tus mismos labios atestiguan contra ti.
7 ¿Has nacido tú el primero de los hombres? ¿Se te dio a luz antes que a las
colinas?
8 ¿Escuchas acaso los secretos de Dios? ¿acaparas la sabiduría?!
9 ¿Qué sabes tú, que nosotros no sepamos? ¿qué comprendes, que a nosotros se
escape?
10 ¡También entre nosotros hay un cano, un anciano, más cargado de días que tu
padre!
11 ¿Te parecen poco los consuelos divinos, y una palabra que con dulzura se te
dice?
12 ¡Cómo te arrebata el corazón, qué aviesos son tus ojos,
13 cuando revuelves contra Dios tu furia y echas palabras por la boca!
14 ¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo ser justo el nacido de mujer?
15 Si ni en sus santos tiene Dios confianza, y ni los cielos son puros a sus
ojos,
16 ¡cuánto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que bebe la
iniquidad como agua!
17 Voy a instruirte, escúchame, voy a contarte lo que he visto,
18 lo que transmiten los sabios, sin pasar por alto nada de sus padres,
19 - a ellos solos les fue dada la tierra, sin que se mezclara extranjero entre
ellos -:
20 "Todos sus días vive el malvado en tormento, contados están los años
asignados al tirano.
21 Grito de espanto resuena en sus oídos, en plena paz el bandido le asalta.
22 No espera escapar a las tinieblas, y se ve destinado a la espada.
23 Asignado como pasto de los buitres, sabe que su ruina es inminente.La hora de
las tinieblas
24 le espanta, la ansiedad y la angustia le invaden, como un rey pronto al
asalto.
25 ¡Alzaba él su mano contra Dios, se atrevía a retar a Sadday!
26 Embestía contra él, el cuello tenso, tras las macizas gibas de su escudo;
27 porque tenía el rostro cubierto de grasa, en sus ijadas había echado sebo,
28 y habitaba ciudades destruidas, casas inhabitadas que amenazaban convertirse
en ruinas.
29 No se enriquecerá, no será estable su fortuna, su sombra no cubrirá la
tierra,
30 (ni escapará a las tinieblas).Agotará sus renuevos la llama, su flor será
barrida por el viento.
31 No se fíe de su elevada talla, pues vanidad es su follaje.
32 Se amustiará antes de tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
33 Sacudirá como la viña sus agraces, como el olivo dejará caer su flor.
34 Sí, es estéril la ralea del impío, devora el fuego la tienda del soborno.
35 Quien concibe dolor, desgracia engendra, su vientre incuba decepción"
Job 16
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois todos vosotros!
3 "¿No acabarán esas palabras de aire?"O: "¿qué es lo que te pica para
responder?"
4 También yo podría hablar como vosotros, si estuvierais en mi lugar; contra
vosotros ordenaría discursos, meneando por vosotros mi cabeza;
5 os confortaría con mi boca, y no dejaría de mover los labios.
6 Mas si hablo, no cede mi dolor, y si callo, ¿acaso me perdona?
7 Ahora me tiene ya extenuado; tú has llenado de horror a toda la reunión
8 que me acorrala; mi calumniador se ha hecho mi testigo, se alza contra mí, a
la cara me acusa;
9 su furia me desgarra y me persigue, rechinando sus dientes contra mí. Mis
adversarios aguzan sobre mí sus ojos,
10 abren su boca contra mí. Ultrajándome hieren mis mejillas, a una se amotinan
contra mí.
11 A injustos Dios me entrega, me arroja en manos de malvados.
12 Estaba yo tranquilo cuando él me golpeó, me agarró por la nuca para
despedazarme. Me ha hecho blanco suyo:
13 me cerca con sus tiros, traspasa mis entrañas sin piedad y derrama por tierra
mi hiel.
14 Abre en mí brecha sobre brecha, irrumpe contra mí como un guerrero.
15 Yo he cosido un sayal sobre mi piel, he hundido mi frente en el polvo.
16 Mi rostro ha enrojecido por el llanto, la sombra mis párpados recubre.
17 Y eso que no hay en mis manos violencia, y mi oración es pura.
18 ¡Tierra, no cubras tú mi sangre, y no quede en secreto mi clamor!
19 Ahora todavía está en los cielos mi testigo, allá en lo alto está mi
defensor,
20 que interpreta ante Dios mis pensamientos; ante él fluyen mis ojos:
21 ¡Oh, si él juzgara entre un hombre y Dios, como entre un mortal y otro
mortal!
22 Pues mis años futuros son contados, y voy a emprender el camino sin retorno.
Job 17
1 Mi aliento se agota, mis días se apagan sólo me queda el cementerio.
2 ¿No estoy a merced de las burlas, y en amarguras pasan mis ojos las noches?
3 Coloca, pues, mi fianza junto a ti, ¿quién, si no, querrá chocar mi mano?
4 Tú has cerrado su mente a la razón, por eso ninguna mano se levanta
5 Como el que anuncia a sus amigos un reparto, cuando languidecen los ojos de
sus hijos,
6 me he hecho yo proverbio de las gentes, alguien a quien escupen en la cara.
7 Mis ojos se apagan de pesar, mis miembros se desvanecen como sombra.
8 Los hombres rectos quedan de ello asombrados, contra el impío se indigna el
inocente;
9 el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía.
10 Pero, vosotros todos, volved otra vez, ¡no hallaré un solo sabio entre
vosotros!
11 Mis días han pasado con mis planes, se han deshecho los deseos de mi corazón.
12 Algunos hacen de la noche día: se acercaría la luz que ahuyenta las
tinieblas.
13 Mas ¿qué espero? Mi casa es el seol, en las tinieblas extendí mi lecho.
14 Y grito a la fosa: "¡Tú mi padre!", a los gusanos: "¡Mi madre y mis
hermanos!"
15 ¿Dónde está, pues, mi esperanza? y mi felicidad ¿quién la divisa?
16 ¿Van a bajar conmigo hasta el seol? ¿Nos hundiremos juntos en el polvo?
Job 18
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 ¿Cuándo pondréis freno a las palabras? Reflexionad, y después hablaremos.
3 ¿Por qué hemos de ser tenidos como bestias, y a vuestros ojos somos impuros?
4 Oh tú, que te desgarras en tu cólera, ¿la tierra acaso quedará por ti
desierta, se moverá la roca de su sitio?
5 Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente llama.
6 La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.
7 Se acortan sus pasos vigorosos, le pierde su propio consejo.
8 Porque sus pies le meten en la red, entre mallas camina.
9 Por el talón le apresa un lazo, el cepo se cierra sobre él.
10 Oculto en la tierra hay un nudo para él, una trampa le espera en el sendero.
11 Por todas partes le estremecen terrores, y le persiguen paso a paso.
12 El hambre es su cortejo, la desgracia se adhiere a su costado.
13 Devora el mal su piel, el Primogénito de la Muerte roe sus miembros.
14 Se le arranca del seguro de su tienda, se le lleva donde el Rey de los
terrores.
15 Se ocupa su tienda, ya no suya, se esparce azufre en su morada.
16 Por abajo se secan sus raíces, por arriba se amustia su ramaje.
17 Su recuerdo desaparece de la tierra, no le queda nombre en la comarca.
18 Se le arroja de la luz a las tinieblas, del orbe se le expulsa.
19 Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo, ningún superviviente en sus
moradas.
20 De su fin se estremece el Occidente, y el Oriente queda preso de terror.
21 Tan sólo esto son las moradas del impío, tal el lugar del que a Dios
desconoce.
Job 19
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¿Hasta cuándo afligiréis mi alma y a palabras me acribillaréis?
3 Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis zarandeado sin reparo.
4 Aunque de hecho hubiese errado, en mí solo quedaría mi yerro.
5 Si es que aún queréis triunfar de mí y mi oprobio reprocharme,
6 sabed ya que es Dios quien me hace entuerto, y el que en su red me envuelve.
7 Si grito: ¡Violencia!, no obtengo respuesta; por más que apelo, no hay
justicia.
8 El ha vallado mi ruta para que yo no pase, ha cubierto mis senderos de
tinieblas.
9 Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.
10 Por todas partes me mina y desaparezco, arranca como un árbol mi esperanza.
11 Enciende su ira contra mí, me considera su enemigo.
12 En masa sus huestes han llegado, su marcha de asalto han abierto contra mí,
han puesto cerco a mi tienda.
13 A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme.
14 Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron.
15 Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido.
16 Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca.
17 Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre.
18 Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla.
19 Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto
contra mí.
20 Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como dientes.
21 ¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Dios la que me
ha herido!
22 ¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos de mi
carne?
23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran,
24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran!
25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el
polvo.
26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios.
27 Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro. ¡Dentro de mí
languidecen mis entrañas!
28 Y si vosotros decís: "¿Cómo atraparle, qué pretexto hallaremos contra él?",
29 temed la espada por vosotros mismos, pues la ira se encenderá contra las
culpas y sabréis que hay un juicio.
Job 20
1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
2 Por esto mis pensamientos a replicar me incitan: por la impaciencia que me
urge.
3 Una lección que me ultraja he escuchado, mas el soplo de mi inteligencia me
incita a responder.
4 ¿No sabes tú que desde siempre, desde que el hombre en la tierra fue puesto,
5 es breve la alegría del malvado, y de un instante el gozo del impío?
6 Aunque su talla se alzara hasta los cielos y las nubes tocara su cabeza,
7 como un fantasma desaparece para siempre, los que le veían dicen: "¿Dónde
está?"
8 Se vuela como un sueño inaprensible, se le ahuyenta igual que a una visión
nocturna.
9 El ojo que le observaba ya no le ve más, ni le divisa el lugar donde estaba.
10 A los pobres tendrán que indemnizar sus hijos, sus niños habrán de devolver
sus bienes.
11 Sus huesos rebosaban de vigor juvenil: mas ya con él postrado está en el
polvo.
12 Si el mal era dulce a su boca, si bajo su lengua lo albergaba,
13 si allí lo guardaba tenazmente y en medio del paladar lo retenía,
14 su alimento en sus entrañas se corrompe, en su interior se le hace hiel de
áspid.
15 Vomita las riquezas que engulló,Dios se las arranca de su vientre.
16 Veneno de áspides chupaba: lengua de víbora le mata.
17 Ya no verá los arroyos de aceite, los torrentes de miel y de cuajada.
18 Devuelve su ganancia sin tragarla, no saborea el fruto de su negocio.
19 Porque estrujó las chozas de los pobres, robó casas en vez de construirlas;
20 porque su vientre se mostró insaciable, sus tesoros no le salvarán;
21 porque a su voracidad nada escapaba, por eso no dura su prosperidad.
22 En plena abundancia la estrechez le sorprende, la desgracia, en tromba, cae
sobre él.
23 En el momento de llenar su vientre, suelta Dios contra él el ardor de su
cólera y lanza sobre su carne una lluvia de saetas.
24 Si del arma de hierro logra huir, el arco de bronce le traspasa.
25 Sale una flecha por su espalda, una hoja fulgurante de su hígado.Los terrores
se abalanzan sobre él,
26 total tiniebla aguarda a sus tesoros.Un fuego que nadie atiza le devora, y
consume lo que en su tienda aún queda,
27 Los cielos ponen su culpa al descubierto, y la tierra se alza contra él.
28 La hacienda de su casa se derrama, como torrentes, en el día de la cólera.
29 Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia de Dios para el
maldito.
Job 21
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Escuchad, escuchad mis razones, dadme siquiera este consuelo.
3 Tened paciencia mientras hablo yo, cuando haya hablado, os podréis burlar.
4 ¿Acaso me quejo yo de un hombre? ¿Por qué entonces no he de ser impaciente?
5 Volved hacia mí: quedaréis espantados y la mano pondréis en vuestra boca.
6 Que yo mismo me horrorizo al recordarlo, y mi carne es presa de un escalofrío.
7 ¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder?
8 Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista.
9 En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos.
10 Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare.
11 Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos.
12 Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten.
13 Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol.
14 Y con todo, a Dios decían: "¡Lejos de nosotros, no queremos conocer tus
caminos!
15 ¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?"
16 ¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los malos
quede lejos de Dios?
17 ¿Cuántas veces la lámpara de los malos se apaga, su desgracia irrumpe sobre
ellos, y él reparte dolores en su cólera?
18 ¿Son como paja ante el viento, como tamo que arrebata un torbellino?
19 ¿Va a guardar Dios para sus hijos su castigo? ¡que le castigue a él, para que
sepa!
20 ¡Vea su ruina con sus propios ojos, beba de la furia de Sadday!
21 ¿Qué le importa la suerte de su casa, después de él, cuando se haya cortado
la cuenta de sus meses?
22 Pero, ¿se enseña a Dios la ciencia? ¡Si es él quien juzga a los seres más
excelsos!
23 Hay quien muere en su pleno vigor, en el colmo de la dicha y de la paz,
24 repletos de grasa su ijares, bien empapado el meollo de sus huesos.
25 Y hay quien muere, la amargura en el alma, sin haber gustado la ventura.
26 Juntos luego se acuestan en el polvo, y los gusanos los recubren.
27 ¡Oh, sé muy bien lo que pensáis, las malas ideas que os formáis sobre mí!
28 "¿Dónde está, os decís, la casa del magnate? ¿dónde la tienda que habitaban
los malos?"
29 ¿No habéis interrogado a los viandantes? ¿no os han pasmado los casos que
refieren?
30 Que el malo es preservado en el día del desastre, en el día de los furores
queda a salvo.
31 Pues, ¿quién le echa en cara su conducta y le da el merecido de su obras?
32 Cuando es llevado al cementerio, sobre el mausoleo hace vela.
33 Dulces le son los terrones del torrente, y detrás de él desfila todo el
mundo.
34 ¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano? ¡Pura falacia son vuestras respuestas!
Job 22
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 ¿Acaso a Dios puede un hombre ser útil? ¡Sólo a sí mismo es útil el sensato!
3 ¿Tiene algún interés Sadday por tu justicia? ¿Gana algo con que seas
intachable?
4 ¿Acaso por tu piedad él te corrige y entra en juicio contigo?
5 ¿No será más bien por tu mucha maldad, por tus culpas sin límite?
6 Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los desnudos sus
vestidos,
7 no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan;
8 como hombre fuerte que hace suyo el país, y, rostro altivo, se sitúa en él,
9 despachabas a las viudas con las manos vacías y quebrabas los brazos de los
huérfanos.
10 Por eso los lazos te aprisionan y te estremece un pavor súbito.
11 La luz se hace tiniebla, y ya no ves, y una masa de agua te sumerge.
12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira la cabeza de las estrellas, qué
altas!
13 Y tú has dicho: "¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del nublado?
14 Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos."
15 ¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres perversos?
16 Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus cimientos.
17 Los que decían a Dios: "¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos Sadday?"
18 Y era él el que colmaba sus casas de ventura, aunque el consejo de los malos
seguía lejos de él.
19 Al verlo los justos se recrean, y de ellos hace burla el inocente:
20 "¡Cómo acabó nuestro adversario! ¡el fuego ha devorado su opulencia!".
21 Reconcíliate con él y haz la paz: así tu dicha te será devuelta.
22 Recibe de su boca la enseñanza, pon sus palabras en tu corazón.
23 Si vuelves a Sadday con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,
24 si tiras al polvo el oro, el Ofir a los guijarros del torrente,
25 Sadday se te hará lingotes de oro y plata a montones para ti.
26 Tendrás entonces en Sadday tus delicias y hacia Dios levantarás tu rostro.
27 El escuchará cuando le invoques, y podrás cumplir tus votos.
28 Todo lo que emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la luz.
29 Porque él abate el orgullo de los grandes, y salva al que baja los ojos.
30 El libra al inocente; si son tus manos puras, serás salvo.
Job 23
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido.
3 ¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada!
4 Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos.
5 Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera.
6 ¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo?No, tan sólo tendría que
prestarme atención.
7 Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez
para siempre.
8 Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto.
9 Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía.
10 Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro!
11 Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío;
12 del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras
de su boca.
13 Mas él decide, ¿quién le hará retractarse?Lo que su alma ha proyectado lleva
a término.
14 Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisiones suyas.
15 Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta.
16 Dios me ha enervado el corazón,Sadday me ha aterrorizado.
17 Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi
rostro.
Job 24
1 ¿Por qué Sadday no se reserva tiempos, y los que le conocen no contemplan sus
días?
2 Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor.
3 Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda.
4 Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del
país.
5 Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a
la tarde, pan para sus crías.
6 Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado.
7 Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío.
8 Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca.
9 Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre.
10 Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas.
11 Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed.
12 Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y
Dios sigue sordo a la oración!
13 Otros hay rebeldes a la luz: no reconocen sus caminos ni frecuentan sus
senderos.
14 Aún no es de día cuando el asesino se levanta para matar al pobre y al
menesteroso.Por la noche merodea el ladrón.
15 El ojo del adúltero el crepúsculo espía: "Ningún ojo - dice - me divisa", y
cubre su rostro con un velo.
16 Las casas perfora en las tinieblas.Durante el día se ocultan los que no
quieren conocer la luz.
17 Para todos ellos la mañana es sombra, porque sufren entonces sus terrores.
18 No es más que una paja sobre el agua, su hacienda es maldita en el país,
nadie toma el camino de su viña.
19 Como el calor de sequía arrebata el agua de nieve, así el seol al que ha
pecado.
20 El seno que le formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda más.Así la
iniquidad es desgajada como un árbol.
21 Maltrataba a la estéril, la que no da a luz, y a la viuda no trataba bien.
22 Pero Aquel que agarra con su fuerza a los tiranos se levanta, y va el otro no
cuenta con la vida.
23 Le dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos.
24 Se encumbró por un instante, y ya no existe, se abate como el armuelle que se
corta, como la cresta de la espiga se amustia.
25 ¿No es así? ¿quién me puede desmentir y reducir a nada mi palabra?
Job 25
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 Es soberano de temible fuerza el que hace reinar la paz en sus alturas.
3 ¿Puede contar alguien sus tropas? ¿Contra quién no se alza su luz?
4 ¿Cómo un hombre será justo ante
Dios? ¿cómo puro el nacido de mujer?
5 Si ni la luna misma tiene brillo, ni las estrellas son puras a sus ojos,
6 ¡cuánto menos un hombre, esa gusanera, un hijo de hombre, ese gusano!
Job 26
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡Qué bien has sostenido al débil y socorrido al brazo inválido!
3 ¡Qué bien has aconsejado al ignorante, qué hábil talento has demostrado!
4 ¿A quién has dirigido tus discursos, y de quién es el espíritu que ha salido
de ti?
5 Las Sombras tiemblan bajo tierra, las aguas y sus habitantes se estremecen.
6 Ante él, el Seol está al desnudo, la Perdición al descubierto.
7 El extiende el Septentrión sobre el vacío, sobre la nada suspende la tierra.
8 El encierra las aguas en sus nubes, sin que bajo su peso el nublado reviente.
9 El encubre la cara de la luna llena, desplegando sobre ella su nublado.
10 El trazó un cerco sobre la haz de las aguas, hasta el confín de la luz con
las tinieblas,
11 Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza.
12 Con su poder hendió la mar, con su destreza quebró a Ráhab.
13 Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente Huidiza,
14 Estos son los contornos de sus obras, de que sólo percibimos un apagado eco. Y
el trueno de su potencia, ¿quién lo captará?
Job 27
1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
2 ¡Vive Dios, que justicia me rehúsa, por Sadday, que me ha amargado el alma,
3 mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices,
4 no dirán mis labios falsedad, ni mi lengua proferirá mentira!
5 Lejos de mí daros la razón: hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia.
6 Me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, mi corazón no se avergüenza de
mis días.
7 ¡Tenga la suerte del malvado mi enemigo, la del injusto mi adversario!
8 Pues ¿cuál es la esperanza del impío cuando suplica, cuando hacia Dios eleva
su alma?
9 ¿Acaso Dios escucha su gemido, cuando viene sobre él una calamidad?
10 ¿Tenía él sus delicias en Sadday? ¿invocaba a Dios en todo instante?
11 Yo os muestro el proceder de Dios, sin ocultar los secretos de Sadday.
12 Y si todos vosotros ya lo habéis comprobado, ¿para qué esos vanos discursos
al vacío?
13 Esta es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia que reciben de
Sadday los violentos.
14 Aunque sean muchos sus hijos, son para la espada, y sus vástagos no tendrán
pan con que saciarse.
15 Los que queden serán sepultados por la Peste, y sus viudas no los llorarán.
16 Si acumula la plata como polvo, si amontona vestidos como fango,
17 ¡que amontone!: un justo se vestirá con ellos, un inocente heredará la plata.
18 Se edificó una casa de araña, como garita que un guarda construye.
19 Rico se acuesta, mas por última vez; cuando abre los ojos, ya no es nada.
20 En pleno día le asaltan los terrores, de noche un torbellino le arrebata.
21 El solano se lo lleva, y desaparece, le arranca del lugar de su mansión.
22 Sin compasión por blanco se le toma, trata de huir de la mano que le hiere.
23 Bátense palmas a su ruina, doquiera se encuentre se le silba.
Job 28
1 Hay, sí, para la plata un venero, para el oro un lugar donde se purifica.
2 Se extrae del suelo el hierro, una piedra fundida se hace cobre.
3 Se pone fin a las tinieblas, hasta el último límite se excava la piedra oscura
y lóbrega.
4 Extranjeros abren galerías de todo pie olvidadas, y oscilan, se balancean,
lejos de los humanos.
5 Tierra de donde sale el pan, que está revuelta, abajo, por el fuego.
6 Lugar donde las piedras son zafiro y contienen granos de oro.
7 Sendero que no conoce el ave de rapiña, ni el ojo del buitre lo columbra.
8 No lo pisaron los hijos del orgullo, el león jamás lo atravesó.
9 Aplica el hombre al pedernal su mano, descuaja las montañas de raíz.
10 Abre canales en las rocas, ojo avizor a todo lo precioso.
11 Explora las fuentes de los ríos, y saca a luz lo oculto.
12 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
13 Ignora el hombre su sendero, no se le encuentra en la tierra de los vivos.
14 Dice el Abismo: "No está en mí", y el Mar: "No está conmigo."
15 No se puede dar por ella oro fino, ni comprarla a precio de plata,
16 ni evaluarla con el oro de Ofir, el ágata preciosa o el zafiro.
17 No la igualan el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por vaso de oro puro.
18 Corales y cristal ni mencionarlos, mejor es pescar Sabiduría que perlas.
19 No la iguala el topacio de Kus, ni con oro puro puede evaluarse.
20 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
21 Ocúltase a los ojos de todo ser viviente, se hurta a los pájaros del cielo.
22 La Perdición y la Muerte dicen: "De oídas sabemos su renombre."
23 Sólo Dios su camino ha distinguido, sólo él conoce su lugar.
24 (Porque él otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los
cielos.)
25 Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo,
26 cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos,
27 entonces la vio y le puso precio, la estableció y la escudriñó.
28 Y dijo al hombre: "Mira, el temor del Señor es la Sabiduría, huir del mal, la
Inteligencia."
Job 29
1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
2 ¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, aquellos días en que Dios me
guardaba,
3 cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las tinieblas
caminaba;
4 como era yo en los días de mi otoño, cuando vallaba Dios mi tienda,
5 cuando Sadday estaba aún conmigo, y en torno mío mis muchachos,
6 cuando mis pies se bañaban en manteca, y regatos de aceite destilaba la roca!
7 Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza
colocaba,
8 se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y quedaban en
pie.
9 Los notables cortaban sus palabras y ponían la mano en su boca.
10 La voz de los jefes se ahogaba, su lengua se pegaba al paladar.
11 Oído que lo oía me llamaba feliz, ojo que lo veía se hacía mi testigo.
12 Pues yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía valedor.
13 La bendición del moribundo subía hacia mí, el corazón de la viuda yo
alegraba.
14 Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y turbante, mi
derecho.
15 Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies.
16 Era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba.
17 Quebraba los colmillos del inicuo, de entre sus dientes arrancaba su presa.
18 Y me decía: "Anciano moriré, como la arena aumentaré mis días.
19 Mi raíz está franca a las aguas, el rocío se posa de noche en mi ramaje.
20 Mi gloria será siempre nueva en mí, y en mi mano mi arco renovará su fuerza.
21 Me escuchaban ellos con expectación, callaban para oír mi consejo.
22 Después de hablar yo, no replicaban, y sobre ellos mi palabra caía gota a
gota.
23 Me esperaban lo mismo que a la lluvia, abrían su boca como a lluvia tardía.
24 Si yo les sonreía, no querían creerlo, y la luz de mi rostro no dejaban
perderse.
25 Les indicaba el camino y me ponía al frente, me asentaba como un rey en medio
de su tropa, y por doquier les guiaba a mi gusto.
Job 30
1 Mas ahora ríense de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos padres no
juzgaba yo dignos de mezclar con los perros de mi grey.
2 Aun la fuerza de sus manos, ¿para qué me servía?; había decaído todo su vigor,
3 agotado por el hambre y la penuria. Roían las raíces de la estepa, lugar
sombrío de ruina y soledad.
4 Recogían armuelle por los matorrales, eran su pan raíces de retama.
5 De entre los hombres estaban expulsados, tras ellos se gritaba como tras un
ladrón.
6 Moraban en las escarpas de los torrentes, en las grietas del suelo y de las
rocas.
7 Entre los matorrales rebuznaban, se apretaban bajo los espinos.
8 Hijos de abyección, sí, ralea sin nombre, echados a latigazos del país.
9 ¡Y ahora soy yo la copla de ellos, el blanco de sus chismes!
10 Horrorizados de mí, se quedan a distancia, y sin reparo a la cara me escupen.
11 Porque él ha soltado mi cuerda y me maltrata, ya tiran todo freno ante mí.
12 Una ralea se alza a mi derecha, exploran si me encuentro tranquilo, y abren
hacia mí sus caminos siniestros.
13 Mi sendero han destruido, para perderme se ayudan, y nada les detiene;
14 como por ancha brecha irrumpen, se han escurrido bajo los escombros.
15 Los terrores se vuelven contra mí, como el viento mi dignidad es arrastrada;
como una nube ha pasado mi ventura.
16 Y ahora en mí se derrama mi alma, me atenazan días de aflicción.
17 De noche traspasa el mal mis huesos, y no duermen las llagas que me roen.
18 Con violencia agarra él mi vestido, me aferra como el cuello de mi túnica.
19 Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza.
20 Grito hacia ti y tú no me respondes, me presento y no me haces caso.
21 Te has vuelto cruel para conmigo, tu mano vigorosa en mí se ceba.
22 Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad.
23 Pues bien sé que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser
viviente.
24 Y sin embargo, ¿he vuelto yo la mano contra el pobre, cuando en su angustia
justicia reclamaba?
25 ¿No he llorado por el que vive en estrechez? ¿no se ha apiadado mi alma del
mendigo?
26 Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia, aguardaba la luz, y llegó la
oscuridad.
27 Me hierven las entrañas sin descanso, me han alcanzado días de aflicción.
28 Sin haber sol, ando renegrido, me he levantado en la asamblea, sólo para
gritar.
29 Me he hecho hermano de chacales y compañero de avestruces.
30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, mis huesos se han quemado por la fiebre.
31 ¡Mi cítara sólo ha servido para el duelo, mi flauta para la voz de plañidores!
Job 31
1 Había hecho yo un pacto con mis ojos, y no miraba a ninguna doncella.
2 Y ¿cuál es el reparto que hace Dios desde arriba, cuál la suerte que manda
Sadday desde la altura?
3 ¿No es acaso desgracia para el inicuo, tribulación para los malhechores?
4 ¿No ve él mis caminos, no cuenta todos mis pasos?
5 ¿He caminado junto a la mentira? ¿he apretado mi paso hacia la falsedad?
6 ¡Péseme él en balanza de justicia, conozca Dios mi integridad!
7 Si mis pasos del camino se extraviaron, si tras mis ojos fue mi corazón, si a
mis manos se adhiere alguna mancha,
8 ¡coma otro lo que yo sembré, y sean arrancados mis retoños!
9 Si mi corazón fue seducido por mujer, si he fisgado a la puerta de mi prójimo,
10 ¡muela para otro mi mujer, y otros se encorven sobre ella!
11 Pues sería ello una impudicia, un crimen a justicia sujeto;
12 sería fuego que devora hasta la Perdición y que consumiría toda mi hacienda.
13 Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva, en sus pleitos
conmigo,
14 ¿qué podré hacer cuando Dios se levante? cuando él investigue, ¿qué
responderé?
15 ¿No los hizo él, igual que a mí, en el vientre? ¿no nos formó en el seno uno
mismo?
16 Me he negado al deseo de los débiles? ¿dejé desfallecer los ojos de la viuda?
17 ¿Comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano?
18 ¡Siendo así que desde mi infancia me crió él como un padre, me guió desde el
seno materno!
19 ¿He visto a un miserable sin vestido, a algún pobre desnudo,
20 sin que en lo íntimo de su ser me bendijera, y del vellón de mis corderos se
haya calentado?
21 Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado en la
Puerta,
22 ¡mi espalda se separe de mi nuca, y mi brazo del hombro se desgaje!
23 Pues el terror de Dios caería sobre mí, y ante su majestad no podría tenerme.
24 ¿He hecho del oro mi confianza, o he dicho al oro fino: "Tú, mi seguridad"?
25 ¿Me he complacido en la abundancia de mis bienes, en que mi mano había ganado
mucho?
26 ¿Acaso, al ver el sol cómo brillaba, y la luna que marchaba radiante,
27 mi corazón, en secreto, se dejó seducir para enviarles un beso con la mano?
28 También hubiera sido una falta criminal, por haber renegado del Dios de lo
alto.
29 ¿Del infortunio de mi enemigo me alegré, me gocé de que el mal le alcanzara?
30 ¡Yo que no permitía a mi lengua pecar reclamando su vida con una maldición!
31 ¿No decían las gentes de mi tienda: "¿Hay alguien que no se haya hartado con
su carne?"
32 El forastero no pernoctaba a la intemperie, tenía abierta mi puerta al
caminante.
33 ¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado,
34 porque temiera el rumor público, o el desprecio de las gentes me asustara,
hasta quedar callado sin atreverme a salir mi puerta?
35 ¡Oh! ¿quién hará que se me escuche? Esta es mi última palabra: ¡respóndame
Sadday! El libelo que haya escrito mi adversario
36 pienso llevarlo sobre mis espaldas, ceñírmelo igual que una diadema.
37 Del número de mis pasos voy a rendirle cuentas, como un príncipe me llegaré
hasta él.
38 Si mi tierra grita contra mí, y sus surcos lloran con ella,
39 si he comido sus frutos sin pagarlos y he hecho expirar a sus dueños,
40 ¡en vez de trigo broten en ella espinas, y en lugar de cebada hierba
hedionda! Fin de las palabras de Job.
Job 32
1 Aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job, porque se tenía por justo.
2 Entonces montó en cólera Elihú, hijo de Barakel el buzita, de la familia de
Ram. Su cólera se inflamó contra Job, porque pretendía tener razón frente a
Dios;
3 y también contra sus tres amigos, porque no habían hallado ya nada que
replicar y de esa manera habían dejado mal a Dios.
4 Mientras hablaban ellos con Job, Elihú se había mantenido a la expectativa,
porque eran más viejos que él.
5 Pero cuando vio que en la boca de los tres hombres ya no quedaba respuesta,
montó en cólera.
6 Tomó, pues, la palabra Elihú, hijo de Barakel el buzita, y dijo:Soy pequeño en
edad, y vosotros sois viejos; por eso tenía miedo, me asustaba el declararos mi
saber.
7 Me decía yo: "Hablará la edad, los muchos años enseñarán sabiduría."
8 Pero en verdad, es un soplo en el hombre, es el espíritu de Sadday lo que hace
inteligente.
9 No son sabios los que están llenos de años, ni los viejos quienes comprenden
lo que es justo.
10 Por eso he dicho: Escuchadme, voy a declarar también yo mi saber.
11 Hasta ahora vuestras razones esperaba, prestaba oído a vuestros argumentos;
mientras tratabais de buscar vocablos,
12 tenía puesta en vosotros mi atención. Y veo que ninguno a Job da réplica,
nadie de entre vosotros a sus dichos responde.
13 No digáis, pues: "Hemos hallado la sabiduría; nos instruye Dios, no un
hombre."
14 No hilaré yo palabras como ésas, no le replicaré en vuestros términos.
15 Han quedado vencidos, no han respondido más: les han faltado las palabras.
16 He esperado, pero ya que no hablan, puesto que se han quedado sin respuesta,
17 responderé yo por mi parte, declararé también yo mi saber.
18 Pues estoy lleno de palabras, me urge un soplo desde dentro.
19 Es, en mi seno, como vino sin escape, que hace reventar los odres nuevos.
20 Hablaré para desahogarme, abriré los labios y replicaré.
21 No tomaré el partido de ninguno, a nadie adularé.
22 Pues yo no sé adular: bien pronto me aventaría mi Hacedor.
Job 33
1 Ten a bien, Job, escuchar mis palabras, presta oído a todas mis razones.
2 Ya ves que he abierto mi boca, en mi paladar habla mi lengua.
3 Mi corazón dará palabras cuerdas, la pura verdad dirán mis labios.
4 El soplo de Dios me hizo, me animó el aliento de Sadday.
5 Si eres capaz, replícame, ¡alerta, ponte en guardia ante mí!
6 Mira, soy como tú, no soy un dios, también yo de arcilla fui plasmado.
7 Por eso mi terror no te ha de espantar, no pesará mi mano sobre ti.
8 No has hecho más que decir a mis propios oídos, - pues he oído el son de tus
palabras -:
9 "Puro soy, sin delito; limpio estoy, no hay culpa en mí.
10 Pero él inventa contra mí pretextos, y me reputa como su enemigo;
11 mis pies pone en el cepo, espía todas mis sendas."
12 Pues bien, respondo, en esto no tienes razón, porque Dios es más grande que
el hombre.
13 ¿Por qué te querellas tú con él porque no responda a todas tus palabras?
14 Habla Dios una vez, y otra vez, sin que se le haga caso.
15 En sueños, en visión nocturna, cuando un letargo cae sobre los hombres,
mientras están dormidos en su lecho,
16 entonces abre él el oído de los hombres, y con sus apariciones les espanta,
17 para apartar al hombre de sus obras y acabar con su orgullo de varón,
18 para librar su alma de la fosa y su vida de pasar el Canal.
19 También es corregido por el dolor en su camilla, por el temblor continuo de
sus huesos,
20 cuando a su vida el alimento asquea y a su alma los manjares exquisitos,
21 cuando su carne desaparece de la vista, y sus huesos, que no se veían,
aparecen;
22 cuando su alma a la fosa se aproxima y su vida a la morada de los muertos.
23 Si hay entonces junto a él un Ángel, un Mediador escogido entre mil, que
declare al hombre su deber,
24 que de él se apiade y diga: "Líbrale de bajar a la fosa, yo he encontrado el
rescate de su alma",
25 su carne se renueva de vigor juvenil, vuelve a los días de su adolescencia.
26 Invoca a Dios, que le otorga su favor, y va a ver con júbilo su rostro. Anuncia
a los demás su justicia,
27 canta así entre los hombres: "Yo había pecado y torcido el derecho, mas Dios
no me ha dado el merecido.
28 Ha librado mi alma de pasar por la fosa, y mi vida contempla la luz."
29 He aquí todo lo que hace Dios, dos y tres veces con el hombre,
30 para recobrar su alma de la fosa, para que sea alumbrado con la luz de los
vivos.
31 Atiende, Job, escúchame, guarda silencio, y yo hablaré.
32 Si tienes algo que decir, replícame, habla, pues yo deseo darte la razón.
33 Si no, escúchame, guarda silencio, y yo te enseñaré sabiduría.
Job 34
1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
2 Escuchad, sabios, mis palabras, vosotros los doctos, dadme oídos.
3 Porque el oído aprecia las palabras, como el paladar gusta los manjares.
4 Decidamos entre nosotros lo que es justo, sepamos juntos lo que es bueno.
5 Pues Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me quita mi derecho;
6 mi juez se muestra cruel para conmigo, mi llaga es incurable, aunque no tengo
culpa."
7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el sarcasmo como agua,
8 que anda en compañía de malhechores, y camina con malvados?
9 Pues él ha dicho: "Nada gana el hombre con buscar el agrado de Dios."
10 Así pues, escuchadme, como hombres sensatos. Lejos de Dios el mal, de Sadday
la injusticia;
11 que la obra del hombre, él se la paga, y según su conducta trata a cada uno.
12 En verdad, Dios no hace el mal, no tuerce el derecho Sadday.
13 ¿Quién, si no, le confió la tierra, quién le encargó del mundo entero?
14 Si él retirara a sí su espíritu, si hacia sí recogiera su soplo,
15 a una expiraría toda carne, el hombre al polvo volvería.
16 Si tienes inteligencia, escucha esto, presta oído al son de mis palabras.
17 ¿Podría gobernar un enemigo del derecho? ¿al Justo poderoso vas a condenar?
18 ¡Aquel que dice a un rey: "¡Inútil!", "¡Malvados!" a los nobles,
19 que no hace acepción de príncipes, ni prefiere al grande sobre el débil,
¡pues todos son obra de sus manos!
20 Mueren ellos de repente a media noche, perecen los grandes y pasan, y él
depone a un tirano sin esfuerzo.
21 Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre, todos sus pasos observa.
22 No hay tinieblas ni sombra donde ocultarse los agentes del mal.
23 No asigna él un plazo al hombre para que a juicio se presente ante Dios.
24 Quebranta a los grandes sin examen, y pone a otros en su sitio.
25 Es que él conoce sus acciones, de noche los sacude y se les pisa.
26 Como a criminales los azota, en lugar público los encadena,
27 porque se apartaron de su seguimiento, y no comprendieron todos sus caminos,
28 hasta hacer llegar a él el gemido del débil y hacerle oír el clamor de los
humildes.
29 Mas si él sigue inmóvil, sin que nadie le perturbe, si vela su faz, sin que
nadie le perciba, es que se apiada de naciones e individuos,
30 libra al impío del cepo de la angustia,
31 Cuando éste dice a Dios: "He sido seducido, no volveré a hacer mal;
32 si he pecado instrúyeme, si he cometido injusticia, no reincidiré".
33 ¿Acaso, según tú, tendría él que castigar, ya que rechazas sus
decisiones? Como eres tú el que aprecias, y no yo, di todo lo que sepas.
34 Mas los hombres sensatos me dirán, así como todo sabio que me escuche:
35 "No habla Job cuerdamente, no son sensatas sus palabras.
36 Que sea Job probado a fondo, por sus respuestas dignas de malvados.
37 Porque a su pecado la rebeldía añade, pone fin al derecho entre nosotros, y
multiplica contra Dios sus palabras."
Job 35
1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
2 ¿Crees que eso es juicioso, piensas ser más justo que Dios,
3 cuando dices: "¿Qué te importa a ti, o de qué me sirve a mí no haber pecado"?
4 Yo te daré respuesta, y contigo a tus amigos.
5 ¡Mira a los cielos y ve, observa cómo las nubes son mas altas que tú!
6 Si pecas, ¿qué le causas?, si se multiplican tus ofensas, ¿qué le haces?
7 ¿Qué le das, si eres justo, o qué recibe él de tu mano?
8 A un hombre igual que tú afecta tu maldad, a un hijo de hombre tu justicia.
9 Bajo la carga de la opresión se gime, se grita bajo el brazo de los grandes,
10 mas nadie dice: "¿Dónde está Dios, mi hacedor, el que hace resonar los
cantares en la noche,
11 el que nos hace más hábiles que las bestias de la tierra, más sabios que los
pájaros del cielo?"
12 Entonces se grita, sin que responda él, a causa del orgullo de los malos.
13 Seguro, la falsedad Dios no la escucha, Sadday no le presta atención.
14 Mucho menos, el decir que no le adviertes, que un proceso está ante él y que
le esperas;
15 o también que su cólera no castiga nada, y que ignora la rebelión del hombre.
16 Job, pues, abre en vano su boca, multiplica a lo tonto las palabras.
Job 36
1 Prosiguió Elihú y dijo:
2 Espera un poco, y yo te instruiré, pues todavía hay palabras en favor de Dios.
3 Voy a llevar muy lejos mi saber, y daré la razón a mi Hacedor.
4 En verdad, no son mentira mis palabras, un maestro en saber está contigo.
5 Dios no rechaza al hombre íntegro,
6 ni deja vivir al malvado en plena fuerza. Hace justicia a los pobres,
7 y no quita al justo su derecho.El puso a los reyes en el trono, para siempre
los asienta, mas se engríen,
8 y él los amarra con cadenas, y quedan presos en los lazos de la angustia.
9 Entonces les pone su obra al descubierto y sus culpas nacidas del orgullo.
10 A sus oídos pronuncia una advertencia, y manda que se vuelvan de la
iniquidad.
11 Si escuchan y son dóciles, acaban sus días en ventura y en delicias sus años.
12 Si no escuchan, pasan el Canal, y expiran por falta de cordura.
13 Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando él los
encadena,
14 mueren en plena juventud, y su vida en la edad juvenil.
15 El salva al pobre por su misma pobreza, por la miseria el oído le abre.
16 También a ti te arrancará de las fauces de la angustia. Antes gozabas de
abundancia sin límites, la grasa desbordaba de tu mesa.
17 Mas no hacías justicia de los malos, defraudabas el derecho del huérfano.
18 Procura, pues, que no te seduzca la abundancia, ni el copioso soborno te
extravíe.
19 Haz comparecer al rico como al que nada tiene, al débil como al poderoso.
20 No aplastes a aquellos que te son extraños, para encumbrar en su puesto a tus
parientes.
21 Guárdate de inclinarte hacia la iniquidad, que por eso te ha probado la
aflicción.
22 Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él?
23 ¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: "Has hecho mal"?
24 Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres.
25 Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos.
26 Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es
incalculable.
27 El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor,
28 que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana.
29 ¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su
tienda?
30 Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes.
31 Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia.
32 En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino.
33 Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.
Job 37
1 Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio.
2 ¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca!
3 Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la
tierra.
4 Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no
retiene, mientras su voz retumba.
5 Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos.
6 Cuando dice a la nieve: "¡Cae sobre la tierra!", y a los aguaceros: "¡Lloved
fuerte!",
7 la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra.
8 Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan.
9 Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte.
10 Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas.
11 El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor,
12 y éste, gira girando, circula conforme a sus designios.Así ejecutan sus
órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo.
13 Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía.
14 Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios.
15 ¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo?
16 ¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia
consumada?
17 Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del
sur,
18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal
fundido?
19 Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas.
20 Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha
dicho?
21 Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el
viento y las despeja,
22 y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios,
23 ¡es Sadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad, maestro de
justicia, sin oprimir a nadie.
24 Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de
corazón!
Job 38
1 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
2 ¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
3 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás.
4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad.
5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella?
6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos
los Hijos de Dios?
8 ¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía
borbotando;
9 cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
10 cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
11 "¡Llegarás hasta aquí, no más allá - le dije -, aquí se romperá el orgullo de
tus olas!"
12 ¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su
lugar,
13 para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados?
14 Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
15 Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba.
16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del
Abismo?
17 ¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país
de la Sombra?
18 ¿Has calculado las anchuras de la tierra?Cuenta, si es que sabes, todo esto.
19 ¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su
sitio?,
20 para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa.
21 Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de
tus días!
22 ¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo,
23 que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de
combate?
24 ¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra?
25 ¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino,
26 para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma,
27 para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba
verde?
28 ¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío?
29 ¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo,
30 cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del
abismo?
31 ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?
32 ¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías?
33 ¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?
34 ¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece?
35 A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: "Aquí estamos"?
36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia?
37 ¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los
cielos,
38 cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí?
39 ¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos,
40 cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho?
41 ¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Dios,
cuando se estiran faltos de comida?
Job 39
1 ¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto de las
ciervas?
2 ¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su alumbramiento?
3 Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada.
4 Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y no
vuelven más a ellas.
5 ¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno salvaje?
6 Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa.
7 Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero;
8 explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde.
9 ¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu pesebre?
10 ¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti?
11 ¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester?
12 ¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano?
13 El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y del
halcón?
14 Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse;
15 se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera salvaje.
16 Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se
inquieta.
17 Es que Dios la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia.
18 Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete.
19 ¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante crin?
20 ¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho altanero!
21 Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las armas.
22 Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada.
23 Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo.
24 Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando suena la
trompeta.
25 A cada toque de trompeta dice: "¡Aah!" olfatea de lejos el combate, las voces
de mando y los clamores.
26 ¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia
el sur?
27 ¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las alturas?
28 Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho.
29 Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos.
30 Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está.
Job 40
1 Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo:
2 ¿Cederá el adversario de Sadday? ¿El censor de Dios va a replicar aún?
3 Y Job respondió a Yahveh:
4 ¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca con mi mano.
5 Hablé una vez..., no he de repetir; dos veces..., ya no insistiré.
6 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
7 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás.
8 ¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me vas a
condenar?
9 ¿Tienes un brazo tú como el de Dios? ¿truena tu voz como la suya?
10 ¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de esplendor!
11 ¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al arrogante!
12 ¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los malvados!
13 ¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo!
14 ¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu diestra!
15 Mira a Behemot, criatura mía, como tú.Se alimenta de hierba como el buey.
16 Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor.
17 Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se entrelazan.
18 Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de hierro.
19 Es la primera de las obras de Dios: su autor le procuró su espada;
20 los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en ellos.
21 Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas.
22 Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean.
23 Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le llegue
hasta la boca.
24 ¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con punzones?
25 Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua?
26 ¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su quijada?
27 ¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez?
28 ¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre?
29 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus niñas?
30 ¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes?
31 ¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza?
32 Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver!
Job 41
1 ¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra!
2 No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él?
3 ¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los cielos!
4 Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable.
5 ¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble?
6 ¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus dientes!
7 Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra.
8 Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos.
9 Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura.
10 Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la aurora.
11 Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan.
12 De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego.
13 Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca.
14 En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto.
15 Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella, inseparables.
16 Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
17 Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se retiran.
18 Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o dardo.
19 Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida.
20 No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de
la honda.
21 Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba.
22 Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el lodo.
23 Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero.
24 Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena blanca.
25 No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido.
26 Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo.
Job 42
1 Y Job respondió a Yahveh:
2 Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.
3 Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de
grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.
4 (Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)
5 Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.
6 Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
7 Después de hablar a Job de esta manera, Yahveh dijo a Elifaz de Temán: "Mi ira
se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado con
verdad de mí, como mi siervo Job.
8 Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y
ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en
atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi
siervo Job."
9 Elifaz de Temán, Bildad de Sáaj, y Sofar de Naamat fueron a cumplir la orden
de Yahveh. Y Yahveh atendió a Job.
10 Después Yahveh restauró la situación de Job, al paso que él intercedía en
favor de sus amigos; y aumentó Yahveh al doble todos los bienes de Job.
11 Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas, así como
todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un banquete en su
casa, le compadecieron y le consolaron por todo el infortunio que Yahveh había
traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el obsequio de un agno de plata y
de un anillo de oro.
12 Yahveh bendijo la nueva situación de Job más aún que la antigua: llegó a
poseer 14.000 ovejas, 6.000 camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
14 A la primera le puso el nombre de "Paloma", a la segunda el de "Canela" y a
la tercera el de "Cuerno de afeites".
15 No había en todo el país mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Y su
padre les dio parte en la herencia entre sus hermanos.
16 Después de esto, vivió Job todavía 140 años, y vio a sus hijos y a los hijos
de sus hijos, cuatro generaciones.
17 Después Job murió anciano y colmado de días.
LOS SALMOS
(Los números de los Salmos entre paréntesis
corresponden a la Vulgata)
Salmo 1
1 ¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de
los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta,
2 mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche!
3 Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el
fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.
4 ¡No así los impíos, no así!Que ellos son como paja que se lleva el viento.
5 Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos, ni los pecadores en la
comunidad de los justos.
6 Porque Yahveh conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos se
pierde.
Salmo 2
1 ¿Por qué se agitan las naciones, y los pueblos mascullan planes vanos?
2 Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra
Yahveh y contra su Ungido:
3 "¡Rompamos sus coyundas, sacudámonos su yugo!"
4 El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahveh se burla de ellos.
5 Luego en su cólera les habla, en su furor los aterra:
6 "Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo."
7 Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo; yo te
he engendrado hoy.
8 Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la
tierra.
9 Con cetro de hierro, los quebrantarás, los quebrarás como vaso de alfarero."
10 Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra.
11 Servid a Yahveh con temor,
12 con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su
cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!
Salmo 3
(1) = Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Absalón. =
1 (2) Yahveh, ¡cuán numerosos son mis adversarios, cuántos los que se alzan
contra mí!
2 (3) ¡Cuántos los que dicen de mi vida: "No hay salvación para él en Dios!" =
Pausa. =
3 (4) Mas tú, Yahveh, escudo que me ciñes, mi gloria, el que realza mi cabeza.
4 (5) A voz en grito clamo hacia Yahveh, y él me responde desde su santo monte.
= Pausa. =
5 (6) Yo me acuesto y me duermo, me despierto, pues Yahveh me sostiene.
6 (7) No temo a esas gentes que a millares se apostan en torno contra mí.
7 (8) ¡Levántate, Yahveh! ¡Dios mío, sálvame!Tú hieres en la mejilla a todos mis
enemigos, los dientes de los impíos tú los rompes.
8 (9) De Yahveh la salvación.Tu bendición sobre tu pueblo. = Pausa. =
Salmo 4
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. De David. =
1 (2) Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero, en la angustia tú me
abres salida; tenme piedad, escucha mi oración.
2 (3) Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad,
rebuscando mentira? = Pausa. =
3 (4) ¡Sabed que Yahveh mima a su amigo,Yahveh escucha cuando yo le invoco.
4 (5) Temblad, y no pequéis; hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio!
= Pausa. =
5 (6) Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahveh.
6 (7) Muchos dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha?" ¡Alza sobre nosotros la luz
de tu rostro! Yahveh,
7 (8) tú has dado a mi corazón más alegría que cuando abundan ellos de trigo y
vino nuevo.
8 (9) En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Yahveh, me
asientas en seguro.
Salmo 5
(1) = Del maestro de coro. Para flautas. Salmo. De David. =
1 (2) Escucha mis palabras, Yahveh, repara en mi lamento,
2 (3) atiende a la voz de mi clamor, oh mi Rey y mi Dios.Porque a ti te suplico,
3 (4) Yahveh; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me
quedo a la espera.
4 (5) Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo
el malo.
5 (6) No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos.Detestas a todos los
agentes de mal,
6 (7) pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina
Yahveh.
7 (8) Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo
me prosterno, lleno de tu temor.
8 (9) Guíame, Yahveh, en tu justicia, por causa de los que me acechan, allana tu
camino ante mí.
9 (10) Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión;
sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua.
10 (11) Trátalos, oh Dios, como culpables, haz que fracasen sus intrigas;
arrójalos por el exceso de sus crímenes, por rebelarse contra ti.
11 (12) Y se alegren los que a ti se acogen, se alborocen por siempre; tú los
proteges, en ti exultan los que aman tu nombre.
12 (13) Pues tú bendices al justo, Yahveh, como un gran escudo tu favor le
cubre.
Salmo 6
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo. De
David. =
1 (2) Yahveh, no me corrijas en tu cólera, en tu furor no me castigues.
2 (3) Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahveh, que mis
huesos están desmoronados,
3 (4) desmoronada totalmente mi alma, y tú, Yahveh, ¿hasta cuándo?
4 (5) Vuélvete, Yahveh, recobra mi alma, sálvame, por tu amor.
5 (6) Porque, en la muerte, nadie de ti se acuerda; en el seol, ¿quién te puede
alabar?
6 (7) Estoy extenuado de gemir, baño mi lecho cada noche, inundo de lágrimas mi
cama;
7 (8) mi ojo está corroído por el tedio, ha envejecido entre opresores.
8 (9) Apartaos de mí todos los malvados, pues Yahveh ha oído la voz de mis
sollozos.
9 (10) Yahveh ha oído mi súplica, Yahveh acoge mi oración.
10 (11) ¡Todos mis enemigos, confusos, aterrados, retrocedan, súbitamente
confundidos!
Salmo 7
(1) = Lamentación. De David. La que cantó a Yahveh a propósito del benjaminita
Kus. =
1 (2) Yahveh, Dios mío, a ti me acojo, sálvame de todos mis perseguidores,
líbrame;
2 (3) ¡que no arrebate como un león mi vida el que desgarra, sin que nadie
libre!
3 (4) Yahveh, Dios mío, si algo de esto hice, si hay en mis manos injusticia,
4 (5) si a mi bienhechor con mal he respondido si he perdonado al opresor
injusto,
5 (6) ¡que el enemigo me persiga y me alcance, estrelle mi vida contra el suelo,
y tire mis entrañas por el polvo! = Pausa. =
6 (7) Levántate, Yahveh, en tu cólera, surge contra los arrebatos de mis
opresores, despierta ya, Dios mío, tú que el juicio convocas.
7 (8) Que te rodee la asamblea de las naciones, y tú en lo alto vuélvete hacia
ella.
8 (9) (Yahveh, juez de los pueblos.)Júzgame, Yahveh, conforme a mi justicia y
según mi inocencia.
9 (10) Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas
corazones y entrañas, oh Dios justo.
10 (11) Dios, el escudo que me cubre, el salvador de los de recto corazón;
11 (12) Dios, el juez justo, tardo a la cólera, pero Dios amenazante en todo
tiempo
12 (13) para el que no se vuelve. Afile su espada el enemigo, tense su arco y lo
apareje,
13 (14) para sí solo prepara armas de muerte, hace tizones de sus flechas;
14 (15) vedle en su preñez de iniquidad, malicia concibió, fracaso pare.
15 (16) Cavó una fosa, recavó bien hondo, mas cae en el hoyo que él abrió;
16 (17) revierte su obra en su cabeza, su violencia en su cerviz recae.
17 (18) Doy gracias a Yahveh por su justicia, salmodio al nombre de Yahveh, el
Altísimo.
Salmo 8
(1) = Del maestro de coro. Según la... de Gat. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Oh Yahveh, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra! Tú
que exaltaste tu majestad sobre los cielos,
2 (3) en boca de los niños, los que aún maman, dispones baluarte frente a tus
adversarios, para acabar con enemigos y rebeldes.
3 (4) Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que
fijaste tú,
4 (5) ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de
él te cuides?
5 (6) Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de
esplendor;
6 (7) le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo
sus pies:
7 (8) ovejas y bueyes, todos juntos, y aun las bestias del campo,
8 (9) y las aves del cielo, y los peces del mar, que surcan las sendas de las
aguas.
9 (10) ¡Oh Yahveh, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra!
Salmo 9
(1) = Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David. =
1 (2) =Alef= Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, cantaré todas tus
maravillas;
2 (3) quiero alegrarme y exultar en ti, salmodiar a tu nombre, Altísimo.
3 (4) =Bet= Mis enemigos retroceden, flaquean, perecen delante de tu rostro;
4 (5) pues tú has llevado mi juicio y mi sentencia, sentándote en el trono cual
juez justo.
5 (6) =Guímel.= Has reprimido a las gentes, has perdido al impío, has borrado su
nombre para siempre jamás;
6 (7) acabado el enemigo, todo es ruina sin fin, has suprimido sus ciudades,
perdido su recuerdo. =He.= He aquí que
7 (8) Yahveh se sienta para siempre, afianza para el juicio su trono;
8 (9) él juzga al orbe con justicia, a los pueblos con rectitud sentencia.
9 (10) =Vau.= ¡Sea Yahveh ciudadela para el oprimido, ciudadela en los tiempos
de angustia!
10 (11) Y en ti confíen los que saben tu nombre, pues tú, Yahveh, no abandonas a
los que te buscan.
11 (12) =Zain.= Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión, publicad por los
pueblos sus hazañas;
12 (13) que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda, no olvida el
grito de los desdichados.
13 (14) =Jet.= Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las
puertas de la muerte,
14 (15) para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión,
gozoso de tu salvación.
15 (16) =Tet.= Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que
ocultaron, su pie quedó prendido.
16 (17) Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado
en la obra de sus manos. = Sordina. = = Pausa. =
17 (18) =Yod= ¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se
olvidan!
18 (19) =Kaf.= Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por
siempre la esperanza de los desdichados.
19 (20) ¡Levántate, Yahveh, no triunfe el hombre, sean juzgados los gentiles
delante de tu rostro!
20 (21) Infunde tú, Yahveh, en ellos el terror, aprendan los gentiles que no son
más que hombres. = Pausa. =
Salmo 10
1 = Lámed = ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la
angustia?
2 Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa
que le ha urdido.
3 = (Mem.) = Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que
bendice menosprecia a Yahveh,
4 = (Nun.) = el impío, insolente, no le busca: "¡No hay Dios!", es todo lo que
piensa.
5 En todo tiempo se afianzan sus caminos, allá arriba tus juicios muy lejos de
él están, a todos sus rivales da soplidos.
6 Dice en su corazón: "¡Jamás vacilaré!" = (Sámek.) = porque en desgracia no se
ve,
7 maldice. = (Pe.) = De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua
sólo maldad e iniquidad;
8 al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. = (Ain.)
= Todo ojos, espía al desvalido,
9 al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al
desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red.
10 = (Sade.) = Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder;
11 dice en su corazón: "Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de
ver jamás."
12 = Qof. = ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los
desdichados!
13 ¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: "No vendrás a
indagar?"
14 = Res. = Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para
tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.
15 = Sin. = ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin
dejar rastro!
16 ¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de
su tierra!
17 = Tau. = El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas,
alargas tus oídos,
18 para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre
salido de la tierra!
Salmo 11 (10)
1 = Del maestro de coro. De David. =En Yahveh me cobijo; ¿cómo decís a mi alma:
"Huye, pájaro, a tu monte?
2 "He aquí que los impíos tensan su arco, ajustan a la cuerda su saeta, para
tirar en la sombra a los de recto corazón.
3 Si están en ruinas los cimientos, ¿que puede hacer el justo?"
4 Yahveh en su Templo santo,Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el
mundo, sus párpados exploran a los hijos de Adán.
5 Yahveh explora al justo y al impío; su alma odia a quien ama la violencia.
6 ¡Llueva sobre los impíos brasas y azufre, y un viento abrasador por porción de
su copa!
7 Que es justo Yahveh y lo justo ama, los rectos contemplarán su rostro.
Salmo 12 (11)
(1) = Del maestro de coro. En octava. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Salva, Yahveh, que ya no hay fieles, se acabaron los veraces entre los
hijos de Adán!
2 (3) Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de
corazones dobles.
3 (4) Arranque Yahveh todo labio tramposo, la lengua que profiere bravatas,
4 (5) los que dicen: "La lengua es nuestro fuerte, nuestros labios por nosotros,
¿quien va a ser amo nuestro?"
5 (6) Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres, ahora me
alzo yo, dice Yahveh: auxilio traigo a quien por él suspira.
6 (7) Las palabras de Yahveh son palabras sinceras, plata pura, de ras de
tierra, siete veces purgada.
7 (8) Tú, Yahveh, los guardarás, los librarás de esta ralea para siempre;
8 (9) de todas partes se irán los impíos, colmo de vileza entre los hijos de
Adán.
Salmo 13 (12)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¿Hasta cuándo, Yahveh, me olvidarás? ¿Por siempre? ¿Hasta cuándo me
ocultarás tu rostro?
2 (3) ¿Hasta cuándo tendré congojas en mi alma, en mi corazón angustia, día y
noche? ¿Hasta cuándo triunfará sobre mí mi enemigo?
3 (4) ¡Mira, respóndeme, Yahveh, Dios mío! ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la
muerte,
4 (5) no diga mi enemigo: "¡Le he podido!", no exulten mis adversarios al verme
vacilar!
5 (6) Que yo en tu amor confío; en tu salvación mi corazón exulte.
6 ¡A Yahveh cantaré por el bien que me ha hecho. Salmodiaré al nombre de Yahveh,
el Altísimo!
Salmo 14 (13)
= Sal 53.
(1) = Del maestro de coro. De David. =1 Dice en su corazón el insensato: "¡No
hay Dios!"Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.
2 Se asoma Yahveh desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un
sensato, alguien que busque a Dios.
3 Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos.No hay nadie que haga el
bien. ni uno siquiera.
4 ¿No aprenderán todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come el
pan, y a Yahveh no invocan?
5 Allí de espanto temblarán donde nada hay que espante, que Dios está por la
raza del justo:
6 de los planes del desdichado os burláis. mas Yahveh es su refugio.
7 ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? Cuando cambie Yahveh la suerte
de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel.
Salmo 15 (14)
(1) = Salmo. De David. =
1 Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?
2 El que ando sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón,
3 y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su
prójimo;
4 con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura
en su perjuicio y no retracta,
5 no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra
así jamás vacilará.
Salmo 16 (15)
(1) = A media voz. De David. =
1 Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio.
2 Yo digo a Yahveh: "Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti";
3 ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra: "¡Magníficos, todo mi
gozo en ellos!".
4 Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo.Mas yo jamás derramaré sus
libámenes de sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios.
5 Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras;
6 la cuerda me asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí.
7 Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;
8 pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo.
9 Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en
seguro descansa;
10 pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa.
11 Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a
tu derecha, delicias para siempre.
Salmo 17 (16)
(1) = Oración. De David. =
1 Escucha, Yahveh, la justicia, atiende a mi clamor, presta oído a mi plegaria,
que no es de labios engañosos.
2 Mi juicio saldrá de tu presencia, tus ojos ven lo recto.
3 Mi corazón tú sondas, de noche me visitas; me pruebas al crisol sin hallar
nada malo en mí; mi boca no claudica
4 al modo de los hombres. La palabra de tus labios he guardado, por las sendas
trazadas
5 ajustando mis pasos; por tus veredas no vacilan mis pies.
6 Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes, tiende hacia mí tu oído, escucha
mis palabras,
7 haz gala de tus gracias, tú que salvas a los que buscan a tu diestra refugio
contra los que atacan.
8 Guárdame como la pupila de los ojos, escóndeme a la sombra de tus alas
9 de esos impíos que me acosan, enemigos ensañados que me cercan.
10 Están ellos cerrados en su grasa, hablan, la arrogancia en la boca.
11 Avanzan contra mí, ya me cercan, me clavan sus ojos para tirarme al suelo.
12 Son como el león ávido de presa, o el leoncillo agazapado en su guarida.
13 ¡Levántate, Yahveh, hazle frente, derríbale; libra con tu espada mi alma del
impío,
14 de los mortales, con tu mano, Yahveh, de los mortales de este mundo, cuyo
lote es la vida! ¡De tus reservas llénales el vientre, que sus hijos se sacien,
y dejen las sobras para sus pequeños!
15 Mas yo, en la justicia, contemplaré tu rostro, al despertar me hartaré de tu
imagen.
Salmo 18 (17)
(1) = Del maestro de coro. Del siervo de Yahveh, David, que dirigió a Yahveh las
palabras de este cántico el día en que Yahveh le libró de todos sus enemigos y
de las manos de Saúl. =
(2) = Dijo: =
1 Yo te amo, Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has
salvado).
2 (3) Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me
amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio.
3 (4) Invoco a Yahveh, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis
enemigos.
4 (5) Las olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial,
5 (6) los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte.
6 (7) Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde
su Templo, resonó mi llamada en sus oídos.
7 (8) La tierra fue sacudida y vaciló, retemblaron las bases de los montes,
(vacilaron bajo su furor);
8 (9) una humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de
él salían carbones encendidos).
9 (10) El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies;
10 (11) cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los
vientos planeó.
11 (12) Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas,
espesos nubarrones;
12 (13) del fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego.
13 (14) Tronó Yahveh en los cielos, lanzó el Altísimo su voz;
14 (15) arrojó saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.
15 (16) El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron,
ante tu imprecación, Yahveh, al resollar el aliento en tus narices.
16 (17) El extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las
profundas aguas;
17 (18) me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo.
18 (19) Me aguardaban el día de mi ruina, más Yahveh fue un apoyo para mí;
19 (20) me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba.
20 (21) Yahveh me recompensa conforme a mi justicia, me paga conforme a la
pureza de mis manos;
21 (22) porque he guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de
mi Dios.
22 (23) Porque tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi
lado;
23 (24) he sido ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado.
24 (25) Y Yahveh me devuelve según mi justicia, según la pureza de mis manos que
tiene ante sus ojos.
25 (26) Con el piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha;
26 (27) con el puro eres puro, con el ladino, sagaz;
27 (28) tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.
28 (29) Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas;
29 (30) con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla.
30 (31) Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh acrisolada. El es
el escudo de cuantos a él se acogen.
31 (32) Pues ¿quién es Dios fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro
Dios?
32 (33) El Dios que me ciñe de fuerza, y hace mi camino irreprochable,
33 (34) que hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie,
34 (35) el que mis manos para el combate adiestra y mis brazos para tensar arco
de bronce.
35 (36) Tú me das tu escudo salvador, (tu diestra me sostiene), tu cuidado me
exalta,
36 (37) mis pasos ensanchas ante mí, no se tuercen mis tobillos.
37 (38) Persigo a mis enemigos, les doy caza, no vuelvo hasta haberlos acabado;
38 (39) los quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies.
39 (40) Para el combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores,
40 (41) a mis enemigos haces dar la espalda, extermino a los que me odian.
41 (42) Claman, mas no hay salvador, a Yahveh, y no les responde.
42 (43) Los machaco como polvo al viento, como al barro de las calles los piso.
43 (44) De las querellas de mi pueblo tú me libras, me pones a la cabeza de las
gentes; pueblos que no conocía me sirven;
44 (45) los hijos de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen,
45 (46) los hijos de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios.
46 (47) ¡Viva Yahveh, bendita sea mi roca, el Dios de mi salvación sea
ensalzado,
47 (48) el Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas!
48 (49) Tú me libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, del hombre
violento me salvas.
49 (50) Por eso he de alabarte entre los pueblos, a tu nombre, Yahveh,
salmodiaré.
50 (51) El hace grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a
David y a su linaje para siempre.
Salmo 19 (18)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el
firmamento;
2 (3) el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la
noticia.
3 (4) No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír;
4 (5) mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín
del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda,
5 (6) y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta,
corriendo su carrera.
6 (7) A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo,
sin que haya nada que a su ardor escape.
7 (8) La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh,
veraz, sabiduría del sencillo.
8 (9) Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento
de Yahveh, luz de los ojos.
9 (10) El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de
Yahveh, justos todos ellos,
10 (11) apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más
dulces que la miel, más que el jugo de panales.
11 (12) Por eso tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.
12 (13) Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?De las faltas ocultas límpiame.
13 (14) Guarda también a tu siervo del orgullo, no tenga dominio sobre mí.
Entonces seré irreprochable, de delito grave exento.
14 (15) ¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin
tregua ante ti, Yahveh, roca mía, mi redentor.
Salmo 20 (19)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Yahveh te responda el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de
Jacob!
2 (3) El te envíe socorro desde su santuario, desde Sión sea tu apoyo.
3 (4) Se acuerde de todas tus ofrendas, halle sabroso tu holocausto; = Pausa. =
4 (5) te otorgue según tu corazón, cumpla todos tus proyectos.
5 (6) ¡Y nosotros aclamemos tu victoria, de nuestro Dios el nombre tremolemos!
¡Cumpla Yahveh todas tus súplicas!
6 (7) Ahora conozco que Yahveh dará la salvación a su ungido; desde su santo
cielo le responderá con las proezas victoriosas de su diestra.
7 (8) Unos con los carros, otros con los caballos, nosotros invocamos el nombre
de Yahveh, nuestro Dios.
8 (9) Ellos se doblegan y caen, y nosotros en pie nos mantenemos.
9 (10) ¡Oh Yahveh, salva al rey, respóndenos el día de nuestra súplica!
Salmo 21 (20)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Yahveh, en tu fuerza se regocija el rey; ¡oh, y cómo le colma tu salvación
de júbilo!
2 (3) Tú le has otorgado el deseo de su corazón, no has rechazado el anhelo de
sus labios. = Pausa. =
3 (4) Pues le precedes de venturosas bendiciones, has puesto en su cabeza corona
de oro fino;
4 (5) vida te pidió y se la otorgaste, largo curso de días para siempre jamás.
5 (6) Gran gloria le da tu salvación, le circundas de esplendor y majestad;
6 (7) bendiciones haces de él por siempre, le llenas de alegría delante de tu
rostro.
7 (8) Sí, en Yahveh confía el rey, y por gracia del Altísimo no ha de vacilar.
8 (9) Tu mano alcanzará a todos tus enemigos, tu diestra llegará a los que te
odian;
9 (10) harás de ellos como un horno de fuego, el día de tu rostro; Yahveh los
tragará en su cólera, y el fuego los devorará;
10 (11) harás perecer su fruto de la tierra, y su semilla de entre los hijos de
Adán.
11 (12) Aunque ellos intenten daño contra ti, aunque tramen un plan, nada
podrán.
12 (13) Que tú les harás volver la espalda, ajustarás tu arco contra ellos.
13 (14) ¡Levántate, Yahveh, con tu poder, y cantaremos, salmodiaremos a tu
poderío!
Salmo 22 (21)
(1) = Del maestro de coro. Sobre "la cierva de la aurora". Salmo. De David. =
1 (2) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la
voz de mis rugidos!
2 (3) Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio
para mí.
3 (4) ¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel!
4 (5) En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste;
5 (6) a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron
confundidos.
6 (7) Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo,
7 (8) todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza:
8 (9) "Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le
ama!"
9 (10) Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi
madre;
10 (11) a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre
eres tú mi Dios.
11 (12) ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí
socorro!
12 (13) Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán;
13 (14) ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen.
14 (15) Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se
vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas.
15 (16) Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú
me sumes en el polvo de la muerte.
16 (17) Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como
para prender mis manos y mis pies.
17 (18) Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran,
18 (19) repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.
19 (20) ¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,
20 (21) libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro;
21 (22) sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los
búfalos!
22 (23) ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te
alabaré!:
23 (24) "Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob,
glorificadle, temedle, raza toda de Israel".
24 (25) Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le
ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.
25 (26) De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los
que le temen.
26 (27) Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le
alabarán: "¡Viva por siempre vuestro corazón!"
27 (28) Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante
él se postrarán todas las familias de las gentes.
28 (29) Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.
29 (30) Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se
doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,
30 (31) le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad
31 (32) venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.
Salmo 23 (22)
(1) = Salmo. De David. =
1 Yahveh es mi pastor, nada me falta.
2 Por prados de fresca hierba me apacienta.Hacia las aguas de reposo me conduce,
3 y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.
4 Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu
vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
5 Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi
cabeza, rebosante está mi copa.
6 Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la
casa de Yahveh a lo largo de los días.
Salmo 24 (23)
(1) = Salmo. De David. =
1 De Yahveh es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
2 que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
3 ¿Quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
4 El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni
con engaño jura.
5 El logrará la bendición de Yahveh, la justicia del Dios de su salvación.
6 Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de
Jacob. = Pausa. =
7 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que
entre el rey de la gloria!
8 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente
en la batalla.
9 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que
entre el rey de la gloria!
10 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh Sebaot, él es el rey de gloria. = Pausa =
Salmo 25 (24)
(1) = De David =
1 = Alef. = A ti, Yahveh, levanto mi alma,
2 oh Dios mío. = Bet. = En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis
enemigos!
3 = Guimel. = No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el
que traiciona sin motivo.
4 = Dálet. = Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas.
5 = He. = Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. =
(Vau) = En ti estoy esperando todo el día,
6 = Zain. = Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre.
7 = Jet. = De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor,
acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh.
8 = Tet. = Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino;
9 = Yod. = conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su
sendero.
10 = Kaf. = Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su
alianza y sus dictámenes.
11 = Lámed. = Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande.
12 = Mem. = Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir;
13 = Nun. = su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.
14 = Sámek. = El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para
darles cordura.
15 = Ain. = Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo.
16 = Pe. = Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.
17 = Sade. = Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias.
18 = (Qof.) = Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados.
19 = Res. = Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen.
20 = Sin. = Guarda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me
cobijo.
21 = Tau. = Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh.
22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Salmo 26 (25)
(1) = De David. =
1 Hazme justicia, Yahveh, pues yo camino en mi entereza, me apoyo en Yahveh y no
vacilo.
2 Escrútame, Yahveh, ponme a prueba, pasa al crisol mi conciencia y mi corazón;
3 está tu amor delante de mis ojos, y en tu verdad camino.
4 No voy a sentarme con los falsos, no ando con hipócritas;
5 odio la asamblea de malhechores, y al lado de los impíos no me siento.
6 Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Yahveh,
7 haciendo resonar la acción de gracias, todas tus maravillas pregonando;
8 amo, Yahveh, la belleza de tu Casa, el lugar de asiento de tu gloria.
9 No juntes mi alma con los pecadores, ni mi vida con los hombres sanguinarios,
10 que tienen en sus manos la infamia, y su diestra repleta de soborno.
11 Yo, en cambio, camino en mi entereza; rescátame, ten piedad de mí;
12 mi pie está firme en suelo llano; a ti, Yahveh, bendeciré en las asambleas.
Salmo 27 (26)
(1) = De David. =
1 Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer?Yahveh, el refugio de mi
vida, ¿por quién he de temblar?
2 Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis
adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.
3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una
guerra contra mí, estoy seguro en ella.
4 Una cosa he pedido a Yahveh, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de
Yahveh, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahveh y cuidar de
su Templo.
5 Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo
oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.
6 Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy
a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahveh.
7 Escucha, Yahveh, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!
8 Dice de ti mi corazón: "Busca su rostro."Sí, Yahveh, tu rostro busco:
9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi
auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
10 Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahveh me acogerá.
11 Enséñame tu camino, Yahveh, guíame por senda llana, por causa de los que me
asechan;
12 no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí
falsos testigos, que respiran violencia.
13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh en la tierra de los
vivos!
14 Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón, espera en Yahveh.
Salmo 28 (27)
(1) = De David. =
1 Hacia ti clamo, Yahveh, roca mía, no estés mudo ante mí; no sea yo, ante tu
silencio, igual que los que bajan a la fosa.
2 Oye la voz de mis plegarias, cuando grito hacia ti, cuando elevo mis manos, oh
Yahveh, al santuario de tu santidad.
3 No me arrebates con los impíos, ni con los agentes de mal, que hablan de paz a
su vecino, mas la maldad está en su corazón.
4 Dales, Yahveh, conforme a sus acciones, y a la malicia de sus hechos, según la
obra de sus manos trátales, págales con su misma moneda.
5 Pues no comprenden los hechos de Yahveh, la obra de sus manos: ¡derríbelos él
y no los rehabilite!
6 ¡Bendito sea Yahveh, que ha oído la voz de mis plegarias!
7 Yahveh mi fuerza, escudo mío, en él confió mi corazón y he recibido ayuda: mi
carne de nuevo ha florecido, le doy gracias de todo corazón.
8 Yahveh, fuerza de su pueblo, fortaleza de salvación para su ungido.
9 Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos por siempre.
Salmo 29 (28)
(1) = Salmo. De David. =
1 ¡Rendid a Yahveh, hijos de Dios, rendid a Yahveh gloria y poder!
2 Rendid a Yahveh la gloria de su nombre, postraos ante Yahveh en esplendor
sagrado.
3 Voz de Yahveh sobre las aguas; el Dios de gloria truena, ¡es Yahveh, sobre las
muchas aguas!
4 Voz de Yahveh con fuerza, voz de Yahveh con majestad.
5 Voz de Yahveh que desgaja los cedros,Yahveh desgaja los cedros del Líbano,
6 hace brincar como un novillo al Líbano, y al Sarión como cría de búfalo.
7 Voz de Yahveh que afila llamaradas.
8 Voz de Yahveh, que sacude el desierto, sacude Yahveh el desierto de Cadés.
9 Voz de Yahveh, que estremece las encinas, y las selvas descuaja, mientras todo
en su Templo dice: ¡Gloria!
10 Yahveh se sentó para el diluvio,Yahveh se sienta como rey eterno.
11 Yahveh da el poder a su pueblo,Yahveh bendice a su pueblo con la paz.
Salmo 30 (29)
(1) = Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David. =
1 (2) Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a
mis enemigos.
2 (3) Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.
3 (4) Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que
bajan a la fosa.
4 (5) Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.
5 (6) De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde
visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.
6 (7) Y yo en mi paz decía: "Jamás vacilaré."
7 (8) Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu
rostro y ya estoy conturbado.
8 (9) A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro:
9 (10) ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el
polvo, anunciar tu verdad?
10 (11) ¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!
11 (12) Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has
ceñido de alegría;
12 (13) mi corazón por eso te salmodiará sin tregua;Yahveh, Dios mío, te alabaré
por siempre.
Salmo 31 (30)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) En ti, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu
justicia, líbrame,
2 (3) tiende hacia mí tu oído, date prisa!Sé para mí una roca de refugio,
alcázar fuerte que me salve;
3 (4) pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y diriges.
4 (5) Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio;
5 (6) en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas.Dios de
verdad,
6 (7) tú detestas a los que veneran vanos ídolos; mas yo en Yahveh confío:
7 (8) ¡exulte yo y en tu amor me regocije!Tú que has visto mi miseria, y has
conocido las angustias de mi alma,
8 (9) no me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo
abierto.
9 (10) Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy.De tedio se corroen mis
ojos, mi alma, mis entrañas.
10 (11) Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi
vigor a la miseria, mis huesos se corroen.
11 (12) De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos,
espanto de mis familiares.Los que me ven en la calle huyen lejos de mí;
12 (13) dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho.
13 (14) Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se
aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida.
14 (15) Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: "¡Tú eres mi Dios!"
15 (16) Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y
perseguidores;
16 (17) haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!
17 (18) Yahveh, no haya confusión para mí, que te invoco, ¡confusión sólo para
los impíos; que bajen en silencio al seol,
18 (19) enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia contra el
justo, con orgullo y desprecio!
19 (20) ¡Qué grande es tu bondad, Yahveh!Tú la reservas para los que te temen,
se la brindas a los que a ti se acogen, ante los hijos de Adán.
20 (21) Tú los escondes en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas de los
hombres; bajo techo los pones a cubierto de la querella de las lenguas.
21 (22) ¡Bendito sea Yahveh que me ha brindado maravillas de amor (en ciudad
fortificada)!
22 (23) ¡Y yo que decía en mi inquietud: "Estoy dejado de tus ojos!"Mas tú oías
la voz de mis plegarias, cuando clamaba a ti.
23 (24) Amad a Yahveh, todos sus amigos; a los fieles protege Yahveh, pero
devuelve muy sobrado al que obra por orgullo.
24 (25) ¡Valor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que esperáis en
Yahveh!
Salmo 32 (31)
(1) = De David. Poema. =
1 ¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!
2 Dichoso el hombre a quien Yahveh no le cuenta el delito, y en cuyo espíritu no
hay fraude.
3 Cuando yo me callaba, se sumían mis huesos en mi rugir de cada día,
4 mientras pesaba, día y noche, tu mano sobre mí; mi corazón se alteraba como un
campo en los ardores del estío. = Pausa. =
5 Mi pecado te reconocí, y no oculté mi culpa; dije: "Me confesaré a Yahveh de
mis rebeldías."Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado. = Pausa. =
6 Por eso te suplica todo el que te ama en la hora de la angustia.Y aunque las
muchas aguas se desborden, no le alcanzarán.
7 Tú eres un cobijo para mí, de la angustia me guardas, estás en torno a mí para
salvarme. = Pausa. =
8 Voy a instruirte, a mostrarte el camino a seguir; fijos en ti los ojos, seré
tu consejero.
9 No seas cual caballo o mulo sin sentido, rienda y freno hace falta para domar
su brío, si no, no se te acercan.
10 Copiosas son las penas del impío, al que confía en Yahveh el amor le
envuelve.
11 ¡Alegraos en Yahveh, oh justos, exultad, gritad de gozo, todos los de recto
corazón!
Salmo 33 (32)
1 ¡Gritad de júbilo, justos, por Yahveh!, de los rectos es propia la alabanza;
2 ¡dad gracias a Yahveh con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez
cuerdas;
3 cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!
4 Pues recta es la palabra de Yahveh, toda su obra fundada en la verdad;
5 él ama la justicia y el derecho, del amor de Yahveh está llena la tierra.
6 Por la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos por el soplo de su boca toda
su mesnada.
7 El recoge, como un dique, las aguas del mar, en depósitos pone los abismos.
8 ¡Tema a Yahveh la tierra entera, ante él tiemblen todos los que habitan el
orbe!
9 Pues él habló y fue así, mandó él y se hizo.
10 Yahveh frustra el plan de las naciones, hace vanos los proyectos de los
pueblos;
11 mas el plan de Yahveh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por
todas las edades.
12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahveh, el pueblo que se escogió por heredad!
13 Yahveh mira de lo alto de los cielos, ve a todos los hijos de Adán;
14 desde el lugar de su morada observa a todos los habitantes de la tierra,
15 él, que forma el corazón de cada uno, y repara en todas sus acciones.
16 No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su
enorme fuerza.
17 Vana cosa el caballo para la victoria, ni con todo su vigor puede salvar.
18 Los ojos de Yahveh están sobre quienes le temen, sobre los que esperan en su
amor,
19 para librar su alma de la muerte, y sostener su vida en la penuria.
20 Nuestra alma en Yahveh espera, él es nuestro socorro y nuestro escudo;
21 en él se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre confiamos.
22 Sea tu amor, Yahveh, sobre nosotros, como está en ti nuestra esperanza.
Salmo 34 (33)
(1) = De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él
y se marchó. =
1 (2) = Alef. = Bendeciré a Yahveh en todo tiempo, sin cesar en mi boca su
alabanza;
2 (3) = Bet. = en Yahveh mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
3 (4) = Guimel. = Engrandeced conmigo a Yahveh, ensalcemos su nombre todos
juntos.
4 (5) = Dálet. = He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos
mis temores.
5 (6) = He. = Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su
semblante.
6 (7) = Zain. = Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus
angustias.
7 (8) = Jet. = Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los
libra.
8 (9) = Tet. = Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija
en él.
9 (10) = Yod. = Temed a Yahveh vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no
les falta nada.
10 (11) = Kaf. = Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a
Yahveh de ningún bien carecen.
11 (12) = Lámed. = Venid, hijos, oídme, el temor de Yahveh voy a enseñaros.
12 (13) = Mem. = ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para
gozar de bienes?
13 (14) = Nun. = Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;
14 (15) = Sámek. = apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras
ella.
15 (16) = Ain. = Los ojos de Yahveh sobre los justos, y sus oídos hacia su
clamor,
16 (17) = Pe = el rostro de Yahveh contra los malhechores, para raer de la
tierra su memoria.
17 (18) = Sade. = Cuando gritan aquéllos, Yahveh oye, y los libra de todas sus
angustias;
18 (19) = Qof. = Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a
los espíritus hundidos.
19 (20) = Res. = Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera
Yahveh;
20 (21) = Sin. = todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.
21 (22) = Tau. = La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán
que pagar.
22 (23) Yahveh rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en
él se cobijan.
Salmo 35 (34)
(1) = De David. =
1 Ataca, Yahveh, a los que me atacan, combate a quienes me combaten;
2 embraza el escudo y el pavés, y álzate en mi socorro;
3 blande la lanza y la pica contra mis perseguidores.Di a mi alma: "Yo soy tu
salvación."
4 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que andan buscando mi vida! ¡Vuelvan
atrás y queden confundidos los que mi mal maquinan!
5 ¡Sean lo mismo que la paja al viento, por el ángel de Yahveh acosados;
6 sea su camino tiniebla y precipicio, perseguidos por el ángel de Yahveh!
7 Pues sin causa me han tendido su red, han cavado una fosa para mí.
8 ¡Sobre cada uno de ellos caiga de improviso la ruina: le prenda la red que
había tendido, y en su fosa se hunda!
9 Y mi alma exultará en Yahveh, en su salvación se gozará.
10 Dirán todos mis huesos:Yahveh, ¿quién como tú, para librar al débil del más
fuerte, al pobre de su expoliador?
11 Testigos falsos se levantan, sobre lo que ignoro me interrogan;
12 me pagan mal por bien, ¡desolación para mi alma!
13 Yo, en cambio, cuando eran ellos los enfermos, vestido de sayal, me humillaba
con ayuno, y en mi interior repetía mi oración;
14 como por un amigo o un hermano iba y venía, como en duelo de una madre,
sombrío me encorvaba.
15 Ellos se ríen de mi caída, se reúnen, sí, se reúnen contra mí; extranjeros,
que yo no conozco, desgarran sin descanso;
16 si caigo, me rodean rechinando sus dientes contra mí.
17 ¿Cuánto tiempo, Señor, te quedarás mirando?Recobra mi alma de sus garras, de
los leones mi vida.
18 Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré entre un pueblo copioso.
19 No se rían de mí, mis enemigos pérfidos, ni se guiñen sus ojos los que me
odian sin razón.
20 Pues no es de paz de lo que hablan a los pacíficos de la tierra; mascullan
palabras de perfidia,
21 abren bien grande su boca contra mí; dicen: "¡Ja, Ja, nuestros ojos lo han
visto!"
22 Tú lo has visto, Yahveh, no te quedes callado,Señor, no estés lejos de mí;
23 despiértate, levántate a mi juicio, en defensa de mi causa, oh mi Dios y
Señor;
24 júzgame conforme a tu justicia, oh Yahveh, ¡Dios mío, no se rían de mí!
25 No digan en su corazón: "¡Ajá, lo que queríamos!"No digan: "¡Le hemos
engullido!"
26 ¡Vergüenza y confusión caigan a una sobre los que se ríen de mi mal; queden
cubiertos de vergüenza y de ignominia los que a mi costa medran!
27 Exulten y den gritos de júbilo los que en mi justicia se complacen, y digan
sin cesar: "¡Grande es Yahveh, que en la paz de su siervo se complace!"
28 Y tu justicia musitará mi lengua, todo el día tu alabanza.
Salmo 36 (35)
(1) = Del maestro de coro. Del siervo de Yahveh. De David. =
1 (2) Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón; temor de
Dios no existe delante de sus ojos.
2 (3) Con ojo harto lisonjero se mira, para encontrar y detestar su culpa;
3 (4) las palabras de su boca, iniquidad y engaño; renunció a ser sensato, a
hacer el bien.
4 (5) Sólo maquina iniquidad sobre su lecho; en un camino que no es bueno se
obstina y no reprueba el mal.
5 (6) Oh Yahveh, en los cielos tu amor, hasta las nubes tu verdad;
6 (7) tu justicia, como los montes de Dios, tus juicios, como el hondo abismo.A
hombres y bestias salvas tú, Yahveh,
7 (8) oh Dios, ¡qué precioso tu amor!Por eso los hijos de Adán, a la sombra de
tus alas se cobijan.
8 (9) Se sacian de la grasa de tu Casa, en el torrente de tus delicias los
abrevas;
9 (10) en ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.
10 (11) Guarda tu amor a los que te
conocen, y tu justicia a los de recto corazón.
11 (12) ¡Que el pie del orgullo no me alcance, ni la mano de los impíos me
avente!
12 (13) Ved cómo caen los agentes de mal, abatidos, no pueden levantarse.
Salmo 37 (36)
(1) = De David. =
1 = Alef. = No te acalores por causa de los malos, no envidies a los que hacen
injusticia.
2 Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan.
3 = Bet. = Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en
paz,
4 ten tus delicias en Yahveh, y te dará lo que pida tu corazón.
5 = Guimel. = Pon tu suerte en Yahveh, confía en él, que él obrará;
6 hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.
7 = Dálet. = Vive en calma ante Yahveh, espera en él, no te acalores contra el
que prospera, contra el hombre que urde intrigas.
8 = He. = Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor;
9 pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la
tierra.
10 = Vau. = Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está;
11 mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.
12 = Zain. = El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él;
13 el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día.
14 = Jet. = Desenvainan la espada los impíos, tienden el arco, para abatir al
mísero y al pobre, para matar a los rectos de conducta;
15 su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán rotos.
16 = Tet. = Lo poco del justo vale más que la mucha abundancia del impío;
17 pues los brazos de los impíos serán rotos, mientras que a los justos los
sostiene Yahveh.
18 = Yod. = Yahveh conoce los días de los íntegros, su herencia será eterna;
19 no serán confundidos en tiempo de desgracia, en días de penuria gozarán de
hartura.
20 = Kaf. = Perecerán, en cambio, los impíos, los enemigos de Yahveh; se
esfumarán como el ornato de los prados, en humo se desvanecerán.
21 = Lámed. = Toma el impío prestado y no devuelve, mas el justo es compasivo y
da;
22 los que él bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán exterminados.
23 = Mem. = De Yahveh penden los pasos del hombre, firmes son y su camino le
complace;
24 aunque caiga, no se queda postrado, porque Yahveh la mano le sostiene.
25 = Nun. = Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su
linaje mendigando el pan.
26 En todo tiempo es compasivo y presta, su estirpe vivirá en bendición.
27 = Sámek. = Apártate del mal y obra el bien, tendrás para siempre una morada;
28 porque Yahveh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos. = Ain. = Los
malvados serán por siempre exterminados, la estirpe de los impíos cercenada;
29 los justos poseerán la tierra, y habitarán en ella para siempre.
30 La boca del justo sabiduría susurra, su lengua habla rectitud;
31 la ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilan.
32 Espía el impío al justo, y busca darle muerte;
33 en su mano Yahveh no le abandona, ni deja condenarle al ser juzgado.
34 Espera en Yahveh y guarda su camino, él te exaltará a la herencia de la
tierra, el exterminio de los impíos verás.
35 He visto al impío muy arrogante empinarse como un cedro del Líbano;
36 pasé de nuevo y ya no estaba, le busqué y no se le encontró.
37 Observa al perfecto, mira al íntegro: hay descendencia para el hombre de paz;
38 pero los rebeldes serán a una aniquilados, y la posteridad de los impíos
extirpada.
39 La salvación de los justos viene de Yahveh, él su refugio en tiempo de
angustia;
40 Yahveh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a
él se acogen.
Salmo 38 (37)
(1) = Salmo De David. En memoria. =
1 (2) Yahveh, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues.
2 (3) Pues en mí se han clavado tus saetas, ha caído tu mano sobre mí;
3 (4) nada intacto en mi carne por tu enojo, nada sano en mis huesos debido a mi
pecado.
4 (5) Mis culpas sobrepasan mi cabeza, como un peso harto grave para mí;
5 (6) mis llagas son hedor y putridez, debido a mi locura;
6 (7) encorvado, abatido totalmente, sombrío ando todo el día.
7 (8) Están mis lomos túmidos de fiebre, nada hay sano ya en mi carne;
8 (9) entumecido, molido totalmente, me hace rugir la convulsión del corazón.
9 (10) Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se te oculta a ti.
10 (11) Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan, y la luz misma de mis
ojos me falta.
11 (12) Mis amigos y compañeros se partan de mi llaga, mis allegados a distancia
se quedan;
12 (13) y tienden lazos los que buscan mi alma, los que traman mi mal hablan de
ruina, y todo el día andan urdiendo fraudes.
13 (14) Mas yo como un sordo soy, no oigo, como un mudo que no abre la boca;
14 (15) sí, soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.
15 (16) Que en ti, Yahveh, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.
16 (17) He dicho: "! No se rían de mí, no me dominen cuando mi pie resbale!".
17 (18) Y ahora ya estoy a punto de caída, mi tormento sin cesar está ante mí.
18 (19) Sí, mi culpa confieso, acongojado estoy por mi pecado.
19 (20) Aumentan mis enemigos sin razón, muchos son los que sin causa me odian,
20 (21) los que me devuelven mal por bien y me acusan cuando yo el bien busco.
21 (22) ¡No me abandones, tú, Yahveh,Dios mío, no estés lejos de mí!
22 (23) Date prisa a auxiliarme, oh Señor, mi salvación!
Salmo 39 (38)
(1) = Del maestro de coro. De Yedutún. Salmo. De David. =
1 (2) Yo me decía: "Guardaré mis caminos, sin pecar con mi lengua, pondré un
freno en mi boca, mientras esté ante mí el impío."
2 (3) Enmudecí, quedé en silencio y calma: mas al ver su dicha se enconó mi
tormento.
3 (4) Dentro de mí mi corazón se acaloraba, de mi queja prendió el fuego, y mi
lengua llegó a hablar:
4 (5) "Hazme saber, Yahveh, mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que
sepa yo cuán frágil soy.
5 (6) "Oh sí, de unos palmos hiciste mis días, mi existencia cual nada es ante
ti; sólo un soplo, todo hombre que se yergue,
6 (7) nada más una sombra el humano que pasa, sólo un soplo las riquezas que
amontona, sin saber quién las recogerá."
7 (8) Y ahora, Señor, ¿qué puedo yo esperar?En ti está mi esperanza.
8 (9) De todas mis rebeldías líbrame, no me hagas la irrisión del insensato.
9 (10) Me callo ya, no abro la boca, pues eres tú el que actúas.
10 (11) Retira de mí tus golpes, bajo el azote de tu mano me anonado.
11 (12) Reprendiendo sus yerros tú corriges al hombre, cual polilla corroes su
anhelos. Un soplo sólo, todo hombre. = Pausa. "=
12 (13) Escucha mi súplica, Yahveh, presta oído a mi grito, no te hagas sordo a
mis lágrimas. Pues soy un forastero junto a ti, un huésped como todos mis
padres.
13 (14) ¡Retira tu mirada para que respire antes que me vaya y ya no exista más!
Salmo 40 (39)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo. =
1 (2) En Yahveh puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi
clamor.
2 (3) Me sacó de la fosa fatal, del fango cenagoso; asentó mis pies sobre la
roca, consolidó mis pasos.
3 (4) Puso en mi boca un canto nuevo, una alabanza a nuestro Dios; muchos verán
y temerán, y en Yahveh tendrán confianza.
4 (5) Dichoso el hombre aquel que en Yahveh pone su confianza, y no se va con
los rebeldes, que andan tras la mentira.
5 (6) ¡Cuántas maravillas has hecho,Yahveh, Dios mío, qué de designios con
nosotros: no hay comparable a ti! Yo quisiera publicarlos, pregonarlos, mas su
número excede toda cuenta.
6 (7) Ni sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no pedías
holocaustos ni víctimas,
7 (8) dije entonces: Heme aquí, que vengo.Se me ha prescrito en el rollo del
libro
8 (9) hacer tu voluntad.Oh Dios mío, en tu ley me complazco en el fondo de mi
ser.
9 (10) He publicado la justicia en la gran asamblea; mira, no he contenido mis
labios, tú lo sabes, Yahveh.
10 (11) No he escondido tu justicia en el fondo de mi corazón, he proclamado tu
lealtad, tu salvación, no he ocultado tu amor y tu verdad a la gran asamblea.
11 (12) Y tú, Yahveh, no contengas tus ternuras para mí.Que tu amor y tu verdad
incesantes me guarden.
12 (13) Pues desdichas me envuelven en número incontable.Mis culpas me dan caza,
y no puedo ya ver; más numerosas son que los cabellos de mi cabeza, y el corazón
me desampara.
13 (14) ¡Dígnate, oh Yahveh, librarme,Yahveh, corre en mi ayuda!
14 (15) ¡Queden avergonzados y confusos todos juntos los que buscan mi vida para
cercenarla! ¡Atrás, sean confundidos los que desean mi mal!
15 (16) Queden consternados de vergüenza los que dicen contra mí: "¡Ja, Ja!"
16 (17) ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan!Repitan sin cesar:
"¡Grande es Yahveh!", los que aman tu salvación.
17 (18) Y yo, pobre soy y desdichado, pero el Señor piensa en mí; tú, mi socorro
y mi libertador, oh Dios mío, no tardes.
Salmo 41 (40)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre!En día de desgracia le libera
Yahveh;
2 (3) Yahveh le guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a
la saña de sus enemigos;
3 (4) le sostiene Yahveh en su lecho de dolor; tú rehaces entera la postración
en que se sume.
4 (5) Yo he dicho: "Tenme piedad, Yahveh, sana mi alma, pues contra ti he
pecado!"
5 (6) Mis enemigos hablan mal contra mí: "¿Cuándo se morirá y se perderá su
nombre?"
6 (7) Si alguien viene a verme, habla de cosas fútiles, el corazón repleto de
maldad, va a murmurar afuera.
7 (8) A una cuchichean contra mí todos los que me odian, me achacan la desgracia
que me aqueja:
8 (9) "Cosa de infierno ha caído sobre él, ahora que se ha acostado, ya no ha de
levantarse."
9 (10) Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta
contra mí su calcañar.
10 (11) Mas tú, Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido;
11 (12) en esto sabré que tú eres mi amigo: si mi enemigo no lanza más su grito
contra mí;
12 (13) y a mí me mantendrás en mi inocencia, y ante tu faz me admitirás por
siempre.
13 (14) ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre! ¡Amén!
¡Amén!
Salmo 42 (41)
(1) = Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré. =
1 (2) Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en
pos de ti, mi Dios.
2 (3) Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de
Dios?
3 (4) ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el
día: ¿En dónde está tu Dios?
4 (5) Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda
admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío
festivo.
5 (6) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí?Espera en Dios: aún le
alabaré, ¡salvación de mi rostro y
6 (7) mi Dios!En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del
Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.
7 (8) Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas
y tus crestas han pasado sobre mí.
8 (9) De día mandará Yahveh su gracia, y el canto que me inspire por la noche
será una oración al Dios de mi vida.
9 (10) Diré a Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío
por la opresión del enemigo?
10 (11) Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día
repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
11 (12) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí?Espera en Dios: aún
le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Salmo 43 (42)
1 Hazme justicia, oh Dios, y mi causa defiende contra esta gente sin amor; del
hombre falso y fraudulento, líbrame.
2 Tú el Dios de mi refugio: ¿por qué me has rechazado?, ¿por qué he de andar
sombrío por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad, ellas me guíen, y me conduzcan a tu monte santo,
donde tus Moradas.
4 Y llegaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría.Y exultaré, te alabaré a la
cítara, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí?Espera en Dios: aún le
alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Salmo 44 (43)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Poema. =
1 (2) Oh Dios, con nuestros propios oídos lo oímos, nos lo contaron nuestros
padres, la obra que tú hiciste en sus días, en los días antiguos,
2 (3) y con tu propia mano.Para plantarlos a ellos, expulsaste naciones, para
ensancharlos, maltrataste pueblos;
3 (4) no por su espada conquistaron la tierra, ni su brazo les dio la victoria,
sino que fueron tu diestra y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque los amabas.
4 (5) Tú sólo, oh Rey mío, Dios mío, decidías las victorias de Jacob;
5 (6) por ti nosotros hundíamos a nuestros adversarios, por tu nombre pisábamos
a nuestros agresores.
6 (7) No estaba en mi arco mi confianza, ni mi espada me hizo vencedor;
7 (8) que tú nos salvabas de nuestros adversarios, tú cubrías de vergüenza a
nuestros enemigos;
8 (9) en Dios todo el día nos gloriábamos, celebrando tu nombre sin cesar. =
Pausa. =
9 (10) Y con todo, nos has rechazado y confundido, no sales ya con nuestras
tropas,
10 (11) nos haces dar la espalda al adversario, nuestros enemigos saquean a
placer.
11 (12) Como ovejas de matadero nos entregas, y en medio de los pueblos nos has
desperdigado;
12 (13) vendes tu pueblo sin ventaja, y nada sacas de su precio.
13 (14) De nuestros vecinos nos haces la irrisión, burla y escarnio de nuestros
circundantes;
14 (15) mote nos haces entre las naciones, meneo de cabeza entre los pueblos.
15 (16) Todo el día mi ignominia está ante mí, la vergüenza cubre mi semblante,
16 (17) bajo los gritos de insulto y de blasfemia, ante la faz del odio y la
venganza.
17 (18) Nos llegó todo esto sin haberte olvidado, sin haber traicionado tu
alianza.
18 (19) ¡No habían vuelto atrás nuestros corazones, ni habían dejado nuestros
pasos tu sendero,
19 (20) para que tú nos aplastaras en morada de chacales, y nos cubrieras con la
sombra de la muerte!
20 (21) Si hubiésemos olvidado el nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos
hacia un dios extranjero,
21 (22) ¿no se habría dado cuenta Dios, él, que del corazón conoce los secretos?
22 (23) Pero por ti se nos mata cada día, como ovejas de matadero se nos trata.
23 (24) ¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate, no rechaces para
siempre!
24 (25) ¿Por qué ocultas tu rostro, olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?
25 (26) Pues nuestra alma está hundida en el polvo, pegado a la tierra nuestro
vientre.
26 (27) ¡Alzate, ven en nuestra ayuda, rescátanos por tu amor!
Salmo 45 (44)
(1) = Del maestro de coro. Según la melodía: "Lirios..." De los hijos de Coré.
Poema. Canto de amor. =
1 (2) Bulle mi corazón de palabras graciosas; voy a recitar mi poema para un
rey: es mi lengua la pluma de un escriba veloz.
2 (3) Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está
derramada en tus labios.Por eso Dios te bendijo para siempre.
3 (4) Ciñe tu espada a tu costado, oh bravo, en tu gloria y tu esplendor
4 (5) marcha, cabalga, por la causa de la verdad, de la piedad, de la justicia.
¡Tensa la cuerda en el arco, que hace terrible tu derecha!
5 (6) Agudas son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el
corazón de los enemigos del rey.
6 (7) Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de
tu reino;
7 (8) tú amas la justicia y odias la impiedad.Por eso Dios, tu Dios, te ha
ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros;
8 (9) mirra y áloe y casia son todos tus vestidos.Desde palacios de marfil
laúdes te recrean.
9 (10) Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el
oro de Ofir.
10 (11) Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu
padre,
11 (12) y el rey se prendará de tu belleza.El es tu Señor, ¡póstrate ante él!
12 (13) La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu
semblante.
13 (14) Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro
recamados;
14 (15) con sus brocados el llevada ante el rey.Vírgenes tras ella, compañeras
suyas, donde él son introducidas;
15 (16) entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey.
16 (17) En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la
tierra.
17 (18) ¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los
pueblos te alaben por los siglos de los siglos!
Salmo 46 (45)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico. =
1 (2) Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia
siempre a punto.
2 (3) Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en
el fondo de los mares,
3 (4) aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu.
(¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) =
Pausa. =
4 (5) ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santificando las moradas
del Altísimo.
5 (6) Dios está en medio de ella, no será conmovida,Dios la socorre al llegar la
mañana.
6 (7) Braman las naciones, se tambalean los reinos, lanza él su voz, la tierra
se derrite.
7 (8) ¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! =
Pausa. =
8 (9) Venid a contemplar los prodigios de Yahveh, el que llena la tierra de
estupores.
9 (10) Hace cesar las guerras hasta el extremo de la tierra; quiebra el arco,
parte en dos la lanza, y prende fuego a los escudos.
10 (11) "¡Basta ya; sabed que yo soy Dios, excelso sobre las naciones, sobre la
tierra excelso!"
11 (12) ¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! =
Pausa. =
Salmo 47 (46)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de alegría!
2 (3) Porque Yahveh, el Altísimo, es terrible,Rey grande sobre la tierra toda.
3 (4) El somete a nuestro yugo los pueblos, y a las gentes bajo nuestros pies;
4 (5) él nos escoge nuestra herencia, orgullo de Jacob, su amado. = Pausa. =
5 (6) Sube Dios entre aclamaciones,Yahveh al clangor de la trompeta:
6 (7) ¡salmodiad para nuestro Dios, salmodiad, salmodiad para nuestro Rey,
salmodiad!
7 (8) Que de toda la tierra él es el rey: ¡salmodiad a Dios con destreza!
8 (9) Reina Dios sobre las naciones,Dios, sentado en su sagrado trono.
9 (10) Los príncipes de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham.
10 Pues de Dios son los escudos de la tierra, él, inmensamente excelso.
Salmo 48 (47)
(1) = Cántico. Salmo. De los hijos de Coré. =
1 (2) Grande es Yahveh, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su
monte santo,
2 (3) de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión,
confín del Norte, la ciudad del gran Rey:
3 (4) Dios, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.
4 (5) He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;
5 (6) apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.
6 (7) Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
7 (8) tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.
8 (9) Como habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahveh Sebaot, en la
ciudad de nuestro Dios, que Dios afirmó para siempre. = Pausa. =
9 (10) Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;
10 (11) ¡como tu nombre, oh Dios, tu alabanza hasta los confines de la tierra!De
justicia está llena tu diestra,
11 (12) el monte Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus
juicios.
12 (13) Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;
13 (14) grabad en vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para
contar a la edad venidera
14 (15) que así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que
nos conduce.
Salmo 49 (48)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Oídlo, pueblos todos, escuchad, habitantes todos de la tierra,
2 (3) hijos de Adán, así como hijos de hombre, ricos y pobres a la vez!
3 (4) Mi boca va a decir sabiduría, y cordura el murmullo de mi corazón;
4 (5) tiendo mi oído a un proverbio, al son de cítara descubriré mi enigma.
5 (6) ¿Por qué temer en días de desgracia cuando me cerca la malicia de los que
me hostigan,
6 (7) los que ponen su confianza en su fortuna, y se glorían de su gran riqueza?
7 (8) ¡Si nadie puede redimirse ni pagar a Dios por su rescate!;
8 (9) es muy cara la redención de su alma, y siempre faltará,
9 (10) para que viva aún y nunca vea la fosa.
10 (11) Se ve, en cambio, fenecer a los sabios, perecer a la par necio y
estúpido, y dejar para otros sus riquezas.
11 (12) Sus tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a
sus tierras habían puesto sus nombres!
12 (13) El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.
13 (14) Así andan ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de
su suerte. = Pausa. =
14 (15) Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos
dominarán sobre ellos.Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su
residencia!
15 (16) Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.
16 (17) No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su
casa.
17 (18) Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.
18 (19) Aunque en vida se bendecía a sí mismo - te alaban, porque te has tratado
bien -,
19 (20) irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.
20 (21) El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.
Salmo 50 (49)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 El Dios de los dioses, Yahveh, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta
occidente.
2 Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece,
3 viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en
torno a él, violenta tempestad;
4 convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo.
5 "¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio
concertaron!"
6 Anuncian los cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. = Pausa. =
7 "Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios,
tu Dios.
8 "No es por tus sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus
holocaustos!
9 No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.
10 "Pues mías son todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a
millares;
11 conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.
12 "Si hambre tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto
encierra.
13 ¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?
14 "Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo;
15 e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria."
16 Pero al impío Dios le dice: "¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y
tomar en tu boca mi alianza,
17 tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?
18 "Si a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;
19 sueltas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño.
20 "Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.
21 Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te
acuso y lo expongo ante tus ojos.
22 "¡Entended esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que yo arrebate y no
haya quien libre!
23 El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto
le mostraré la salvación de Dios."
Salmo 51 (50)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
(2) = Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a
Betsabé. =
1 (3) Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi
delito,
2 (4) lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.
3 (5) Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;
4 (6) contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí.Por que
aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.
5 (7) Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.
6 (8) Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la
sabiduría.
7 (9) Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la
nieve.
8 (10) Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que
machacaste tú.
9 (11) Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.
10 (12) Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí
renueva;
11 (13) no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.
12 (14) Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;
13 (15) enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.
14 (16) Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua
tu justicia;
15 (17) abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
16 (18) Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
17 (19) El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y
humillado, oh Dios, no lo desprecias.
18 (20) ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de
Jerusalén!
19 (21) Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación
entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.
Salmo 52 (51)
(1) = Del maestro de coro. Poema. De David. =
(2) = Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: "David ha entrado
en casa de Ajimélek." =
1 (3) ¿Por qué te glorías del mal, héroe de infamia?Todo el día
2 (4) pensando estás en crímenes, tu lengua es una afilada navaja, oh artífice
de engaño.
3 (5) El mal al bien prefieres, la mentira a la justicia; = Pausa. =
4 (6) amas toda palabra de perdición, oh lengua engañadora.
5 (7) Por eso Dios te aplastará, te destruirá por siempre, te arrancará de tu
tienda, te extirpará de la tierra de los vivos. = Pausa. =
6 (8) Los justos lo verán y temerán, se reirán de él:
7 (9) "¡Ese es el hombre que no puso en Dios su refugio, mas en su gran riqueza
confiaba, se jactaba de su crimen!"
8 (10) Mas yo, como un olivo verde en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío
para siempre jamás.
9 (11) Te alabaré eternamente por lo que has hecho; esperaré en tu nombre,
porque es bueno con los que te aman
Salmo 53 (52)
(1) = Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. =
1 (2) Dice en su corazón el insensato: "¡No hay Dios!"Corrompidos están, de
conducta abominable, no hay quien haga el bien.
2 (3) Se asoma Dios desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un
sensato, alguien que busque a Dios.
3 (4) Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos.No hay quien haga el
bien, ni uno siquiera.
4 (5) ¿No aprenderán todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come
el pan, y no invocan a Dios?
5 (6) Allí de espanto temblarán, donde nada hay que espante.Pues Dios dispersa
los huesos de tu sitiador, se les ultraja porque Dios los rechaza.
6 (7) ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? ¡Cuando Dios cambie la
suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel!
Salmo 54 (53)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =
(2) = Cuando los zifitas vinieron a decir a Saúl: "¿No está escondido David
entre nosotros?" =
1 (3) ¡Oh Dios, sálvame por tu nombre, por tu poderío hazme justicia,
2 (4) oh Dios, escucha mi oración, atiende a las palabras de mi boca!
3 (5) Pues se han alzado contra mí arrogantes, rabiosos andan en busca de mi
alma, sin tener para nada a Dios presente. = Pausa. =
4 (6) Mas ved que Dios viene en mi auxilio, el Señor con aquellos que sostienen
mi alma.
5 (7) ¡El mal recaiga sobre los que me acechan, Yahveh, por tu verdad
destrúyelos!
6 (8) De corazón te ofreceré sacrificios, celebraré tu nombre, porque es bueno,
7 (9) porque de toda angustia me ha librado, y mi ojo se recreó en mis enemigos
Salmo 55 (54)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =
1 (2) Escucha, oh Dios, mi oración, no te retraigas a mi súplica,
2 (3) dame oídos, respóndeme, en mi queja me agito. Gimo
3 (4) ante la voz del enemigo, bajo el abucheo del impío; pues vierten sobre mí
falsedades y con saña me hostigan.
4 (5) Se me estremece dentro el corazón, me asaltan pavores de muerte;
5 (6) miedo y temblor me invaden, un escalofrío me atenaza.
6 (7) Y digo: ¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar!
7 (8) Huiría entonces lejos, en el desierto moraría.
8 (9) En seguida encontraría un asilo contra el viento furioso y la tormenta. =
Pausa. =
9 (10) ¡Oh, piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y
altercado en la ciudad;
10 (11) rondan día y noche por sus murallas.Y dentro de ella falsedad y malicia,
11 (12) insidias dentro de ella, jamás se ausentan de sus plazas la tiranía y el
engaño.
12 (13) Si todavía un enemigo me ultrajara, podría soportarlo; si el que me odia
se alzara contra mí, me escondería de él.
13 (14) ¡Pero tú, un hombre de mi rango, mi compañero, mi íntimo,
14 (15) con quien me unía una dulce intimidad, en la Casa de Dios! ¡Oh, váyanse
en tumulto,
15 (16) caiga la muerte sobre ellos, vivos en el seol se precipiten, pues está
el mal instalado en medio de ellos!
16 (17) Yo, en cambio, a Dios invoco, y Yahveh me salva.
17 (18) A la tarde, a la mañana, al mediodía me quejo y gimo: él oye mi clamor.
18 (19) En paz mi alma rescata de la guerra que me hacen: aunque sean muchos
contra mí,
19 (20) Dios escucha y los humilla, él, que reina desde siempre. Pero ellos sin
enmienda, y sin temor de Dios.
20 (21) Cada uno extiende su mano contra sus aliados, viola su alianza;
21 (22) más blanda que la crema es su boca, pero su corazón es sólo guerra; sus
palabras, más suaves que el aceite, son espadas desnudas.
22 (23) Descarga en Yahveh tu peso, y él te sustentará; no dejará que para
siempre zozobre el justo.
23 (24) Y tú, oh Dios, los hundirás en el pozo de la fosa, a los hombres de
sangre y de fraude, sin alcanzar la mitad de sus días. Mas yo confío en ti.
Salmo 56 (55)
(1) = Del maestro de coro. Según: "La opresión de los príncipes lejanos".De
David. A media voz. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat. =
1 (2) Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me
oprimen.
2 (3) Me pisan todo el día los que me asechan, innumerables son los que me
hostigan en la altura.
3 (4) El día en que temo, en ti confío.
4 (5) En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede
hacerme un ser de carne?
5 (6) Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme
mal;
6 (7) se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
7 (8) Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos
en tu cólera!
8 (9) De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!
9 (10) Entonces retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame.Yo sé que Dios
está por mí.
10 (11) En Dios, cuya palabra alabo, en Yahveh, cuya palabra alabo,
11 (12) en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
12 (13) A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de
acción de gracias,
13 (14) pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de
Dios, en la luz de los vivos.
Salmo 57 (56)
(1) = Del maestro de coro. "No destruyas." De David. A media voz. Cuando,
huyendo de Saúl, se escondió en la cueva. =
1 (2) Tenme piedad, oh Dios, tenme piedad, que en ti se cobija mi alma; a la
sombra de tus alas me cobijo hasta que pase el infortunio.
2 (3) Invoco al Dios Altísimo, al Dios que tanto hace por mí.
3 (4) Mande desde los cielos y me salve, confunda a quien me pisa, envíe Dios su
amor y su verdad. = Pausa. =
4 (5) Mi alma está tendida en medio de leones, que devoran a los hijos de Adán;
sus dientes son lanzas y saetas, su lengua, una espada acerada.
5 (6) ¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria
6 (7) Tendían ellos una red bajo mis pasos, mi alma se doblaba; una fosa cavaron
ante mí, ¡cayeron ellos dentro! = Pausa. =
7 (8) A punto está mi corazón, oh Dios, mi corazón a punto; voy a cantar, voy a
salmodiar,
8 (9) ¡gloria mía, despierta!, ¡despertad, arpa y cítara!, ¡a la aurora he de
despertar!
9 (10) Te alabaré entre los pueblos, Señor, te salmodiaré entre las gentes;
10 (11) porque tu amor es grande hasta los cielos, tu verdad hasta las nubes.
11 (12) ¡Álzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!
Salmo 58 (57)
(1) = Del maestro de coro. "No destruyas." De David. A media voz. =
1 (2) ¿De veras, dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos
de Adán?
2 (3) No. que de corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la
violencia en la tierra.
3 (4) Torcidos están desde el seno los impíos, extraviados desde el vientre los
que dicen mentira;
4 (5) tienen veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se
tapa el oído,
5 (6) que no oye la voz de los encantadores, del mago experto en el encanto.
6 (7) ¡Oh Dios, rompe sus dientes en su boca, quiebra, Yahveh, las muelas de los
leoncillos.
7 (8) ¡Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa.
8 (9) como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no
contempla el sol!
9 (10) ¡Antes que espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el
torbellino!
10 (11) Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la
sangre del impío;
11 (12) y se dirá: "Sí, hay un fruto para el justo; sí, hay un Dios que juzga en
la tierra."
Salmo 59 (58)
(1) = Del maestro de coro. "No destruyas." De David. A media voz. Cuando Saúl
mandó a vigilar su casa con el fin de matarle. =
1 (2) ¡Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío, de mis agresores protégeme,
2 (3) líbrame de los agentes de mal, de los hombres sanguinarios sálvame!
3 (4) Mira que acechan a mi alma, poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía
ni pecado en mí, Yahveh,
4 (5) sin culpa alguna, corren y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y
mira,
5 (6) tú, Yahveh, Dios Sebaot, Dios de Israel, álzate a visitar a todos los
gentiles, no te apiades de ninguno de esos traidores pérfidos. = Pausa. =
6 (7) Regresan a la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad.
7 (8) Míralos desbarrar a boca llena, espadas en sus labios: "¿Hay alguno que
oiga?"
8 (9) Mas tú, Yahveh, te ríes de ellos, tú te mofas de todos los gentiles.
9 (10) Oh fuerza mía, hacia ti miro. Pues es Dios mi ciudadela,
10 (11) el Dios de mi amor viene a mi encuentro. Dios me hará desafiar a los que
me asechan.
11 (12) ¡Oh, no los mates, no se olvide mi pueblo, dispérsalos con tu poder,
humíllalos, oh Señor, nuestro escudo!
12 (13) Pecado es en su boca la palabra de sus labios; ¡queden, pues, presos en
su orgullo, por la blasfemia, por la mentira que vocean!
13 (14) ¡Suprime con furor, suprímelos, no existan más! Y se sepa que Dios
domina en Jacob, hasta los confines de la tierra. = Pausa. =
14 (15) Regresan a la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad;
15 (16) vedlos buscando qué comer, hasta que no están hartos van gruñendo.
16 (17) Yo, en cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu amor a la mañana; pues tú
has sido para mí una ciudadela, un refugio en el día de mi angustia.
17 (18) Oh fuerza mía, para ti salmodiaré, pues es Dios mi ciudadela, el Dios de
mi amor.
Salmo 60 (59)
(1) = Del maestro de coro. Según "El lirio del testimonio". A media voz. De
David. Para enseñar. =
(2) Cuando luchó contra Aram de Naharáyim y Aram de Sobá, y Joab, de vuelta,
derrotó a Edom, en el valle de la Sal: doce mil hombres. =
1 (3) Nos has rechazado, oh Dios, nos has deshecho, estabas irritado, ¡oh,
vuélvete a nosotros!
2 (4) Has sacudido la tierra, la has hendido; sana sus grietas, pues se
desmorona.
3 (5) Hiciste ver a tu pueblo duras pruebas, nos diste a beber vino de vértigo.
4 (6) Diste a los que le temen la señal para que pudiesen escapar del arco. =
Pausa. =
5 (7) Para que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
6 (8) Ha hablado Dios en su santuario: "Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a
medir el valle de Sukkot.
7 (9) "Mío es Galaad, mío Manasés,Efraím, yelmo de mi cabeza,Judá, mi cetro,
8 (10) "Moab, la vasija en que me lavo.Sobre Edom tiro mi sandalia. ¡Canta,
pues, victoria contra mí, Filistea!"
9 (11) ¿Quién me conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
10 (12) ¿No eres tú, oh Dios, que nos has rechazado, y ya no sales, oh Dios, con
nuestras tropas?
11 (13) Danos ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre.
12 (14) ¡Con Dios hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!
Salmo 61 (60)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David. =
1 (2) ¡Escucha, oh Dios, mi clamor, atiende a mi plegaria!
2 (3) Desde el extremo de la tierra hacia ti grito, en el desmayo de mi corazón.
A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;
3 (4) pues tú eres mi refugio, torre fuerte frente al enemigo.
4 (5) ¡Que sea yo siempre huésped de tu tienda, y me acoja al amparo de tus
alas! = Pausa. =
5 (6) Porque tú, oh Dios, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de los que
temen tu nombre.
6 (7) A los días del rey añade días, sus años, generación tras generación.
7 (8) ¡Reine por siempre ante la faz de Dios! ¡El Amor y la Verdad le guarden!
8 (9) Entonces salmodiaré a tu nombre para siempre, día tras día cumpliré mis
votos.
Salmo 62 (61)
(1) = Del maestro de coro... Yedutún. Salmo. De David. =
1 (2) En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;
2 (3) sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.
3 (4) ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos,
como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?
4 (5) Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca,
bendicen, y por dentro maldicen. = Pausa. =
5 (6) En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
6 (7) sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;
7 (8) en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi
refugio;
8 (9) confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro
corazón, ¡Dios es nuestro refugio! = Pausa. =
9 (10) Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira;
si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos.
10 (11) No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las
riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.
11 (12) Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la
fuerza,
12 (13) tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.
Salmo 63 (62)
(1) = Salmo. De David. Cuando estaba en el desierto de Judá. =
1 (2) Dios, tú mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma, en pos de ti
languidece mi carne, cual tierra seca, agotada, sin agua.
2 (3) Como cuando en el santuario te veía, al contemplar tu poder y tu gloria,
3 (4) - pues tu amor es mejor que la vida, mis labios te glorificaban -,
4 (5) así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre;
5 (6) como de grasa y médula se empapará mi alma, y alabará mi boca con labios
jubilosos.
6 (7) Cuando pienso en ti sobre mi
lecho, en ti medito en mis vigilias,
7 (8) porque tú eres mi socorro, y yo exulto a la sombra de tus alas;
8 (9) mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.
9 (10) Mas los que tratan de perder mi alma, ¡caigan en las honduras de la
tierra!
10 (11) ¡Sean pasados al filo de la espada, sirvan de presa a los chacales!
11 (12) Y el rey en Dios se gozará, el que jura por él se gloriará, cuando sea
cerrada la boca de los mentirosos.
Salmo 64 (63)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Escucha, oh Dios, la voz de mi gemido, del terror del enemigo guarda mi
vida;
2 (3) ocúltame a la pandilla de malvados, a la turba de los agentes de mal.
3 (4) Los que afilan su lengua como espada, su flecha apuntan, palabra
envenenada,
4 (5) para tirar a escondidas contra el íntegro, le tiran de improviso y nada
temen.
5 (6) Se envalentonan en su acción malvada, calculan para tender lazos ocultos,
dicen: "¿Quién lo observará
6 (7) y escrutará nuestros secretos?"El los escruta, aquel que escruta lo íntimo
del hombre, el corazón profundo.
7 (8) Una saeta ha tirado Dios, repentinas han sido sus heridas;
8 (9) les ha hecho caer por causa de su lengua, menean la cabeza todos los que
los ven.
9 (10) Todo hombre temerá. anunciará la obra de Dios y su acción comprenderá.
10 (11) El justo se alegrará en Yahveh, en él tendrá cobijo; y se gloriarán
todos los de recto corazón.
Salmo 65 (64)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. Cántico. =
1 (2) A ti se debe la alabanza, oh Dios, en Sión.A ti el voto se te cumple,
2 (3) tú que escuchas la oración. Hasta ti toda carne viene
3 (4) con sus obras culpables; nos vence el peso de nuestras rebeldías, pero tú
las borras.
4 (5) Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de
los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo!
5 (6) Tú nos responderás con prodigios de justicia, Dios de nuestra salvación,
esperanza de todos los confines de la tierra, y de las islas lejanas;
6 (7) tú que afirmas los montes con tu fuerza, de potencia ceñido,
7 (8) y acallas el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas.Están los
pueblos en bullicio,
8 (9) por tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la
mañana y de la tarde haces tú gritar de júbilo.
9 (10) Tú visitas la tierra y la haces rebosar, de riquezas la colmas.El río de
Dios va lleno de agua, tú preparas los trigales. Así es como la preparas:
10 (11) riegas sus surcos, allanas sus glebas, con lluvias la ablandas, bendices
sus renuevos.
11 (12) Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura;
12 (13) destilan los pastos del desierto, las colinas se ciñen de alegría;
13 (14) las praderas se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo; ¡y los
gritos de gozo, y las canciones!
Salmo 66 (65)
(1) = Del maestro de coro. Cántico. Salmo. =
1 Aclamad a Dios, la tierra toda,
2 salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,
3 decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus
enemigos vienen a adularte;
4 toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia. =
Pausa. =
5 Venid y ved las obras de Dios, temible en sus gestas por los hijos de Adán:
6 él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra
alegría en él,
7 que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se
alcen los rebeldes contra él. = Pausa. =
8 Pueblos, bendecid a nuestro Dios, haced que se oiga la voz de su alabanza,
9 él, que devuelve nuestra alma a la vida, y no deja que vacilen nuestros pies.
10 Tú nos probaste, oh Dios, nos purgaste, cual se purga la plata;
11 nos prendiste en la red, pusiste una correa a nuestros lomos,
12 dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua
atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento.
13 Con holocaustos entraré en tu Casa, te cumpliré mis votos,
14 los que abrieron mis labios, los que en la angustia pronunció mi boca.
15 Te ofreceré pingües holocaustos, con el sahumerio de carneros, sacrificaré
bueyes y cabritos. = Pausa. =
16 Venid a oír y os contaré, vosotros todos los que teméis a Dios, lo que él ha
hecho por mí.
17 A él gritó mi boca, la alabanza ya en mi lengua.
18 Si yo en mi corazón hubiera visto iniquidad, el Señor no me habría escuchado.
19 Pero Dios me ha escuchado, atento a la voz de mi oración.
20 ¡Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración ni su amor me ha retirado!
Salmo 67 (66)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. =
1 (2) ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar sobre
nosotros! = Pausa. =
2 (3) Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas
las naciones.
3 (4) ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
4 (5) Alégrense y exulten las gentes, pues tú juzgas al mundo con justicia, con
equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas. = Pausa. =
5 (6) ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
6 (7) La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice.
7 (8) ¡Dios nos bendiga, y teman ante él todos los confines de la tierra!
Salmo 68 (67)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo. Cántico. =
1 (2) ¡Álcese Dios, sus enemigos se dispersen, huyan ante su faz los que le
odian!
2 (3) Cual se disipa el humo, los disipas; como la cera se derrite al fuego,
perecen los impíos ante Dios.
3 (4) Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Dios, y saltan de
alegría.
4 (5) Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las
nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro.
5 (6) Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada;
6 (7) Dios da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la
puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.
7 (8) Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el
desierto, = Pausa. =
8 (9) la tierra retembló, y hasta los cielos se licuaron ante la faz de Dios,
ante la faz de Dios, el Dios de Israel.
9 (10) Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada,
tú la reanimaste;
10 (11) tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al
desdichado preparabas.
11 (12) El Señor da la palabra: es el anuncio de un ejército inmenso.
12 (13) Y mientras los reyes, los ejércitos huyen, huyen, la bella de la casa
reparte el botín.
13 (14) Mientras vosotros descansáis entre las tapias del aprisco, las alas de
la Paloma se cubren de plata, y sus plumas de destellos de oro verde;
14 (15) cuando Sadday dispersa a los reyes, por ella cae la nieve en el Monte
Umbrío.
15 (16) ¡Monte de Dios, el monte de Basán! ¡Monte escarpado, el monte de Basán!
16 (17) ¿Por que miráis celosos, montes escarpados, al monte que Dios escogió
por mansión? ¡Oh sí, Yahveh morará allí para siempre!
17 (18) Los carros de Dios, por millares de miríadas; el Señor ha venido del
Sinaí al santuario.
18 (19) Tú has subido a la altura, conduciendo cautivos, has recibido tributo de
hombres, hasta los rebeldes para que Yahveh Dios tuviera una morada.
19 (20) ¡Bendito sea el Señor día tras día! El carga con nosotros, Dios de
nuestra salvación. = Pausa. =
20 (21) Dios libertador es nuestro Dios; del Señor Yahveh son las salidas de la
muerte;
21 (22) mas la cabeza de sus enemigos Dios quebranta, la testa cabelluda de
quien sus crímenes pasea.
22 (23) Dijo el Señor: "De Basán haré volver, haré volver de los abismos del
mar,
23 (24) para que puedas hundir tu pie en la sangre, y en los enemigos tenga su
parte la lengua de tus perros".
24 (25) ¡Se han visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, mi
rey, al santuario:
25 (26) delante los cantores, los músicos detrás, las doncellas en medio,
tocando el tamboril!
26 (27) A Dios, en coros, bendecían: ¡es Yahveh, desde el origen de Israel.
27 (28) Allí iba Benjamín, el pequeño, abriendo marcha, los príncipes de Judá
con sus escuadras, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
28 (29) ¡Manda, Dios mío, según tu poder, el poder, oh Dios, que por nosotros
desplegaste,
29 (30) desde tu Templo en lo alto de Jerusalén, donde vienen los reyes a
ofrecerte presentes!
30 (31) Increpa a la bestia del cañaveral, a la manada de toros y novillos de
los pueblos. ¡Que se sometan con lingotes de plata! ¡Dispersa a los pueblos que
fomentan la guerra!
31 (32) Los magnates acudan desde Egipto, tienda hacia Dios sus manos Etiopía.
32 (33) ¡Cantad a Dios, reinos de la tierra, salmodiad para el Señor,
33 (34) para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: = Pausa. = ved que
lanza él su voz, su voz potente!
34 (35) Reconoced el poderío de Dios.Sobre Israel su exaltación, su poder en las
nubes:
35 (36) ¡temible es Dios desde su santuario!El, el Dios de Israel, es quien da
poder y fuerza al pueblo. ¡Bendito sea Dios!
Salmo 69 (68)
(1) = Del maestro de coro. Según la melodía: "Lirios..." De David. =
1 (2) ¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello!
2 (3) Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el
fondo de las aguas, y las olas me anegan.
3 (4) Estoy exhausto de gritar, arden mis fauces, mis ojos se consumen de
esperar a mi Dios.
4 (5) Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más
duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado
tengo que devolver?)
5 (6) Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas.
6 (7) ¡No se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahveh Sebaot! ¡No
sufran confusión por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!
7 (8) Pues por ti sufro el insulto, y la vergüenza cubre mi semblante;
8 (9) para mis hermanos soy un extranjero, un desconocido para los hijos de mi
madre;
9 (10) pues me devora el celo de tu casa, y caen sobre mí los insultos de los
que te insultan.
10 (11) Si mortifico mi alma con ayuno, se me hace un pretexto de insulto;
11 (12) si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla,
12 (13) cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben
licor fuerte.
13 (14) Mas mi oración hacia ti, Yahveh, en el tiempo propicio: por tu gran
amor, oh Dios, respóndeme, por la verdad de tu salvación.
14 (15) ¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las
honduras de las aguas!
15 (16) ¡El flujo de las aguas no me anegue no me trague el abismo, ni el pozo
cierre sobre mí su boca!
16 (17) ¡Respóndeme, Yahveh, pues tu amor es bondad; en tu inmensa ternura
vuelve a mí tus ojos;
17 (18) no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto,
respóndeme;
18 (19) acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame!
19 (20) Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos
mis opresores.
20 (21) El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no
la hay, consoladores, y no encuentro ninguno.
21 (22) Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre.
22 (23) ¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una
trampa;
23 (24) anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen!
24 (25) Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera;
25 (26) su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite:
26 (27) porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima.
27 (28) Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia;
28 (29) del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos.
29 (30) Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca!
30 (31) El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de
gracias;
31 (32) y más que un toro agradará a Yahveh, más que un novillo con cuernos y
pezuñas.
32 (33) Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que
buscáis a Dios!
33 (34) Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.
34 (35) ¡Alábenle los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él!
35 (36) Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán
allí y las poseerán;
36 (37) la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella
morarán.
Salmo 70 (69) = 40:14-18
(1) = Del maestro de coro. De David. En memoria.
1 (2) ¡Oh Dios, ven a librarme,Yahveh, corre en mi ayuda!
2 (3) ¡Queden avergonzados y confusos los que buscan mi vida! ¡Atrás!, sean
confundidos los que desean mi mal,
3 (4) retrocedan de vergüenza los que dicen: ¡Ja, ja!
4 (5) ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! ¡Repitan sin cesar:
"Grande es Dios", los que aman tu salvación!
5 (6) ¡Y yo, desventurado y pobre, oh Dios, ven presto a mí! ¡Tú, mi socorro y
mi libertador, Yahveh, no tardes!
Salmo 71 (70)
1 A ti, Yahveh, me acojo, ¡no sea confundido jamás!
2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!
3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca
eres tú y mi fortaleza.
4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del
violento!
5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahveh, mi confianza desde mi juventud.
6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi
madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!
7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.
8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.
9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.
10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:
11 "¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le
libere!"
12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!
13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de
ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!
14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;
15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.
16 Y vendré a las proezas de Yahveh, recordaré tu justicia, tuya sólo.
17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus
maravillas!
18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que
anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío
19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh
Dios!, ¿quién como tú?
20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a
recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,
21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,
22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para
ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.
23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has
rescatado.
24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido
avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.
Salmo 72 (71)
(1) = De Salomón. =
1 Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
2 que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
3 Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.
4 El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres,
y aplastará al opresor.
5 Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;
6 caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.
7 En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;
8 dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.
9 Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;
10 los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba
pagarán impuestos;
11 todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.
12 Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
13 se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.
14 De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa
ante sus ojos;
15 (y mientras viva se le dará el oro de Sabá).Sin cesar se rogará por él, todo
el día se le bendecirá.
16 Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como
el Líbano al despertar sus frutos y sus flores, como la hierba de la tierra.
17 ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se
bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones!
18 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, el único que hace maravillas!
19 ¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su
gloria! ¡Amén! ¡Amén!
20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.
Salmo 73 (72)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 En verdad bueno es Dios para Israel, el Señor para los de puro corazón.
2 Por poco mis pies se me extravían, nada faltó para que mis pasos resbalaran,
3 celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos.
4 No, no hay congojas para ellos, sano y rollizo está su cuerpo;
5 no comparten la pena de los hombres, con los humanos no son atribulados.
6 Por eso el orgullo es su collar, la violencia el vestido que los cubre;
7 la malicia les cunde de la grasa, de artimañas su corazón desborda.
8 Se sonríen, pregonan la maldad, hablan altivamente de violencia;
9 ponen en el cielo su boca, y su lengua se pasea por la tierra.
10 Por eso mi pueblo va hacia ellos: aguas de abundancia les llegan.
11 Dicen: "¿Cómo va a saber Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?"
12 Miradlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos, aumentan su riqueza.
13 ¡Así que en vano guardé el corazón puro, mis manos lavando en la inocencia,
14 cuando era golpeado todo el día, y cada mañana sufría mi castigo!
15 Si hubiera dicho: "Voy a hablar como ellos", habría traicionado a la raza de
tus hijos;
16 me puse, pues, a pensar para entenderlo, ¡ardua tarea ante mis ojos!
17 Hasta el día en que entré en los divinos santuarios, donde su destino
comprendí:
18 oh, sí, tú en precipicios los colocas, a la ruina los empujas.
19 ¡Ah, qué pronto quedan hechos un horror, cómo desaparecen sumidos en pavores!
20 Como en un sueño al despertar, Señor, así, cuando te alzas, desprecias tú su
imagen.
21 Sí, cuando mi corazón se exacerbaba, cuando se torturaba mi conciencia,
22 estúpido de mí, no comprendía, una bestia era ante ti.
23 Pero a mí, que estoy siempre contigo, de la mano derecha me has tomado;
24 me guiarás con tu consejo, y tras la gloria me llevarás.
25 ¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la
tierra.
26 Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por
siempre!
27 Sí, los que se alejan de ti perecerán, tú aniquilas a todos los que te son
adúlteros.
28 Mas para mí, mi bien es estar junto a Dios; he puesto mi cobijo en el Señor,
a fin de publicar todas tus obras.
Salmo 74 (73)
(1) = Poema. De Asaf. =
1 ¿Por qué has de rechazar, oh Dios, por siempre, por qué humear de cólera
contra el rebaño de tu pasto?
2 Acuérdate de la comunidad que de antiguo adquiriste, la que tú rescataste,
tribu de tu heredad, y del monte Sión donde pusiste tu morada.
3 Guía tus pasos a estas ruinas sin fin: todo en el santuario lo ha devastado el
enemigo.
4 En el lugar de tus reuniones rugieron tus adversarios, pusieron sus enseñas,
enseñas
5 que no se conocían, en el frontón de la entrada. Machetes en bosque espeso,
6 a una cercenaban sus jambas, y con hacha y martillo desgajaban.
7 Prendieron fuego a tu santuario, por tierra profanaron la mansión de tu
nombre.
8 Dijeron en su corazón: "¡Destruyámoslos en bloque!"Quemaron en la tierra todo
lugar de santa reunión.
9 No vemos nuestras enseñas, no existen ya profetas, ni nadie entre nosotros que
sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, provocará el adversario? ¿Ultrajará tu nombre por
siempre el enemigo?
11 ¿Por qué retraes tu mano, y en tu seno retienes escondida tu diestra?
12 Oh Dios, mi rey desde el principio, autor de salvación en medio de la tierra,
13 tú hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los monstruos en
las aguas;
14 tú machacaste las cabezas de Leviatán y las hiciste pasto de las fieras;
15 tú abriste manantiales y torrentes, y secaste ríos inagotables;
16 tuyo es el día, tuya también la noche, tú la luna y el sol estableciste,
17 tú trazaste todos los confines de la tierra, el verano y el invierno tú
formaste.
18 Recuérdalo, Yahveh: provoca el enemigo, tu nombre ultraja un pueblo necio.
19 No entregues a la bestia el alma de tu tórtola, la vida de tus pobres no
olvides para siempre.
20 Piensa en la alianza, que están llenos los rincones del país de guaridas de
violencia.
21 ¡No vuelva cubierto de vergüenza el oprimido; el humilde y el pobre puedan
loar tu nombre!
22 ¡Alzate, oh Dios, a defender tu causa, acuérdate del necio que te provoca
todo el día!
23 No olvides el griterío de tus adversarios, el clamor de tus agresores que
crece sin cesar!
Salmo 75 (74)
(1) = Del maestro de coro. "No destruyas." Salmo. De Asaf. Cántico. =
1 (2) Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, invocando tu nombre, tus
maravillas pregonando.
2 (3) "En el momento en que decida, yo mismo juzgaré con rectitud.
3 (4) Se estremece la tierra con todos sus habitantes, mas yo sostengo sus
columnas. = Pausa. =
4 (5) "Digo a los arrogantes: ¡Fuera arrogancias!, y a los impíos: ¡No levantéis
la frente,
5 (6) no levantéis tan alto vuestra frente, no habléis con un cuello de
insolencia!"
6 (7) Pues ya no es por oriente ni por occidente, ya no por el desierto de los
montes,
7 (8) por donde Dios, el juez, a uno abate y a otro exalta:
8 (9) sino que hay una copa en la mano de Yahveh, y de vino drogado está lleno
el brebaje: él lo escanciará, y sorberán hasta las heces, lo beberán todos los
impíos de la tierra.
9 (10) Y yo lo anunciaré por siempre, salmodiaré para el Dios de Jacob;
10 (11) quebraré toda frente de los impíos, y la frente del justo se alzará.
Salmo 76 (75)
(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. De Asaf. Cántico.
=
1 (2) En Judá Dios es conocido, grande es su nombre en Israel;
2 (3) su tienda está en Salem, su morada en Sión;
3 (4) allí quebró las ráfagas del arco, el escudo, la espada y la guerra. =
Pausa. =
4 (5) Fulgurante eres tú, maravilloso por los montones de botín
5 (6) de que han sido despojados; los bravos durmiendo están su sueño, a todos
los hombres fuertes les fallaron los brazos;
6 (7) a tu amenaza, oh Dios de Jacob, carro y caballo se quedaron pasmados.
7 (8) Tú, tú el terrible, ¿quién puede resistir ante tu faz, bajo el golpe de tu
ira?
8 (9) Desde los cielos pronuncias la sentencia, la tierra se amedrenta y
enmudece
9 (10) cuando Dios se levanta para el juicio, para salvar a todos los humildes
de la tierra. = Pausa. =
10 (11) La cólera del hombre te celebra, te ceñirás con los escapados a la
Cólera.
11 (12) Haced votos y cumplidlos a Yahveh, vuestro Dios, los que le rodean
traigan presentes al Terrible;
12 (13) el que corta el aliento a los príncipes, el temible para los reyes de la
tierra.
Salmo 77 (76)
(1) = Del maestro de coro... Yedutún. De Asaf. Salmo. =
1 (2) Mi voz hacia Dios: yo clamo, mi voz hacia Dios: él me escucha.
2 (3) En el día de mi angustia voy buscando al Señor, por la noche tiendo mi
mano sin descanso, mi alma el consuelo rehúsa.
3 (4) De Dios me acuerdo y gimo, medito, y mi espíritu desmaya. = Pausa. =
4 (5) Los párpados de mis ojos tú retienes, turbado estoy, no puedo hablar;
5 (6) pienso en los días de antaño, de los años antiguos
6 (7) me acuerdo; en mi corazón musito por la noche, medito y mi espíritu
inquiere:
7 (8) ¿Acaso por los siglos desechará el Señor, no volverá a ser propicio?
8 (9) ¿Se ha agotado para siempre su amor? ¿Se acabó la Palabra para todas las
edades?
9 (10) ¿Se habrá olvidado Dios de ser clemente, o habrá cerrado de ira sus
entrañas? = Pausa. =
10 (11) Y digo: "Este es mi penar: que se ha cambiado la diestra del Altísimo."
11 (12) Me acuerdo de las gestas de Yahveh, sí, recuerdo tus antiguas
maravillas,
12 (13) medito en toda tu obra, en tus hazañas reflexiono.
13 (14) ¡Oh Dios, santos son tus caminos! ¿Qué dios hay grande como Dios?
14 (15) Tú, el Dios que obras maravillas, manifestaste tu poder entre los
pueblos;
15 (16) con tu brazo a tu pueblo rescataste, a los hijos de Jacob y de José. =
Pausa =.
16 (17) Viéronte, oh Dios, las aguas, las aguas te vieron y temblaron, también
se estremecieron los abismos.
17 (18) Las nubes derramaron sus aguas, su voz tronaron los nublados, también
cruzaban tus saetas.
18 (19) ¡Voz de tu trueno en torbellino! Tus relámpagos alumbraban el orbe, la
tierra se estremecía y retemblaba.
19 (20) Por el mar iba tu camino, por las muchas aguas tu sendero, y no se
descubrieron tus pisadas.
20 (21) Tú guiaste a tu pueblo cual rebaño por la mano de Moisés y de Aarón.
Salmo 78 (77)
(1) = Poema. De Asaf. =
1 Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca;
2 voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado.
3 Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron,
4 no se lo callaremos a sus hijos, a la futura generación lo contaremos:Las
alabanzas de Yahveh y su poder, las maravillas que hizo;
5 él estableció en Jacob un dictamen, y puso una ley en Israel;El había mandado
a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos,
6 que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer; y que
éstos se alzaran y se lo contaran a sus hijos,
7 para que pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios, y
sus mandamientos observaran;
8 para que no fueran, lo mismo que sus padres, una generación rebelde y
revoltosa, generación de corazón voluble y de espíritu desleal a Dios.
9 Los hijos de Efraím, diestros arqueros, retrocedieron el día del combate;
10 no guardaban la alianza hecha con Dios, rehusaban caminar según su ley;
11 tenían olvidados sus portentos, las maravillas que él les hizo ver:
12 prodigios hizo a la vista de sus padres en el país de Egipto, en los campos
de Tanis.
13 Hendió la mar y los pasó a través, contuvo las aguas como un dique;
14 de día los guiaba con la nube, y cada noche con resplandor de fuego;
15 en el desierto hendió las rocas, los abrevó a raudales sin medida;
16 hizo brotar arroyos de la peña y descender las aguas como ríos.
17 Pero ellos volvían a pecar contra él, a rebelarse contra el Altísimo en la
estepa;
18 a Dios tentaron en su corazón reclamando manjar para su hambre.
19 Hablaron contra Dios; dijeron: "¿Será Dios capaz de aderezar una mesa en el
desierto?
20 "Ved que él hirió la roca, y corrieron las aguas, fluyeron los torrentes:
¿podrá de igual modo darnos pan, y procurar carne a su pueblo?"
21 Entonces Yahveh lo oyó y se enfureció, un fuego se encendió contra Jacob, y
la Cólera estalló contra Israel,
22 porque en Dios no habían tenido fe ni confiaban en su salvación.
23 Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;
24 hizo llover sobre ellos maná para comer, les dio el trigo de los cielos;
25 pan de Fuertes comió el hombre, les mandó provisión hasta la hartura.
26 Hizo soplar en los cielos el solano, el viento del sur con su poder atrajo,
27 y llovió sobre ellos carne como polvo, y aves como la arena de los mares;
28 las dejó caer en medio de su campo, en torno a sus moradas.
29 Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su avidez;
30 mas aún no habían colmado su avidez, su comida estaba aún en su boca,
31 cuando la cólera de Dios estalló contra ellos: hizo estragos entre los más
fuertes, y abatió a la flor de Israel.
32 Mas con todo pecaron todavía, en sus maravillas no tuvieron fe.
33 El consumió sus días con un soplo, y sus años con espanto.
34 Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él,
35 y recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios Altísimo.
36 Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían;
37 su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza.
38 El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces
su cólera contuvo y no despertó todo su furor:
39 se acordaba de que ellos eran carne, un soplo que se va y no vuelve más.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, le irritaron en
aquellas soledades!
41 Otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel;
42 no se acordaron de su mano, del día en que les libró del adversario;
43 cuando hizo en Egipto sus señales, en el campo de Tanis sus prodigios.
44 Trocó en sangre sus ríos y sus arroyos para que no bebiesen.
45 Tábanos les mandó que los comieron, y ranas que los infestaron;
46 entregó a la langosta sus cosechas, el fruto de su afán al saltamontes;
47 asoló con granizo sus viñedos, y con la helada sus sicómoros;
48 entregó sus ganados al pedrisco y a los rayos sus rebaños.
49 Lanzó contra ellos el fuego de su cólera, indignación, enojo y destrucción,
tropel de mensajeros de desgracias;
50 libre curso dio a su ira.No preservó sus almas de la muerte, a la peste sus
vidas entregó;
51 hirió en Egipto a todo primogénito, las primicias de la raza en las tiendas
de Cam.
52 Y sacó a su pueblo como ovejas, cual rebaño los guió por el desierto;
53 los guió en seguro, sin temor, mientras el mar cubrió a sus enemigos;
54 los llevó a su término santo, a este monte que su diestra conquistó;
55 arrojó a las naciones ante ellos; a cordel les asignó una heredad, y estableció
en sus tiendas las tribus de Israel.
56 Pero ellos le tentaron, se rebelaron contra el Dios Altísimo, se negaron a
guardar sus dictámenes,
57 se extraviaron, infieles, lo mismo que sus padres, se torcieron igual que un
arco indócil:
58 le irritaron con sus altos, con sus ídolos excitaron sus celos.
59 Dios lo oyó y se enfureció, desechó totalmente a Israel;
60 abandonó la morada de Silo, la tienda en que habitaba entre los hombres.
61 Mandó su fuerza al cautiverio, a manos del adversario su esplendor;
62 entregó su pueblo a la espada, contra su heredad se enfureció.
63 El fuego devoró a sus jóvenes, no hubo canto nupcial para sus vírgenes;
64 sus sacerdotes cayeron a cuchillo, sus viudas no entonaron lamentos.
65 Entonces despertó el Señor como un durmiente, como un bravo vencido por el
vino;
66 hirió a sus adversarios en la espalda, les infligió un oprobio eterno.
67 Desechó la tienda de José, y no eligió a la tribu de Efraím;
68 mas eligió a la tribu de Judá, el monte Sión al cual amaba.
69 Construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó
por siempre.
70 Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño,
71 le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a
Israel, su heredad.
72 El los pastoreaba con corazón perfecto, y con mano diestra los guiaba.
Salmo 79 (78)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 Oh Dios, han invadido tu heredad las gentes, han profanado tu sagrado Templo;
han dejado en ruinas a Jerusalén,
2 han entregado el cadáver de tus siervos por comida a los pájaros del cielo, la
carne de tus amigos a las bestias de la tierra.
3 Han derramado como agua su sangre en torno a Jerusalén, ¡y nadie sepultaba!
4 Nos hemos hecho la irrisión de los vecinos, burla y escarnio de nuestros
circundantes.
5 ¿Hasta cuándo, Yahveh, tu cólera? ¿hasta el fin? ¿han de quemar tus celos como
fuego?
6 Derrama tu furor sobre las gentes, que no te reconocen, y sobre los reinos que
tu nombre no invocan.
7 Porque han devorado a Jacob y han devastado su dominio.
8 No recuerdes contra nosotros culpas de antepasados, vengan presto a nuestro
encuentro tus ternuras, pues estamos abatidos del todo;
9 ayúdanos, Dios de nuestra salvación, por amor de la gloria de tu nombre;
líbranos, borra nuestros pecados, por causa de tu nombre.
10 ¿Por qué han de decir las gentes: "¿Dónde está su Dios?" ¡Que entre las
gentes se conozca, a nuestros propios ojos, la venganza de la sangre de tus
siervos derramada!
11 ¡Llegue hasta ti el suspiro del cautivo, con la grandeza de tu brazo preserva
a los hijos de la muerte!
12 ¡Devuelve siete veces a nuestros vecinos, en su entraña, su afrenta, la
afrenta que te han hecho, Señor!
13 Y nosotros, tu pueblo, rebaño de tu pasto, eternamente te daremos gracias, de
edad en edad repetiremos tu alabanza.
Salmo 80 (79)
(1) = Del maestro de coro. Según la melodía: "Lirios es el dictamen." De Asaf.
Salmo. =
1 (2) Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que
estás sentado entre querubes, resplandece
2 (3) ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro
auxilio!
3 (4) ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!
4 (5) ¿Hasta cuándo, oh Yahveh Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de
tu pueblo?
5 (6) Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;
6 (7) habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan
de nosotros.
7 (8) ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos
salvos!
8 (9) Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,
9 (10) le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.
10 (11) Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;
11 (12) extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.
12 (13) ¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por
el camino la vendimie,
13 (14) el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?
14 (15) ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta
viña,
15 (16) cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!
16 (17) ¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz
perezcan!
17 (18) Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que
para ti fortaleciste.
18 (19) Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre
invocaremos.
19 (20) ¡Oh Yahveh, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que
seamos salvos!
Salmo 81 (80)
(1) = Del maestro de coro. Según la... de Gat. De Asaf. =
1 (2) ¡Gritad de gozo a Dios, nuestra fuerza, aclamad al Dios de Jacob!
2 (3) ¡Entonad la salmodia, tocad el tamboril, la melodiosa cítara y el arpa;
3 (4) tocad la trompeta al nuevo mes, a la luna llena, el día de nuestra fiesta!
4 (5) Porque es una ley para Israel, una norma del Dios de Jacob;
5 (6) un dictamen que él impuso en José, cuando salió contra el país de Egipto.
Una lengua desconocida se oye:
6 (7) "Yo liberé sus hombros de la carga, sus manos la espuerta abandonaron;
7 (8) en la aflicción gritaste y te salvé. "Te respondí en el secreto del
trueno, te probé junto a las aguas de Meribá. = Pausa. =
8 (9) Escucha, pueblo mío, yo te conjuro, ¡ah Israel, si quisieras escucharme!
9 (10) "No haya en ti dios extranjero, no te postres ante dios extraño;
10 (11) yo, Yahveh, soy tu Dios, que te hice subir del país de Egipto; abre toda
tu boca, y yo la llenaré.
11 (12) "Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer;
12 (13) yo les abandoné a la dureza de su corazón, para que caminaran según sus
designios.
13 (14) "¡Ah!, si mi pueblo me escuchara, si Israel mis caminos siguiera,
14 (15) al punto yo abatiría a sus enemigos, contra sus adversarios mi mano
volvería.
15 (16) "Los que odian a Yahveh le adularían, y su tiempo estaría para siempre
fijado;
16 (17) y a él lo sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de
la peña."
Salmo 82 (81)
(1) = Salmo. De Asaf. =
1 Dios se levanta en la asamblea divina, en medio de los dioses juzga:
2 "¿Hasta cuándo juzgaréis inicuamente, y haréis acepción de los impíos?
3 Juzgad en favor del débil y del huérfano, al humilde, al indigente haced
justicia;
4 al débil y al pobre liberad, de la mano de los impíos arrancadle!" = Pausa. =
5 No saben ni comprenden; caminan en tinieblas, todos los cimientos de la tierra
vacilan.
6 Yo había dicho: "¡Vosotros, dioses sois, todos vosotros, hijos del Altísimo!"
7 Mas ahora, como el hombre moriréis, como uno solo caeréis, príncipes.
8 ¡Alzate, oh Dios, juzga a la tierra, pues tú eres el señor de todas las
naciones!
Salmo 83 (82)
(1) = Cántico. Salmo. De Asaf. =
1 (2) ¡Oh Dios, no te estés mudo, cese ya tu silencio y tu reposo, oh Dios!
2 (3) Mira cómo tus enemigos braman, los que te odian levantan la cabeza.
3 (4) Contra tu pueblo maquinan intriga, conspiran contra tus protegidos;
4 (5) dicen: "Venid, borrémoslos de las naciones, no se recuerde más el nombre
de Israel!"
5 (6) Así conspiran de corazón a una, pactan una alianza contra ti:
6 (7) las tiendas de Edom, los ismaelitas,Moab y los hagreos,
7 (8) Guebal, Ammón, Amalec,Filistea con los habitantes de Tiro;
8 (9) también Assur se ha juntado a ellos y se hace el brazo de los hijos de Lot.
9 (10) Trátalos como a Madián y como a Sísara, = Pausa. = como a Yabín en el
torrente de Quisón,
10 (11) que fueron exterminados en Endor, quedaron hechos estiércol de la
tierra.
11 (12) Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeeb, a todos sus príncipes como a
Zébaj y a Salmunná,
12 (13) que habían dicho: "¡Para nosotros conquistemos los dominios de Dios!"
13 (14) Dios mío, ponlos como hoja en remolino, como paja ante el viento.
14 (15) Como el fuego abrasa una selva, como la llama devora las montañas,
15 (16) así persíguelos con tu tormenta, con tu huracán llénalos de terror.
16 (17) Cubre sus rostros de ignominia, para que busquen tu nombre, Yahveh.
17 (18) ¡Sean avergonzados y aterrados para siempre, queden confusos y perezcan,
18 (19) para que sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahveh, Altísimo sobre
toda la tierra!
Salmo 84 (83)
(1) = Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Qué amables tus moradas, oh Yahveh Sebaot!
2 (3) Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi
carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.
3 (4) Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido
donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío!
= Pausa. =
4 (5) Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.
5 (6) Dichosos los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.
6 (7) Al pasar por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia
primera lo cubre de bendiciones.
7 (8) De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.
8 (9) ¡Yahveh Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de
Jacob!
9 (10) Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. =
Pausa. =
10 (11) Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el
umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.
11 (12) Porque Yahveh Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria;Yahveh no
niega la ventura a los que caminan en la perfección.
12 (13) ¡Oh Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!
Salmo 85 (84)
(1) = Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) Propicio has sido, Yahveh, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos
de Jacob;
2 (3) has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, =
Pausa. =
3 (4) has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.
4 (5) ¡Haznos volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra
nosotros!
5 (6) ¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad
en edad?
6 (7) ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?
7 (8) ¡Muéstranos tu amor, Yahveh, y danos tu salvación!
8 (9) Voy a escuchar de qué habla Dios.Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y
para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.
9 (10) Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en
nuestra tierra.
10 (11) Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
11 (12) la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
12 (13) El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
13 (14) La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.
Salmo 86 (85)
(1) = Oración. De David. =
1 Tiende tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre,
2 guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti.Tú eres
mi Dios,
3 tenme piedad, Señor, pues a ti clamo todo el día;
4 recrea el alma de tu siervo, cuando hacia ti, Señor, levanto mi alma.
5 Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te
invocan;
6 Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
7 En el día de mi angustia yo te invoco, pues tú me has de responder;
8 entre los dioses, ninguno como tú, Señor, ni obras como las tuyas.
9 Vendrán todas las naciones a postrarse ante ti, y a dar, Señor, gloria a tu
nombre;
10 pues tú eres grande y obras maravillas, tú, Dios, y sólo tú.
11 Enséñame tus caminos Yahveh, para que yo camine en tu verdad, concentra mi
corazón en el temor de tu nombre.
12 Gracias te doy de todo corazón, Señor Dios mío, daré gloria a tu nombre por
siempre,
13 pues grande es tu amor para conmigo, tú has librado mi alma del fondo del
seol.
14 Oh Dios, los orgullosos se han alzado contra mí, una turba de violentos anda
buscando mi alma, y no te tienen a ti delante de sus ojos.
15 Mas tú, Señor, Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y
de verdad,
16 ¡vuélvete a mí, tenme compasión! Da tu fuerza a tu siervo, salva al hijo de
tu sierva.
17 Haz conmigo un signo de bondad: Que los que me odian vean, avergonzados, que
tú, Yahveh, me ayudas y consuelas.
Salmo 87 (86)
(1) = De los hijos de Coré. Salmo. Cántico. =
1 Su fundación sobre los santos montes
2 ama Yahveh: las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
3 Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios: = Pausa. =
4 "Yo cuento a Ráhab y Babel entre los que me conocen.Tiro, Filistea y Etiopía,
fulano nació allí."
5 Pero de Sión se ha de decir: "Todos han nacido en ella", y quien la funda es
el propio Altísimo.
6 Yahveh a los pueblos inscribe en el registro: "Fulano nació allí", = Pausa. =
7 y los príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.
Salmo 88 (87)
(1) = Cántico. Salmo. De los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la
enfermedad. Para la aflicción. Poema. De Hemán el indígena. =
1 (2) Yahveh, Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;
2 (3) llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.
3 (4) Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol;
4 (5) contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:
5 (6) relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba,
aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.
6 (7) Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;
7 (8) sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes. = Pausa. =
8 (9) Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror,
cerrado estoy y sin salida,
9 (10) mi ojo se consume por la pena. Yo te llamo, Yahveh, todo el día, tiendo
mis manos hacia ti. = Pausa. =
10 (11) ¿Acaso para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a
alabarte?
11 (12) ¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de
perdición?
12 (13) ¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra
del olvido ?"
13 (14) Mas yo grito hacia ti, Yahveh, de madrugada va a tu encuentro mi
oración;
14 (15) ¿por qué, Yahveh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?
15 (16) Desdichado y agónico estoy desde mi infancia, he soportado tus terrores,
y ya no puedo más;
16 (17) han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.
17 (18) Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a
una.
18 (19) Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.
Salmo 89 (88)
(1) = Poema. De Etán el indígena. =
1 (2) El amor de Yahveh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca
tu lealtad.
2 (3) Pues tú dijiste: "Cimentado está el amor por siempre, asentada en los
cielos mi lealtad.
3 (4) "Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
4 (5) Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad en edad he erigido tu
trono." = Pausa. =
5 (6) Los cielos celebran, Yahveh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea
de los santos.
6 (7) Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se
iguala entre los hijos de los dioses?
7 (8) Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su
corte.
8 (9) Yahveh, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahveh, tu lealtad te
circunda.
9 (10) Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;
10 (11) tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos
dispersaste con tu potente brazo.
11 (12) Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú
fundaste;
12 (13) tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu
nombre.
13 (14) Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;
14 (15) Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro
marchan.
15 (16) Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro
caminan, oh Yahveh;
16 (17) en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.
17 (18) Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltasnuestra
frente;
18 (19) sí, de Yahveh nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.
19 (20) Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: "He prestado mi
asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.
20 (21) "He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
21 (22) mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
22 (23) "No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;
23 (24) yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.
24 (25) "Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
25 (26) pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.
26 (27) "El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
27 (28) Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la
tierra.
28 (29) "Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;
29 (30) estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los
cielos.
30 (31) "Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,
31 (32) si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,
32 (33) "castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,
33 (34) mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.
34 (35) "No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;
35 (36) una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!
36 (37) "Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,
37 (38) por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo." =
Pausa. =
38 (39) Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;
39 (40) has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su
diadema.
40 (41) Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has
convertido;
41 (42) le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus
vecinos.
42 (43) A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has
llenado de gozo;
43 (44) has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.
44 (45) Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has
derribado;
45 (46) has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. =
Pausa. =
46 (47) ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahveh? ¿arderá tu furor por siempre como
fuego?
47 (48) Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos
de Adán.
48 (49) ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la
garra del seol? = Pausa. =
49 (50) ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu
lealtad?
50 (51) Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno
todos los dardos de los pueblos;
51 (52) así ultrajan tus enemigos, Yahveh, así ultrajan las huellas de tu
ungido.
52 (53) ¡Bendito sea Yahveh por siempre! ¡Amén! ¡Amén!
Salmo 90 (89)
(1) = Oración. De Moisés, hombre de Dios. =
1 Señor, tú has sido para nosotros un refugio de edad en edad.
2 Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe,
desde siempre hasta siempre tú eres Dios.
3 Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: "¡Tornad, hijos de Adán!"
4 Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de
la noche.
5 Tú los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
6 por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.
7 Pues por tu cólera somos consumidos, por tu furor anonadados.
8 Has puesto nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas
secretas.
9 Bajo tu enojo declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos
nuestros años.
10 Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son
la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.
11 ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera, y, temiéndote, tu indignación?
12 ¡Enséñanos a contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro
corazón!
13 ¡Vuelve, Yahveh! ¿Hasta cuándo?Ten piedad de tus siervos.
14 Sácianos de tu amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.
15 Devuélvenos en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha
conocimos.
16 ¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!
17 ¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras
manos!
Salmo 91 (90)
1 El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,
2 diciendo a Yahveh: "¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!"
3 Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta;
4 con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura
es su verdad.
5 No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela,
6 ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.
7 Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.
8 Basta con que mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,
9 tú que dices: "¡Mi refugio es Yahveh!", y tomas a Elyón por defensa.
10 No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;
11 que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
12 Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;
13 pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
14 Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi
nombre.
15 Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le
glorificaré.
16 Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.
Salmo 92 (91)
(1) = Salmo. Cántico. Para el día de sábado. =
1 (2) Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
2 (3) publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
3 (4) al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.
4 (5) Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos
grito:
5 (6) "¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!"
6 (7) El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.
7 (8) Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es
para ser destruidos por siempre;
8 (9) mas tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
9 (10) Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
10 (11) Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite
nuevo;
11 (12) mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
12 (13) Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
13 (14) Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios
nuestro.
14 (15) Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
15 (16) para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.
Salmo 93 (92)
1 Reina Yahveh, de majestad vestido,Yahveh vestido, ceñido de poder, y el orbe
está seguro, no vacila.
2 Desde el principio tu trono esta fijado, desde siempre existes tú.
3 Levantan los ríos, Yahveh, levantan los
ríos su voz, los ríos levantan su bramido;
4 más que la voz de muchas aguas más imponente que las ondas del mar, es
imponente Yahveh en las alturas.
5 Son veraces del todo tus dictámenes; la santidad es el ornato de tu Casa, oh
Yahveh, por el curso de los días.
Salmo 94 (93)
1 ¡Dios de las venganzas, Yahveh,Dios de las venganzas, aparece!
2 ¡Levántate, juez de la tierra, da su merecido a los soberbios!
3 ¿Hasta cuándo los impíos, Yahveh, hasta cuándo triunfarán los impíos?
4 Cacarean, dicen insolencias, se pavonean todos los agentes de mal.
5 A tu pueblo, Yahveh, aplastan, a tu heredad humillan.
6 Matan al forastero y a la viuda, asesinan al huérfano.
7 Y dicen: "No lo ve Yahveh, el Dios de Jacob no se da cuenta."
8 ¡Comprended, estúpidos del pueblo!, insensatos, ¿cuándo vais a ser cuerdos?
9 El que plantó la oreja, ¿no va a oír?El que formó los ojos, ¿no ha de ver?
10 El que corrige a las naciones, ¿no ha de castigar?El que el saber al hombre
enseña,
11 Yahveh, conoce los pensamientos del hombre, que no son más que un soplo.
12 Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley,
13 para darle descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío
la fosa.
14 Pues Yahveh no dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad;
15 sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto
corazón.
16 ¿Quién se alzará por mí contra los malvados? ¿quién estará por mí contra los
agentes de mal?
17 Si Yahveh no viniese en mi ayuda, bien presto mi alma moraría en el silencio.
18 Cuando digo: "Vacila mi pie", tu amor, Yahveh, me sostiene;
19 en el colmo de mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.
20 ¿Eres aliado tú de un tribunal de perdición, que erige en ley la tiranía?
21 Se atropella la vida del justo, la sangre inocente se condena.
22 Mas Yahveh es para mí una ciudadela, mi Dios la roca de mi amparo;
23 él hará recaer sobre ellos su maldad, los aniquilará por su malicia,Yahveh,
nuestro Dios, los aniquilará.
Salmo 95 (94)
1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
3 Porque es Yahveh un Dios grande,Rey grande sobre todos los dioses;
4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los
montes;
5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su
mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!:
8 "No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el
desierto,
9 donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi
obra.
10 "Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón
torcido, que mis caminos no conocen.
11 Y por eso en mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!"
Salmo 96 (95)
1 ¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
2 cantad a Yahveh, su nombre bendecid!Anunciad su salvación día tras día,
3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
4 Que grande es Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los
dioses.
5 Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo;
6 gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
7 Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder,
8 rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
9 postraos ante Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra
entera!
10 Decid entre las gentes: "¡Yahveh es rey!"El orbe está seguro, no vacila; él
gobierna a los pueblos rectamente.
11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto
encierra;
12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del
bosque,
13 ante la faz de Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El
juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.
Salmo 97 (96)
1 ¡Reina Yahveh! ¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas!
2 Nube y Bruma densa en torno a él,Justicia y Derecho, la base de su trono.
3 Delante de él avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa;
4 iluminan el orbe sus relámpagos, lo ve la tierra y se estremece.
5 Los montes como cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda;
6 los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
7 ¡Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían de vanidades;
se postran ante él todos los dioses!
8 Sión lo oye y se alboroza, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios,
Yahveh.
9 Porque tú eres Yahveh, el Altísimo sobre toda la tierra, muy por encima de los
dioses todos.
10 Yahveh ama a los que el mal detestan, él guarda las almas de sus fieles y de
la mano de los impíos los libra.
11 La luz se alza para el justo, y para los de recto corazón la alegría.
12 Justos, alegraos en Yahveh, celebrad su memoria sagrada.
Salmo 98 (97)
1 = Salmo. =Cantad a Yahveh un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; victoria
le ha dado su diestra y su brazo santo.
2 Yahveh ha dado a conocer su salvación, a los ojos de las naciones ha revelado
su justicia;
3 se ha acordado de su amor y su lealtad para con la casa de Israel. Todos los
confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
4 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!
5 Salmodiad para Yahveh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;
6 con las trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahveh.
7 Brama el mar y cuanto encierra, el orbe y los que le habitan;
8 los ríos baten palmas, a una los montes gritan de alegría,
9 ante el rostro de Yahveh, pues viene a juzgar a la tierra; él juzgará al orbe
con justicia, y a los pueblos con equidad.
Salmo 99 (98)
1 Reina Yahveh, los pueblos tiemblan; se sienta en querubines, la tierra se
estremece;
2 grande es Yahveh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos;
3 loen tu nombre grande y venerable: santo es él.
4 Poderoso rey que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia
tú ejerces en Jacob.
5 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es
él.
6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Samuel entre aquellos que su nombre
invocaban, invocaban a Yahveh y él les respondía.
7 En la columna de nube les hablaba, ellos guardaban sus dictámenes, la ley que
él les dio.
8 Yahveh, Dios nuestro, tú les respondías,
Dios
paciente eras para ellos, aunque vengabas sus delitos.
9 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante su monte santo: santo es Yahveh,
nuestro Dios.
Salmo 100 (99)
(1) = Salmo. Para la acción de gracias. = 1 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra,
2 servid a Yahveh con alegría, llegaos ante él entre gritos de júbilo!
3 Sabed que Yahveh es Dios, él nos ha hecho y suyos somos, su pueblo y el rebaño
de su pasto.
4 ¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios,
dadle gracias, bendecid su nombre!
5 Porque es bueno Yahveh, para siempre su amor, por todas las edades su lealtad.
Salmo 101 (100)
(1) = De David. Salmo. =
1 Quiero cantar el amor y la justicia, para ti, Yahveh, salmodiaré;
2 cursaré el camino de la perfección: ¿cuándo vendrás a mí? Procederé con
corazón perfecto, dentro de mi casa;
3 no pondré delante de mis ojos cosa villana. Detesto la conducta de los
extraviados, no se me pegará;
4 el corazón perverso está lejos de mí, no conozco al malvado.
5 Al que infama a su prójimo en secreto, a ése le aniquilo; ojo altanero y
corazón hinchado no los soporto.
6 Mis ojos, en los fieles de la tierra, por que vivan conmigo; el que anda por
el camino de la perfección será mi servidor.
7 No mora dentro de mi casa el agente de engaño; el que dice mentiras no
persiste delante de mis ojos.
8 Cada mañana he de aniquilar a todos los impíos del país, para extirpar de la
ciudad de Yahveh a todos los agentes de mal.
Salmo 102 (101)
(1) = Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante Yahveh. =
1 (2) Yahveh, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito;
2 (3) no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu
oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme!
3 (4) Pues mis días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un
brasero;
4 (5) trillado como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan;
5 (6) ante la voz de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado.
6 (7) Me parezco al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas;
7 (8) insomne estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado;
8 (9) me insultan todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi
nombre.
9 (10) El pan que como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas,
10 (11) ante tu cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado:
11 (12) mis días son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno.
12 (13) Mas tú, Yahveh, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad.
13 (14) Tú te alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de
ella, ha llegado la hora;
14 (15) que están tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus
ruinas.
15 (16) Y temerán las naciones el nombre de Yahveh, y todos los reyes de la
tierra tu gloria;
16 (17) cuando Yahveh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,
17 (18) volverá su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará.
18 (19) Se escribirá esto para la edad futura, y en pueblo renovado alabará a
Yahveh:
19 (20) que se ha inclinado Yahveh desde su altura santa, desde los cielos ha
mirado a la tierra,
20 (21) para oír el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte.
21 (22) Para pregonar en Sión el nombre de Yahveh, y su alabanza en Jerusalén,
22 (23) cuando a una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a
Yahveh.
23 (24) El ha enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días.
24 (25) Digo: ¡Dios mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad
duran tus años!
25 (26) Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus
manos;
26 (27) ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan,
como un vestido los mudas tú, y se mudan.
27 (28) Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años.
28 (29) Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti
subsistirá.
Salmo 103 (102)
(1) = De David. =
1 Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,
2 bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.
3 El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,
4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,
5 satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el
águila.
6 Yahveh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los
oprimidos,
7 manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.
8 Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor;
9 no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;
10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
11 Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor
para quienes le temen;
12 tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras
rebeldías.
13 Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para
quienes le temen;
14 que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.
15 ¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;
16 pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a
conocerle.
17 Mas el amor de Yahveh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su
justicia para los hijos de sus hijos,
18 para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.
19 Yahveh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.
20 Bendecid a Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes,
en cuanto oís la voz de su palabra.
21 Bendecid a Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su
voluntad.
22 Bendecid a Yahveh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio.
¡Bendice a Yahveh, alma mía!
Salmo 104 (103)
1 ¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres!Vestido de
esplendor y majestad,
2 arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una
tienda,
3 levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo,
sobre las alas del viento te deslizas;
4 tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.
5 Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
6 Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
7 al increparlas tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,
8 y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les
asignaste;
9 un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.
10 Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
11 a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los
onagros;
12 sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
13 De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura
la tierra;
14 la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre,
para que saque de la tierra el pan,
15 y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con
aceite y el pan conforte el corazón del hombre.
16 Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó;
17 allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;
18 los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.
19 Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;
20 mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales
de la selva,
21 los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
22 Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;
23 el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh!Todas las has hecho con sabiduría, de tus
criaturas está llena la tierra.
25 Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable
de animales, grandes y pequeños;
26 por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.
27 Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;
28 tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.
29 Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su
polvo retornan.
30 Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
31 ¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije!
32 El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.
33 A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
34 ¡Oh, que mi poema le complazca!Yo en Yahveh tengo mi gozo.
35 ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos!
¡Bendice a Yahveh, alma mía!
Salmo 105 (104)
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus
hazañas!
2 ¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad;
3 gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
4 ¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,
5 recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su
boca!
6 Raza de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
7 él, Yahveh, es nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
8 El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil
generaciones,
9 lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,
10 y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
11 diciendo: "Yo te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia".
12 Aunque ellos eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí,
13 cuando iban de nación en nación, desde un reino a otro pueblo,
14 a nadie permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:
15 "Guardaos de tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas."
16 Llamó al hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió;
17 delante de ellos envió a un hombre,José, vendido como esclavo.
18 Sus pies vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas,
19 hasta que se cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahveh.
20 El rey mandó a soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre;
21 le erigió señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano,
22 para instruir a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.
23 Entonces Israel entró en Egipto,Jacob residió en el país de Cam.
24 El aumentó a su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus
adversarios;
25 cambió el corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos
pusieran asechanzas.
26 Luego envió a Moisés su servidor, y Aarón, su escogido,
27 que hicieron entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.
28 Mandó tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras.
29 Trocó en sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.
30 Pululó de ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes;
31 mandó él, y vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.
32 Les dio por lluvia el granizo, llamas de fuego en su país;
33 hirió sus viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.
34 Dio la orden, y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable;
35 comieron toda hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.
36 E hirió en su país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor;
37 y a ellos los sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.
38 Egipto se alegró de su salida, pues era presa del terror.
39 El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.
40 Pidieron, y trajo codornices, de pan de los cielos los hartó;
41 abrió la roca, y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.
42 Recordando su palabra sagrada dada a Abraham su servidor,
43 sacó a su pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.
44 Y las tierras les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron,
45 a fin de que guarden sus preceptos y sus leyes observen.
Salmo 106 (105)
1 ¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 ¿Quién dirá las proezas de Yahveh, hará oír toda su alabanza?
3 ¡Dichosos los que guardan el derecho, los que practican en todo tiempo la
justicia!
4 ¡Acuérdate de mí, Yahveh, por amor de tu pueblo; con tu salvación visítame,
5 que vea yo la dicha de tus elegidos, me alegre en la alegría de tu pueblo, con
tu heredad me felicite!
6 Hemos pecado como nuestros padres, hemos faltado, nos hemos hecho impíos;
7 nuestros padres, en Egipto, no comprendieron tus prodigios.No se acordaron de
tu inmenso amor, se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.
8 El los salvó por amor de su nombre, para dar a conocer su poderío.
9 Increpó al mar de Suf y éste se secó, los llevó por los abismos como por un
desierto,
10 los salvó de la mano del que odiaba, de la mano del enemigo los libró.
11 El agua cubrió a sus adversarios, ni uno solo quedó.
12 Entonces ellos tuvieron fe en sus palabras y sus laudes cantaron.
13 Mas pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo;
14 en el desierto ardían de avidez, a Dios tentaban en la estepa.
15 El les concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas.
16 Y en el campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahveh.
17 Se abre la tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón;
18 un fuego se enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos
19 En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido,
20 y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno.
21 Olvidaban a Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto,
22 de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf.
23 Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo
en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos.
24 Una tierra de delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe;
25 murmuraron dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahveh.
26 Y él, mano en alto, les juró hacerles caer en el desierto,
27 desperdigar su raza entre las naciones, y dispersarlos por los países.
28 Luego se vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos.
29 Así le irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos.
30 Entonces surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo;
31 esto se le contó como justicia de edad en edad, para siempre.
32 En las aguas de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos,
33 pues le amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios.
34 No exterminaron a los pueblos que Yahveh les había señalado,
35 sino que se mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas.
36 Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos;
37 sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios.
38 Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban
a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre.
39 Así se manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas.
40 Entonces se inflamó la cólera de Yahveh contra su pueblo, y abominó de su
heredad.
41 Los entregó en mano de las gentes, y los dominaron los que los odiaban;
42 sus enemigos los tiranizaron, bajo su mano quedaron humillados.
43 Muchas veces los libró aunque ellos, en su propósito obstinados, se hundían
en su culpa;
44 y los miró cuando estaban en apuros, escuchando su clamor.
45 Se acordó en favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso
amor;
46 hizo que de ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían.
47 ¡Sálvanos, Yahveh, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar
gracias a tu nombre santo, y gloriarnos en tu alabanza!
48 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, por eternidad de eternidades! Y el
pueblo todo diga: ¡Amén!
Salmo 107 (106)
¡Aleluya!
1 Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor.
2 Que lo digan los redimidos de Yahveh, los que él ha redimido del poder del
adversario,
3 los que ha reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y
mediodía.
4 En el desierto erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad
habitada;
5 hambrientos, y sedientos, desfallecía en ellos su alma.
6 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,
7 les condujo por camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.
8 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
9 Porque él sació el alma anhelante, el alma hambrienta saturó de bienes.
10 Habitantes de tiniebla y sombra, cautivos de la miseria y de los hierros,
11 por haber sido rebeldes a las órdenes de Dios y haber despreciado el consejo
del Altísimo,
12 él sometió su corazón a la fatiga, sucumbían, y no había quien socorriera.
13 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias,
14 los sacó de la tiniebla y de la sombra, y rompió sus cadenas.
15 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
16 Pues las puertas de bronce quebrantó, y los barrotes de hierro hizo pedazos.
17 Embotados de resultas de sus yerros, miserables a causa de sus culpas,
18 todo manjar les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.
19 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias;
20 su palabra envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa.
21 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
22 Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y sus obras pregonen con gritos de
alegría.
23 Los que a la mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas
aguas,
24 vieron las obras de Yahveh, sus maravillas en el piélago.
25 Dijo, y suscitó un viento de borrasca, que entumeció las olas;
26 subiendo hasta los cielos, bajando hasta el abismo, bajo el peso del mal su
alma se hundía;
27 dando vuelcos, vacilando como un ebrio, tragada estaba toda su pericia.
28 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los sacó de sus angustias;
29 a silencio redujo la borrasca, y las olas callaron.
30 Se alegraron de verlas amansarse, y él los llevó hasta el puerto deseado.
31 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
32 ¡Ensálcenle en la asamblea del pueblo, en el concejo de los ancianos le
celebren!
33 El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales,
34 la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes.
35 Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.
36 Allí asienta a los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada.
37 Y siembran campos, plantan viñas, que producen sus frutos de cosecha.
38 El los bendice y crecen mucho y no deja que mengüen sus ganados.
39 Menguados estaban, y abatidos por la tenaza del mal y la aflicción.
40 El que vierte desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.
41 Mas él recobra de la miseria al pobre, aumenta como un rebaño las familias;
42 los hombres rectos lo ven y se recrean, y toda iniquidad cierra su boca.
43 ¿Hay algún sabio? ¡Que guarde estas cosas, y comprenda el amor de Yahveh!
Salmo 108 (107)
(1) = Cántico. Salmo. De David. =
1 (2) A punto está mi corazón, oh Dios, - voy a cantar, voy a salmodiar - ¡anda,
gloria mía!
2 (3) ¡despertad, arpa y cítara! ¡a la aurora he de despertar!
3 (4) Te alabaré entre los pueblos, Yahveh, te salmodiaré entre las gentes,
4 (5) porque tu amor es grande hasta los cielos, tu lealtad hasta las nubes.
5 (6) ¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!
6 (7) Para que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
7 (8) Ha hablado Dios en su santuario: "Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a
medir el valle de Sukkot.
8 (9) "Mío es Galaad, mío Manasés,Efraím, yelmo de mi cabeza,Judá mi cetro.
9 (10) "Moab, la vasija en que me
lavo.Sobre Edom tiro mi sandalia, contra Filistea lanzo el grito de guerra."
10 (11) ¿Quién me conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
11 (12) ¿No eres tú, oh Dios, que nos has rechazado y ya no sales, oh Dios, con
nuestras tropas?
12 (13) ¡Danos ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre!
13 (14) ¡Con Dios hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!
Salmo 109 (108)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo. = 1 ¡Oh Dios de mi alabanza, no te
quedes mudo!
2 Boca de impío, boca de engaño, se abren contra mí.Me hablan con lengua de
mentira,
3 con palabras de odio me envuelven, me atacan sin razón.
4 En pago de mi amor, se me acusa, y yo soy sólo oración;
5 se me devuelve mal por bien y odio por mi amor:
6 "¡Suscita a un impío contra él, y que un fiscal esté a su diestra;
7 que en el juicio resulte culpable, y su oración sea tenida por pecado!
8 "¡Sean pocos sus días, que otro ocupe su cargo;
9 queden sus hijos huérfanos y viuda su mujer!
10 "¡Anden sus hijos errantes, mendigando, y sean expulsados de sus ruinas;
11 el acreedor le atrape todo lo que tiene, y saqueen su fruto los extraños!
12 "¡Ni uno solo tenga con él amor, nadie se compadezca de sus huérfanos,
13 sea dada al exterminio su posteridad, en una generación sea borrado su
nombre!
14 "¡Sea ante Yahveh recordada la culpa de sus padres, el pecado de su madre no
se borre;
15 estén ante Yahveh constantemente, y él cercene de la tierra su memoria!"
16 Porque él no se acordó de actuar con amor: persiguió al pobre, al desdichado,
y al de abatido corazón para matarle;
17 amó la maldición: sobre él recaiga, no quiso bendición: que de él se aleje.
18 Se vistió de maldición como de un manto: ¡que penetre en su seno como agua,
igual que aceite dentro de sus huesos!
19 ¡Séale cual vestido que le cubra, como cinto que la ciña siempre!
20 ¡Tal sea de parte de Yahveh la paga de mis acusadores, de los que dicen mal
contra mi alma!
21 ¡Y tú, Señor Yahveh, actúa por mí en gracia de tu nombre, porque tu amor es
bueno, líbrame!,
22 Porque soy pobre y desdichado, y tengo dentro herido el corazón;
23 cual sombra que declina me voy yendo, me han sacudido igual que a la
langosta.
24 Por tanto ayuno se doblan mis rodillas, falta de aceite mi carne ha
enflaquecido;
25 me he hecho el insulto de ellos, me ven y menean su cabeza.
26 ¡Ayúdame, Yahveh, Dios mío, sálvame por tu amor!
27 ¡Sepan ellos que tu mano es ésta, que tú, Yahveh, lo has hecho!
28 ¡Maldigan ellos, pero tú bendice, los que me atacan sean confundidos y tu
siervo se alegre!
29 ¡Los que me acusan queden vestidos de ignominia, como en un manto en su
vergüenza envueltos!
30 ¡Copiosas gracias a Yahveh en mi boca, entre la multitud le alabaré:
31 porque él se pone a la diestra del pobre para salvar su alma de sus jueces!
Salmo 110 (109)
(1) = De David. Salmo. =
1 Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus
enemigos el estrado de tus pies.
2 El cetro de tu poder lo extenderá Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de tus
enemigos!
3 Para ti el principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el
seno, desde la aurora de tu juventud.
4 Lo ha jurado Yahveh y no ha de retractarse: "Tú eres por siempre sacerdote,
según el orden de Melquisedec."
5 A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera;
6 sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha
tierra.
7 En el camino bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.
Salmo 111 (110)
1 ¡Aleluya! = Alef. = Doy gracias a Yahveh de todo corazón, = Bet. = en el
consejo de los justos y en la comunidad.
2 = Guímel. = Grandes son las obras de Yahveh, = Dálet. = meditadas por los que
en ellas se complacen.
3 = He. = Esplendor y majestad su obra, = Vau. = su justicia por siempre
permanece.
4 = Zain. = De sus maravillas ha dejado un memorial. = Jet. = ¡Clemente y
compasivo Yahveh!
5 = Tet. = Ha dado alimento a quienes le temen, = Yod. = se acuerda por siempre
de su alianza.
6 = Kaf. = Ha revelado a su pueblo el poder de sus obras, = Lámed. = dándole la
heredad de las naciones.
7 = Mem. = Verdad y justicia, las obras de sus manos, = Nun. = leales todas sus
ordenanzas,
8 = Sámek. = afirmadas para siempre jamás, = Ain. = ejecutadas con verdad y
rectitud.
9 = Pe. = Ha enviado redención a su pueblo, = Sade. = ha fijado para siempre su
alianza; = Qof. = santo y temible es su nombre.
10 = Res. = Principio del saber, el temor de Yahveh; = Sin. = muy cuerdos todos
los que lo practican. = Tau. = Su alabanza por siempre permanece.
Salmo 112 (111)
1 ¡Aleluya! = Alef. = ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, = Bet. = que en sus
mandamientos mucho se complace!
2 = Guímel. = Fuerte será en la tierra su estirpe, = Dálet. = bendita la raza de
los hombres rectos.
3 = He. = Hacienda y riquezas en su casa, = Vau. = su justicia por siempre
permanece.
4 = Zain = En las tinieblas brilla, como luz de los rectos, = Jet. = tierno,
clemente y justo.
5 = Tet. = Feliz el hombre que se apiada y presta, = Yod. = y arregla rectamente
sus asuntos.
6 = Kaf. = No, no será conmovido jamás, = Lámed. = en memoria eterna permanece
el justo;
7 = Mem. = no tiene que temer noticias malas, = Nun. = firme es su corazón, en
Yahveh confiado.
8 = Sámek. = Seguro está su corazón, no teme: = Ain. = al fin desafiará a sus
adversarios.
9 = Pe. = Con largueza da a los pobres; = Sade. = su justicia por siempre
permanece, = Qof. = su frente se levanta con honor.
10 = Res. = Lo ve el impío y se enfurece, = Sin. = rechinando sus dientes, se
consume. = Tau. = El afán de los impíos se pierde.
Salmo 113 (112)
(1) ¡Aleluya!
1 ¡Alabad, servidores de Yahveh, alabad el nombre de Yahveh!
2 ¡Bendito sea el nombre de Yahveh, desde ahora y por siempre!
3 ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre de Yahveh!
4 ¡Excelso sobre todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria!
5 ¿Quién como Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas,
6 y se abaja para ver los cielos y la tierra?
7 El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,
8 para sentarle con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
9 El asienta a la estéril en su casa, madre de hijos jubilosa.
Salmo 114 (113 A)
¡Aleluya!
1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo bárbaro,
2 se hizo Judá su santuario,Israel su dominio.
3 Lo vio la mar y huyó, retrocedió el Jordán,
4 los montes brincaron lo mismo que carneros, las colinas como corderillos.
5 Mar, ¿qué es lo que tienes para huir, y tú, Jordán, para retroceder,
6 montes, para saltar como carneros, colinas, como corderillos?
7 ¡Tiembla, tierra, ante la faz del Dueño, ante la faz del Dios de Jacob,
8 aquel que cambia la peña en un estanque, y el pedernal en una fuente!
Salmo 115 (113 B)
1 ¡No a nosotros, Yahveh, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu
amor, por tu verdad!
2 ¿Por qué han de decir las gentes: "¿Dónde está su Dios?"
3 Nuestro Dios está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.
4 Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre.
5 Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
6 tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen.
7 Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su
garganta.
8 Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
9 Casa de Israel, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
10 casa de Aarón, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
11 los que teméis a Yahveh, confiad en Yahveh, él, su auxilio y su escudo.
12 Yahveh se acuerda de nosotros, él bendecirá, bendecirá a la casa de Israel,
bendecirá a la casa de Aarón,
13 bendecirá a los que temen a Yahveh, a pequeños y grandes.
14 ¡Yahveh os acreciente a vosotros y a vuestros hijos!
15 ¡Benditos vosotros de Yahveh, que ha hecho los cielos y la tierra!
16 Los cielos, son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de
Adán.
17 No alaban los muertos a Yahveh, ni ninguno de los que bajan al Silencio;
18 mas nosotros, los vivos, a Yahveh bendecimos, desde ahora y por siempre.
Salmo 116 (114-115)
¡Aleluya!
1 Yo amo, porque Yahveh escucha mi voz suplicante;
2 porque hacia mí su oído inclina el día en que clamo.
3 Los lazos de la muerte me aferraban, me sorprendieron las redes del seol; en
angustia y tristeza me encontraba,
4 y el nombre de Yahveh invoqué: ¡Ah, Yahveh, salva mi alma!
5 Tierno es Yahveh y justo, compasivo nuestro Dios;
6 Yahveh guarda a los pequeños, estaba yo postrado y me salvó.
7 Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque Yahveh te ha hecho bien.
8 Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, y mis pies de mal
paso.
9 Caminaré en la presencia de Yahveh por la tierra de los vivos.
10 ¡Tengo fe, aún cuando digo: "Muy desdichado soy"!,
11 yo que he dicho en mi consternación: "Todo hombre es mentiroso".
12 ¿Cómo a Yahveh podré pagar todo el bien que me ha hecho?
13 La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahveh.
14 Cumpliré mis votos a Yahveh, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!
15 Mucho cuesta a los ojos de Yahveh la muerte de los que le aman.
16 ¡Ah, Yahveh, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has
soltado mis cadenas!
17 Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahveh.
18 Cumpliré mis votos a Yahveh, sí, en presencia de todo su pueblo,
19 en los atrios de la Casa de Yahveh, en medio de ti, Jerusalén.
Salmo 117 (116)
¡Aleluya!
1 ¡Alabad a Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
2 Porque es fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.
Salmo 118 (117)
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 ¡Diga la casa de Israel: que es eterno su amor!
3 ¡Diga la casa de Aarón: que es eterno su amor!
4 ¡Digan los que temen a Yahveh: que es eterno su amor!
5 En mi angustia hacia Yahveh grité, él me respondió y me dio respiro;
6 Yahveh está por mí, no tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre?
7 Yahveh está por mí, entre los que me ayudan, y yo desafío a los que me odian.
8 Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en hombre;
9 mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates.
10 Me rodeaban todos los gentiles: en el nombre de Yahveh los cercené;
11 me rodeaban, me asediaban: en el nombre de Yahveh los cercené.
12 Me rodeaban como avispas, llameaban como fuego de zarzas: en el nombre de
Yahveh los cercené.
13 Se me empujó, se me empujó para abatirme, pero Yahveh vino en mi ayuda;
14 mi fuerza y mi cántico es Yahveh, él ha sido para mí la salvación.
15 Clamor de júbilo y salvación, en las tiendas de los justos: "¡La diestra de
Yahveh hace proezas,
16 excelsa la diestra de Yahveh, la diestra de Yahveh hace proezas!"
17 No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh;
18 me castigó, me castigó Yahveh, pero a la muerte no me entregó.
19 ¡Abridme las puertas de justicia, entraré por ellas, daré gracias a Yahveh!
20 Aquí está la puerta de Yahveh, por ella entran los justos.
21 Gracias te doy, porque me has respondido, y has sido para mí la salvación.
22 La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha
convertido;
23 esta ha sido la obra de Yahveh, una maravilla a nuestros ojos.
24 ¡Este es el día que Yahveh ha hecho, exultemos y gocémonos en él!
25 ¡Ah, Yahveh, da la salvación! ¡Ah, Yahveh, da el éxito!
26 ¡Bendito el que viene en el nombre de Yahveh!Desde la Casa de Yahveh os
bendecimos.
27 Yahveh es Dios, él nos ilumina. ¡Cerrad la procesión, ramos en mano, hasta
los cuernos del altar!
28 Tú eres mi Dios, yo te doy gracias,Dios mío, yo te exalto.
29 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Salmo 119 (118)
1 = Alef = Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley
de Yahveh.
2 Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón,
3 y los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos.
4 Tú tus ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente.
5 ¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos!
6 Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos.
7 Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.
8 Tus preceptos, los observaré, no me abandones tú del todo.
9 = Bet. = ¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra.
10 De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos.
11 Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti.
12 Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos.
13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
14 En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
15 En tus ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos.
16 En tus preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra.
17 = Guímel. = Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra.
18 Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley.
19 Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.
20 Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo.
21 Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus
mandamientos.
22 Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes.
23 Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus
preceptos.
24 Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
25 = Dálet. = Mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra.
26 Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos.
27 Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas.
28 Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra.
29 Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley,
30 He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo.
31 A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh.
32 Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas.
33 = He. = Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en
recompensa.
34 Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón.
35 Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en
ella.
36 Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.
37 Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame.
38 Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor.
39 Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios.
40 Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia.
41 = Vau. = ¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu
promesa!
42 Y daré respuesta al que me insulta, porque confío en tu palabra.
43 No quites de mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios.
44 Yo observaré sin descanso tu ley para siempre jamás.
45 Y andaré por camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando.
46 De tus dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme.
47 Y me deleitaré en tus mandamientos, que amo mucho.
48 Tiendo mis manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito.
49 = Zain. = Recuerda la palabra dada a tu servidor, de la que has hecho mi
esperanza.
50 Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida.
51 Los soberbios me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley.
52 Me acuerdo de tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo.
53 Me arrebata el furor por los impíos que abandonan tu ley.
54 Tus preceptos son cantares para mí en mi mansión de forastero.
55 Me acuerdo por la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley.
56 Esta es mi tarea: guardar tus ordenanzas.
57 = Jet. = Mi porción, Yahveh, he dicho, es guardar tus palabras.
58 Con todo el corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa.
59 He examinado mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes.
60 Me doy prisa y no me tardo en observar tus mandamientos.
61 Las redes de los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley.
62 Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.
63 Amigo soy de todos los que te temen y observan tus ordenanzas.
64 De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos.
65 = Tet. = Has sido generoso con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra.
66 Cordura y sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos.
67 Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa.
68 Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos.
69 Los soberbios me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo
corazón.
70 Como de grasa su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias.
71 Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos.
72 Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
73 = Yod. = Tus manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé
tus mandamientos.
74 Los que te temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra.
75 Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú.
76 Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.
77 Me alcancen tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia.
78 Sean confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus
ordenanzas medito.
79 Vuélvanse hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes.
80 Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido.
81 = Kaf. = En pos de tu salvación mi alma languidece, en tu palabra espero.
82 Languidecen mis ojos en pos de tu promesa diciendo: "¿Cuándo vas a
consolarme?"
83 Aun hecho igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido.
84 ¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis
perseguidores?
85 Los soberbios han cavado fosas para mí en contra de tu ley.
86 Todos tus mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame!
87 Poco falta para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no
abandono.
88 Según tu amor dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca.
89 = Lámed. = Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos.
90 Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.
91 Por tus juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya.
92 Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria.
93 Jamás olvidaré tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida.
94 Tuyo soy, sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando.
95 Para perderme me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes.
96 De todo lo perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento!
97 = Mem. = ¡Oh, cuánto amo tu ley!Todo el día es ella mi meditación.
98 Más sabio me haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es
mío.
99 Tengo más prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus
dictámenes.
100 Poseo más cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas.
101 Retraigo mis pasos de toda mala senda para guardar tu palabra.
102 De tus juicios no me aparto, porque me instruyes tú.
103 ¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!
104 Por tus ordenanzas cobro inteligencia, por eso odio toda senda de mentira.
105 = Nun. = Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero.
106 He jurado, y he de mantenerlo, guardar tus justos juicios.
107 Humillado en exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra.
108 Acepta los votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios.
109 Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley.
110 Me tienden un lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas.
111 Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi
corazón.
112 Inclino mi corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre.
113 = Sámek. = Aborrezco la doblez y amo tu ley.
114 Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra.
115 ¡Apartaos de mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios!
116 Sosténme conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza.
117 Sé tú mi apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos.
118 Tú deshaces a todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su
astucia.
119 Tienes por escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus
dictámenes.
120 Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo.
121 = Ain. = Juicio y justicia he practicado, a mis opresores no me entregues.
122 Sé fiador de tu siervo para el bien, no me opriman los soberbios.
123 En pos de tu salvación languidecen mis ojos, tras tu promesa de justicia.
124 Según tu amor trata a tu siervo, enséñame tus preceptos.
125 Yo soy tu servidor, hazme entender, y aprenderé tus dictámenes.
126 Ya es hora de actuar, Yahveh, se ha violado tu ley.
127 Por eso amo yo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino.
128 Por eso me guío por todas tus ordenanzas y odio toda senda de mentira.
129 = Pe. = Maravillas son tus dictámenes, por eso mi alma los guarda.
130 Al abrirse, tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos.
131 Abro mi boca franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos.
132 Vuélvete a mí y tenme piedad, como es justo para los que aman tu nombre.
133 Mis pasos asegura en tu promesa, que no me domine ningún mal.
134 Rescátame de la opresión del hombre, y tus ordenanzas guardaré.
135 Haz que brille tu faz para tu siervo, y enséñame tus preceptos.
136 Mis ojos destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda.
137 = Sade. = ¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios!
138 Con justicia impones tus dictámenes, con colmada verdad.
139 Mi celo me consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras.
140 Acendrada en extremo es tu promesa, tu servidor la ama.
141 Pequeño soy y despreciado, mas no olvido tus ordenanzas.
142 Justicia eterna es tu justicia, verdad tu ley.
143 Angustia y opresión me han alcanzado, tus mandamientos hacen mis delicias.
144 Justicia eterna tus dictámenes, hazme entender para que viva.
145 = Qof. = Invoco con todo el corazón, respóndeme, Yahveh, y guardaré tus
preceptos.
146 Yo te invoco, sálvame, y guardaré tus dictámenes.
147 Me adelanto a la aurora y pido auxilio, en tu palabra espero.
148 Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, a fin de meditar en tu
promesa.
149 Por tu amor, Yahveh, escucha mi voz, por tus juicios, vivifícame.
150 Se acercan a la infamia los que me persiguen, se alejan de tu ley.
151 Tú estás cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad.
152 De tus dictámenes sé desde hace tiempo que para siempre los fundaste.
153 = Res = Mira mi aflicción y líbrame, porque tu ley no olvido.
154 Aboga por mi causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa.
155 Lejos de los impíos la salvación, pues no van buscando tus preceptos.
156 Muchas son tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame.
157 Numerosos mis perseguidores y adversarios, yo no me aparto de tus
dictámenes.
158 He visto a los traidores, me disgusta que no guarden tu promesa.
159 Mira que amo tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor.
160 Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios.
161 = Sin. = Príncipes me persiguen sin razón, mas mi corazón teme tus palabras.
162 Me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín.
163 La mentira detesto y abomino, amo tu ley.
164 Siete veces al día te alabo por tus justos juicios.
165 Mucha es la paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos.
166 Espero tu salvación, Yahveh, tus mandamientos cumplo.
167 Mi alma guarda tus dictámenes, mucho los amo.
168 Guardo tus ordenanzas y dictámenes que ante ti están todos mis caminos.
169 = Tau. = Mi grito llegue hasta tu faz, Yahveh, por tu palabra dame
inteligencia.
170 Mi súplica llegue ante tu rostro, por tu promesa líbrame.
171 Mis labios proclaman tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos.
172 Mi lengua repita tu promesa, pues todos tus mandamientos son justicia.
173 Venga tu mano en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido.
174 Anhelo tu salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias.
175 Viva mi alma para alabarte, y ayúdenme tus juicios.
176 Me he descarriado como oveja perdida: ven en busca de tu siervo. No, no me
olvido de tus mandamientos.
Salmo 120 (119)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Hacia Yahveh, cuando en angustias me encontraba, clamé, y él me respondió.
2 ¡Yahveh, libra mi alma del labio mentiroso, de la lengua tramposa!
3 ¿Qué te dará y qué te añadirá, lengua tramposa?
4 ¡Flechas de guerrero afiladas con brasas de retama!
5 ¡Qué desgracia para mí vivir en Mések, morar en las tiendas de Quedar!
6 Harto ha vivido ya mi alma con los que odian la paz.
7 Que si yo hablo de paz, ellos prefieren guerra.
Salmo 121 (120)
(1) = Canción para las subidas. =
1 Alzo mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi auxilio?
2 Mi auxilio me viene de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.
3 ¡No deje él titubear tu pie! ¡no duerme tu guardián!
4 No, no duerme ni dormita el guardián de Israel.
5 Yahveh es tu guardián, tu sombra, Yahveh, a tu diestra.
6 De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
7 Te guarda Yahveh de todo mal, él guarda tu alma;
8 Yahveh guarda tus salidas y entradas, desde ahora y por siempre.
Salmo 122 (121)
(1) = Canción de las subidas. De David. = 1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la Casa de Yahveh!
2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de
dar gracias al nombre de Yahveh.
5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
9 ¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.
Salmo 123 (122)
(1) = Canción de las subidas. =
1 A ti levanto mis ojos, tú que habitas en el cielo;
2 míralos, como los ojos de los siervos en la mano de sus amos.Como los ojos de
la sierva en la mano de su señora, así nuestros ojos en Yahveh nuestro Dios,
hasta que se apiade de nosotros.
3 ¡Ten piedad de nosotros, Yahveh, ten piedad de nosotros, que estamos saturados
de desprecio!
4 ¡Nuestra alma está por demás saturada del sarcasmo de los satisfechos, (¡El
desprecio es para los soberbios!)
Salmo 124 (123)
(1) = Canción de las subidas. De David. = 1 Si Yahveh no hubiera estado por
nosotros, - que lo diga Israel -
2 si Yahveh no hubiera estado por nosotros, cuando contra nosotros se alzaron
los hombres,
3 vivos entonces nos habrían tragado en el fuego de su cólera.
4 Entonces las aguas nos habrían anegado, habría pasado sobre nosotros un
torrente,
5 habrían pasado entonces sobre nuestra alma aguas voraginosas.
6 ¡Bendito sea Yahveh que no nos hizo presa de sus dientes!
7 Nuestra alma como un pájaro escapó del lazo de los cazadores. El lazo se
rompió y nosotros escapamos;
8 nuestro socorro en el nombre de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 125 (124)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Los que confían en Yahveh son como el monte Sión, que es inconmovible, estable
para siempre.
2 ¡Jerusalén, de montes rodeada!Así Yahveh rodea a su pueblo desde ahora y por
siempre.
3 Jamás ha de caer el cetro de impiedad sobre la suerte de los justos, para que
los justos no alarguen a la maldad su mano.
4 Haz bien, Yahveh, a los buenos, a los de recto corazón.
5 ¡Mas a los que yerran por sus caminos tortuosos, los suprima Yahveh con los
agentes de mal! ¡Paz a Israel!
Salmo 126 (125)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Cuando Yahveh hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;
2 entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría.
Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!
3 ¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahveh, el gozo nos colmaba!
4 ¡Haz volver, Yahveh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!
5 Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
6 Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo
sus gavillas.
Salmo 127 (126)
(1) = Canción de las subidas. De Salomón. = 1 Si Yahveh no construye la casa, en
vano se afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila
la guardia.
2 En vano madrugáis a levantaros, el
descanso retrasáis, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado
mientras duerme.
3 La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas;
4 como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud.
5 Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos
cuando tengan pleito con sus enemigos en la puerta.
Salmo 128 (127)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos.
2 Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
3 Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como
brotes de olivo en torno a tu mesa.
4 Así será bendito el hombre que teme a Yahveh.
5 ¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días
de tu vida,
6 y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!
Salmo 129 (128)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Mucho me han asediado desde mi juventud, - que lo diga Israel -
2 mucho me han asediado desde mi juventud, pero conmigo no han podido.
3 Sobre mi espalda araron aradores, alargaron sus surcos.
4 Yahveh, el justo ha roto las coyundas de los impíos.
5 ¡Sean avergonzados, retrocedan todos los que odian a Sión;
6 sean como la hierba de los techos que se seca antes de arrancarla!
7 De ella no llena el segador su mano ni su regazo el gavillador;
8 y no dicen tampoco los que pasan: ¡Bendición de Yahveh sobre vosotros!
Nosotros os bendecimos en el nombre de Yahveh.
Salmo 130 (129)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Desde lo más profundos grito a ti, Yahveh:
2 ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas!
3 Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá?
4 Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido.
5 Yo espero en Yahveh, mi alma espera en su palabra;
6 mi alma aguarda al Señor más que los centinelas la aurora; mas que los
centinelas la aurora,
7 aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia
de rescate;
8 él rescatará a Israel de todas sus culpas.
Salmo 131 (130)
(1) = Canción de las subidas. De David. = 1 No está inflado, Yahveh, mi corazón,
ni mis ojos subidos.No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me
vienen anchos.
2 No, mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su
madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí!
3 ¡Espera, Israel, en Yahveh desde ahora y por siempre!
Salmo 132 (131)
(1) = Canción de las subidas. =
1 Acuérdate, Yahveh, en favor de David, de todos sus desvelos,
2 del juramento que hizo a Yahveh, de su voto al Fuerte de Jacob:
3 "No he de entrar bajo el techo de mi casa, no he de subir al lecho en que
reposo,
4 sueño a mis ojos no he de conceder ni quietud a mis párpados,
5 mientras no encuentre un lugar para Yahveh, una Morada para el Fuerte de
Jacob."
6 Mirad: hemos oído de Ella que está en Efratá, ¡la hemos encontrado en los
Campos del Bosque!
7 ¡Vayamos a la Morada de él, ante el estrado de sus pies postrémonos!
8 ¡Levántate, Yahveh, hacia tu reposo, tú y el arca de tu fuerza!
9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, griten de alegría tus amigos.
10 En gracia a David, tu servidor, no rechaces el rostro de tu ungido.
11 Juró Yahveh a David, verdad que no retractará: "El fruto de tu seno asentaré
en tu trono.
12 "Si tus hijos guardan mi alianza, el dictamen que yo les enseño, también sus
hijos para siempre se sentarán sobre tu trono."
13 Porque Yahveh ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí:
14 "Aquí está mi reposo para siempre, en él me sentaré, pues lo he querido.
15 "Sus provisiones bendeciré sin tasa, a sus pobres hartaré de pan,
16 de salvación vestiré a sus sacerdotes, y sus amigos gritarán de júbilo.
17 "Allí suscitaré a David un fuerte vástago, aprestaré una lámpara a mi ungido;
18 de vergüenza cubriré a sus enemigos, y sobre él brillará su diadema".
Salmo 133 (132)
(1) = Canción de las subidas. De David. = 1 ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar
los hermanos todos juntos!
2 Como un ungüento fino en la cabeza, que baja por la barba, que baja por la
barba de Aarón, hasta la orla de sus vestiduras.
3 Como el rocío del Hermón que baja por las alturas de Sión; allí Yahveh la
bendición dispensa, la vida para siempre.
Salmo 134 (133)
(1) = Canción de las subidas. =
1 ¡Oh, bendecid a Yahveh todos los servidores de Yahveh, que servís en la Casa
de Yahveh, en los atrios de la Casa del Dios nuestro!
2 ¡Por las noches alzad las manos hacia el santuario, y bendecid a Yahveh!
3 ¡Bendígate Yahveh desde Sión, él, que hizo los cielos y la tierra!
Salmo 135 (134)
(1) ¡Aleluya!
1 Alabad el nombre de Yahveh, alabad, servidores de Yahveh,
2 que servís en la Casa de Yahveh, en los atrios de la Casa del Dios nuestro.
3 Alabad a Yahveh, porque es bueno Yahveh, salmodiad a su nombre, que es amable.
4 Pues Yahveh se ha elegido a Jacob, a Israel, como su propiedad.
5 Bien sé yo que es grande Yahveh, nuestro Señor más que todos los dioses.
6 Todo cuanto agrada a Yahveh, lo hace en el cielo y en la tierra, en los mares
y en todos los abismos.
7 Levantando las nubes desde el extremo de la tierra, para la lluvia hace él los
relámpagos, saca de sus depósitos el viento.
8 El hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre al ganado;
9 mandó señales y prodigios en medio de ti, Egipto, contra Faraón y todos sus
siervos.
10 Hirió a naciones en gran número, dio muerte a reyes poderosos,
11 a Sijón, rey de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de
Canaán;
12 y dio sus tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel.
13 ¡Yahveh, tu nombre para siempre,Yahveh, tu memoria de edad en edad!
14 Porque Yahveh a su pueblo hace justicia, y se compadece de sus siervos.
15 Los ídolos de las naciones, plata y oro, obra de manos de hombre
16 tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven;
17 tienen oídos y no oyen, ni un soplo siquiera hay en su boca.
18 Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
19 Caza de Israel, bendecid a Yahveh, casa de Aarón, bendecid a Yahveh,
20 casa de Leví, bendecid a Yahveh, los que a Yahveh teméis, bendecid a Yahveh.
21 ¡Bendito sea Yahveh desde Sión, el que habita en Jerusalén!
Salmo 136 (135)
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 Dad gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor;
3 dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor.
4 El solo hizo maravillas, porque es eterno su amor.
5 Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor;
6 sobre las aguas asentó la tierra, porque es eterno su amor.
7 Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor;
8 el sol para regir el día, porque es eterno su amor;
9 la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor.
10 Hirió en sus primogénitos a Egipto, porque es eterno su amor;
11 y sacó a Israel de entre ellos, porque es eterno su amor;
12 con mano fuerte y tenso brazo, porque es eterno su amor.
13 El mar de Suf partió en dos, porque es eterno su amor;
14 por medio a Israel hizo pasar, porque es eterno su amor;
15 y hundió en él a Faraón con sus huestes, porque es eterno su amor.
16 Guió a su pueblo en el desierto, porque es eterno su amor;
17 hirió a grandes reyes, porque es eterno su amor;
18 y dio muerte a reyes poderosos, porque es eterno su amor;
19 a Sijón, rey de los amorreos, porque es eterno su amor;
20 y a Og, rey de Basán, porque es eterno su amor.
21 Y dio sus tierras en herencia, porque es eterno su amor;
22 en herencia a su siervo Israel, porque es eterno su amor.
23 En nuestra humillación se acordó de nosotros, porque es eterno su amor;
24 y nos libró de nuestros adversarios, porque es eterno su amor.
25 El da el pan a toda carne, porque es eterno su amor;
26 ¡Dad gracias al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!
Salmo 137 (136)
1 A orillas de los ríos de Babilonia estábamos sentados y llorábamos,
acordándonos de Sión;
2 en los álamos de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras.
3 Allí nos pidieron nuestros deportadores cánticos, nuestros raptores alegría:
"¡Cantad para nosotros un cantar de Sión!"
4 ¿Cómo podríamos cantar un canto de Yahveh en una tierra extraña?
5 ¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra!
6 ¡Mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, si no alzo a
Jerusalén al colmo de mi gozo!
7 Acuérdate, Yahveh, contra los hijos de Edom, del día de Jerusalén, cuando
ellos decían: ¡Arrasad, arrasadla hasta sus cimientos!
8 ¡Hija de Babel, devastadora, feliz quien te devuelva el mal que nos hiciste,
9 feliz quien agarre y estrelle contra la roca a tus pequeños!
Salmo 138 (137)
(1) = De David. =
1 Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, pues tú has escuchado las palabras de
mi boca.En presencia de los ángeles salmodio para ti,
2 hacia tu santo Templo me prosterno. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu
verdad, pues tu promesa ha superado tu renombre.
3 El día en que grité, tú me escuchaste, aumentaste la fuerza en mi alma.
4 Te dan gracias, Yahveh, todos los reyes de la tierra, porque oyen las promesas
de tu boca;
5 y cantan los caminos de Yahveh: "¡Qué grande la gloria de Yahveh!
6 ¡Excelso es Yahveh, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!"
7 Si ando en medio de angustias, tú me das la vida, frente a la cólera de mis
enemigos, extiendes tú la mano y tu diestra me salva:
8 Yahveh lo acabará todo por mí. ¡Oh Yahveh, es eterno tu amor, no dejes la obra
de tus manos!
Salmo 139 (138)
(1) = Del maestro de coro. De David. Salmo. = 1 Yahveh, tú me escrutas y
conoces;
2 sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos;
3 esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis
sendas.
4 Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahveh, la conoces entera;
5 me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
6 Ciencia es misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla.
7 ¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?
8 Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te
encuentras.
9 Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,
10 también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende.
11 Aunque diga: "¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un
ceñidor,
12 ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el
día.
13 Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre;
14 yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus
obras.Mi alma conocías cabalmente,
15 y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido
en las honduras de la tierra.
16 Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que
han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.
17 Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su
suma!
18 ¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy
contigo!
19 ¡Ah, si al impío, oh Dios, mataras, si los hombres sanguinarios se apartaran
de mí!
20 Ellos que hablan de ti dolosamente, tus adversarios que se alzan en vano.
21 ¿No odio, Yahveh, a quienes te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra
ti?
22 Con odio colmado los odio, son para mí enemigos.
23 Sóndame, oh Dios, mi corazón conoce, pruébame, conoce mis desvelos;
24 mira no haya en mí camino de dolor, y llévame por el camino eterno.
Salmo 140 (139)
(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Líbrame, Yahveh, del hombre malo, del hombre violento guárdame,
2 (3) los que en su corazón maquinan males, y peleas albergan todo el día,
3 (4) aguzan su lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus
labios. = Pausa =
4 (5) Presérvame, Yahveh, de las manos del impío, del hombre violento guárdame,
los que proyectan trastornar mis pasos,
5 (6) los insolentes que me han ocultado cepo y lazos, y tienden una red bajo
mis pies, y al borde del sendero me han emplazado trampas. = Pausa. =
6 (7) Yo he dicho a Yahveh: Tú eres mi Dios, escucha, Yahveh, la voz de mis
súplicas.
7 (8) Oh Yahveh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día
del combate.
8 (9) No otorgues, Yahveh, al impío su deseo, no dejes que su plan se realice.
Los que me asedian no alcen sobre mí
9 (10) su cabeza, = Pausa = ahóguelos la malicia de sus labios;
10 (11) llueva sobre ellos carbones encendidos, en el abismo hundidos, no se
levanten más;
11 (12) no arraigue más en la tierra el deslenguado. al violento lo atrape
de golpe la desgracia.
12 (13) Sé que Yahveh al humilde hará justicia, y llevará el juicio de los
pobres.
13 (14) Sí, los justos darán gracias a tu nombre, los rectos morarán en tu
presencia.
Salmo 141 (140)
(1) = Salmo. De David. =
1 Yo te invoco, Yahveh, ven presto a mí, escucha mi voz cuando a ti clamo.
2 Valga ante ti mi oración como incienso, el alzar de mis manos como oblación de
la tarde.
3 Pon, Yahveh, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios.
4 No dejes que tienda mi corazón a cosa mala, a perpetrar acciones criminales en
compañía de malhechores, y no guste yo lo que hace sus delicias.
5 Que el justo me hiera por amor, y me corrija, pero el ungüento del impío jamás
lustre mi cabeza, pues me comprometería aún más en sus maldades.
6 Han quedado a merced de la Roca, su juez, los que oyeron con regodeo mis
palabras:
7 "Como piedra de molino estrellada por tierra son esparcidos nuestros huesos a
la boca del seol."
8 Hacia ti, Señor Yahveh, miran mis ojos, ¡en ti me cobijo, no desampares mi
alma!
9 Guárdame del lazo que me tienden, de la trampa de los malhechores.
10 Caigan los impíos, cada uno en su red, mientras yo paso indemne.
Salmo 142 (141)
(1) = Poema. De David. Cuando estaba en la cueva. Oración. =
1 (2) A Yahveh en mi clamor imploro.A Yahveh en mi clamor suplico.
2 (3) Ante él derramo mi lamento, mi angustia ante él expongo,
3 (4) cuando el aliento en mí se apaga; mas tú conoces mi sendero.En el camino
por donde voy me han escondido un lazo.
4 (5) A la derecha mira, y ve, nadie hay que me conozca.Huye de mí todo refugio,
nadie hay que cuide de mi alma.
5 (6) Hacia ti clamo, Yahveh; digo: ¡Tú, mi refugio, mi porción en la tierra de
los vivos!
6 (7) Atiende a mi clamor, pues estoy abatido del todo. ¡Líbrame tú de mis
perseguidores, pues son más fuertes que yo!
7 (8) ¡Saca mi alma de la cárcel, y daré gracias a tu nombre! En torno a mí los
justos harán corro, por tu favor para conmigo.
Salmo 143 (142)
(1) = Salmo. De David. =
1 Yahveh, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas, por tu lealtad
respóndeme, por tu justicia;
2 no entres en juicio con tu siervo, pues no es justo ante ti ningún viviente.
3 Persigue mi alma el enemigo, mi vida estrella contra el suelo; me hace morar
en las tinieblas, como los que han muerto para siempre;
4 se apaga en mí el aliento, mi corazón dentro de mí enmudece.
5 Me acuerdo de los días de antaño, medito en todas tus acciones, pondero las
obras de tus manos;
6 hacia ti mis manos tiendo, mi alma es como una tierra que tiene sed de ti. =
Pausa. =
7 ¡Oh, pronto, respóndeme, Yahveh, el aliento me falta; no escondas lejos de mí
tu rostro, pues sería yo como los que bajan a la fosa!
8 Haz que sienta tu amor a la mañana, porque confío en ti; hazme saber el camino
a seguir, porque hacia ti levanto mi alma.
9 Líbrame de mis enemigos, Yahveh en ti me refugio;
10 enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu espíritu que es
bueno me guíe por una tierra llana.
11 Por tu nombre, Yahveh, dame la vida, por tu justicia saca mi alma de la
angustia;
12 por tu amor aniquila a mis enemigos, pierde a todos los que oprimen mi alma,
porque yo soy tu servidor.
Salmo 144 (143)
(1) = De David. =
1 Bendito sea Yahveh, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos
para la batalla;
2 él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo en el que
me cobijo, el que los pueblos somete a mi poder.
3 Yahveh, ¿qué es el hombre para que le conozcas, el hijo de hombre para que en
él pienses?
4 El hombre es semejante a un soplo, sus días, como sombra que pasa.
5 ¡Yahveh, inclina tus cielos y desciende, toca los montes, que echen humo;
6 fulmina el rayo y desconciértalos, lanza tus flechas y trastórnalos!
7 Extiende tu mano desde lo alto, sálvame, líbrame de las muchas aguas, de la
mano de los hijos de extranjeros,
8 cuya boca profiere falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
9 Oh Dios, quiero cantarte un canto nuevo, salmodiar para ti al arpa de diez
cuerdas,
10 tú que das a los reyes la victoria, que salvas a David tu servidor.De espada
de infortunio
11 sálvame. líbrame de la mano de extranjeros, cuya boca profiere falsedad y
cuya diestra es diestra de mentira.
12 Sean nuestros hijos como plantas florecientes en su juventud, nuestras hijas
como columnas angulares, esculpidas como las de un palacio;
13 nuestros graneros llenos, rebosantes de frutos de toda especie, nuestras
ovejas, a millares, a miríadas, por nuestras praderías;
14 nuestras bestias bien cargadas; no haya brecha ni salida, ni grito en
nuestras plazas.
15 ¡Feliz el pueblo a quien así sucede feliz el pueblo cuyo Dios es Yahveh!
Salmo 145 (144)
(1) = Himno. De David. =
1 = Alef. = Yo te ensalzo, oh Rey Dios mío, y bendigo tu nombre para siempre
jamás;
2 = Bet. = todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre;
3 = Guímel. = grande es Yahveh y muy digno de alabanza, insondable su grandeza.
4 = Dálet. = Una edad a otra encomiará tus obras, pregonará tus proezas.
5 = He. = El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas,
yo recitaré.
6 = Vau. = Del poder de tus portentos se hablará, y yo tus grandezas contaré;
7 = Zain. = se hará memoria de tu inmensa bondad, se aclamará tu justicia.
8 = Jet. = Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor;
9 = Tet = bueno es Yahveh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.
10 = Yod. = Te darán gracias, Yahveh, todas tus obras y tus amigos te
bendecirán;
11 = Kaf. = dirán la gloria de tu reino, de tus proezas hablarán,
12 = Lámed. = para mostrar a los hijos de Adán tus proezas, el esplendor y la
gloria de tu reino.
13 = Mem. = Tu reino, un reino por los siglos todos, tu dominio, por todas las
edades. = (Nun.) = Yahveh es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras
amoroso;
14 = Sámek. = Yahveh sostiene a todos los que caen, a todos los encorvados
endereza.
15 = Ain. = Los ojos de todos fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el
alimento;
16 = Pe. = abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer.
17 = Sade. = Yahveh es justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso;
18 = Qof. = cerca está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan
con verdad.
19 = Res. = El cumple el deseo de los que le temen, escucha su clamor y los
libera;
20 = Sin. = guarda Yahveh a cuantos le aman, a todos los impíos extermina.
21 = Tau. = ¡La alabanza de Yahveh diga mi boca, y toda carne bendiga su nombre
sacrosanto, para siempre jamás!
Salmo 146 (145)
(1) ¡Aleluya!
1 ¡Alaba a Yahveh, alma mía!
2 A Yahveh, mientras viva, he de alabar, mientras exista salmodiaré para mi
Dios.
3 No pongáis vuestra confianza en príncipes, en un hijo de hombre, que no puede
salvar;
4 su soplo exhala, a su barro retorna, y en ese día sus proyectos fenecen.
5 Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo, y su esperanza en Yahveh
su Dios,
6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos hay; que guarda por
siempre lealtad,
7 hace justicia a los oprimidos, da el pan a los hambrientos,Yahveh suelta a los
encadenados.
8 Yahveh abre los ojos a los ciegos,Yahveh a los encorvados endereza,Ama Yahveh
a los justos,
9 Yahveh protege al forastero, a la viuda y al huérfano sostiene. mas el camino
de los impíos tuerce;
10 Yahveh reina para siempre, tu Dios, Sión, de edad en edad.
Salmo 147 (146-147)
¡Aleluya!
1 Alabad a Yahveh, que es bueno salmodiar, a nuestro Dios, que es dulce la
alabanza.
2 Edifica Yahveh a Jerusalén, congrega a los deportados de Israel;
3 él sana a los de roto corazón, y venda sus heridas.
4 El cuenta el número de estrellas, y llama a cada una por su nombre;
5 grande es nuestro Señor, y de gran fuerza, no tiene medida su saber.
6 Yahveh sostiene a los humildes, hasta la tierra abate a los impíos.
7 Cantad a Yahveh en acción de gracias, salmodiad a la cítara para nuestro Dios:
8 El que cubre de nubes los cielos, el que lluvia a la tierra prepara, el que
hace germinar en los montes la hierba, y las plantas para usos del hombre,
9 el que dispensa al ganado su sustento, a las crías del cuervo cuando chillan.
10 No le agrada el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre.
11 Se complace Yahveh en los que le temen, en los que esperan en su amor.
12 ¡Celebra a Yahveh, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!
13 Que él ha reforzado los cerrojos de tus puertas, ha bendecido en ti a tus
hijos;
14 pone paz en tu término, te sacia con la flor del trigo.
15 El envía a la tierra su mensaje, a toda prisa corre su palabra;
16 como lana distribuye la nieve, esparce la escarcha cual ceniza.
17 Arroja su hielo como migas de pan, a su frío ¿quién puede resistir?
18 Envía su palabra y hace derretirse, sopla su viento y corren las aguas.
19 El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel:
20 no hizo tal con ninguna nación, ni una sola sus juicios conoció.
Salmo 148
(1) ¡Aleluya!
1 ¡Alabad a Yahveh desde los cielos, alabadle en las alturas,
2 alabadle, ángeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle!
3 ¡Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz,
4 alabadle, cielos de los cielos, y aguas que estáis encima de los cielos!
5 Alaben ellos el nombre de Yahveh: pues él ordenó y fueron creados;
6 él los fijó por siempre, por los siglos, ley les dio que no pasará.
7 ¡Alabad a Yahveh desde la tierra, monstruos del mar y todos los abismos,
8 fuego y granizo, nieve y bruma, viento tempestuoso, ejecutor de su palabra,
9 montañas y todas la colinas, árbol frutal y cedros todos,
10 fieras y todos los ganados, reptil y pájaro que vuela,
11 reyes de la tierra y pueblos todos, príncipes y todos los jueces de la
tierra,
12 jóvenes y doncellas también, viejos junto con los niños!
13 Alaben el nombre de Yahveh: porque sólo su nombre es sublime, su majestad por
encima de la tierra y el cielo.
14 El realza la frente de su pueblo, de todos sus amigos alabanza, de los hijos
de Israel, pueblo de sus íntimos.
Salmo 149
(1) ¡Aleluya!
1 ¡Cantad a Yahveh un cantar nuevo: su alabanza en la asamblea de sus amigos!
2 ¡Regocíjese Israel en su hacedor, los hijos de Sión exulten en su rey;
3 alaben su nombre con la danza, con tamboril y cítara salmodien para él!
4 Porque Yahveh en su pueblo se complace, adorna de salvación a los humildes.
5 Exalten de gloria sus amigos, desde su lecho griten de alegría:
6 los elogios de Dios en su garganta, y en su mano la espada de dos filos;
7 para ejecutar venganza en las naciones, castigos en los pueblos,
8 para atar con cadenas a sus reyes, con grillos de hierro a sus magnates,
9 para aplicarles la sentencia escrita: ¡será un honor para todos sus amigos!
Salmo 150
(1) ¡Aleluya!
1 Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
2 alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
3 Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
4 alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
5 alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
6 ¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!
PROVERBIOS
Proverbios 1
1 Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2 para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos,
3 para alcanzar instrucción y perspicacia, - justicia, equidad y rectitud -,
4 para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,
5 Que atienda el sabio y crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer
proyectos.
6 para descifrar proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus
adivinanzas.
7 El temor de Yahveh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la
sabiduría y la instrucción.
8 Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu
madre:
9 corona graciosa son para tu cabeza y un collar para tu cuello.
10 Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no vayas.
11 Si te dicen: "¡Vente con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre,
apostémonos contra el inocente sin motivo alguno,
12 devorémoslos vivos como el seol, enteros como los que bajan a la fosa!;
13 ¡hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín,
14 te tocará tu parte igual que a nosotros, para todos habrá bolsa común!":
15 no te pongas, hijo mío, en camino con ellos, tu pie detén ante su senda,
16 = porque sus pies corren hacia el mal y a derramar sangre se apresuran; =
17 pues es inútil tender la red a los ojos mismos de los pajarillos.
18 Contra su propia sangre están acechando, apostados están contra sus propias
vidas.
19 Esa es la senda de todo el que se entrega a la rapiña: ella quita la vida a
su propio dueño.
20 La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz,
21 llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de
la ciudad pronuncia sus discursos:
22 "¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en
la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia?
23 Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os
voy a comunicar mis palabras.
24 Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha
prestado atención,
25 habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis
reprensiones;
26 también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro
espanto,
27 cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga
como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación.
28 Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán.
29 Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh,
30 no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión;
31 comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán.
32 Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los
insensatos.
33 Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia."
Proverbios 2
1 Hijo mío, si das acogida a mis palabras, y guardas en tu memoria mis mandatos,
2 prestando tu oído a la sabiduría, inclinando tu corazón a la prudencia;
3 si invocas a la inteligencia y llamas a voces a la prudencia;
4 si la buscas como la plata y como un tesoro la rebuscas,
5 entonces entenderás el temor de Yahveh y la ciencia de Dios encontrarás.
6 Porque Yahveh es el que da la sabiduría, de su boca nacen la ciencia y la
prudencia.
7 Reserva el éxito para los rectos, es escudo para quienes proceden con
entereza,
8 vigila las sendas de la equidad y guarda el camino de sus amigos.
9 Entonces entenderás la justicia, la equidad y la rectitud: todos los senderos
del bien.
10 Cuando entre la sabiduría en tu corazón y la ciencia sea dulce para tu alma,
11 velará sobre ti la reflexión y la prudencia te guardará,
12 apartándote del mal camino, del hombre que propone planes perversos,
13 de los que abandonan el recto sendero para ir por caminos tenebrosos,
14 de los que se gozan en hacer el mal, se regocijan en la perversidad,
15 cuyos senderos son tortuosos y sus sendas llenas de revueltas.
16 Ella te apartará de la mujer ajena, de la extraña de melosas palabras,
17 que ha dejado al amigo de su juventud y ha olvidado la alianza de su Dios;
18 su casa está inclinada hacia la muerte, hacia las sombras sus tortuosos
senderos.
19 Nadie que entre por ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida.
20 Por eso has de ir por el camino de los buenos, seguirás las sendas de los
justos.
21 Porque los rectos habitarán la tierra y los íntegros se mantendrán en ella;
22 pero los malos serán cercenados de la tierra, se arrancará de ella a los
desleales.
Proverbios 3
1 Hijo mío, no olvides mi lección, en tu corazón guarda mis mandatos,
2 pues largos días y años de vida y bienestar te añadirán.
3 La piedad y la lealtad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la
tablilla de tu corazón.
4 Así hallarás favor y buena acogida a los ojos de Dios y de los hombres.
5 Confía en Yahveh de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;
6 reconócele en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.
7 No seas sabio a tus propios ojos, teme a Yahveh y apártate del mal:
8 medicina será para tu carne y refrigerio para tus huesos.
9 Honra a Yahveh con tus riquezas, con las primicias de todas tus ganancias:
10 tus trojes se llenarán de grano y rebosará de mosto tu lagar.
11 No desdeñes, hijo mío, la instrucción de Yahveh, no te dé fastidio su
reprensión,
12 porque Yahveh reprende a aquel que ama, como un padre al hijo querido.
13 Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la
prudencia;
14 más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del
oro.
15 Más preciosa es que las perlas, nada de lo que amas se le iguala.
16 Largos días a su derecha, y a su izquierda riqueza y gloria.
17 Sus caminos son caminos de dulzura y todas sus sendas de bienestar.
18 Es árbol de vida para los que a ella están asidos, felices son los que la
abrazan.
19 Con la Sabiduría fundó Yahveh la tierra, consolidó los cielos con
inteligencia;
20 con su ciencia se abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío.
21 Hijo mío, guarda la prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus
ojos:
22 serán vida para tu alma y adorno para tu cuello.
23 Así irás tranquilo por tu camino y no tropezará tu pie.
24 No tendrás miedo al acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño.
25 No temerás el espanto repentino, ni cuando llegue la tormenta de los malos,
26 porque Yahveh será tu tranquilidad y guardará tu pie de caer en el cepo.
27 No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacérselo.
28 No digas a tu prójimo: "Vete y vuelve, mañana te daré", si tienes algo en tu
poder.
29 No trames mal contra tu prójimo cuando se sienta confiado junto a ti.
30 No te querelles contra nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún mal.
31 No envidies al hombre violento, ni elijas ninguno de sus caminos;
32 porque Yahveh abomina a los perversos, pero su intimidad la tiene con los
rectos.
33 La maldición de Yahveh en la casa del malvado, en cambio bendice la mansión
del justo.
34 Con los arrogantes es también arrogante, otorga su favor a los pobres.
35 La gloria es patrimonio de los sabios y los necios heredarán la ignominia.
Proverbios 4
1 Escuchad, hijos, la instrucción del padre, estad atentos para aprender
inteligencia,
2 porque es buena la doctrina que os enseño; no abandonéis mi lección.
3 También yo fui hijo para mi padre, tierno y querido a los ojos de mi madre,
4 El me enseñaba y me decía: "Retén mis palabras en tu corazón, guarda mis
mandatos y vivirás.
5 Adquiere la sabiduría, adquiere la inteligencia, no la olvides, no te apartes
de los dichos de mi boca.
6 No la abandones y ella te guardará, ámala y ella será tu defensa.
7 El comienzo de la sabiduría es: adquiere la sabiduría, a costa de todos tus
bienes adquiere la inteligencia.
8 Haz acopio de ella, y ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas;
9 pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, una espléndida corona será tu
regalo".
10 Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y los años de tu vida se te
multiplicarán.
11 En el camino de la sabiduría te he instruido, te he encaminado por los
senderos de la rectitud.
12 Al andar no se enredarán tus pasos, y si corres, no tropezarás.
13 Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, que es tu vida.
14 No te metas por la senda de los perversos, ni vayas por el camino de los
malvados.
15 Evítalo, no pases por él, apártate de él, pasa adelante.
16 Porque ésos no duermen si no obran el mal, se les quita el sueño si no han
hecho caer a alguno.
17 Es que su pan es pan de maldad, y vino de violencia es su bebida.
18 La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta
llegar a pleno día.
19 Pero el camino de los malos es como tinieblas, no saben dónde han tropezado.
20 Atiende, hijo mío, a mis palabras, inclina tu oído a mis razones.
21 No las apartes de tus ojos, guárdalas dentro de tu corazón.
22 Porque son vida para los que las encuentran, y curación para toda carne.
23 Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las
fuentes de la vida.
24 Aparta de ti la falsía de la boca y el enredo de los labios arrójalo de ti.
25 Miren de frente tus ojos, tus párpados derechos a lo que está ante tí.
26 Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos.
27 No te tuerzas ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad.
Proverbios 5
1 Presta, hijo mío, atención a mi sabiduría, aplica tu oído a mi prudencia,
2 para que guardes tú la reflexión y tus labios conserven la ciencia. No hagas
caso de la mujer perversa,
3 pues miel destilan los labios de la extraña, su paladar es más suave que el
aceite;
4 pero al fin es amarga como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos.
5 Sus pies descienden a la muerte, sus pasos se dirigen al seol.
6 Por no seguir la senda de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo.
7 Así pues, hijo mío, escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca:
8 aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa;
9 no sea que ella dé tu honor a otro y tus años a un hombre cruel;
10 no se harten de tus bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del
extranjero;
11 no sea que gimas a la postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman,
12 y digas: "Ay de mí, que he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado
los reproches,
13 no he escuchado la voz de mis maestros ni he prestado oídos a los que me
instruían.
14 A punto he estado de cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la
comunidad."
15 Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo.
16 ¿Se van a desbordar por fuera tus arroyos, las corrientes de agua por las
plazas?
17 Que sean para ti solo, no para que las beban contigo los extraños.
18 - Sea tu fuente bendita.Gózate en la mujer de tu mocedad,
19 cierva amable, graciosa gacela: embriáguente en todo tiempo sus amores, su
amor te apasione para siempre.
20 ¿Por qué apasionarte, hijo mío, de una ajena, abrazar el seno de una extraña?
21 Pues los caminos del hombre están en la presencia de Yahveh, él vigila todos
sus senderos.
22 El malvado será presa de sus propias maldades, con los lazos de su pecado se
le capturará.
23 Morirá por su falta de instrucción, por su gran necedad se perderá.
Proverbios 6
1 Si has salido, hijo mío, fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un
extraño,
2 si te has obligado con las palabras de tu boca, si de la palabra de tu boca te
has dejado prender,
3 haz esto, hijo mío, para quedar libre, pues has caído en manos de tu
prójimo:Vete, póstrate, importuna a tu prójimo;
4 no concedas a tus ojos sueño ni a tus párpados reposo;
5 líbrate, como la gacela del lazo, como el pájaro de la mano del pajarero.
6 Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio.
7 Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo;
8 asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies.
9 ¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño?
10 Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos
cruzados;
11 y llegará como vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza.
12 Un malvado, un hombre inicuo, anda con la boca torcida,
13 guiña el ojo, arrastra los pies, hace señas con los dedos.
14 Torcido está su corazón, medita el mal, pleitos siembra en todo tiempo.
15 Por eso vendrá su ruina de repente, de improviso quebrará, y no habrá
remedio.
16 Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma:
17 ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
18 corazón que fragua planes perversos, pies que ligeros corren hacia el mal,
19 testigo falso que profiere calumnias, y el que siembra pleitos entre los
hermanos.
20 Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu
madre.
21 Tenlos atados siempre a tu corazón, enlázalos a tu cuello;
22 en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti;
conversarán contigo al despertar.
23 Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz; camino de vida los
reproches y la instrucción,
24 para librarte de la mujer perversa, de la lengua suave de la extraña.
25 No codicies su hermosura en tu corazón, no te cautive con sus párpados,
26 porque un mendrugo de pan basta a la prostituta, pero la casada va a la caza
de una vida preciosa.
27 ¿Puede uno meter fuego en su regazo sin que le ardan los vestidos?
28 ¿Puede uno andar sobre las brasas sin que se le quemen los pies?
29 Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno
que la toque.
30 No se desprecia al ladrón cuando roba para llenar su estómago, porque tiene
hambre.
31 Mas, si le sorprenden, paga el séptuplo, tiene que dar todos los bienes de su
casa.
32 Pero el que hace adulterar a una mujer es un mentecato; un suicida es el que
lo hace;
33 encontrará golpes y deshonra y su vergüenza no se borrará.
34 Porque los celos enfurecen al marido. y no tendrá piedad el día de la
venganza.
35 No hará caso de compensación alguna; aunque prodigues regalos, no aceptará.
Proverbios 7
1 Guarda, hijo mío, mis palabras, conserva como un tesoro mis mandatos.
2 Guarda mis mandamientos y vivirás; sea mi lección como la niña de tus ojos.
3 Átalos a tus dedos, escríbelos en la tablilla de tu corazón.
4 Dile a la sabiduría: "Tú eres mi hermana", llama pariente a la inteligencia,
5 para que te guarde de la mujer ajena, de la extraña de palabras melosas.
6 Estaba yo a la ventana de mi casa y miraba a través de las celosías,
7 cuando ví, en el grupo de los simples, distinguí entre los muchachos a un
joven falto de juicio:
8 pasaba por la calle, junto a la esquina donde ella vivía, iba camino de su
casa,
9 al atardecer, ya oscurecido, en lo negro de la noche y de las sombras.
10 De repente, le sale al paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el
corazón.
11 Es alborotada y revoltosa, sus pies nunca paran en su casa.
12 Tan pronto en las calles como en las plazas, acecha por todas las esquinas.
13 Ella lo agarró y lo abrazó, y desvergonzada le dijo:
14 "Tenía que ofrecer un sacrificio de comunión y hoy he cumplido mi voto;
15 por eso he salido a tu encuentro para buscarte en seguida; y va te he
encontrado.
16 He puesto en mi lecho cobertores policromos, lencería de Egipto,
17 con mirra mi cama he rociado, con áloes y cinamomo.
18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana, solacémonos los dos, entre
caricias.
19 Porque no está el marido en casa, está de viaje muy lejos;
20 ha llevado en su mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna
llena."
21 Con sus muchas artes lo seduce, lo rinde con el halago de sus labios.
22 Se va tras ella en seguida, como buey al matadero, como el ciervo atrapado en
el cepo,
23 hasta que una flecha le atraviese el hígado; como pájaro que se precipita en
la red, sin saber que le va en ello la vida.
24 Ahora pues, hijo mío, escúchame, pon atención a las palabras de mi boca:
25 no se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te descarríes por sus senderos,
26 porque a muchos ha hecho caer muertos, robustos eran todos los que ella mató.
27 Su morada es camino del seol, que baja hacia las cámaras de la muerte.
Proverbios 8
1 ¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz?
2 En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas
se detiene;
3 junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales,
da sus voces:
4 "A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz.
5 Entended, simples, la prudencia y vosotros, necios, sed razonables.
6 Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios.
7 Porque verdad es el susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad.
8 Justos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso.
9 Todos están abiertos para el inteligente y rectos para los que la ciencia han
encontrado.
10 Recibid mi instrucción y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro.
11 Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa
apetecible se le puede igualar.
12 "Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la
reflexión.
13 (El temor de Yahveh es odiar el mal.)La soberbia y la arrogancia y el camino
malo y la boca torcida yo aborrezco.
14 Míos son el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza.
15 Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia.
16 Por mí los príncipes gobiernan y los magnates, todos los jueces justos.
17 Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán.
18 Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia.
19 Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata
acrisolada.
20 Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad,
21 para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas."
22 "Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas.
23 Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra.
24 Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes
cargadas de agua.
25 Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.
26 No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
27 Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la
faz del abismo,
28 cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo,
29 cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando
asentó los cimientos de la tierra,
30 yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando
en su presencia en todo tiempo,
31 jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los
hombres."
32 "Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos.
33 Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis.
34 Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando
las jambas de mi entrada.
35 Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh.
36 Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la
muerte."
Proverbios 9
1 La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas,
2 ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa.
3 Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad:
4 "Si alguno es simple, véngase acá."Y al falto de juicio le dice:
5 "Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado;
6 dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la
inteligencia."
7 El que corrige al arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al
malvado, insultos.
8 No reprendas al arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te
amará.
9 Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su
doctrina.
10 Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es
inteligencia.
11 Pues por mí se multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida.
12 Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo
lo tendrás que pagar.
13 La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada.
14 Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la
ciudad,
15 para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus
sendas:
16 "Si alguno es simple, véngase acá" y al falto de juicio le dice:
17 "Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso."
18 No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles
del seol.
Proverbios 10
1 = Proverbios de Salomón. =El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo
necio entristece a su madre.
2 Tesoros mal adquiridos no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte.
3 Yahveh no permite que el justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los
malos.
4 Mano indolente empobrece, la mano de los diligentes enriquece.
5 Amontonar en verano es de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre
indigno.
6 Bendiciones sobre la cabeza del justo; pero la boca de los impíos rezuma
violencia.
7 El recuerdo del justo sirve de bendición; el nombre de los malos se pudre.
8 El sensato de corazón acepta los mandatos, el hombre charlatán corre a su
ruina.
9 Quien va a derecho, va seguro, quien va con rodeos es descubierto.
10 El que guiña de ojos, dará disgustos, quien reprende a la cara, proporciona
paz.
11 Manantial de vida la boca del justo; la boca de los impíos rezuma violencia.
12 El odio provoca discusiones, el amor cubre todas las faltas.
13 En labios del inteligente se encuentra sabiduría, palo a las espaldas del
falto de seso.
14 Los sabios atesoran conocimiento, la boca del necio es ruina inmediata.
15 La fortuna del rico es su plaza fuerte, la ruina de los débiles es su
pobreza.
16 El salario del justo es para vivir, la renta del malo es para pecar.
17 Camina hacia la vida el que guarda las instrucciones; quien desatiende la
reprensión se extravía.
18 Los labios mentirosos disimulan el odio; quien profiere una calumnia es un
necio.
19 En las muchas palabras no faltará pecado; quien reprime sus labios es
sensato.
20 Plata elegida es la lengua del justo, el corazón de los malos vale poco.
21 Los labios del justo apacientan a muchos, los insensatos mueren en su falta
de seso.
22 La bendición de Yahveh es la que enriquece, y nada le añade el trabajo a que
obliga.
23 Como un juego es para el necio cometer el crimen, la sabiduría lo es para el
hombre inteligente.
24 Lo que teme el malo, eso le sucede, lo que el justo desea, se le da.
25 Cuando pasa la tormenta, ya no existe el malo, mas el justo es construcción
eterna.
26 Vinagre para los dientes y humo para los ojos: así es el perezoso para quien
lo envía.
27 El temor de Yahveh prolonga los días, los años de los malos son acortados.
28 La espera de los justos es alegría, la esperanza de los malos fracasará.
29 Fortaleza es para el íntegro la senda de Yahveh; pero ruina para los
malhechores.
30 Jamás el justo será conmovido, pero los malos no habitarán la tierra.
31 La boca del justo da frutos de sabiduría, la lengua perversa será cortada.
32 Los labios del justo saben de benevolencia; la boca de los malos, de
perversidad.
Proverbios 11
1 Abominación de Yahveh la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.
2 Detrás de la insolencia viene el insulto; mas con los modosos está la
sabiduría.
3 A los rectos su integridad les guía; a los pérfidos les arruina su
perversidad.
4 Nada servirán riquezas el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte.
5 A los íntegros su justicia les allana el camino, pero el malo cae en su
malicia.
6 A los rectos les salva su justicia, los pérfidos en su codicia son atrapados.
7 En la muerte del malo se esfuma su esperanza, la confianza en las riquezas se
desvanece.
8 El justo es librado de la angustia, y el malo viene a ocupar su lugar.
9 Con la boca el impío pierde a su vecino, por la ciencia se libran los justos.
10 Con el bien de los justos la ciudad se regocija, con la perdición de los
malos grita de alegría.
11 Con la bendición de los rectos, se levanta la ciudad; la boca de los malos la
destruye.
12 Quien desprecia a su vecino es un insensato; el hombre discreto se calla.
13 El que anda calumniando descubre secretos, el de espíritu leal oculta las
cosas.
14 Donde no hay buen gobierno, el pueblo se hunde; abundancia de consejeros,
trae salvación.
15 El mal se busca quien avala al desconocido, quien no es amigo de chocar la
mano está seguro.
16 Mujer graciosa consigue honor, y los audaces consiguen la riqueza.
17 A sí mismo se beneficia el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el
hombre cruel.
18 El malo consigue un jornal falso; el que siembra justicia, un salario
verdadero.
19 Al que establece justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte.
20 A los de corazón torcido abomina Yahveh; a los de camino intachable da su
favor.
21 De cierto que el malo no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a
salvo.
22 Anillo de oro en nariz de un puerco, mujer hermosa pero sin gusto.
23 El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malos, la ira.
24 Hay quien gasta y todavía va a más; y hay quien ahorra en demasía sólo para
venir a menos.
25 El alma generosa será colmada, y el que sacia a otro la sed, también será
saciado.
26 El pueblo maldice al que acapara trigo; bendición para la cabeza del que
vende.
27 Quien busca el bien, se procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al
encuentro.
28 Quien confía en su riqueza, ése caerá, los justos brotarán como follaje.
29 Quien desordena su casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio.
30 El fruto del justo es un árbol de vida; cautivador de las almas es el sabio.
31 Si el justo recibe su recompensa en la tierra, ¡cuánto más el pecador y el
malo!
Proverbios 12
1 El que ama la instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es tonto.
2 El bueno obtiene el favor de Yahveh; pero él condena al hombre taimado.
3 Nadie se afianza por la maldad, la raíz de los justos no vacilará.
4 Mujer virtuosa, corona del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos.
5 Las intenciones de los justos son equidad, los planes de los malos, son
engaño.
6 Las palabras de los malos son trampas sangrientas, pero a los rectos su boca
los pone a salvo.
7 Derribados los malos, no existen ya más, mas la casa de los justos permanece.
8 Se alaba al hombre según su prudencia, el de corazón torcido será despreciado.
9 Más vale hombre sencillo que tiene un esclavo, que hombre glorioso a quien
falta el pan.
10 El justo se cuida de su ganado, pero las entrañas de los malos son crueles.
11 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue naderías es un
insensato.
12 El placer del impío está en la maquinación de los malvados, pero la raíz de
los justos producirá.
13 En el delito de los labios hay una trampa fatal, pero el justo saldrá de la
angustia.
14 Por el fruto de su boca, se harta de bien el hombre, cada cual recibe el
salario de sus obras.
15 El necio tiene por recto su camino, pero el sabio escucha los consejos.
16 El necio, al momento descubre su pena, el prudente oculta la ignominia.
17 Quien declara la verdad, descubre la justicia; el testigo mentiroso, la
falsedad.
18 Quien habla sin tino, hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura.
19 Los labios sinceros permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un
instante.
20 Fraude en el corazón de quien trama el mal; gozo para los que aconsejan paz.
21 Ninguna desgracia le sucede al justo, pero los malos están llenos de
miserias.
22 Los labios mentirosos abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su
favor.
23 El hombre cauto oculta su ciencia, el corazón del insensato proclama su
necedad.
24 La mano diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.
25 Ansiedad en el corazón deprime al hombre, pero una palabra buena le causa
alegría.
26 El justo enseña el camino a su prójimo, el camino de los malos los extravía.
27 El indolente no pone a asar su caza; la diligencia es la mejor fortuna del
hombre.
28 En la senda de la justicia está la vida; el camino de los rencorosos lleva a
la muerte.
Proverbios 13
1 El hijo sabio atiende a la instrucción de su padre, el arrogante no escucha la
reprensión.
2 Con el fruto de su boca, come el hombre lo que es bueno, pero el alma de los
pérfidos se nutre de violencia.
3 Quien vigila su boca, guarda su vida; quien abre sus labios, busca su ruina.
4 Tiene hambre el perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los
diligentes queda satisfecho.
5 El justo odia la palabra mentirosa, pero el malo infama y deshonra.
6 La justicia guarda al íntegro en su camino, mas la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene
gran fortuna.
8 El precio de la vida de un hombre es su riqueza; pero el pobre no hace caso a
la amenaza.
9 La luz de los justos alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga.
10 La insolencia sólo disputas proporciona; con los que admiten consejos está la
sabiduría.
11 Fortuna rápida, vendrá a menos, quien junta poco a poco, irá en aumento.
12 Espera prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.
13 Quien desprecia la palabra se perderá, quien respeta el mandato se salvará.
14 La lección del sabio es fuente de vida, para sortear las trampas de la
muerte.
15 Una gran prudencia alcanza favor, el camino de los pérfidos no tiene fin,
16 Todo hombre cauto obra con conocimiento, el tonto ostenta su necedad.
17 Mensajero perverso cae en desgracia, mensajero leal trae la curación.
18 Miseria e ignominia al que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la
reprensión.
19 Deseo cumplido, dulzura para el alma, los necios detestan abandonar el mal.
20 El que anda con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará
malo.
21 A los pecadores los persigue la desgracia, los justos son colmados de dicha.
22 El hombre de bien deja herencia a los hijos de sus hijos, al justo se reserva
la riqueza del pecador.
23 Las roturas de los pobres dan mucho de comer; pero hay perdición cuando falta
justicia.
24 Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga.
25 Come el justo y queda satisfecho, pero el vientre de los malos pasa
necesidad.
Proverbios 14
1 La Sabiduría edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye.
2 Quien anda en rectitud, teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia.
3 En la boca del necio hay una raíz de orgullo, pero los labios de los sabios
los protegen.
4 Donde no hay bueyes, pesebre vacío; cosecha abundante con la fuerza del toro.
5 Testigo veraz no miente, testigo falso respira mentiras.
6 Busca el arrogante la sabiduría pero en vano, al inteligente la ciencia le es
fácil.
7 Apártate del hombre necio, pues no conocerías labios doctos.
8 Sabiduría del cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es
engaño.
9 De los necios se aparta el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se
encuentra el favor de Dios.
10 El corazón conoce su propia amargura, y con ningún extraño comparte su
alegría.
11 La casa de los malos será destruida, la tienda de los rectos florecerá.
12 Hay caminos que parecen rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte.
13 También en el reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor.
14 El perverso de corazón está satisfecho de su conducta, y el hombre de bien,
de sus obras.
15 El simple cree cuanto se dice, el cauto medita sus propios pasos.
16 El sabio teme el mal y de él se aparta, el necio es presuntuoso y confiado.
17 El de genio pronto, hace necedades, el hombre artero es odiado.
18 La herencia de los simples es la necedad, los cautos son coronados de
ciencia.
19 Los malos se postran ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos.
20 Incluso a su vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico.
21 Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los
pobres.
22 ¿No andan extraviados los que planean el mal?; amor y lealtad a los que
planean el bien.
23 Todo trabajo produce abundancia, la charlatanería sólo indigencia.
24 Corona de los sabios es la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad.
25 Salvador de vidas es el testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor.
26 El temor de Yahveh es seguridad inexpugnable; sus hijos tendrán en él
refugio.
27 El temor de Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la
muerte.
28 Pueblo numeroso, gloria del rey; pueblo escaso, ruina del príncipe.
29 El tardo a la ira tiene gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto
su necedad
30 El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos.
31 Quien oprime al débil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre,
le da gloria.
32 El malo es derribado por su propia malicia, el justo en su integridad halla
refugio.
33 En corazón inteligente descansa la sabiduría, en el corazón de los necios no
es conocida.
34 La justicia eleva a las naciones, el pecado es la vergüenza de los pueblos.
35 El favor del rey para el siervo prudente; y su cólera para el que le
avergüenza.
Proverbios 15
1 Una respuesta suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira.
2 La lengua de los sabios hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos
esparce necedad.
3 En todo lugar, los ojos de Yahveh, observando a los malos y a los buenos.
4 Lengua mansa, árbol de vida, lengua perversa rompe el alma.
5 El tonto desprecia la corrección de su padre; quien sigue la reprensión es
cauto.
6 La casa del justo abunda en riquezas, en las rentas del malo no falta
inquietud.
7 Los labios de los sabios siembran ciencia, pero no así el corazón de los
necios.
8 Yahveh abomina el sacrificio de los malos; la oración de los rectos alcanza su
favor.
9 Yahveh abomina el camino malo; y ama al que va tras la justicia.
10 Corrección severa a quien deja el camino; el que odia la reprensión perecerá.
11 Seol y Perdición están ante Yahveh: ¡cuánto más los corazones de los hombres!
12 El arrogante no quiere ser reprendido, no va junto a los sabios.
13 Corazón alegre hace buena cara, corazón en pena deprime el espíritu.
14 Corazón inteligente busca la ciencia, los labios de los necios se alimentan
de necedad.
15 Todos los días del pobre son malos, para el corazón dichoso, banquetes sin
fin.
16 Mejor es poco con temor de Yahveh, que gran tesoro con inquietud.
17 Más vale un plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.
18 El hombre violento provoca disputas, el tardo a la ira aplaca las querellas.
19 El camino del perezoso es como un seto de espinos. la senda de los rectos es
llana.
20 El hijo sabio es la alegría de su padre, el hombre necio desprecia a su
madre.
21 La necedad alegra al insensato, el hombre inteligente camina en derechura.
22 Donde no hay consultas, los planes fracasan; con muchos consejeros, se llevan
a cabo.
23 El hombre halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo,
¡qué cosa más buena!
24 Camino de la vida, hacia arriba, para el sabio, para que se aparte del seol,
que está abajo.
25 La casa de los soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos
de la viuda.
26 Yahveh abomina los proyectos perversos; pero son puras las palabras
agradables.
27 Quien se da al robo, perturba su casa, quien odia los regalos, vivirá.
28 El corazón del justo recapacita para responder, la boca de los malos esparce
maldades.
29 Yahveh se aleja de los malos, y escucha la plegaria de los justos.
30 Una mirada luminosa alegra el corazón, una buena noticia reanima el vigor.
31 Oído que escucha reprensión saludable, tiene su morada entre los sabios.
32 Quien desatiende la corrección se desprecia a sí mismo, quien escucha la
reprensión adquiere sensatez.
33 El temor de Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la
humildad.
Proverbios 16
1 Al hombre, los planes del corazón; pero de Yahveh, la respuesta.
2 Al hombre le parecen puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los
espíritus.
3 Encomienda tus obras a Yahveh y tus proyectos se llevarán a cabo.
4 Todas las obras de Yahveh tienen su propio fin, hasta el malvado, para el día
del mal
5 Yahveh abomina al de corazón altivo, de cierto no quedará impune.
6 Con amor y lealtad se expía la falta; con el temor de Yahveh se evita el mal.
7 Cuando Yahveh se complace en la conducta de un hombre. hasta a sus enemigos
los reconcilia con él.
8 Más vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad.
9 El corazón del hombre medita su camino, pero es Yahveh quien asegura sus pasos
10 Oráculo en los labios del rey: en el juicio no comete falta su boca.
11 De Yahveh son la balanza y los platillos justos, todas las pesas del saco son
obra suya.
12 Los reyes aborrecen las malas acciones, pues su trono en la justicia se
afianza.
13 El favor del rey para los labios justos; y ama al que habla rectamente.
14 El furor del rey es mensajero de muerte; pero el hombre sabio lo apacigua.
15 Si el rostro del rey se ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia
tardía.
16 Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro; adquirir inteligencia es
preferible a la plata.
17 La calzada de los rectos es apartarse del mal; el que atiende a su camino,
guarda su alma.
18 La arrogancia precede a la ruina; el espíritu altivo a la caída.
19 Mejor es ser humilde con los pobres que participar en el botín con los
soberbios.
20 El que está atento a la palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahveh
será feliz.
21 Al de corazón sabio, se le llama inteligente, la dulzura de labios aumenta el
saber.
22 La prudencia es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios
es la necedad.
23 El corazón del sabio hace circunspecta su boca, y aumenta el saber de sus
labios.
24 Palabras suaves, panal de miel: dulces al alma, saludables al cuerpo.
25 Hay caminos que parecen rectos, pero al cabo son caminos de muerte.
26 El ansia del trabajador para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca.
27 El hombre malvado trama el mal, tiene en los labios como un fuego ardiente.
28 El hombre perverso provoca querellas, el delator divide a los amigos.
29 El hombre violento seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno.
30 Quien cierra los ojos es para meditar maldades, el que se muerde los labios,
ha consumado el mal.
31 Cabellos blancos son corona de honor; y en el camino de la justicia se la
encuentra.
32 Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador
de ciudades.
33 Se echan las suertes en el seno, pero la decisión viene de Yahveh.
Proverbios 17
1 Mejor es un mendrugo de pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de
sacrificios de discordia.
2 El siervo prudente prevalece sobre el hijo sin honra; tendrá, con los
hermanos, parte en la herencia.
3 Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, Yahveh mismo los
prueba.
4 El malo está atento a los labios inicuos, el mentiroso presta oído a la lengua
perversa.
5 Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia
no quedará impune.
6 Corona de los ancianos son los hijos de los hijos; los padres son el honor de
los hijos.
7 Al necio no le sienta un lenguaje pulido, y aún menos al noble un hablar
engañoso.
8 El obsequio es un talismán, para el que puede hacerlo; dondequiera que vaya,
tiene éxito.
9 El que cubre un delito, se gana una amistad el que propala cosas, divide a los
amigos.
10 Más afecta un reproche a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.
11 El malvado sólo busca rebeliones, pero le será enviado un cruel mensajero.
12 Mejor topar con osa privada de sus cachorros que con tonto en su necedad.
13 Si uno devuelve mal por bien no se alejará la desdicha de su casa.
14 Entablar proceso es dar curso libre a las aguas; interrúmpelo antes de que se
extienda.
15 Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.
16 ¿De qué sirve la riqueza en manos del necio? ¿Para adquirir sabiduría, siendo
un insensato?
17 El amigo ama en toda ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia.
18 Es hombre insensato el que choca la mano y sale fiador de su vecino.
19 El que ama el pecado, ama los golpes, el que es altanero, busca la ruina.
20 El de corazón pervertido, no hallará la dicha; el de lengua doble caerá en
desgracia.
21 El que engendra un necio, es para su mal; no tendrá alegría el padre del
insensato.
22 El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos.
23 El malo acepta regalos en su seno, para torcer las sendas del derecho.
24 Ante el hombre inteligente está la sabiduría, los ojos del necio en los
confines de la tierra.
25 Hijo necio, tristeza de su padre, y amargura de la que lo engendró.
26 No es bueno poner multa al justo, golpear a los nobles es contra derecho.
27 El que retiene sus palabras es conocedor de la ciencia, el de sangre fría es
hombre inteligente.
28 Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra
los labios.
Proverbios 18
1 El que vive apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo.
2 El necio no halla gusto en la prudencia, sino en manifestar su corazón.
3 Cuando llega la maldad, también llega el desprecio; y con la afrenta viene la
ignominia.
4 Las palabras en la boca del hombre son aguas profundas: torrente desbordado,
fuente de sabiduría.
5 No es bueno tener miramientos con el malo, para quitar, en el juicio, la razón
al justo.
6 Los labios del necio se meten en el proceso, y su boca llama a los golpes.
7 La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su vida.
8 Las palabras del delator son golosinas, que bajan hasta el fondo de las
entrañas.
9 El que es perezoso en el trabajo, es hermano del que destruye.
10 El nombre de Yahveh es torre fuerte, a ella corre el justo y no es alcanzado.
11 La fortuna del rico es su plaza fuerte; como muralla inexpugnable, en su
opinión.
12 El corazón humano se engríe antes de la ruina, y delante de la gloria va la
humildad.
13 Si uno responde antes de escuchar eso es para él necedad y confusión.
14 El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo,
¿quién lo levantará?
15 Corazón inteligente adquiere ciencia, el oído de los sabios busca la ciencia.
16 El regalo de un hombre todo se lo allana, y le lleva hasta la presencia de
los grandes.
17 Parece justo el primero que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al
descubierto.
18 Las suertes ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos.
19 Un hermano ofendido es peor que una plaza fuerte, y las querellas son como
cerrojos de ciudadela.
20 Con el fruto de la boca sacia el hombre su vientre, con los frutos de sus
labios se sacia.
21 Muerte y vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá su fruto.
22 Quien halló mujer, halló cosa buena, y alcanzó favor de Yahveh.
23 El pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza.
24 Hay amigos que causan la ruina, y hay quien ama con más apego que un hermano.
Proverbios 19
1 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de labios perversos y
además necio.
2 Tampoco es bueno el afán cuando falta la ciencia, el de pies precipitados se
extravía.
3 La necedad del hombre pervierte su camino, y luego en su corazón se irrita
contra Yahveh.
4 La riqueza multiplica los amigos, pero el pobre de su amigo es separado.
5 El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras no escapará.
6 Son numerosos los que halagan al noble, todos son amigos del hombre que da.
7 Los hermanos del pobre le odian todos, ¡cuánto más se alejarán de él los
amigos! Persigue palabras, pero no hay.
8 El que adquiere cordura se ama a sí mismo, el que sigue la prudencia, hallará
la dicha.
9 El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras perecerá.
10 No sienta bien al necio vivir en delicias, y menos al siervo dominar a los
príncipes.
11 La prudencia del hombre domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa.
12 Como rugido de león la indignación del rey, su favor, como rocío sobre la
hierba.
13 El hijo necio, calamidad para su padre, goteo sin fin las querellas de mujer.
14 Casa y fortuna se heredan de los padres, mujer prudente viene de Yahveh.
15 La pereza hunde en el sopor, el alma indolente pasará hambre.
16 Quien guarda los mandatos se guarda a sí mismo, quien desprecia sus caminos
morirá.
17 Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa.
18 Mientras hay esperanza corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle
morir.
19 El iracundo carga con la multa; pues si le perdonas, se la tendrás que
aumentar.
20 Escucha el consejo, acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio.
21 Muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Yahveh se
realiza.
22 Lo que se desea en un hombre es la bondad, más vale un pobre que un
mentiroso.
23 El temor de Yahveh es para vida, vive satisfecho sin ser visitado por el mal.
24 El perezoso hunde la mano en el plato, y no es capaz ni de llevarla a la
boca.
25 Golpea al arrogante y el simple se volverá sensato; reprende al inteligente y
alcanzará el saber.
26 El que despoja a su padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y
desvergonzado.
27 Deja ya, hijo, de escuchar la instrucción, y de apartarte de las palabras de
la ciencia.
28 El testigo malvado se burla del derecho; la boca de los malos devora
iniquidad.
29 Los castigos están hechos para los arrogantes; y los golpes para la espalda
de los necios.
Proverbios 20
1 Arrogante es el vino, tumultuosa la bebida; quien en ellas se pierde, no
llegará a sabio.
2 Como rugido de león la indignación del rey, el que la excita, se daña a sí
mismo.
3 Es gloria para el hombre apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí.
4 A partir del otoño, el perezoso no trabaja, en la cosecha busca, pero no hay
nada.
5 El consejo en el corazón del hombre es agua profunda, el hombre inteligente
sabrá sacarla.
6 Muchos hombres se dicen piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará?
7 El justo camina en la integridad; ¡dichosos sus hijos después de él!
8 Un rey sentado en el tribunal disipa con sus ojos todo mal.
9 ¿Quién puede decir: "Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?"
10 Dos pesos y dos medidas, ambas cosas aborrece Yahveh.
11 Incluso en sus acciones da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y
rectas.
12 El oído que oye y el ojo que ve; ambas cosas las hizo Yahveh.
13 No ames el sueño, para no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás
de pan.
14 "¡Malo, malo!" dice el comprador, pero al marchar se felicita.
15 Hay oro y numerosas perlas, pero los labios instruidos son la cosa más
preciosa.
16 Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
17 El pan de fraude le es dulce al hombre, pero luego la boca se llena de grava.
18 Los proyectos con el consejo se afianzan: haz con táctica la guerra.
19 El que anda murmurando descubre secretos; no andes con quien tiene la lengua
suelta.
20 Al que maldice a su padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio
de tinieblas.
21 Herencia adquirida al principio con presteza, no será a la postre bendecida.
22 No digas: "Voy a devolver el mal"; confía en Yahveh, que te salvará.
23 Tener dos pesas lo abomina Yahveh; tener balanzas falsas no está bien.
24 De Yahveh dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su
camino?
25 Lazo es para el hombre pronunciar a la ligera: "¡Sagrado!" y después de haber
hecho el voto reflexionar.
26 Un rey sabio aventa a los malos y hace pasar su rueda sobre ellos.
27 Lámpara de Yahveh es el hálito del hombre que explora hasta el fondo de su
ser.
28 Bondad y lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.
29 El vigor es la belleza de los jóvenes, las canas el ornato de los viejos.
30 Las cicatrices de las heridas son remedio contra el mal, los golpes curan
hasta el fondo de las entrañas.
Proverbios 21
1 Corriente de agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige
donde quiere.
2 Al hombre le parecen rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los
corazones.
3 Practicar la justicia y la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio.
4 Ojos altivos, corazón arrogante, antorcha de malvados, es pecado.
5 Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo
es indigencia.
6 Hacer tesoros con lengua engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la
muerte.
7 La violencia de los malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad.
8 Tortuoso es el camino del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras.
9 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer
litigiosa.
10 El alma del malvado desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos.
11 Cuando se castiga al arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye
al sabio, adquiere ciencia.
12 El Justo observa la casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia.
13 Quien cierra los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no
hallará respuesta.
14 Regalo a escondidas, aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta.
15 Alegría para el justo es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los
que hacen el mal.
16 El hombre que se aparta del camino de la prudencia reposará en la asamblea de
las sombras.
17 Se arruina el hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a
banquetes.
18 Rescate del justo es el malo, y en lugar de los rectos, el traidor.
19 Mejor es habitar en el desierto que con mujer litigiosa y triste.
20 Tesoro precioso y aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los
devora.
21 Quien va tras la justicia y el amor hallará vida, justicia y honor.
22 El sabio escala la ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que
confiaban.
23 El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de la angustia.
24 Al insolente y altivo se le llama: "arrogante"; actúa en el exceso de su
insolencia.
25 El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el
trabajo.
26 Todo el día está el malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio de los malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala
intención.
28 El testigo falso perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar.
29 El hombre malo se muestra atrevido, el recto afianza su camino.
30 No hay sabiduría, ni hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh.
31 Se prepara el caballo para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.
Proverbios 22
1 Más vale buen nombre que muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro.
2 El rico y el pobre se encuentran, a los dos los hizo Yahveh.
3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben
castigo.
4 Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.
5 Espinas y lazos en la senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de
ellos.
6 Instruye al joven según sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará
de ellas.
7 El rico domina a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.
8 Quien siembra injusticia cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá.
9 El de buena intención será bendito, porque da de su pan al débil.
10 Expulsa al arrogante y se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán.
11 El que ama los corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey.
12 Los ojos de Yahveh custodian la ciencia, pero confunden las palabras del
pérfido.
13 El perezoso dice: "Hay fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle."
14 Fosa profunda la boca de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se
aíra, caerá en ella.
15 La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción
lo alejará de ella.
16 El que oprime a un débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a
empobrecerlo.
17 Presta oído y escucha las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi
ciencia,
18 porque te será dulce guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus
labios.
19 Para que esté en Yahveh tu confianza también a ti hoy te enseñaré.
20 ¿No he escrito para ti treinta capítulos de consejos y ciencia,
21 para hacerte conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas
responder palabras verdaderas a quien te envíe?
22 No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la
puerta,
23 porque Yahveh defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores.
24 No tomes por compañero a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento,
25 no sea que aprendas sus senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida.
26 No seas de los que chocan la mano, y salen fiadores de préstamos:
27 porque si no tienes con qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas.
28 No desplaces el lindero antiguo que tus padres pusieron.
29 ¿Has visto un hombre hábil en su oficio? Se colocará al servicio de los
reyes. No quedará al servicio de gentes oscuras.
Proverbios 23
1 Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti;
2 pon un cuchillo a tu garganta si eres hombre de apetito;
3 no desees sus manjares, porque es alimento engañoso.
4 No te fatigues por enriquecerte, deja de pensar en ello.
5 Pones tus ojos en ello y no hay nada. Porque se hace alas como águila, y se
vuela hasta el cielo.
6 No comas pan con hombre de malas intenciones, ni desees sus manjares.
7 Porque, según lo que calcula en su interior, te dice: "¡Come y bebe!", pero su
corazón no está contigo.
8 Nada más comer lo vomitarías y tus palabras amables serían tu ruina.
9 A oídos de necio no hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.
10 No desplaces el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos,
11 porque su vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti.
12 Aplica tu corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia.
13 No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con
la vara.
14 Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol.
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, se alegrará también mi corazón,
16 y exultarán mis riñones al decir tus labios cosas rectas.
17 No envidie tu corazón a los pecadores, más bien en el temor de Yahveh
permanezca todo el día,
18 porque hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada.
19 Escucha, hijo, y serás sabio, y endereza tu corazón por el camino...
20 No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne,
21 porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.
22 Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser
vieja.
23 Adquiere la verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la
inteligencia.
24 El padre del justo rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se
regocija.
25 Se alegrarán tu padre y tu madre, y gozará la que te ha engendrado.
26 Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos hallen deleite en mis caminos.
27 Fosa profunda es la prostituta, pozo angosto la mujer extraña.
28 También ella como ladrón pone emboscadas, y multiplica entre los hombres los
traidores.
29 ¿Para quién las "Desgracias"? ¿para quién los "Ayes"? ¿para quién los
litigios? ¿para quién los lloros? ¿para quién los golpes sin motivo? ¿para quién
los ojos turbios?
30 Para los que se eternizan con el vino, los que van en busca de vinos
mezclados.
31 No mires el vino: ¡Qué buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien
entra!
32 Pero, a la postre, como serpiente muerde, como víbora pica.
33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son.
34 Estarás como acostado en el corazón del mar, o acostado en la punta de un
mástil.
35 "Me han golpeado, pero no estoy enfermo; me han tundido a palos, pero no lo
he sentido, ¿Cuándo me despertaré...?, me lo seguiré preguntando."
Proverbios 24
1 No tengas envidia de los malos, no desees estar con ellos,
2 porque su corazón trama violencias, y sus labios hablan de desgracias.
3 Con la sabiduría se construye una casa, y con la prudencia se afianza;
4 con la ciencia se llenan los cilleros de todo bien precioso y deseable.
5 El varón sabio está fuerte, el hombre de ciencia fortalece su vigor;
6 porque con sabios consejos harás la guerra, y en la abundancia de consejeros
está el éxito.
7 Muy alta está la sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.
8 Al que piensa en hacer mal, se le llama maestro en intrigas.
9 La necedad sólo maquina pecados, el arrogante es abominable a los hombres.
10 Si te dejas abatir el día de la angustia, angosta es tu fuerza.
11 Libra a los que son llevados a la muerte, y a los conducidos al suplicio ¡si
los pudieras retener!
12 Si dices: "Mira que no lo sabíamos", ¿acaso el que pesa los corazones no
comprende? ¿el que vigila tu alma, no lo sabe?El da a cada hombre según sus
obras.
13 Come miel, hijo mío, porque es buena.Panal de miel es dulce a tu paladar.
14 Pues sábete que así será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un
mañana, y tu esperanza no será aniquilada.
15 No pongas, malvado, asechanzas en la mansión del justo, no hagas violencia a
su morada.
16 Que siete veces cae el justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden
en la desgracia.
17 No te alegres por la caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se
hunde;
18 no sea que lo vea Yahveh y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te enfurezcas por causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.
20 Porque para el malvado no hay un mañana: la lámpara de los malos se
extinguirá.
21 Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,
22 porque al instante surgirá su calamidad, y ¿quién sabe el castigo que pueden
ambos dar?
23 También esto pertenece a los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio
no está bien.
24 Al que dice al malo: "Eres justo", le maldicen los pueblos y le detestan las
naciones;
25 los que los castigan, viven felices, y viene sobre ellos la bendición del
bien.
26 Besa en los labios, el que responde con franqueza.
27 Ordena tus trabajos de fuera y prepara tus faenas en el campo; y después
puedes construirte tu casa.
28 No des testimonio, en vano, contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
29 No digas: "Como él me ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según
sus obras."
30 He pasado junto al campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre
insensato,
31 y estaba todo invadido de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de
piedras estaba derruída.
32 Al verlo, medité en mi corazón, al contemplarlo aprendí la lección:
33 "Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos
cruzados
34 y llegará, como vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza."
Proverbios 25
1 También estos son proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de
Ezequías, rey de Judá.
2 Es gloria de Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla.
3 Los cielos por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los
reyes: son inescrutables.
4 Quita las escorias de la plata, y quedará enteramente pura;
5 quita al malo de delante del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des importancia ante el rey, no te coloques en el sitio de los grandes;
7 porque es mejor que te digan: "Sube acá", que ser humillado delante del
príncipe.Lo que han visto tus ojos,
8 no te apresures a llevarlo a juicio; pues ¿qué harás a la postre cuando tu
prójimo te confunda?
9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no descubras los secretos de otro,
10 no sea que el que lo oye te avergüence, y que tu difamación no tenga vuelta.
11 Manzanas de oro con adornos de plata, es la palabra dicha a tiempo.
12 Anillo de oro, o collar de oro fino, la reprensión sabia en oído atento.
13 Como frescor de nieve el día de la siega el mensajero leal, para el que lo
envía: conforta el ánimo de su señor.
14 Nubes y viento, pero no lluvia, el hombre que se jacta de que va a hacer un
regalo, pero miente.
15 Con paciencia se persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.
16 ¿Has hallado miel?, come lo que necesites; no llegues a hartarte y la
vomites.
17 Pon tu pie pocas veces en casa del vecino, no sea que se hastíe y te
aborrezca.
18 Martillo, espada, flecha aguda: es el hombre que da testimonio falso contra
su prójimo.
19 Diente roto, pie titubeante: la confianza en el pérfido, el día de la
angustia,
20 como quitar el vestido en día helado.Poner vinagre sobre salitre, es cantar
canciones a un corazón triste.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber;
22 así amontonas sobre su cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa.
23 El viento norte trae la lluvia, la lengua que disimula, rostros airados.
24 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer
litigiosa.
25 Agua fresca en fauces sedientas: la noticia buena de un país lejano.
26 Fuente hollada, manantial ensuciado, el justo que titubea ante el malo.
27 No es bueno comer mucha miel, ni buscar gloria y más gloria.
28 Ciudad abierta y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo.
Proverbios 26
1 Como nieve en verano y lluvia en la siega, así de mal le sienta la gloria al
insensato.
2 Como se escapa el pájaro y vuela la golondrina, así no se realiza la maldición
sin motivo.
3 Látigo para el caballo, brida para el asno y vara para la espalda de los
necios.
4 No respondas al necio según su necedad, no
sea que tú también te vuelvas como él.
5 Responde al necio según su necedad, no vaya a creerse que es un sabio.
6 Se corta los pies, se empapa de amargura, el que envía un recado en mano de
necio.
7 Como las piernas vacilantes del cojo, es el proverbio en boca de los necios.
8 Como sujetar una piedra en la honda, es conceder honores a un necio.
9 Como espino que va a parar a mano de borracho, es el proverbio en boca de los
necios.
10 Como arquero que a todos hiere, es el que toma a sueldo al necio y al
borracho que pasan.
11 Como el perro vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez.
12 ¿Has visto a un hombre que se cree sabio? Más se puede esperar de un necio que
de él.
13 Dice el perezoso: "¡Un león en el camino! ¡Un león en la plaza!"
14 La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.
15 El perezoso hunde la mano en el plato; pero le fatiga llevarla a la boca.
16 El perezoso se tiene por más sabio que siete personas que responden con
tacto.
17 Agarra por las orejas a un perro que pasa el que se mete en litigio que no le
incumbe.
18 Como un loco que arroja saetas escondidas, flechas y muerte,
19 tal es el hombre que engaña a su prójimo, y dice: "¿No ves que estaba
bromeando?"
20 Cuando se acaba la leña, se apaga el fuego, cuando no hay chismoso, se
apacigua la disputa.
21 Carbón sobre brasas y leña sobre fuego, es el pleiteador para atizar
querellas.
22 Las palabras del delator son golosinas que bajan hasta el fondo de las
entrañas.
23 Plata con escorias esmaltada sobre arcilla, son los labios dulces con corazón
perverso.
24 El que odia, disimula con sus labios, pero en su interior comete perfidia;
25 si da a su voz un tono amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en
su corazón.
26 Encubrirá su odio con engaño, pero en la asamblea se descubrirá su malicia.
27 El que excava una fosa caerá en ella, el que hace rodar una piedra se le
vendrá encima.
28 La lengua mentirosa odia a sus víctimas, la boca melosa labra la ruina.
Proverbios 27
1 No te regocijes por el día de mañana, porque no sabes lo que deparará el día
de hoy.
2 Que otro te alabe y no tu propia boca; un extraño, que no tus labios.
3 Pesada es la piedra y pesada la arena, la ira del necio es más pesada que
ellas.
4 El furor es cruel, agua desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la
envidia?
5 Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.
6 Leales son las heridas del amigo, falsos los besos del enemigo.
7 Alma saciada pisotea la miel, al alma hambrienta, hasta lo amargo es dulce.
8 Como yerra el pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.
9 El aceite y el perfume alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el
alma.
10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; no entres en la casa de tu
hermano el día de tu infortunio.Mejor es vecino próximo que hermano alejado.
11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; y podré responder al que me ultraja.
12 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben
castigo.
13 Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
14 Al que ya de mañana a su prójimo bendice en alta voz, le será contado como
una maldición.
15 Goteo incesante en día de lluvia y mujer chismosa, son iguales;
16 el que la retiene, retiene viento y aceite encuentra su derecha.
17 El hierro con hierro se aguza, y el hombre con su prójimo se afina.
18 El que vigila una higuera come de su fruto, el que guarda a su señor será
honrado.
19 Como en el agua un rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre
refleja el de otro hombre.
20 Seol y Perdición son insaciables; tampoco se sacian los ojos del hombre.
21 Crisol para la plata, horno para el oro, el hombre vale según su reputación.
22 Aunque machaques al necio en el mortero, (entre el grano, con el pilón) no se
apartará de él su necedad.
23 Conoce a fondo el estado de tu ganado, aplica tu corazón a tu rebaño;
24 porque no es eterna la riqueza, no se transmite una corona de edad en edad.
25 Cortada la hierba, aparecido el retoño, y apilado el heno de los montes,
26 ten corderos para poderte vestir, machos cabríos con que pagar un campo,
27 leche de cabras abundante para tu sustento, para alimentar a tu familia y
mantener a tus criados.
Proverbios 28
1 El malo huye sin que nadie le persiga, pero el justo como un león está seguro.
2 Cuando un país es rebelde, son muchos sus príncipes; con un hombre inteligente
y sabio hay estabilidad.
3 Hombre malo que oprime a los débiles es como lluvia devastadora que deja sin
pan.
4 Los que abandonan la ley alaban al malo, los que guardan la ley se irritan
contra ellos.
5 Los hombres malos no entienden de equidad, los que buscan a Yahveh lo
comprenden todo.
6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por
más que sea rico.
7 El que guarda la ley es un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la
deshonra de su padre.
8 El que aumenta su riqueza por usura e interés, la amontona para el que se
compadece de los pobres.
9 El que aparta su oído para no oír la ley, hasta su oración es abominable.
10 El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá.Los
hombres sin tacha heredarán la dicha.
11 El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente, lo desenmascara.
12 Cuando se alegran los justos, es grande el regocijo, cuando se alzan los
malos, todos se esconden.
13 Al que encubre sus faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona,
obtendrá piedad.
14 Dichoso el hombre que siempre está en temor; el que endurece su corazón caerá
en el mal.
15 León rugiente, oso hambriento, es el malo que domina al pueblo débil.
16 Príncipe sin inteligencia multiplica la opresión, el que odia el lucro
prolongará sus días.
17 El hombre culpable de una muerte huirá hasta la tumba; ¡que nadie le detenga!
18 El que anda sin tacha será salvo, el que va oscilante entre dos caminos,
caerá en uno de ellos.
19 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien va tras naderías, se hartará
de pobreza.
20 El hombre leal será muy bendecido, quien se hace rico aprisa, no quedará
impune.
21 No es bueno hacer acepción de personas, que por un bocado de pan el hombre
prevarica.
22 El hombre de malas intenciones corre tras la riqueza, sin saber que lo que le
viene es la indigencia.
23 El hombre que reprende halla al cabo más gracia que el de lengua aduladora.
24 El que roba a su padre y a su madre y dice: "No hay en ello falta", es
compañero del hombre destructor.
25 El hombre ambicioso azuza querellas, el que confía en Yahveh prosperará.
26 El que confía en su corazón es un necio, el que anda con sabiduría se
salvará.
27 El que da a los pobres no conocerá la indigencia, para el que se tapa los
ojos abundante maldición.
28 Cuando se alzan los malos, todos se esconden, cuando perecen, los justos se
multiplican.
Proverbios 29
1 El hombre que, reprendido, endurece la cerviz, será pronto deshecho y sin
remedio.
2 Cuando los justos se multiplican, el pueblo se alegra, cuando dominan los
malos, el pueblo gime.
3 El que ama la sabiduría, da alegría a su padre, el que anda con prostitutas,
disipa su fortuna.
4 El rey, con la equidad, mantiene el país, el hombre exactor lo arruina.
5 El hombre que adula a su prójimo pone una red bajo sus pasos.
6 En el pecado del malo hay una trampa, pero el justo se regocija y alegra.
7 El justo conoce la causa de los débiles, el malo no tiene inteligencia para
conocerla.
8 Los arrogantes turban la ciudad, los sabios alejan la cólera.
9 Cuando el sabio tiene un pleito con el necio, ya se exaspere o se ría, no
logrará sosiego.
10 Los hombres sanguinarios odian al intachable, los rectos van en busca de su
persona.
11 El necio da salida a toda su pasión; el sabio la reprime y apacigua.
12 Si un jefe hace caso de las palabras mentirosas, todos sus servidores serán
malos.
13 El pobre y el opresor se encuentran,Yahveh da la luz a los ojos de ambos.
14 El rey que juzga con verdad a los débiles, asegura su trono para siempre.
15 Vara y reprensión dan sabiduría, muchacho dejado a sí mismo, avergüenza a su
madre.
16 Cuando se multiplican los malos, se multiplican los delitos, pero los justos
contemplarán su caída.
17 Corrige a tu hijo y te dejará tranquilo; y hará las delicias de tu alma.
18 Cuando no hay visiones, el pueblo se relaja, pero el que guarda la ley es
dichoso.
19 No se corrige a un siervo con palabras, porque aunque las entienda, no las
cumple.
20 ¿Has visto un hombre dispuesto siempre a hablar? más se puede esperar de un
necio que de él.
21 Si se mima a un esclavo desde niño, al final será un ingrato.
22 El hombre violento provoca querellas, el hombre airado multiplica los
delitos.
23 El orgullo del pobre lo humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.
24 El que reparte con ladrón se odia a sí mismo, oye la imprecación, pero no
revela nada.
25 Temblar ante los hombres es un lazo; el que confía en Yahveh está seguro.
26 Son muchos los que buscan el favor del jefe, pero es Yahveh el que juzga a
cada uno.
27 Abominación para los justos es el hombre inicuo abominación para el malo el
de recto camino.
Proverbios 30
1 Palabras de Agur, hijo de Yaqué, de Massá. Oráculo de este hombre para Itiel,
para Itiel y para Ukal.
2 ¡Soy el más estúpido de los hombres! No tengo inteligencia humana.
3 No he aprendido la sabiduría, ¿y voy a conocer la ciencia de los santos?
4 ¿Quién subió a los cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus
palmas? ¿quién retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos de
la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?
5 Probadas son todas las palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se
acogen.
6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso.
7 Dos cosas te pido. no me las rehúses antes de mi muerte:
8 Aleja de mí la mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza,
déjame gustar mi bocado de pan,
9 no sea que llegue a hartarme y reniegue, y diga: "¿Quién es Yahveh?". o no sea
que, siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.
10 No calumnies a un siervo ante su amo no sea que te maldiga y tengas que pagar
la pena.
11 Hay gente que maldice a su padre, y a su madre no bendice,
12 gente que se cree pura y no está limpia de su mancha,
13 ¡gente de qué altivos ojos, cuyos párpados se alzan!;
14 gente cuyos dientes son espadas, y sus mandíbulas cuchillos, para devorar a
los desvalidos echándolos del país y a los pobres de entre los hombres.
15 La sanguijuela tiene dos hijas: "¡Daca, daca!"Hay tres cosas insaciables y
cuatro que no dicen: "¡Basta!"
16 El seol, el seno estéril, la tierra que no se sacia de agua, y el fuego que
no dice: "¡Basta!"
17 Al ojo que se ríe del padre y desprecia la obediencia de una madre, lo
picotearán los cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.
18 Tres cosas hay que me desbordan y cuatro que no conozco:
19 el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el
camino del navío en alta mar, el camino del hombre en la doncella.
20 Este es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: "¡No
he hecho nada de malo ¡"
21 Por tres cosas tiembla la tierra y cuatro no puede soportar:
22 Por esclavo que llega a rey, por idiota que se ahíta de comer,
23 por mujer odiada que se casa, por esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro seres los más pequeños de la tierra, pero que son más sabios que
los sabios:
25 las hormigas - multitud sin fuerza - que preparan en verano su alimento;
26 los damanes - multitud sin poder -, que ponen sus casas en la roca;
27 las langostas, que sin tener rey, salen todas en orden;
28 el lagarto, al que se agarra con la mano y está en los palacios de los reyes.
29 Hay tres cosas de paso gallardo y cuatro de elegante marcha:
30 el león - fuerte entre los animales -, que ante nada retrocede,
31 el esbelto gallo o el macho cabrío, y el rey que arenga a su pueblo.
32 Si hiciste el necio, envalentonándote, y has reflexionado, pon mano en boca,
33 pues apretando la leche se saca mantequilla apretando la nariz se saca sangre
y apretando la ira, se saca querella.
Proverbios 31
1 Palabras de Lemuel, rey de Massá, que le enseño su madre:
2 ¡No, hijo mío, no, hijo de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos!
3 No entregues tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los
reyes.
4 No es para los reyes, Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los
príncipes ser aficionado a la bebida.
5 No sea que, bebiendo, olviden sus decretos y perviertan las causas de todos
los desvalidos.
6 Dad bebidas fuertes al que va a perecer y vino al de alma amargada;
7 que beba y olvide su miseria, y no se acuerde ya de su desgracia.
8 Abre tu boca en favor del mudo, por la causa de todos los abandonados,
9 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del mísero y del pobre.
10 = Alef. = Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que
las perlas.
11 = Bet. = En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.
12 = Guímel. = Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida.
13 = Dálet. = Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.
14 = He. = Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión.
15 = Vau. = Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y
órdenes a su servidumbre.
16 = Zain. = Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos
planta una viña.
17 = Jet. = Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.
18 = Tet. = Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara.
19 = Tod. = Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso.
20 = Kaf. = Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre.
21 = Lámed. = No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen
vestido doble.
22 = Mem. = Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura.
23 = Nun. = Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los
ancianos del país.
24 = Sámek. = Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante
ceñidores.
25 = Ain. = Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.
26 = Pe. = Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua.
27 = Sade. = Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.
28 = Qof. = Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su
elogio:
29 = Res. = "¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!"
30 = Sin. = Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a
Yahveh, ésa será alabada.
31 = Tau. = Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus
obras.
ECLESIASTÉS
Eclesiastés 1
1 Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.
2 ¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo vanidad!
3 ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?
4 Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre
permanece.
5 Sale el sol y el sol se pone; corre hacia su lugar y allí vuelve a salir.
6 Sopla hacia el sur el viento y gira hacia el norte; gira que te gira sigue el
viento y vuelve el viento a girar.
7 Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al lugar donde los ríos
van, allá vuelven a fluir.
8 Todas las cosas dan fastidio. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver
ni el oído de oír.
9 Lo que fue, eso será; lo que se hizo, ese se hará. Nada nuevo hay bajo el sol.
10 Si algo hay de que se diga: "Mira, eso sí que es nuevo", aun eso ya sucedía
en los siglos que nos precedieron.
11 No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros quedará
memoria en los que después vendrán.
12 Yo, Cohélet, he sido rey de Israel, en Jerusalén.
13 He aplicado mi corazón a investigar y explorar con la sabiduría cuanto acaece
bajo el cielo. ¡Mal oficio éste que Dios encomendó a los humanos para que en él
se ocuparan!
14 He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y
atrapar vientos.
15 Lo torcido no puede enderezarse, lo que falta no se puede contar.
16 Me dije en mi corazón: Tengo una sabiduría grande y extensa, mayor que la de
todos mis predecesores en Jerusalén; mi corazón ha contemplado mucha sabiduría y
ciencia.
17 He aplicado mi corazón a conocer la sabiduría, y también a conocer la locura
y la necedad, he comprendido que aun esto mismo es atrapar vientos,
18 pues: Donde abunda sabiduría, abundan penas, y quien acumula ciencia, acumula
dolor.
Eclesiastés 2
1 Hablé en mi corazón: ¡Adelante! ¡Voy a probarte en el placer; disfruta del
bienestar! Pero vi que también esto es vanidad.
2 A la risa la llamé: ¡Locura!; y del placer dije: ¿Para qué vale?
3 Traté de regalar mi cuerpo con el vino, mientras guardaba mi corazón en la
sabiduría, y entregarme a la necedad hasta ver en qué consistía la felicidad de
los humanos, lo que hacen bajo el cielo durante los contados días de su vida.
4 Emprendí mis grandes obras; me construí palacios, me planté viñas;
5 me hice huertos y jardines, y los planté de toda clase de árboles frutales.
6 Me construí albercas con aguas para regar la frondosa plantación.
7 Tuve siervos y esclavas: poseí servidumbre, así como ganados, vacas y ovejas,
en mayor cantidad que ninguno de mis predecesores en Jerusalén.
8 Atesoré también plata y oro, tributos de reyes y de provincias. Me procuré
cantores y cantoras, toda clase de lujos humanos, coperos y reposteros.
9 Seguí engrandeciéndome más que cualquiera de mis predecesores en Jerusalén, y
mi sabiduría se mantenía.
10 De cuanto me pedían mis ojos, nada les negué ni rehusé a mi corazón ninguna
alegría; toda vez que mi corazón se solazaba de todas mis fatigas, y esto me
compensaba de todas mis fatigas.
11 Consideré entonces todas las obras de mis manos y el fatigoso afán de mi
hacer y vi que todo es vanidad y atrapar vientos, y que ningún provecho se saca
bajo el sol.
12 Yo me volví a considerar la sabiduría, la locura y la necedad. ¿Qué hará el
hombre que suceda al rey, sino lo que ya otros hicieron?
13 Yo vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas.
14 El sabio tiene sus ojos abiertos, mas el necio en las tinieblas camina. Pero
también yo sé que la misma suerte alcanza a ambos.
15 Entonces me dice: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué vales,
pues, mi sabiduría? Y pensé que hasta eso mismo es vanidad.
16 No hay recuerdo duradero ni del sabio ni del necio; al correr de los días,
todos son olvidados. Pues el sabio muere igual que el necio.
17 He detestado la vida, porque me repugna cuanto se hace bajo el sol, pues todo
es vanidad y atrapar vientos.
18 Detesté todos mis fatigosos afanes bajo el sol, que yo dejo a mi sucesor.
19 ¿Quién sabe si será sabio o necio? El se hará dueño de todo mi trabajo, lo
que realicé con fatiga y sabiduría bajo el sol. También esto es vanidad.
20 Entregué mi corazón al desaliento, por todos mis fatigosos afanes bajo el
sol,
21 pues un hombre que se fatigó con sabiduría, ciencia y destreza, a otro que en
nada se fatigó da su propia paga. También esto es vanidad y mal grave.
22 Pues ¿qué le queda a aquel hombre de toda su fatiga y esfuerzo con que se
fatigó bajo el sol?
23 Pues todos sus días son dolor, y su oficio, penar; y ni aun de noche su
corazón descansa. También esto es vanidad.
24 No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio
de sus fatigas. Yo veo que también esto viene de la mano de Dios,
25 pues quien come y quien bebe, lo tiene de Dios.
26 Porque a quien le agrada, da El sabiduría, ciencia y alegría; mas al pecador,
da la tarea de amontonar y atesorar para dejárselo a quien agrada a Dios.
También esto es vanidad y atrapar vientos.
Eclesiastés 3
1 Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
2 Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el
arrancar lo plantado.
3 Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo
el edificar.
4 Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo
el danzar.
5 Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el
abrazarse, y su tiempo el separarse.
6 Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo
el tirar.
7 Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el
hablar.
8 Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la
paz.
9 ¿Qué gana el que trabaja con fatiga?
10 He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se
ocupen.
11 El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el
mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha
hecho de principio a fin.
12 Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el
bienestar en su vida.
13 Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es
don de Dios.
14 Comprendo que cuanto Dios hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que
quitar. Y así hace Dios que se le tema.
15 Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Dios restaura lo pasado.
16 Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la
iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío.
17 Dije en mi corazón: Dios juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo
para cada cosa y para toda obra.
18 Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así
para que Dios los pruebe y les demuestre que son como bestias.
19 Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la
otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la
bestia, pues todo es vanidad.
20 Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos
vuelven al polvo.
21 ¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si
el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?
22 Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa
es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de
él?
Eclesiastés 4
1 Yo me volví a considerar todas las violencias perpetradas bajo el sol: vi el
llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus
verdugos, sin tener quien los vengue.
2 Felicité a los muertos que ya perecieron, más que a los vivos que aún viven.
3 Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido, que no ha visto
la iniquidad que se comete bajo el sol.
4 He visto que todo afán y todo éxito en una obra excita la envidia del uno
contra el otro. También esto es vanidad y atrapar vientos.
5 El necio se cruza de manos, y devora su carne.
6 Más vale llenar un puñado con reposo que dos puñados con fatiga en atrapar
vientos.
7 Volví de nuevo a considerar otra vanidad bajo el sol:
8 a saber, un hombre solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; sin límite a su
fatiga, sin que sus ojos se harten de riqueza. "Mas ¿para quién me fatigo y
privo a mi vida de felicidad?" También esto es vanidad y mal negocio.
9 Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo.
10 Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!,
que no tiene quien lo levante.
11 Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará?
12 Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de
romper.
13 Más vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar.
14 Pues de prisión salió quien llegó a reinar, aunque pobre en sus dominios
naciera.
15 Veo a todos los vivientes que caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo, el
sucesor, el que ocupará su puesto.
16 Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se
contentará de él. También esto es vanidad y atrapar vientos.
17 Guarda tus pasos cuando vas a la Casa de Dios. Acercarse obediente vale más
que el sacrificio de los necios, porque ellos no saben que hacen el mal.
Eclesiastés 5
1 No te precipites a hablar, ni tu corazón se apresure a pronunciar una palabra
ante Dios. Pues Dios está en el cielo, pero tú en la tierra: sean por tanto
pocas tus palabras.
2 Porque, los sueños vienen de las muchas tareas. la voz necia, de las muchas
palabras.
3 Si haces voto a Dios, no tardes en cumplirlo; pues no le agradan los necios.
El voto que has hecho, cúmplelo.
4 Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos.
5 No permitas que tu boca haga de ti un pecador, y luego digas ante el Mensajero
que fue inadvertencia. ¿Por qué deberá Dios irritarse por tu palabra y destruir
la obra de tus manos?
6 Cuantos los sueños, tantas las vanidades y las muchas palabras. Pero tú teme a
Dios.
7 Si en la región ves la opresión del pobre y la violación del derecho y de la
justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre otra
dignidad, y otra más dignas sobre ambas.
8 Se invocará el interés común y el servicio del rey.
9 Quien ama el dinero, no se harta de él, y para quien ama riquezas, no bastas
ganancias. También esto es vanidad.
10 A muchos bienes, muchos que los devoren; y ¿de qué más sirven a su dueño que
de espectáculo para sus ojos?
11 Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no
le deja dormir.
12 Hay un grave mal que yo he visto bajo el sol: riqueza guardada para su dueño,
y que solo sirve para su mal,
13 pues las riquezas perecen en un mal negocio, y cuando engendra un hijo, nada
queda ya en su mano.
14 Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada
podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.
15 También esto es grave mal: que tal como vino, se vaya; y ¿de qué le vale el
fatigarse para el viento?
16 Todos los días pasa en oscuridad, pena, fastidio, enfermedad y rabia.
17 Esto he experimentado: lo mejor para el hombre es comer, beber y disfrutar en
todos sus fatigosos afanes bajo el sol, en los contados días de la vida que Dios
le da; porque esta es su paga.
18 Y además: cuando a cualquier hombre Dios da riquezas y tesoros, le deja
disfrutar de ellos, tomar su paga y holgarse en medio de sus fatigas, esto es un
don de Dios.
19 Porque así no recuerda mucho los días de su vida, mientras Dios le llena de
alegría el corazón.
Eclesiastés 6
1 Hay otro mal que observo bajo el sol, y que pesa sobre el hombre:
2 Un hombre a quien Dios da riquezas, tesoros y honores; nada le falta de lo que
desea, pero Dios no le deja disfrutar de ello, porque un extraño lo disfruta.
Esto es vanidad y gran desgracia.
3 Si alguno que tiene cien hijos y vive muchos años, y por muchos que sean sus
años, no se sacia su alma de felicidad y ni siquiera halla sepultura, entonces
yo digo: Más feliz es un aborto,
4 pues, entre vanidades vino y en la oscuridad se va; mientras su nombre queda
oculto en las tinieblas.
5 No ha visto el sol, no lo ha conocido, y ha tenido más descanso que el otro.
6 Y aunque hubiera vivido por dos veces mil años, pero sin gustar la felicidad,
¿no caminan acaso todos al mismo lugar?
7 Todo el mundo se fatiga para comer, y a pesar de todo nunca se harta.
8 ¿En qué supera el sabio al necio? ¿En qué, al pobre que sabe vivir su vida?
9 Mejor es lo que los ojos ven que lo que el alma desea. También esto es vanidad
y atrapar vientos.
10 De lo que existe, ya se anunció su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no
puede litigar con quien es más fuerte que él.
11 A más palabras, más vanidades. ¿Qué provecho saca el hombre?
12 Porque, ¿quién sabe lo que conviene al hombre en su vida, durante los días
contados de su vano vivir, que él los vive como una sombra? Pues ¿quién indicará
al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?
Eclesiastés 7
1 Más vale el renombre que óleo perfumado; y el día de la muerte más que el día
del nacimiento.
2 Más vale ir a casa de luto que ir a casa de festín; porque allí termina todo
hombre, y allí el que vive, reflexiona.
3 Más vale llorar que reír, pues tras una cara triste hay un corazón feliz.
4 El corazón de los sabios está en la casa de luto, mientras el corazón de los
necios en la casa de alegría.
5 Más vale oír reproche de sabio, que oír alabanza de necios.
6 Porque como crepitar de zarzas bajo la olla, así es el reír del necio: y
también esto es vanidad.
7 El halago atonta al sabio, y el regalo pervierte el corazón.
8 Más vale el término de una cosa que su comienzo, más vale el paciente que el
soberbio.
9 No te dejes llevar del enojo, pues el enojo reside en el pecho de los necios.
10 No digas: ¿Cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es
de sabios preguntar sobre ello.
11 Tan buena es la sabiduría como la hacienda, y aprovecha a los que ven el sol.
12 Porque la sabiduría protege como el dinero, pero el saber le aventaja en que
hace vivir al que lo posee.
13 Mira la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció?
14 Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno
como otro, Dios lo hace para que el hombre nada descubra de su porvenir.
15 En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos
envejecer en su iniquidad.
16 No quieras ser justo en demasía, ni te vuelvas demasiado sabio. ¿A qué
destruirte?
17 No quieras ser demasiado impío, ni te hagas el insensato. ¿A qué morir antes
de tu tiempo?
18 Bueno es que mantengas esto sin dejar aquellos de la mano, porque el temeroso
de Dios con todo ello se sale.
19 La sabiduría da más fuerza al sabio que diez poderosos que haya en la ciudad.
20 Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca
pecar.
21 Tampoco hagas caso de todo lo que se dice, para que no oigas que tu siervo te
denigra.
22 Que tu corazón bien sabe cuántas veces también tú has denigrado a otros.
23 Todo esto lo intenté con la sabiduría. Dije: Seré sabio. Pero eso estaba
lejos de mí.
24 Lejos está cualquier cosa, y profundo, lo profundo: ¿quién lo encontrará?
25 He aplicado mi corazón a explorar y a buscar sabiduría y razón, a reconocer
la maldad como una necedad, y la necedad como una locura.
26 He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como una
red, su corazón como un lazo, y sus brazos como cadenas: El que agrada a Dios se
libra de ella, mas el pecador cae en su trampa.
27 Mira, esto he hallado, dice Cohélet, tratando de razonar, caso por caso.
28 Aunque he seguido buscando, nada más he hallado. Un hombre entre mil, sí que
lo hallo; pero mujer entre todas ellas, no la encuentro.
29 Mira, lo que hallé fue sólo esto: Dios hizo sencillo al hombre, pero él se
complicó con muchas razones.
Eclesiastés 8
1 ¿Quién como el sabio? ¿Quién otro sabe explicar una cosa? La sabiduría del
hombre hace brillar su rostro, y sus facciones severas transfigura.
2 Aténte al dictado del rey, y por causa del juramento divino
3 no te apresures a irte de su presencia; no te mezcles en conspiración, pues
todo cuanto le plazca puede hacerlo,
4 ya que la palabra regia es soberana, y ¿quién va a decirle: Qué haces?
5 Quien se atiene al mandamiento, no sabe de conspiraciones. Y el corazón del
sabio sabe el cuándo y el cómo.
6 Porque todo asunto tiene su cuándo y su cómo. Pues es grande el peligro que
acecha al hombre,
7 ya que éste ignora lo que está por venir, pues lo que está por venir, ¿quién
va a anunciárselo?
8 No es el hombre señor del viento para domeñar al viento. Tampoco hay señorío
sobre el día de la muerte, ni hay evasión en la agonía, ni libra la maldad a sus
autores.
9 Todo esto tengo visto al aplicar mi corazón a cuanto pasa bajo el sol, cuando
el hombre domina en el hombre para causarle el mal.
10 Por ejemplo, he visto a gente mala llevada a la tumba. Partieron del Lugar
Santo, y se dio al olvido en la ciudad que hubiesen obrado de aquel modo. ¡Otro
absurdo!:
11 que no se ejecute en seguida la sentencia de la conducta del malo, con lo que
el corazón de los humanos se llena de ganas de hacer el mal;
12 que el pecador haga el mal veces ciento, y se le den largas. Pues yo tenía
entendido que les va bien a los temerosos de Dios, a aquellos que ante su rostro
temen,
13 y que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no
teme ante el rostro de Dios.
14 Pues bien, un absurdo se da en la tierra:Hay justos a quienes les sucede cual
corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde
a las obras de los buenos. Digo que este es otro absurdo.
15 Y yo por mí alabo la alegría, ya que otra cosa buena no existe para el hombre
bajo el sol, si no es comer, beber y divertirse; y eso es lo que le acompaña en
sus fatigas en los días de vida que Dios le hubiera dado bajo el sol.
16 Cuanto más apliqué mi corazón a estudiar la sabiduría y a contemplar el
ajetreo que se da sobre la tierra - pues ni de día ni de noche concilian los
ojos el sueño -
17 fui viendo que el ser humano no puede descubrir todas las obras de Dios, las
obras que se realizan bajo el sol. Por más que se afane el hombre en buscar,
nada descubre, y el mismo sabio, aunque diga saberlo, no es capaz de
descubrirlo.
Eclesiastés 9
1 Pues bien, a todo eso he aplicado mi corazón y todo lo he explorado, y he
visto que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Dios. Y ni de
amor ni de odio saben los hombres nada: todo les resulta
2 absurdo. Como el que haya un destino común para todos, para el justo y para el
malvado, el puro y el manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace,
así el bueno como el pecador, el que jura como el que se recata de jurar.
3 Eso es lo peor de todo cuanto pasa bajo el sol: que haya un destino común para
todos, y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus
corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!
4 Pues mientras uno sigue unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale
más perro vivo que león muerto.
5 Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, y no
hay ya paga para ellos, pues se perdió su memoria.
6 Tanto su amor, como su odio, como sus celos, ha tiempo que pereció, y no
tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol.
7 Anda, come con alegría tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está ya
contento con tus obras.
8 En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza.
9 Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que
se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida y en las fatigas
con que te afanas bajo el sol.
10 Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas,
porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te
encaminas.
11 Vi además que bajo el sol no siempre es de los ligeros el correr ni de los
esforzados la pelea; como también hay sabios sin pan, como también discretos sin
hacienda, como también hay doctos que no gustan, pues a todos les llega algún
mal momento.
12 Porque, además, el hombre ignora su momento: como peces apresados en la red,
como pájaros presos en el cepo, así son tratados los humanos por el infortunio
cuando les cae encima de improviso.
13 También he visto otro acierto bajo el sol, y grande, a juicio mío:
14 Una ciudad chiquita, con pocos hombres en ella. Llega un gran rey y le pone
cerco, levantando frente a ella empalizadas potentes.
15 Encontrábase allí un hombre pobre y sabio. El pudo haber librado la ciudad
gracias a su sabiduría, ¡pero nadie paró mientes en aquel pobre!
16 Y yo me digo: Más vale sabiduría que fuerza; pero la sabiduría del pobre se
desprecia y sus palabras no se escuchan.
17 Mejor se oyen las palabras sosegadas de los sabios que los gritos del
soberano de los necios.
18 Más vale sabiduría que armas de combate, pero un solo yerro echa a perder
mucho bueno.
Eclesiastés 10
1 Una mosca muerta pudre una copa de ungüento de perfumista; monta más un poco
de necedad que sabiduría y honor.
2 El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la
izquierda.
3 Además, en cualquier camino que tome el necio, su entendimiento no le da de sí
y dice de todo el mundo: "Ese es un necio."
4 Si el enojo del que manda se abate sobre ti, no abandones tu puesto, que la
flema libra de graves yerros.
5 Otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad:
6 La necedad elevada a grandes dignidades, mientras ricos se sentaban abajo.
7 He visto siervos a caballo, y príncipes que iban a pie, como los siervos.
8 El que cava la hoya cae en ella, y al que atraviesa el seto le muerde la
culebra.
9 El que saca piedras se lastima con ellas, el que raja maderos puede hacerse
daño.
10 Si se embota el hierro y no se afilan sus caras, hay que acrecentar los
bríos: también supone ganancia afinar en sabiduría.
11 Si pica culebra por falta de encantamiento no hay ganancia para el
encantador.
12 Palabras de boca de sabio agradan, mas los labios del necio a él lo engullen.
13 Empieza diciendo necedades, para acabar en locura de las malas.
14 Y el necio dice más y más palabras. Nadie sabe lo que vas venir, y el remate
de todo, ¿quién puede pronosticárselo?
15 Lo que más molesta al necio es que no sabe ir a la ciudad.
16 ¡Ay de ti, tierra, cuyo rey es un chiquillo, y cuyos príncipes comen de
mañana!
17 ¡Dichosa tú, tierra, cuyo rey es hidalgo y cuyos príncipes comen a la hora,
por cobrar vigor y no por banquetear!
18 Por estar mano sobre mano se desploma la viga, y por brazos caídos la casa se
viene abajo.
19 Para holgar preparan su banquete, y el vino alegra la vida, y el dinero todo
lo allana.
20 Ni aun en tu rincón faltes al rey, ni en tu misma alcoba faltes al rico, que
un pájaro del cielo hace correr la voz, y un ser alado va a contar la cosa.
Eclesiastés 11
1 Echa tu pan al agua, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás.
2 Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre
la tierra.
3 Si las nubes van llenas, vierten lluvia sobre la tierra, y caiga el árbol al
sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda.
4 El que vigila el viento no siembra, el que mira a las nubes no siega.
5 Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer
encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace.
6 De madrugada siembra tu simiente y a la tarde no des paz a tu mano.Pues no
sabes si es menor esto o lo otro o si ambas cosas son igual de buenas.
7 Dulce es la luz y bueno para los ojos ver el sol.
8 Si uno vive muchos años, que se alegre en todos ellos, y tenga en cuenta que
los días de tinieblas muchos serán, que es vanidad todo el porvenir.
9 Alégrate, mozo, en tu juventud, ten buen humor en tus años mozos, Vete por
donde te lleve el corazón y a gusto de tus ojos; pero a sabiendas de que por
todo ello te emplazará Dios a juicio.
10 Aparta el mal humor de tu pecho y aleja el sufrimiento de tu carne, pero
juventud y pelo negro, vanidad.
Eclesiastés 12
1 Acuérdate de tu Creador en tus días mozos, mientras no vengan los días malos,
y se echen encima años en que dirás: "No me agradan";
2 mientras no se nublen el sol y la luz, la luna y las estrellas, y retornen las
nubes tras la lluvia;
3 cuando tiemblen los guardas de palacio y se doblen los guerreros, se paren las
moledoras, por quedar pocas, se queden a oscuras las que miran por las ventanas,
4 y se cierren las puertas de la calle, ahogándose el son del molino; cundo uno
se levante al canto del pájaro, y se enmudezcan todas las canciones.
5 También la altura da recelo, y hay sustos en el camino, florece el almendro,
está grávida la langosta, y pierde su sabor la alcaparra; y es que el hombre se
va a su eterna morada, y circulan por la calle los del duelo;
6 mientras no se quiebre la hebra de plata, se rompa la bolita de oro, se haga
añicos el cántaro contra la fuente, se caiga la polea dentro del pozo,
7 vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es
quien lo dio.
8 ¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -: ¡todo vanidad!
9 Cohélet, a más de ser un sabio, enseñó doctrina al pueblo. Ponderó e
investigó, compuso muchos proverbios.
10 Cohélet trabajó mucho en inventar frases felices, y escribir bien sentencias
verídicas.
11 Las palabras de los sabios son como aguijadas, o como estacas hincadas,
puertas por un pastor para controlar el rebaño.
12 Lo que de ellas se saca, hijo mío, es ilustrarse. Componer muchos libros es
nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud.
13 Basta de palabras. Todo está dicho. Teme a Dios y guarda sus mandamientos,
que eso es ser hombre cabal.
14 Porque toda obra la emplazará Dios a juicio, también todo lo oculto, a ver si
es bueno o malo.
CANTAR DE LOS CANTARES
Cantar 1
1 Cantar de los cantares, de Salomón.
2 ¡Que me bese con los besos de su boca! Mejores son que el vino tus amores;
3 mejores al olfato tus perfumes; ungüento derramado es tu nombre, por eso te
aman las doncellas.
4 Llévame en pos de ti: ¡Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones;
por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores más que el vino;
¡con qué razón eres amado!
5 Negra soy, pero graciosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como
los pabellones de Salmá.
6 No os fijéis en que estoy morena: es que el sol me ha quemado. Los hijos de mi
madre se airaron contra mí; me pusieron a guardar las viñas, ¡mi propia viña no
la había guardado!
7 Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a
sestear a mediodía, para que no ande yo como errante tras los rebaños de tus
compañeros.
8 Si no lo sabes, ¡oh la más bella de las mujeres!, sigue las huellas de las
ovejas, y lleva a pacer tus cabritas junto al jacal de los pastores.
9 A mi yegua, entre los carros de Faraón, yo te comparo, amada mía.
10 Graciosas son tus mejillas entre los zarcillos, y tu cuello entre los
collares.
11 Zarcillos de oro haremos para ti, con cuentas de plata.
12 - Mientras el rey se halla en su diván, mi nardo exhala su fragancia.
13 Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis pechos.
14 Racimo de alheña es mi amado para mí, en las viñas de Engadí.
15 - ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! ¡Palomas son tus ojos!
16 - ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho.
17 - Las vigas de nuestra casa son de cedro, nuestros artesonados, de ciprés.
Cantar 2
1 - Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.
2 - Como el lirio entre los cardos, así mi amada entre las mozas.
3 - Como el manzano entre los árboles silvestres, así mi amado entre los mozos.
A su sombra apetecida estoy sentada, y su fruto me es dulce al paladar.
4 Me ha llevado a la bodega, y el pendón que enarbola sobre mí es Amor.
5 Confortadme con pasteles de pasas, con manzanas reanimadme, que enferma estoy
de amor.
6 Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
7 - Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del
campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
8 ¡La voz de mi amado! Helo aquí que ya viene, saltando por los montes,
brincando por los collados.
9 Semejante es mi amado a una gacela, o un joven cervatillo. Vedle ya que se
para detrás de nuestra cerca, mira por las ventanas, atisba por las rejas.
10 Empieza a hablar mi amado, y me dice: "Levántate, amada mía, hermosa mía, y
vente.
11 Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido.
12 Aparecen las flores en la tierra, el tiempo de las canciones es llegado, se
oye el arrullo de la tórtola en nuestra tierra.
13 Echa la higuera sus yemas, y las viñas en cierne exhalan su fragancia.
¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente!
14 Paloma mía, en las grietas de la roca, en escarpados escondrijos, muéstrame
tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y gracioso tu
semblante."
15 Cazadnos las raposas, las pequeñas raposas que devastan las viñas, pues
nuestras viñas están en flor.
16 Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado: él pastorea entre los lirios.
17 Antes que sople la brisa del día y se huyan las sombras, vuelve, sé
semejante, amado mío, a una gacela o a un joven cervatillo por los montes de
Béter.
Cantar 3
1 En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma. Busquéle y no le
hallé.
2 Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré
al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.
3 Los centinelas me encontraron, los que hacen la ronda en la ciudad: "¿Habéis
visto al amor de mi alma?"
4 Apenas habíalos pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no
le soltaré hasta que le haya introducido en la casa de mi madre, en la alcoba de
la que me concibió.
5 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo,
no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
6 ¿Qué es eso que sube del desierto, cual columna de humo sahumado de mirra y de
incienso, de todo polvo de aromas exóticos?
7 Ved la litera de Salomón. Sesenta valientes en torno a ella, la flor de los
valientes de Israel:
8 todos diestros en la espada, veteranos en la guerra. Cada uno lleva su espada
al cinto, por las alarmas de la noche.
9 El rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera del Líbano.
10 Ha hecho de plata sus columnas, de oro su respaldo, de púrpura su asiento; su
interior, tapizado de amor por las hijas de Jerusalén.
11 Salid a contemplar, hijas de Sión, a Salomón el rey, con la diadema con que
le coronó su madre el día de sus bodas, el día del gozo de su corazón.
Cantar 4
1 ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Palomas son tus ojos a través de
tu velo; tu melena, cual rebaño de cabras, que ondulan por el monte Galaad.
2 Tus dientes, un rebaño de ovejas de esquileo que salen de bañarse: todas
tienen mellizas, y entre ellas no hay estéril.
3 Tus labios, una cinta de escarlata, tu hablar, encantador. Tus mejillas, como
cortes de granada a través de tu velo.
4 Tu cuello, la torre de David, erigida para trofeos: mil escudos penden de
ella, todos paveses de valientes.
5 Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela, que pacen entre lirios.
6 Antes que sople la brisa del día, y se huyan las sombras, me iré al monte de
la mirra, a la colina del incienso.
7 ¡Toda hermosa eres, amada mía, no hay tacha en ti!
8 Ven del Líbano, novia mía, ven del Líbano, vente. Otea desde la cumbre del
Amaná, desde la cumbre del Sanir y del Hermón, desde las guaridas de leones,
desde los montes de leopardos.
9 Me robaste el corazón, hermana mía, novia, me robaste el corazón con una
mirada tuya, con una vuelta de tu collar.
10 ¡Qué hermosos tus amores, hermosa mía, novia! ¡Qué sabrosos tus amores! ¡más
que el vino! ¡Y la fragancia de tus perfumes, más que todos los bálsamos!
11 Miel virgen destilan tus labios, novia mía. Hay miel y leche debajo de tu
lengua; y la fragancia de tus vestidos, como la fragancia del Líbano.
12 Huerto eres cerrado, hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada.
13 Tus brotes, un paraíso de granados, con frutos exquisitos:
14 nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso,
mirra y áloe, con los mejores bálsamos.
15 ¡Fuente de los huertos, pozo de aguas vivas, corrientes que del Líbano
fluyen!
16 ¡Levántate, cierzo, ábrego, ven! ¡Soplad en mi huerto, que exhale sus aromas!
¡Entre mi amado en su huerto y coma sus frutos exquisitos!
Cantar 5
1 Ya he entrado en mi huerto, hermana mía, novia; he tomado mi mirra con mi
bálsamo, he comido mi miel con mi panal, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed,
amigos, bebed, oh queridos, embriagaos!
2 Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama!: "¡Ábreme,
hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de
rocío y mis bucles del relente de la noche."
3 - "Me he quitado mi túnica, ¿cómo ponérmela de nuevo? He lavado mis pies,
¿cómo volver a mancharlos?"
4 ¡Mi amado metió la mano por la hendedura; y por él se estremecieron mis
entrañas.
5 Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaron mirra, mirra fluida
mis dedos, en el pestillo de la cerradura.
6 Abrí a mi amado, pero mi amado se había ido de largo. El alma se me salió a su
huida. Le busqué y no le hallé, le llamé, y no me respondió.
7 Me encontraron los centinelas, los que hacen la ronda en la ciudad. Me
golpearon, me hirieron, me quitaron de encima mi chal los guardias de las
murallas.
8 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de
anunciar? Que enferma estoy de amor.
9 ¿Qué distingue a tu amado de los otros, oh la más bella de las mujeres? ¿Qué
distingue a tu amado de los otros, para que así nos conjures?
10 Mi amado es fúlgido y rubio, distinguido entre diez mil.
11 Su cabeza es oro, oro puro; sus guedejas, racimos de palmera, negras como el
cuervo.
12 Sus ojos como palomas junto a arroyos de agua, bañándose en leche, posadas
junto a un estanque.
13 Sus mejillas, eras de balsameras, macizos de perfumes. Sus labios son lirios
que destilan mirra fluida.
14 Sus manos, aros de oro, engastados de piedras de Tarsis. Su vientre, de
pulido marfil, recubierto de zafiros.
15 Sus piernas, columnas de alabastro, asentadas en basas de oro puro. Su porte
es como el Líbano, esbelto cual los cedros.
16 Su paladar, dulcísimo, y todo él, un encanto. Así es mi amado, así mi amigo,
hijas de Jerusalén.
Cantar 6
1 ¿A dónde se fue tu amado, oh la más bella de las mujeres? ¿A dónde tu amado se
volvió, para que contigo le busquemos?
2 Mi amado ha bajado a su huerto, a las eras de balsameras, a apacentar en los
huertos, y recoger lirios.
3 Yo soy para mi amado y mi amado es para mí: él pastorea entre los lirios.
4 Hermosa eres, amiga mía, como Tirsá, encantadora, como Jerusalén, imponente
como batallones.
5 Retira de mí tus ojos, que me subyugan. Tu melena cual rebaño de cabras que
ondulan por el monte Galaad.
6 Tus dientes, un rebaño de ovejas, que salen de bañarse. Todas tienen mellizas,
y entre ellas no hay estéril.
7 Tus mejillas, como cortes de granada a través de tu velo.
8 Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, (e innumerables las
doncellas).
9 Única es mi paloma, mi perfecta. Ella, la única de su madre, la preferida de
la que la engendró. Las doncellas que la ven la felicitan, reinas y concubinas
la elogian:
10 "¿Quién es ésta que surge cual la aurora, bella como la luna, refulgente como
el sol, imponente como batallones?"
11 Al nogueral había yo bajado para ver la floración del valle, a ver si la vid
estaba en cierne, y si florecían los granados.
12 ¡Sin saberlo, mi deseo me puso en los carros de Aminadib!
Cantar 7
1 ¡Vuelve, vuelve, Sulamita, vuelve, vuelve, que te miremos! ¿Por qué miráis a
la Sulamita, como en una danza de dos coros?
2 ¡Qué lindos son tus pies en las sandalias, hija de príncipe! Las curvas de tus
caderas son como collares, obra de manos de artista.
3 Tu ombligo es un ánfora redonda, donde no falta el vino. Tu vientre, un montón
de trigo, de lirios rodeado.
4 Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
5 Tu cuello, como torre de marfil. Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la
puerta de Bat Rabbim.Tu nariz, como la torre del Líbano, centinela que mira
hacia Damasco.
6 Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo, y tu melena, como la púrpura; ¡un rey en
esas trenzas está preso!
7 ¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, oh delicias!
8 Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos.
9 Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos. ¡Sean tus pechos como
racimos de uvas, el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
10 tu paladar como vino generoso! El va derecho hacia mi amado, como fluye en
los labios de los que dormitan.
11 Yo soy para mi amado, y hacia mí tiende su deseo.
12 ¡Oh, ven, amado mío, salgamos al campo! Pasaremos la noche en las aldeas.
13 De mañana iremos a las viñas; veremos si la vid está en cierne, si las yemas
se abren, y si florecen los granados. Allí te entregaré el don de mis amores.
14 Las mandrágoras exhalan su fragancia. A nuestras puertas hay toda suerte de
frutos exquisitos. Los nuevos, igual que los añejos, los he guardado, amado mío,
para ti.
Cantar 8
1 ¡Ah, si fueras tú un hermano mío, amamantado a los pechos de mi madre! Podría
besarte, al encontrarte afuera, sin que me despreciaran.
2 Te llevaría, te introduciría en la casa de mi madre, y tú me enseñarías. Te
daría a beber vino aromado, el licor de mis granadas.
3 Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
4 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, no despertéis, no desveléis al amor, hasta
que le plazca.
5 ¿Quién es ésta que sube del desierto, apoyada en su amado? Debajo del manzano
te desperté, allí donde te concibió tu madre, donde concibió la que te dio a
luz.
6 Ponme cual sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque es fuerte
el amor como la Muerte, implacable como el seol la pasión. Saetas de fuego, sus
saetas, una llama de Yahveh.
7 Grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien
ofreciera todos los haberes de su casa por el amor, se granjearía desprecio.
8 Tenemos una hermana pequeña: no tiene pechos todavía. ¿Qué haremos con nuestra
hermana el día que se hable de ella?
9 - Si es una muralla, construiremos sobre ella almenas de plata si es una
puerta, apoyaremos contra ella barras de cedro.
10 - Yo soy una muralla, y mis pechos, como torres. Así soy a sus ojos como
quien ha hallado la paz.
11 Salomón tenía una viña en Baal Hamón. Encomendó la viña a los guardas, y cada
uno le traía por sus frutos mil siclos de plata.
12 Mi viña, la mía, está ante mí; los mil siclos para ti, Salomón; y doscientos
para los guardas de su fruto.
13 ¡Oh tú, que moras en los huertos, mis compañeros prestan oído a tu voz: ¡deja
que la oiga!
14 ¡Huye, amado mío, sé como la gacela o el joven cervatillo, por los montes de
las balsameras!
SABIDURÍA
Sabiduría1
1 Amad la justicia, los que juzgáis la tierra, pensad rectamente del Señor y con
sencillez de corazón buscadle.
2 Porque se deja hallar de los que no le tientan, se manifiesta a los que no
desconfían de él.
3 Pues los pensamientos tortuosos apartan de Dios y el Poder, puesto a prueba,
rechaza a los insensatos.
4 En efecto, en alma fraudulenta no entra la Sabiduría, no habita en cuerpo
sometido al pecado;
5 pues el espíritu santo que nos educa huye del engaño, se aleja de los
pensamientos necios y se ve rechazado al sobrevenir la iniquidad.
6 La Sabiduría es un espíritu que ama al hombre, pero no deja sin castigo los
labios del blasfemo; que Dios es testigo de sus riñones, observador veraz de su
corazón y oye cuanto dice su lengua.
7 Porque el espíritu del Señor llena la tierra y él, que todo lo mantiene unido,
tiene conocimiento de toda palabra.
8 Nadie, pues, que profiera iniquidades quedará oculto, ni le pasará por alto la
Justicia vengadora.
9 Las deliberaciones del impío serán examinadas; el eco de sus palabras llegará
hasta el Señor para castigo de sus maldades.
10 Un oído celoso lo escucha todo, no se le oculta ni el rumor de la
murmuración.
11 Guardaos, pues, de murmuraciones inútiles, preservad vuestra lengua de la
maledicencia; que la palabra más secreta no se pronuncia en vano, y la boca
mentirosa da muerte al alma.
12 No os busquéis la muerte con los extravíos de vuestra, vida, no os atraigáis
la ruina con las obras de vuestras manos;
13 que no fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los
vivientes;
14 él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo non saludables,
no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra,
15 porque la justicia es inmortal.
16 Pero los impíos con las manos y las palabras llaman a la muerte; teniéndola
por amiga, se desviven por ella, y con ella conciertan un pacto, pues bien
merecen que les tenga por suyos.
Sabiduría 2
1 Porque se dicen discurriendo desacertadamente: "Corta es y triste nuestra
vida; no hay remedio en la muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto
del Hades.
2 Por azar llegamos a la existencia y luego seremos como si nunca hubiéramos
sido. Porque humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa
del latido de nuestro corazón;
3 al apagarse, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como
aire inconsistente.
4 Caerá con el tiempo nuestro nombre en el olvido, nadie se acordará de nuestras
obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como niebla acosada
por los rayos del sol y por su calor vencida.
5 Paso de una sombra es el tiempo que vivimos, no hay retorno en nuestra muerte;
porque se ha puesto el sello y nadie regresa.
6 Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas
con el ardor de la juventud.
7 Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, no se nos pase ninguna flor
primaveral,
8 coronémonos de rosas antes que se marchiten;
9 ningún prado quede libre de nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de
nuestro regocijo; que nuestra parte es ésta, ésta nuestra herencia.
10 Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas
llenas de años del anciano.
11 Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de
nada sirve.
12 Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de
obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra
nuestra educación.
13 Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del
Señor.
14 Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible,
15 lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños.
16 Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas;
proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por
padre.
17 Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su
tránsito.
18 Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de
sus enemigos.
19 Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su
entereza.
20 Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará."
21 Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad;
22 no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni
creen en el premio de las almas intachables.
23 Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su
misma naturaleza;
24 mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los
que le pertenecen.
Sabiduría 3
1 En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les
alcanzará tormento alguno.
2 A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto
su salida,
3 y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en
la paz.
4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba
llena de inmortalidad;
5 por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a
prueba y los halló dignos de sí;
6 como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó.
7 El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán.
8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor
reinará eternamente.
9 Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán
junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y
su visita para sus elegidos.
10 En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por
desdeñar al justo y separarse del Señor.
11 Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción; vana es su
esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras;
12 sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad.
13 Dichosa la estéril sin mancilla, la que no conoce lecho de pecado; tendrá su
fruto en la visita de las almas.
14 Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta
pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida
recompensa, una herencia muy agradable en el Santuario del Señor.
15 Que el fruto de los esfuerzos nobles es glorioso, imperecedera la raíz de la
prudencia.
16 En cambio los hijos de adúlteros no llegarán a sazón, desaparecerá la raza
nacida de una unión culpable.
17 Si viven largos años, no alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad
carecerá de honor.
18 Y si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día de la
sentencia,
19 pues duro es el fin de una raza inicua.
Sabiduría 4
1 Mejor es carencia de hijos acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su
recuerdo, porque es conocida por Dios y por los hombres;
2 presente, la imitan, ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida de una
corona, celebra su triunfo porque venció en la lucha por premios incorruptibles.
3 En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos
bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido.
4 Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será
sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval;
5 se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón
para comerlos, para nada servirán.
6 Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la
maldad de los padres.
7 El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso.
8 La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número
de años;
9 la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una
vida inmaculada.
10 Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia o el engaño
sedujera su alma;
12 pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la
concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo.
13 Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años.
14 Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la
maldad. Lo ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta
15 que la gracia y la misericordia son para sus elegidos y su visita para sus
santos.
16 El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada,
la larga ancianidad del inicuo.
17 Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni
por qué le ha puesto en seguridad;
18 lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos.
19 Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos
para siempre. Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los
sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmente asolados, sumidos en el dolor, y
su recuerdo se perderá.
20 Al tiempo de dar cuenta de sus pecados irán acobardados, y sus iniquidades se
les enfrentarán acusándoles.
Sabiduría 5
1 Estará entonces el justo en pie con gran confianza en presencia de los que le
afligieron y despreciaron sus trabajos.
2 Al verle, quedarán estremecidos de terrible espanto, estupefactos por lo
inesperado de su salvación.
3 Se dirán mudando de parecer, gimiendo en la angustia de su espíritu:
4 "Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien
dirigíamos, insensatos, nuestros insultos. Locura nos pareció su vida y su
muerte, una ignominia.
5 ¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre
los santos?
6 Luego vagamos fuera del camino de la verdad; la luz de la justicia no nos
alumbró, no salió el sol para nosotros.
7 Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos
desiertos intransitables; pero el camino del Señor, no lo conocimos.
8 ¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia?
9 Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo;
10 como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la
huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas;
11 como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra
vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con
agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal
de su paso;
12 como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí
y no sabe el camino que la flecha siguió.
13 Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar
vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad."
14 En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento,
como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el
viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día.
15 Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y
su cuidado a cargo del Altísimo.
16 Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de
la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo.
17 Tomará su celo como armadura, y armará a la creación para rechazar a sus
enemigos;
18 por coraza vestirá la justicia, se pondrá por casco un juicio sincero,
19 tomará por escudo su santidad invencible,
20 afilará como espada su cólera inexorable, y el universo saldrá con él a
pelear contra los insensatos.
21 Partirán certeros los tiros de los rayos, de las nubes, como de arco bien
tendido, saltarán al blanco,
22 de una ballesta se disparará furioso granizo; las olas del mar se encresparán
contra ellos, los ríos los anegarán sin piedad;
23 se levantará contra ellos un viento poderoso y como huracán los aventará. Así
la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los tronos de los
que están en el poder.
Sabiduría 6
1 Oíd, pues, reyes, y entended. Aprended, jueces de los confines de la tierra.
2 Estad atentos los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la
muchedumbre de vuestros pueblos.
3 Porque del Señor habéis recibido el poder, del Altísimo, la soberanía; él
examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones.
4 Si, como ministros que sois de su reino, no habéis juzgado rectamente, ni
observado la ley, ni caminado siguiendo la voluntad de Dios,
5 terrible y repentino se presentará ante vosotros. Porque un juicio implacable
espera a los que están en lo alto;
6 al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente
examinados.
7 Que el Señor de todos ante nadie retrocede, no hay grandeza que se le imponga;
al pequeño como al grande él mismo los hizo y de todos tiene igual cuidado,
8 pero una investigación severa aguarda a los que están en el poder.
9 A vosotros, pues, soberanos, se dirigen mis palabras para que aprendais
sabiduría y no faltéis;
10 porque los que guarden santamente las cosas santas, serán reconocidos santos,
y los que se dejen instruir en ellas, encontrarán defensa.
11 Desead, pues, mis palabras; ansiadlas, que ellas os instruirán.
12 Radiante e inmarcesible es la Sabiduría. Fácilmente la contemplan los que la
aman y la encuentran los que la buscan.
13 Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan.
14 Quien madrugue para buscarla, no se fatigará, que a su puerta la encontrará
sentada.
15 Pensar en ella es la perfección de la prudencia, y quien por ella se desvele,
pronto se verá sin cuidados.
16 Pues ella misma va por todas partes buscando a los que son dignos de ella: se
les muestra benévola en los caminos y les sale al encuentro en todos sus
pensamientos.
17 Pues su comienzo es el deseo más verdadero de instrucción, la preocupación
por la instrucción es el amor,
18 el amor es la observancia de sus leyes, la atención a las leyes es la
garantía de la incorruptibilidad
19 y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios;
20 por tanto, el deseo de la Sabiduría conduce a la realeza.
21 Si, pues, gustáis de tronos y cetros, soberanos de los pueblos, apreciad la
Sabiduría para reinéis eternamente.
22 Qué es la Sabiduría y cómo ha nacido lo voy a declarar; no os ocultaré los
misterios, sino que seguiré sus huellas desde el comienzo de su existencia,
pondré su conocimiento al descubierto y no me apartaré de la verdad.
23 Tampoco me acompañará en mi camino la envidia mezquina, que nada tiene que
ver con la Sabiduría.
24 Pues la abundancia de sabios es la salvación del mundo y un rey prudente, la
estabilidad del pueblo.
25 Dejaos, pues, instruir por mis palabras: os serán útiles.
Sabiduría 7
1 Yo también soy un hombre mortal como todos, un descendiente del primero que
fue formado de la tierra. En el seno de una madre fui hecho carne;
2 durante diez meses fui modelado en su sangre, de una semilla de hombre y del
placer que acompaña al sueño.
3 Yo también, una vez nacido, aspiré el aire común, caí en la tierra que a todos
recibe por igual y mi primera voz fue la de todos: lloré.
4 Me crié entre pañales y cuidados.
5 Pues no hay rey que haya tenido otro comienzo de su existencia;
6 una es la entrada en la vida para todos y una misma la salida.
7 Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de
Sabiduría.
8 Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de
ella.
9 Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un
puñado de arena y barro parece la plata en su presencia.
10 La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la
luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche.
11 Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en
sus manos.
12 Y yo me regocijé con todos estos bienes porque la Sabiduría los trae, aunque
ignoraba que ella fuese su madre.
13 Con sencillez la aprendí y sin envidia la comunico; no me guardo ocultas sus
riquezas
14 porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que lo adquieren se
granjean la amistad de Dios recomendados por los dones que les trae la
instrucción.
15 Concédame Dios hablar según él quiere y concebir pensamientos dignos de sus
dones, porque él es quien guía a la Sabiduría y quien dirige a los sabios;
16 que nosotros y nuestras palabras en sus manos estamos con toda nuestra
prudencia y destreza en el obrar.
17 Fue él quien me concedió un conocimiento verdadero de los seres, para conocer
la estructura del mundo y la actividad de los elementos,
18 el principio, el fin y el medio de los tiempos, los cambios de los solsticios
y la sucesión de las estaciones,
19 los ciclos del año y la posición de las estrellas,
20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los
espíritus y los pensamientos de los hombres, las variedades de las plantas y las
virtudes de las raíces.
21 Cuanto está oculto y cuanto se ve, todo lo conocí, porque el artífice de
todo, la Sabiduría, me lo enseñó.
22 Pues hay en ella un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil,
ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, agudo,
23 incoercible, bienhechor, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, que todo lo
puede, todo lo observa, penetra todos los espíritus, los inteligentes, los
puros, los más sutiles.
24 Porque a todo movimiento supera en movilidad la Sabiduría, todo lo atraviesa
y penetra en virtud de su pureza.
25 Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del
Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla.
26 Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios,
una imagen de su bondad.
27 Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo;
en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Dios
y profetas,
28 porque Dios no ama sino a quien vive con la Sabiduría.
29 Es ella, en efecto, más bella que el sol, supera a todas las constelaciones;
comparada con la luz, sale vencedora,
30 porque a la luz sucede la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece la
maldad.
Sabiduría 8
1 Se despliega vigorosamente de un confín al otro del mundo y gobierna de
excelente manera el universo.
2 Yo la amé y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y
llegué a ser un apasionado de su belleza.
3 Realza su nobleza por su convivencia con Dios, pues el Señor de todas las
cosas la amó.
4 Pues está iniciada en la ciencia de Dios y es la que elige sus obras.
5 Si en la vida la riqueza es una posesión deseable, ¿qué cosa más rica que la
Sabiduría que todo lo hace?
6 Si la inteligencia es creadora, ¿quién sino la Sabiduría es el artífice de
cuanto existe?
7 ¿Amas la justicia? Las virtudes son sus empeños, pues ella enseña la templanza
y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo más provechoso para el hombre en
la vida.
8 ¿Deseas además gran experiencia? Ella conoce el pasado y conjetura el
porvenir, sabe interpretar las máximas y resolver los enigmas, conoce de
antemano las señales y los prodigios, así como la sucesión de épocas y tiempos.
9 Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que me sería una
consejera para el bien y un aliento en las preocupaciones y penas:
10 "Tendré gracias a ella gloria entre la gente, y, aunque joven, honor ante los
ancianos.
11 Apareceré agudo en el juicio y en presencia de los poderosos seré admirado.
12 Si callo, esperarán; si hablo, prestarán atención; si me alargo hablando,
pondrán la mano en su boca.
13 Gracias a ella tendré la inmortalidad y dejaré recuerdo eterno a los que
después de mí vengan.
14 Gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas.
15 Oyendo hablar de mí, soberanos terribles temerán. Me mostraré bueno entre las
multitudes y valiente en la guerra.
16 Vuelto a casa, junto a ella descansaré, pues no causa amargura su compañía ni
tristeza la convivencia con ella, sino satisfacción y alegría".
17 Pensando esto conmigo mismo y considerando en mi corazón que se encuentra la
inmortalidad en emparentar con la Sabiduría,
18 en su amistad un placer bueno, en los trabajos de sus manos inagotables
riquezas, prudencia en cultivar su trato y prestigio en conversar con ella, por
todos los medios buscaba la manera de hacérmela mía.
19 Era yo un muchacho de buen natural, me cupo en suerte un alma buena,
20 o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo incontaminado;
21 pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la daba,
- y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia -
recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo mi corazón:
Sabiduría 9
1 "Dios de los Padres, Señor de la misericordia, que hiciste el universo con tu
palabra,
2 y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre los seres por ti
creados,
3 administrase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de
espíritu,
4 dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número
de tus hijos.
5 Que soy un siervo tuyo, hijo de tu sierva, un hombre débil y de vida efímera,
poco apto para entender la justicia y las leyes.
6 Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la
Sabiduría que de ti procede, en nada será tenido.
7 Tú me elegiste como rey de tu pueblo, como juez de tus hijos y tus hijas;
8 tú me ordenaste edificar un santuario en tu monte santo y un altar en la
ciudad donde habitas, imitación de la Tienda santa que habías preparado desde el
principio.
9 Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando
hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a
tus mandamientos.
10 Envíala de los cielos santos, mándala de tu trono de gloria para que a mi
lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que te es agradable,
11 pues ella todo lo sabe y entiende. Ella me guiará prudentemente en mis
empresas y me protegerá con su gloria.
12 Entonces mis obras serán aceptables, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré
digno del trono de mi padre.
13 ¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse
idea de lo que el Señor quiere?
14 Los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas,
15 pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esta tienda de tierra abruma el
espíritu lleno de preocupaciones.
16 Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos
lo que está a nuestro alcance; ¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los
cielos?
17 Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría
y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?
18 Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así
aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se
salvaron."
Sabiduría 10
1 Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo;
ella le sacó de su caída
2 y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas.
3 Pero cuando un injusto, en su cólera, se apartó de ella, pereció por su furor
fraticida.
4 Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó
conduciendo al justo en un vulgar leño.
5 En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció
al justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el
entrañable amor a su hijo.
6 Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego
que bajaba sobre Pentápolis.
7 Como testimonio de aquella maldad queda todavía una tierra desolada humeando,
unas plantas cuyos frutos no alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un
alma incrédula, se alza una columna de sal.
8 Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la
desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un
recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas.
9 En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas.
10 Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos;
le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio
éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas;
11 le asistió contra la avaricia de sus opresores y le enriqueció;
12 le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y
le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo
prevalece.
13 Ella no desamparó al justo vendido, sino que le libró del pecado;
14 bajó con él a la cisterna y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle
el cetro real y el poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus
difamadores y concederle una gloria eterna.
15 Ella libró de una nación opresora a un pueblo santo y a una raza
irreprochable.
16 Entró en el alma de un servidor del Señor e hizo frente a reyes temibles con
prodigios y señales;
17 pagó a los santos el salario de sus trabajos; los guió por un camino
maravilloso, fue para ellos cobertura durante el día y lumbre de estrellas
durante la noche;
18 les abrió paso por el mar Rojo y los condujo a través de las inmensas aguas,
19 mientras a sus enemigos los sumergió y luego los hizo saltar de las
profundidades del abismo.
20 De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Señor, a
tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora,
21 porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de
los pequeñuelos.
Sabiduría 11
1 Ella dirigió felizmente sus empresas por medio de un profeta santo.
2 Atravesaron un desierto deshabitado y fijaron sus tiendas en parajes
inaccesibles;
3 hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
4 Tuvieron sed y te invocaron: de una roca abrupta se les dio agua, de una
piedra dura, remedio para su sed.
5 Lo mismo que fue para sus enemigos un castigo, fue para ellos en su apuro un
beneficio.
6 En vez de la fuente perenne de un río enturbiado por una mezcla de sangre y
barro
7 en pena de su decreto infanticida, diste a los tuyos inesperadamente un agua
abundante,
8 mostrándoles por la sed que entonces sufrieron de qué modo habías castigado a
sus adversarios.
9 Pues cuando sufrieron su prueba - si bien con misericordia corregidos -
conocieron cómo los impíos, juzgados con cólera, eran torturados;
10 pues a ellos los habías probado como padre que amonesta, pero a los otros los
habías castigado como rey severo que condena.
11 Tanto estando lejos como cerca, igualmente se consumían,
12 pues una doble tristeza se apoderó de ellos, y un lamento con el recuerdo del
pasado:
13 porque, al oír que lo mismo que era su castigo, era para los otros un
beneficio, reconocieron al Señor;
14 pues al que antes hicieron exponer y luego rechazaron con escarnio, al final
de los acontecimientos le admiraron después de padecer una sed bien diferente de
la de los justos.
15 Por sus locos e inicuos pensamientos por los que, extraviados, adoraban
reptiles sin razón y bichos despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre
de animales sin razón,
16 para que aprendiesen que, por donde uno peca, por allí es castigado.
17 Pues bien podía tu mano omnipotente - ella que de informe materia había
creado el mundo - enviar contra ellos muchedumbre de osos o audaces leones,
18 o bien fieras desconocidas, entonces creadas, llenas de furor, respirando
aliento de fuego, lanzando humo hediondo o despidiendo de sus ojos terribles
centellas,
19 capaces, no ya de aniquilarlos con sus ataques, sino de destruirlos con sólo
su estremecedor aspecto.
20 Y aun sin esto, de un simple soplo podían sucumbir, perseguidos por la
Justicia, aventados por el soplo de tu poder. Pero tú todo lo dispusiste con
medida, número y peso.
21 Pues el actuar con inmenso poder siempre está en tu mano. ¿Quién se podrá
oponer a la fuerza de tu brazo?
22 Como lo que basta a inclinar una balanza, es el mundo entero en tu presencia,
como la gota de rocío que a la mañana baja sobre la tierra.
23 Te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los
hombres para que se arrepientan.
24 Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo
odiases, no lo habrías hecho.
25 Y ¿cómo habría permanecido algo si no hubieses querido? ¿Cómo se habría
conservado lo que no hubieses llamado?
26 Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas
la vida,
Sabiduría 12
1 pues tu espíritu incorruptible está en todas ellas.
2 Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas
recordándoles en qué pecan para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.
3 A los antiguos habitantes de tu tierra santa
4 los odiabas, porque cometían las más nefastas acciones, prácticas de
hechicería, iniciaciones impías.
5 A estos despiadados asesinos de sus hijos, devoradores de entrañas en
banquetes de carne humana y de sangre, a estos iniciados en bacanales,
6 padres asesinos de seres indefensos, habías querido destruirlos a manos de
nuestros padres,
7 para que la tierra que te era la más apreciada de todas, recibiera una digna
colonia de hijos de Dios.
8 Pero aun con éstos, por ser hombres, te mostraste indulgente, y les enviaste
avispas, como precursoras de tu ejército, que les fuesen poco a poco
destruyendo.
9 No porque no pudieses en batalla campal entregar a los impíos en manos de los
justos, o aniquilarlos de una vez con feroces fieras o con una palabra
inexorable,
10 sino que les concedías, con un castigo gradual, una ocasión de arrepentirse;
aun sabiendo que era su natural perverso, su malicia innata, y que jamás
cambiaría su manera de pensar
11 por ser desde el comienzo una raza maldita. Tampoco por temor a nadie
concedías la impunidad a sus pecados.
12 Pues ¿quién podría decirte: "¿Qué has hecho?" ¿Quién se opondría a tu
sentencia? ¿Quién te citaría a juicio por destruir naciones por ti creadas?
¿Quién se alzaría contra ti como vengador de hombres inicuos?
13 Pues fuera de ti no hay un Dios que de todas las cosas cuide, a quien tengas
que dar cuenta de la justicia de tus juicios;
14 ni hay rey ni soberano que se te enfrente en favor de los que has castigado.
15 Sino que, como eres justo, con justicia administras el universo, y miras como
extraño a tu poder condenar a quien no merece ser castigado.
16 Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu señorío sobre todos los seres
te hace indulgente con todos ellos
17 Ostentas tu fuerza a los que no creen en la plenitud de tu poder, y confundes
la audacia de los que la conocen.
18 Dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha
indulgencia porque, con sólo quererlo, lo puedes todo.
19 Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y
diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al
arrepentimiento.
20 Pues si a los enemigos de tus hijos, merecedores de la muerte, con tanto
miramiento e indulgencia los castigaste dándoles tiempo y lugar para apartarse
de la maldad,
21 ¿con qué consideración no juzgaste a los hijos tuyos, a cuyos padres con
juramentos y pactos tan buenas promesas hiciste?
22 Así pues, para aleccionarnos, a nuestros enemigos los flagelas con
moderación, para que, al juzgar, tengamos en cuenta tu bondad y, al ser
juzgados, esperemos tu misericordia.
23 Por tanto, también a los que inicuamente habían vivido una vida insensata les
atormentaste con sus mismas abominaciones.
24 Demasiado, en verdad, se habían desviado por los caminos del error, teniendo
por dioses a los más viles y despreciables, animales, dejándose engañar como
pequeñuelos inconscientes.
25 Por eso, como a niños sin seso, les enviaste una irrisión de castigo.
26 Pero los que con una reprimenda irrisoria no se enmendaron, iban a
experimentar un castigo digno de Dios.
27 A la vista de los seres que les atormentaban y les indignaban, de aquellos
seres que tenían por dioses y eran ahora su castigo, abrieron los ojos y
reconocieron por el Dios verdadero a aquel que antes se negaban a conocer. Por
lo cual el supremo castigo descargó sobre ellos.
Sabiduría 13
1 Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios
y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es,
ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice;
2 sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua
impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del
mundo.
3 Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les
aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los
creó.
4 Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí
cuánto más poderoso es Aquel que los hizo;
5 pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a
contemplar a su Autor.
6 Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan
desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar.
7 Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir
por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos!
8 Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables;
9 pues si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el
mundo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor?
10 Desgraciados, en cambio, y con la esperanza puesta en seres sin vida, los que
llamaron dioses a obras hechas por mano de hombre, al oro, a la plata,
trabajados con arte, a representaciones de animales o a una piedra inútil,
esculpida por mano antigua.
11 Un leñador abate con la sierra un árbol conveniente, lo despoja diestramente
de toda su corteza, lo trabaja con habilidad y fabrica un objeto útil a las
necesidades de la vida.
12 Con los restos de su trabajo se prepara la comida que le deja satisfecho.
13 Queda todavía un resto del árbol que para nada sirve, un tronco torcido y
lleno de nudos. Lo toma y lo labra para llenar los ratos de ocio, le da forma
con la destreza adquirida en sus tiempos libres; le da el parecido de una imagen
de hombre
14 o bien la semejanza de algún vil animal. Lo pinta de bermellón, colorea de
rojo su cuerpo y salva todos sus defectos bajo la capa de pintura.
15 Luego le prepara un alojamiento digno y lo pone en una pared asegurándolo con
un hierro.
16 Mira por él, no se le caiga, pues sabe que no puede valerse por sí mismo, que
sólo es una imagen y necesita que le ayuden.
17 Pues bien, cuando por su hacienda, bodas o hijos ruega, no se le cae la cara
al dirigirse a este ser sin vida. Y pide salud a un inválido,
18 vida a un muerto, auxilio al más inexperto, un viaje feliz al que ni de los
pies se puede valer,
19 y para sus ganancias y empresas, para el éxito en el trabajo de sus manos, al
ser más desmañado le pide destreza.
Sabiduría 14
1 Otro, preparándose a embarcar para cruzar el mar bravío, invoca a un leño más
frágil que la nave que le lleva.
2 Que a la nave, al fin, la inventó el afán de lucro, y la sabiduría fue el
artífice que la construyó;
3 y es tu Providencia, Padre, quien la guía, pues también en el mar abriste un
camino, una ruta segura a través de las olas,
4 mostrando así que de todo peligro puedes salvar para que hasta el inexperto
pueda embarcarse.
5 No quieres que queden inactivas las obras de tu Sabiduría; por eso, a un
minúsculo leño fían los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y
arriban salvos a puerto.
6 También al principio, mientras los soberbios gigantes perecían, se refugió en
una barquichuela la esperanza del mundo, y, guiada por tu mano, dejó al mundo
semilla de una nueva generación.
7 Pues bendito es el leño por el que viene la justicia,
8 pero el ídolo fabricado, maldito él y el que lo hizo; uno por hacerle, el otro
porque, corruptible, es llamado dios,
9 y Dios igualmente aborrece al impío y su impiedad;
10 ambos, obra y artífice, serán igualmente castigados.
11 Por eso también habrá una visita para los ídolos de las naciones, porque son
una abominación entre las criaturas de Dios, un escándalo para las almas de los
hombres, un lazo para los pies de los insensatos.
12 La invención de los ídolos fue el principio de la fornicación; su
descubrimiento, la corrupción de la vida.
13 No los hubo al principio ni siempre existirán;
14 por la vanidad de los hombres entraron en el mundo y, por eso, está decidido
su rápido fin.
15 Un padre atribulado por un luto prematuro encarga una imagen del hijo
malogrado; al hombre muerto de ayer, hoy como un dios le venera y transmite a
los suyos misterios y ritos.
16 Luego, la impía costumbre, afianzada con el tiempo, se acata como ley.
17 También por decretos de los soberanos recibían culto las estatuas. Unos
hombres que, por vivir apartados, no les podían honrar en persona, representaron
su lejana figura encargando una imagen, reflejo del rey venerado; así
lisonjearían con su celo al ausente como si presente se hallara.
18 A extender este culto contribuyó la ambición del artista y arrastró incluso a
quienes nada del rey sabían;
19 pues deseoso, sin duda, de complacer al soberano, alteró con su arte la
semejanza para que saliese más bella,
20 y la muchedumbre seducida por el encanto de la obra, al que poco antes como
hombre honraba, le consideró ya objeto de adoración.
21 De aquí provino la asechanza que se le tendió a la vida: que, víctimas de la
desgracia o del poder de los soberanos, dieron los hombres a piedras y leños el
Nombre incomunicable.
22 Luego, no bastó con errar en el conocimiento de Dios; viviendo además la
guerra que esta ignorancia les mueve, ellos a tan graves males les dan el nombre
de paz.
23 Con sus ritos infanticidas, sus misterios secretos, sus delirantes orgías de
costumbres extravagantes,
24 ni sus vidas ni sus matrimonios conservan ya puros. Uno elimina a otro a
traición o le aflige dándole bastardos;
25 por doquiera, en confusión, sangre y muerte, robo y fraude, corrupción,
deslealtad, agitación, perjurio,
26 trastorno del bien, olvido de la gratitud, inmundicia en las almas, inversión
en los sexos, matrimonios libres, adulterios, libertinaje.
27 Que es culto de los ídolos sin nombre principio, causa y término de todos los
males.
28 Porque o se divierten alocadamente, o manifiestan oráculos falsos, o viven
una vida de injusticia, o con toda facilidad perjuran:
29 como los ídolos en que confían no tienen vida, no esperan que del perjurio se
les siga algún mal.
30 Una justa sanción les alcanzará, sin embargo, por doble motivo: por formarse
de Dios una idea falsa al darse a los ídolos y por jurar injustamente contra la
verdad con desprecio de toda santidad.
31 Que no es el poder de aquellos en cuyo nombre juran; es la sanción que merece
todo el que peca, la que persigue siempre la transgresión de los inicuos.
Sabiduría 15
1 Mas tú, Dios nuestro, eres bueno y verdadero, paciente y que con misericordia
gobiernas el universo.
2 Aunque pequemos, tuyos somos, porque conocemos tu poder; pero no pecaremos,
porque sabemos que somos contados por tuyos.
3 Pues el conocerte a ti es la perfecta justicia y conocer tu poder, la raíz de
la inmortalidad.
4 A nosotros no nos extraviaron las creaciones humanas de un arte perverso, ni
el inútil trabajo de los pintores, figuras embadurnadas de colores abigarrados,
5 cuya contemplación despierta la pasión en los insensatos que codician la
figura sin aliento de una imagen muerta.
6 Apasionados del mal son y dignos de tales esperanzas los que las crean, los
que las codician, los que las adoran.
7 Un alfarero trabaja laboriosamente la tierra blanda y modela diversas piezas,
todas para nuestro uso; unas van destinadas a usos nobles, otras al contrario,
pero todas las modela de igual manera y de la misma arcilla. Sobre el servicio
diverso que unas y otras han de prestar, es el alfarero quien decide.
8 Pero luego - ¡mala pena que se toma! - de la misma arcilla modela una vana
divinidad. Y la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto habrá de
volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la devolución de su
alma.
9 Pero no se preocupa de que va a morir, de que es efímera su vida; antes
rivaliza con orfebres y plateros, imita las obras del broncista y se ufana de
modelar falsificaciones.
10 Escoria es su corazón, más vil que la tierra su esperanza, más abyecta que la
arcilla su vida,
11 porque desconoció al que le modeló a él, al que le inspiró un alma activa y
le infundió un espíritu vivificante.
12 Piensa que la existencia es un juego de niños y la vida, un lucrativo
mercado: "Es preciso ganar, dice, por todos los medios, aun malos."
13 Este hombre más que nadie sabe que peca, como quien de una misma masa de
tierra fabrica frágiles piezas y estatuas de ídolos.
14 Insensatos todos en sumo grado y más infelices que el alma de un niño, los
enemigos de tu pueblo que un día le oprimieron;
15 como que tuvieron por dioses a todos los ídolos de los gentiles, que no
pueden valerse de los ojos para ver, ni de la nariz para respirar, ni de los
oídos para oír, ni de los dedos de las manos para tocar, y sus pies son torpes
para andar.
16 Al fin, un hombre los hizo, uno que recibió en préstamo el espíritu los
modeló; y no hay hombre que modele un dios igual a sí mismo;
17 mortal como es, un ser muerto produce con sus manos impías. Vale ciertamente
más que las cosas que adora: él, un tiempo al menos, goza de vida, ellos jamás.
18 Adoran, además, a los bichos más repugnantes que en estupidez superan a todos
los demás;
19 ni siquiera poseen la belleza de los animales que, a su modo, cautiva al
contemplarlos; están excluidos de la aprobación de Dios y de su bendición.
Sabiduría 16
1 Por eso, mediante seres semejantes, fueron justamente castigados; una multitud
de bichos les sometieron a tormento.
2 En vez de tal castigo, concediste favores a tu pueblo: para satisfacer su
voraz apetito, les preparaste como alimento un manjar exquisito: codornices;
3 para que aquéllos, aun ansiando el alimento, por el asqueroso aspecto de los
bichos que les enviabas, hasta el apetito natural perdiesen, y éstos, pasadas
unas breves privaciones, viniesen a gustar manjares exquisitos.
4 Era razón que aquéllos, los opresores, sufrieran un hambre irremediable,
mientras a éstos bastaba mostrarles la clase de tormento que sus enemigos
padecían.
5 Incluso cuando cayó sobre ellos la ira terrible de animales feroces, cuando
por mordeduras de sinuosas serpientes perecían, no persistió tu cólera hasta el
fin.
6 Como advertencia se vieron atribulados por breve tiempo, pues tenían una señal
de salvación como recuerdo del mandamiento de tu Ley;
7 y el que a ella se volvía, se salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti,
Salvador de todos.
8 De este modo convenciste a nuestros enemigos de que tú eres el que libras de
todo mal:
9 a ellos picaduras de langostas y moscas los mataban, - y bien merecían que
bichos tales los castigasen - sin que remedio hallaran para su vida;
10 a tus hijos, en cambio, ni dientes de serpientes venenosas los vencieron,
pues vino tu misericordia en su socorro y los sanó.
11 Las mordeduras - pronto curadas - les recordaban tus preceptos no fuera que,
cayendo en profundo olvido, se vieran excluidos de tu liberalidad.
12 Ni los curó hierba ni emplasto alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo
sana.
13 Pues tú tienes el poder sobre la vida y sobre la muerte, haces bajar a las
puertas del Hades y de allí subir.
14 El hombre, en cambio, puede matar por su maldad, pero no hacer tornar al
espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades.
15 Es imposible escapar de tu mano.
16 Los impíos que rehusaban conocerte fueron fustigados por la fuerza de tu
brazo; lluvias insólitas, granizadas, aguaceros implacables los persiguieron y
el fuego los devoró.
17 Y lo más extraño era que con el agua, que todo lo apaga, el fuego cobraba una
violencia mayor. El universo, en efecto, combate en favor de los justos.
18 Las llamas unas veces se amansaban para no consumir a los animales enviados
contra los impíos, y darles a entender, por lo que veían, que el juicio de Dios
les hostigaba;
19 pero otras, aun en medio de las aguas, abrasaban con fuerza superior a la del
fuego para destruir las cosechas de una tierra inicua.
20 A tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de ángeles; les
suministraste, sin cesar desde el cielo un pan ya preparado que podía brindar
todas las delicias y satisfacer todos los gustos.
21 El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos pues, adaptándose
al deseo del que lo tomaba, se transformaba en lo que cada uno quería.
22 Nieve y hielo resistían al fuego sin fundirse, para que supieran que el
fuego, para destruir las cosechas de sus enemigos, entre el granizo abrasaba y
fulguraba entre la lluvia,
23 mientras que, para que los justos pudieran sustentarse, hasta de su natural
poder se olvidaba.
24 Porque la creación, sirviéndote a ti, su Hacedor, se embravece para castigo
de los inicuos y se amansa en favor de los que en ti confían.
25 Por eso, también entonces, cambiándose en todo, servía a tu liberalidad que a
todos sustenta, conforme al deseo de los necesitados.
26 De este modo enseñabas a tus hijos queridos, Señor, que no son las diversas
especies de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que
mantiene a los que creen en ti.
27 El fuego no alcanzaba a disolver lo que sencillamente derretía el calor de un
breve rayo de sol.
28 Con ello le enseñabas que debían adelantarse al sol para darte gracias y
recurrir a ti al rayar el día,
29 pues la esperanza del ingrato como escarcha invernal se derrite y corre como
agua inútil.
Sabiduría 17
1 Grandes son en verdad tus juicios e inenarrables, por donde almas ignorantes
se vinieron a engañar.
2 Imaginaban los impíos que podrían oprimir a una nación santa; y se encontraron
prisioneros de tinieblas, en larga noche trabados, recluidos en sus casas,
desterrados de la Providencia eterna.
3 Creían que se mantendrían ocultos con sus secretos pecados bajo el oscuro velo
del olvido; y se vieron dispersos, presa de terrible espanto, sobresaltados por
apariciones.
4 Pues ni el escondrijo que les protegía les libraba del miedo; que también allí
resonaban ruidos escalofriantes y se aparecían espectros sombríos de lúgubre
aspecto.
5 No había fuego intenso capaz de alumbrarles, ni las brillantes llamas de las
estrellas alcanzaban a esclarecer aquella odiosa noche.
6 Tan sólo una llamarada, por sí misma encendida, se dejaba entrever sembrando
el terror; pues en su espanto, al desaparecer la visión, imaginaban más horrible
aún lo que acababan de ver.
7 Los artificios de la magia resultaron ineficaces; con gran afrenta quedó
refutado su pretendido saber,
8 pues los que prometían expulsar miedos y sobresaltos de las almas
enloquecidas, enloquecían ellos mismos con ridículos temores.
9 Incluso cuando otro espanto no les atemorizara, sobresaltados por el paso de
los bichos y el silbido de los reptiles,
10 se morían de miedo, y rehusaban mirar aquel aire que de ninguna manera podían
evitar.
11 Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la
conciencia imagina siempre lo peor;
12 pues no es otra cosa el miedo sino el abandono del apoyo que presta la
reflexión;
13 y cuanto menos se cuenta con los recursos interiores, tanto mayor parece la
desconocida causa que produce el tormento.
14 Durante aquella noche verdaderamente inerte, surgida de las profundidades del
inerte Hades, en un mismo sueño sepultados,
15 al invadirles un miedo repentino e inesperado, se vieron, de un lado,
perseguidos de espectrales apariciones y, de otro, paralizados por el abandono
de su alma.
16 De este modo, cualquiera que en tal situación cayera, quedaba encarcelado,
encerrado en aquella prisión sin hierros;
17 ya fuera labrador o pastor, o bien un obrero dedicado en la soledad a su
trabajo, sorprendido, soportaba la ineludible necesidad,
18 atados todos como estaban por una misma cadena de tinieblas. El silbido del
viento, el melodioso canto de las aves en la enramada, el ruido regulado del
agua que corría impetuosa,
19 el horrísono fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera
de animales que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco
que devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y les dejaba
paralizados.
20 Estaba entonces el mundo entero iluminado de luz esplendorosa, y, sin traba
alguna, se ocupaba en sus quehaceres;
21 sólo sobre ellos se extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les
esperaban recibir. Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados que las
tinieblas.
Sabiduría 18
1 Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían
su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber
padecido ellos también;
2 les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su
conducta hostil.
3 En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de
rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración.
4 Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en
prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la
luz incorruptible de la Ley.
5 Por haber decretado matar a los niños de los santos, salvándose de los hijos
expuestos uno tan sólo, les arrebataste en castigo la multitud de sus hijos y a
ellos, a una, les hiciste perecer bajo la violencia de las aguas.
6 Aquella noche fue previamente conocida por nuestros padres, para que se
confortasen al reconocer firmes los juramentos en que creyeron.
7 Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y la destrucción de sus
enemigos.
8 Y, en efecto, con el castigo mismo de nuestros adversarios, nos colmaste de
gloria llamándonos a ti.
9 Los santos hijos de los buenos ofrecieron sacrificios en secreto y
establecieron unánimes esta ley divina: que los santos correrían en común las
mismas aventuras y riesgos; y, previamente, cantaron ya los himnos de los
Padres.
10 A estos cánticos respondía el discordante clamor de sus enemigos, se
difundían los lamentos de los que lloraban a sus hijos.
11 Un mismo castigo alcanzaba al esclavo y al señor; el hombre del pueblo sufría
la misma pena que el rey.
12 Todos a la vez contaban con muertos innumerables abatidos por un mismo género
de muerte. Los vivos no se bastaban a darles sepultura, como que, de un solo
golpe, había caído la flor de su descendencia.
13 Mantenidos en absoluta incredulidad por los artificios de la magia, acabaron
por confesar, ante la muerte de sus primogénitos, que aquel pueblo era hijo de
Dios.
14 Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la
mitad de su carrera,
15 tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el
trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio. Empuñando como
afilada espada tu decreto irrevocable,
16 se detuvo y sembró la muerte por doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba
la tierra.
17 Entonces, de repente, sueños y horribles visiones les sobresaltaron, les
sobrevinieron terrores imprevistos.
18 Aquí y allá tendidos, ya moribundos, daban a conocer la causa de su muerte,
19 pues los sueños que les habían perturbado, se lo habían indicado a tiempo
para que no muriesen sin saber la razón de su desgracia.
20 También a los justos les alcanzó la prueba de la muerte; una multitud de
ellos pereció en el desierto. Pero no duró la Cólera mucho tiempo,
21 que pronto un hombre irreprochable salió en su defensa. Con las armas de su
propio ministerio, la oración y el incienso expiatorio, se enfrentó a la ira y
dio fin a la plaga, mostrando con ello que era en verdad siervo tuyo.
22 Y venció a la Cólera no con la fuerza de su cuerpo, ni con el poder de las
armas, sino que sometió con su palabra al que traía el castigo recordándole los
juramentos hechos a los Padres y las alianzas.
23 Cuando ya los muertos, unos sobre otros, yacían hacinados, frenó,
interponiéndose, el avance de la Cólera y le cerró el camino hacia los que
todavía vivían.
24 Llevaba en su vestido talar el mundo entero, grabados en cuatro hileras de
piedras los nombres gloriosos de los Padres y tu majestad en la diadema de su
cabeza.
25 Ante esto, el Exterminador cedió y se atemorizó; pues era suficiente la sola
experiencia de tu Cólera.
Sabiduría 19
1 Pero, sobre los impíos, descargó hasta el fin una ira sin misericordia, pues
Dios sabía de antemano lo que iban a tramar:
2 que, luego de permitir marchar a su pueblo y apremiarle en su partida, mudando
de parecer, saldrían a perseguirle.
3 Ocupados estaban todavía en su duelo y lamentándose junto a las tumbas de sus
muertos, cuando concibieron otro proyecto insensato: a los que con ruegos
despacharon, dieron en perseguirlos como fugitivos.
4 Una justa fatalidad los arrastraba a tales extremos y les borraba el recuerdo
de los sucesos precedentes; así completarían con un nuevo castigo lo que a sus
tormentos faltaba,
5 así mientras tu pueblo gozaba de un viaje maravilloso, ellos encontrarían una
muerte extraña.
6 Pues para preservar a tus hijos de todo daño, la creación entera, obediente a
tus órdenes, se rehízo de nuevo en su propia naturaleza.
7 Se vio una nube proteger con su sombra el campamento, emerger del agua que la
cubría una tierra enjuta, del mar Rojo un camino expedito, una verde llanura del
oleaje impetuoso,
8 por donde, formando un solo pueblo, pasaron los que tu mano protegía mientras
contemplaban tan admirables prodigios.
9 Como caballos se apacentaban, y retozaban como corderos alabándote a ti, Señor
que los habías liberado.
10 Recordaban todavía lo sucedido en su destierro, cómo, en vez de nacer los
mosquitos de animales, los produjo la tierra, cómo, en vez de nacer las ranas de
seres acuáticos, las vomitó el Río en abundancia.
11 Más tarde, vieron además un modo nuevo de nacer las aves; cuando, llevados de
la gula, pidieron manjares delicados,
12 para satisfacerles, subieron codornices desde el mar.
13 Mas sobre los pecadores cayeron los castigos, precedidos, como aviso, de la
violencia de los rayos. Con toda justicia sufrían por sus propias maldades, por
haber extremado su odio contra el extranjero.
14 Otros no recibieron a unos desconocidos a su llegada. pero éstos redujeron a
esclavitud a huéspedes bienhechores.
15 Además habrá una visita para ellos porque recibieron hostilmente a los
extranjeros...
16 pero éstos, después de acoger con fiestas a los que ya participaban en los
mismos derechos que ellos, los aplastaron con terribles trabajos.
17 Por eso, también fueron éstos heridos de ceguera, como aquéllos a las puertas
del justo, cuando, envueltos en inmensas tinieblas, buscaba cada uno el acceso a
su puerta.
18 Los elementos se adaptaron de una nueva manera entre sí como cambian la
naturaleza del ritmo los sonidos en un salterio sin que cambie por eso su
tonalidad, cosa que se puede deducir claramente examinando lo sucedido.
19 Seres terrestres se tornaban acuáticos, y los que nadan pasaban a caminar
sobre la tierra.
20 El fuego aumentaba en el agua su fuerza natural y el agua olvidaba su poder
de apagar.
21 Por el contrario, las llamas no consumían las carnes de los endebles animales
que sobre ellas caminaban, ni fundían aquel alimento divino, parecido a la
escarcha, tan fácil de derretirse.
22 En verdad, Señor, que en todo engrandeciste a tu pueblo y le glorificaste, y
no te descuidaste en asistirle en todo tiempo y en todo lugar.
ECLESIÁSTICO
Eclesiástico 0
1 Muchas e importantes lecciones se nos han transmitido
2 por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguido,
3 por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción y sabiduría.
4 Mas como es razón que no sólo los lectores se hagan sabios,
5 sino que puedan también estos amigos del saber ser útiles a los de fuera,
6 tanto de palabra como por escrito,
7 mi abuelo Jesús, después de haberse dado intensamente a la lectura
8 de la Ley,
9 los Profetas
10 y los otros libros de los antepasados,
11 y haber adquirido un gran dominio en ellos,
12 se propuso también él escribir algo en lo tocante a instrucción y sabiduría,
13 con ánimo de que los amigos del saber, lo aceptaran
14 y progresaran más todavía en la vida según la Ley.
15 Estáis, pues, invitados
16 a leerlo
17 con benevolencia y atención,
18 así como a mostrar indulgencia
19 allí donde se crea que, a pesar de nuestros denodados esfuerzos de
interpretación,
20 no hemos podido acertar en alguna expresión.
21 Pues no tienen la misma fuerza
22 las cosas expresadas originalmente en hebreo que cuando se traducen a otra
lengua.
23 Cosa que no sucede sólo en esto,
24 sino que también la misma Ley, los Profetas,
25 y los otros libros
26 presentan no pequeña diferencia respecto de lo que dice el original.
27 Fue, pues, en el año treinta y ocho del rey Evergetes
28 cuando, después de venir a Egipto y residir allí,
29 encontré una obra de no pequeña enseñanza,
30 y juzgué muy necesario aportar yo también algún interés y esfuerzo para
traducir este libro.
31 Mucha vigilia y ciencia he puesto en juego
32 durante este período,
33 hasta llegar a buen término y publicar el libro
34 para uso de aquellos que, en el extranjero, quieren ser amigos del saber,
35 y conformar sus costumbres a una vida de acuerdo con la Ley.
Eclesiástico1
1 Toda sabiduría viene del Señor, y con él está por siempre.
2 La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de la eternidad,
¿quién los puede contar?
3 La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo,
¿quién los alcanzará?
4 Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la
eternidad.
6 La raíz de la sabiduría ¿a quién fue revelada?, sus recursos, ¿quién los
conoció?
8 Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono está sentado.
9 El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus obras,
10 en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a los que le aman.
11 Gloria es y orgullo el temor del Señor, contento y corona de júbilo.
12 El temor del Señor recrea el corazón, da contento y regocijo y largos días.
13 Para el que teme al Señor, todo irá bien al fin, en el día de su muerte se le
bendecirá.
14 Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue creada en el seno materno
juntamente con los fieles.
15 Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con su linaje se
mantendrá fielmente.
16 Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella les embriaga de sus frutos.
17 Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros.
18 Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y buena
salud.
19 (El la vio y la contó), ciencia y conocimiento inteligente hizo llover, y la
gloria de los que la poseen exaltó.
20 Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus ramas, los largos días.
22 No puede justificarse la pasión del injusto, que el impulso de su pasión le
hace caer.
23 Hasta su hora aguanta el que es paciente, mas después se le brinda contento.
24 Hasta su hora oculta sus palabras, y entonces muchos labios proclamarán su
inteligencia.
25 En los tesoros de la sabiduría están las máximas de la ciencia, mas
abominación para el pecador es la piedad para con Dios.
26 Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la dispensará.
27 Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la
fidelidad y mansedumbre.
28 No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a él con corazón partido.
29 No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios.
30 No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el Señor
revelaría tus secretos y en medio de la asamblea te echaría por tierra, por no
haberte llegado al temor del Señor, porque tu corazón está lleno de fraude.
Eclesiástico 2
1 Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
2 Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres en la hora de la
adversidad.
3 Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías.
4 Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé
paciente.
5 Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la
humillación.
6 Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera en
él.
7 Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia, y no os desviéis, para no
caer.
8 Los que teméis al Señor, confiaos a él, y no os faltará la recompensa.
9 Los que teméis al Señor, esperad bienes, contento eterno y misericordia.
10 Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién se confió al Señor y quedó
confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y
fue desatendido?
11 Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en la
hora de la tribulación.
12 ¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del pecador que va por senda
doble!
13 ¡Ay del corazón caído, que no tiene confianza! por eso no será protegido.
14 ¡Ay de vosotros que perdisteis el aguante! ¿Qué vais a hacer cuando el Señor
os visite?
15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que le aman guardan
sus caminos.
16 Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman quedan llenos de su
Ley.
17 Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se
humillan.
18 Caeremos en manos del Señor y no en manos de los hombres, pues como es su
grandeza, tal su misericordia.
Eclesiástico 3
1 A mí que soy vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así para salvaros.
2 Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre
sobre su prole.
3 Quien honra a su padre expía sus pecados;
4 como el que atesora es quien da gloria a su madre.
5 Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su
oración será escuchado.
6 Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego
a su madre:
7 como a su Señor sirve a los que le engendraron.
8 En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición.
9 Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la
madre destruye los cimientos.
10 No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es
gloria para ti.
11 Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón de los
hijos es la madre en desdoro.
12 Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza.
13 Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud
de tu vigor.
14 Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti
restauración en lugar de tus pecados.
15 El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se
disolverán tus pecados.
16 Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a
su madre.
17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás
gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.
21 No busques lo que te sobrepasa, ni lo que excede tus fuerzas trates de
escrutar.
22 Lo que se te encomienda, eso medita, que no te es menester lo que está
oculto.
23 En lo que excede a tus obras no te fatigues, pues más de lo que alcanza la
inteligencia humana se te ha mostrado ya.
24 Que a muchos descaminaron sus prejuicios, una falsa ilusión extravió sus
pensamientos.
26 El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro caerá en él.
27 El corazón obstinado se carga de fatigas, el pecador acumula pecado tras
pecado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha
echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el
anhelo del sabio.
30 El agua apaga el fuego llameante, la limosna perdona los pecados.
31 Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída encontrará
un apoyo.
Eclesiástico 4
1 Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos
suplicantes.
2 No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigencia.
3 No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al
mendigo.
4 No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre.
5 No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte.
6 Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su
imprecación.
7 Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza.
8 Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura.
9 Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas
pusilánime.
10 Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido. Y
serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre.
11 La sabiduría a sus hijos exalta, y cuida de los que la buscan.
12 El que la ama, ama la vida, los que en su busca madrugan serán colmados de
contento.
13 El que la posee tendrá gloria en herencia, dondequiera que él entre, le
bendecirá el Señor.
14 Los que la sirven, rinden culto al Santo, a los que la aman, los ama el
Señor.
15 El que la escucha, juzgará a las naciones, el que la sigue, su tienda montará
en seguro.
16 Si se confía a ella, la poseerá en herencia, y su posteridad seguirá
poseyéndola.
17 Pues, al principio, le llevará por recovecos, miedo y pavor hará caer sobre
él, con su disciplina le atormentará hasta que tenga confianza en su alma y le
pondrá a prueba con sus preceptos,
18 mas luego le volverá al camino recto, le regocijará y le revelará sus
secretos.
19 Que si él se descarría, le abandonará, y le dejará a merced de su propia
caída.
20 Ten en cuenta el momento y guárdate del mal, no te avergüences de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y otra vergüenza hay que es
gloria y gracia.
22 No tengas miramientos en contra de ti mismo, y no mudes de color por tu
caída.
23 No contengas la palabra cuando pueda salvar, y no escondas tu sabiduría.
24 Que la sabiduría se da a conocer en la palabra, y la educación en los
discursos de la lengua.
25 A la verdad no contradigas, mas ruborízate de no estar educado.
26 No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a la corriente del
río.
27 No te aplanes ante el hombre insensato, ni tengas miramiento al poderoso.
28 Hasta la muerte por la verdad combate, y el Señor Dios peleará por ti.
29 No seas atrevido con tu lengua, ni perezoso y negligente en tus obras.
30 No seas un león en tu casa y un cobarde entre tus servidores.
31 No sea tu mano abierta para recibir, y cerrada para dar.
Eclesiástico 5
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu
corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis
pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en los
pecadores se desahoga su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de
pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la
adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el
pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su
ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el
ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.
Eclesiástico 6
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu
corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis
pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en los
pecadores se desahoga su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de
pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la
adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el
pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su
ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el
ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.
Eclesiástico 7
1 No hagas mal, y el mal no te dominará,
2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.
3 No siembres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces
más.
4 No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio.
6 No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar la
injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu
entereza.
7 No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo ante el
pueblo.
8 En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás impune.
9 No digas: "Pondrá él sus ojos en la abundancia de mis dones, cuando se los
presente al Dios Altísimo, los aceptará."
10 No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides.
11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el que humilla, también
exalta.
12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo.
13 Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada
bueno.
14 No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria no repitas
palabras.
15 No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera no se
hará esperar.
17 Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.
19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que pone su
empeño.
21 Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad.
22 ¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te dan ganancia, consérvalos.
23 ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde su juventud.
24 ¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante ellas cara muy risueña.
25 Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela a un hombre
prudente.
26 ¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si la aborreces, no te
confíes a ella.
27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.
28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han
hecho?
29 Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes.
30 Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no abandones.
31 Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción como te está prescrito:
primicias, sacrificios de reparación, pierna de las ofrendas, oblación de
santidad y primicias de las cosas sagradas.
32 También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta.
33 La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les
rehúses tu gracia.
34 No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.
35 No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor.
36 En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado.
Eclesiástico 8
1 No disputes con hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso. Porque a muchos
perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió.
3 No disputes con hombre charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.
5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos
todos.
6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a
viejos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No desdeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus proverbios, que de
ellos aprenderás doctrina y el modo de servir a los grandes.
9 No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de
sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia y a dar respuesta en el momento
justo.
10 No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en el fuego de
su llama.
11 No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida a tu
boca.
12 No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo por perdido.
13 No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por deudor.
14 No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán en su favor.
15 Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues él procederá
a su antojo, y por su locura te perderás con él.
16 Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con él en el desierto,
porque a sus ojos nada es la sangre, y donde no haya quien te auxilie se echará
sobre ti.
17 No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio.
18 Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará
después.
19 No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia
alguna.
Eclesiástico 9
1 No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal.
2 No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar.
3 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en sus enredos.
5 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio castigo.
6 A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia.
7 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios
solitarios.
8 Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena. Por la
belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella el amor se inflama como
fuego.
9 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues
con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te deslices
a la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala. Vino nuevo,
amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la
fortuna.
12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta el seol
impunes.
13 Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás miedo a la
muerte. Si te acercas a él, no te descuides, para que no te quite la vida. Date
cuenta de que pasas entre lazos y que caminas sobre el muro de la ciudad.
14 Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate.
15 Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen sobre la Ley del
Altísimo.
16 Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor esté tu orgullo.
17 Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo aparece
sabio en su palabra.
18 Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por su lenguaje se
hace odioso.
Eclesiástico 10
1 El juez sabio adoctrina a su pueblo, la autoridad del sensato está bien
regulada.
2 Según el juez del pueblo, así serán sus ministros, como el jefe de la ciudad,
todos sus habitantes.
3 El rey sin instrucción arruinará a su pueblo, la ciudad se edifica sobre la
prudencia de los dirigentes.
4 En manos del Señor está el gobierno de la tierra, a su tiempo suscita para
ella al que conviene.
5 En manos del Señor el recto camino del hombre, él pone su gloria en el
escriba.
6 Sea cual fuere su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no hagas nada en un
arrebato de violencia.
7 Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo, para ambos es un yerro la
injusticia.
8 La soberanía pasa de una nación a otra, por las injusticias, las violencias y
el dinero.
9 ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡si ya en vida es su
vientre podredumbre!
10 La larga enfermedad deja perplejo al médico, y el que hoy es rey fenecerá
mañana.
11 Y cuando un hombre muere, recibe como herencia reptiles, fieras y gusanos.
12 El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su
Hacedor se apartó su corazón.
13 Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él vierte
abominación. Por eso les dio el Señor asombrosos castigos, y les abatió hasta
aniquilarlos.
14 Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los
mansos.
15 Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los
humildes.
16 Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor, y las destruyó hasta los
cimientos de la tierra.
17 Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró de la tierra su recuerdo.
18 No se ha hecho para los hombres el orgullo, ni el furor de la ira para los
nacidos de mujer.
19 ¿Qué raza es honorable? La del hombre. ¿Qué raza es honorable? Los que temen
al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La del hombre. ¿Qué raza es despreciable?
Los que violan sus mandatos.
20 En medio de sus hermanos es honorable el jefe, y los que temen al Señor, a
los ojos de él.
22 Sean ricos, llenos de gloria o pobres, su orgullo es el temor del Señor.
23 No es justo despreciar al pobre inteligente, ni procede glorificar al
pecador.
24 Grande, juez y poderoso reciben honores, mas no hay mayor entre ellos que el
que teme al Señor.
25 Al siervo sabio los hombres libres sirven, y el hombre de saber no lo
critica.
26 No te hagas el sabio cuando cumples tu obra, no te gloríes en el momento de
tu aprieto.
27 Más vale el que trabaja y le sobra de todo que el que anda gloriándose y
carece de pan.
28 Hijo, gloríate con moderación, y estímate en lo que vales.
29 Al que peca contra sí mismo, ¿quién le justificará? ¿quién apreciará al que
desprecia su vida?
30 El pobre es honrado por su saber, y el rico lo es por su riqueza.
31 Quien es estimado en la pobreza, ¡cuánto más en la riqueza! quien es
despreciado en la riqueza, ¡cuánto más en la pobreza!
Eclesiástico 11
1 La sabiduría del humilde le hace erguir la cabeza, y le da asiento entre los
grandes.
2 No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de nadie por su
aspecto.
3 Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella elabora es lo más
dulce.
4 No te gloríes del manto que te envuelve, el día de la gloria no te engrías;
pues admirables son las obras del Señor, pero están ocultas a los hombres.
5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso la diadema.
6 Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados a otras
manos.
7 Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego tu
reproche.
8 Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro.
9 Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los pecadores no
te mezcles.
10 Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas no saldrás bien
parado; aunque los persigas no los alcanzarás ni podrás escapar aunque quieras
huir.
11 Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más, más tarde llega.
12 Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes y sobrado de
pobreza, mas los ojos del Señor le miran para bien, él le recobra de su
humillación.
13 Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
17 El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia les lleva por
buen camino para siempre.
18 Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y esta es la parte de
su recompensa:
19 cuando dice: "Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis bienes", no sabe
qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros.
20 Manténte en tu quehacer y conságrate a él, en tu tarea envejece.
21 No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor y en tu esfuerzo
persevera. Que es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de golpe al
indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa del piadoso, y en un instante hace
florecer su bendición.
23 No digas: "¿De qué he menester? o ¿qué bienes me vendrán todavía?"
24 No digas: "Tengo bastante con ellos, ¿qué mal puede alcanzarme ahora?"
25 Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido de bienes.
26 Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su
proceder.
27 El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre se descubren
sus obras.
28 Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el
hombre.
29 No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del taimado.
30 Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso, como el espía
acecha tu caída.
31 Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas más limpias pone
mancha.
32 Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende lazos en busca
de sangre.
33 Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que te manche para
siempre.
34 Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden, te hará extraño a tu propia
familia.
Eclesiástico 12
1 Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor.
2 Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo.
3 No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la
limosna.
4 Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.
5 Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que
no llegue con ello a dominarte. Pues un mal duplicado encontrarías por todos los
bienes que le hubieres hecho.
6 Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará venganza.
7 Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides.
8 No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad
el enemigo.
9 Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad,
hasta el amigo se aleja.
10 No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad.
11 Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de
él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el
fin su roña.
12 No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No
le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas
mis palabras, y te pese al recordar mis consejos.
13 ¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que
se acercan a las fieras?
14 Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados.
15 Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará.
16 En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a la
fosa. En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto de
tu sangre.
17 Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo
ayudarte te agarrará el talón.
18 Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara.
Eclesiástico 13
1 El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como
él.
2 No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas.
¿Por qué juntar cántaro con caldero? Este le chocará y aquél se romperá.
3 El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de
excusarse.
4 Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará.
5 Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él.
6 ¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas;
buenas palabras te dará y dirá: "¿Qué te hace falta?"
7 Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para
terminar se burlará de ti. Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la
cabeza ante ti.
8 Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido.
9 Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará.
10 No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos,
para no pasar inadvertido.
11 No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas
palabras. Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato,
te examinará.
12 Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni
cadenas.
13 Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina.
15 Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo.
16 Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre.
17 ¿Cómo podrá convivir lobo con cordero? Así el pecador con el piadoso.
18 ¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el
indigente?
19 Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de
los ricos.
20 Abominación para el orgulloso es la humildad, así para el rico es abominación
el pobre.
21 El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos
le rechazan.
22 Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le
justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y
no se le hace caso.
23 Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes. Habla
el pobre y dicen: "¿Quién es éste?" y si se equivoca, se le echa por tierra.
24 Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al decir del
impío.
25 El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien como hacia el mal.
26 Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención de proverbios
es penoso ejercicio.
Eclesiástico 14
1 Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la
tristeza del pecado.
2 Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su
esperanza.
3 Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso, ¿de qué
sirve el dinero?
4 Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona, con sus bienes se
regalarán otros.
5 El que es malo para sí, ¿para quién será bueno? No logrará contento en medio de
sus tesoros.
6 Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga de su maldad.
7 Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su
maldad.
8 Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a los demás.
9 El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma.
10 El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su propia mesa.
11 Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta dignamente tus
ofrendas al Señor.
12 Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del seol no se te ha
revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios dale con largueza.
14 No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la posesión de un deseo
legítimo.
15 ¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el de tus fatigas, para que a
suertes se reparta?
16 Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar buena vida.
17 Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir.
18 Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan, así
la generación de carne y sangre: una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella.
20 Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia
reflexiona,
21 que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.
22 Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al
acecho.
23 Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.
24 Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.
25 Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.
26 Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.
27 Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.
Eclesiástico 15
1 Así hace el que teme al Señor, el que abraza la Ley logra sabiduría.
2 Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen.
3 Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.
4 Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido.
5 Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la
boca.
6 Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe.
7 Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca la verán.
8 Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de ella.
9 No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del Señor.
10 Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Señor la guía por buen
camino.
11 No digas: "Por el Señor me he apartado", que lo que él detesta, no lo hace.
12 No digas: "El me ha extraviado", pues él no ha menester del pecador.
13 Toda abominación odia el Señor, tampoco la aman los que le temen a él.
14 El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio
albedrío.
15 Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su
beneplácito.
16 El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano.
17 Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le
dará.
18 Que grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder, todo lo ve.
19 Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce todas las obras del hombre.
20 A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de pecar.
Eclesiástico 16
1 No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos.
2 Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor
del Señor.
3 No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más
vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.
4 Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley
quedará despoblada.
5 Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se
inflama la Cólera.
7 No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza.
8 No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo.
9 No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus
pecados.
10 Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza
de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara
impune. Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como pródigo
en ira.
12 Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al
hombre.
13 No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del
piadoso.
14 Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras.
17 No digas: "Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de
mí? Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa
creación?"
18 Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán
sacudidos a la hora de su visita.
19 A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de
espanto.
20 Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién
repara?
21 Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en
secreto.
22 "Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la
alianza está lejos!"
23 Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa
necedades.
24 Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras.
25 Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber.
26 Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les
asignó su puesto.
27 Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus
edades. Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea.
28 Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.
29 Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó.
30 De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.
Eclesiástico 17
1 De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
2 Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de
la tierra.
3 De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.
4 Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
6 Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.
7 De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.
8 Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras.
10 Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.
11 Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.
12 Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron
sus oídos.
14 Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual le dio órdenes
respecto de su prójimo.
15 Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.
17 A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel.
19 Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre
sus caminos.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda
como la pupila de sus ojos.
23 Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que
perdieron la esperanza.
25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los
obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la
abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?
28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive
y goza de salud quien alaba al Señor.
29 ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se
convierten!
30 Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo
de hombre.
31 ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece. Mas la carne y la
sangre sólo el mal conciben.
32 Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son
los hombres.
Eclesiástico 18
1 El que vive eternamente lo creó todo por igual,
2 sólo el Señor será llamado justo.
4 A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus
maravillas?
5 El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar sus
misericordias?
6 Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas
del Señor.
7 Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda
perplejo.
8 ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal?
9 El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.
10 Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente
a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su
misericordia.
12 El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
13 La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericordia del
Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver,
como un pastor, a su rebaño.
14 Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus
juicios.
15 Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes
palabras tristes.
16 ¿No aplaca el rocío el viento ardiente? Así vale más la palabra que el regalo.
17 ¿No ves que la palabra es más que un buen presente? Pues el hombre dadivoso
une los dos.
18 El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.
19 Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo.
20 Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás
perdón.
21 Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento.
22 Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la
muerte para justificarte.
23 Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al Señor.
24 Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando
Dios vuelva su rostro.
25 En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria
en días de riqueza.
26 De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del Señor.
27 El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con
cuidado.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su
parabién.
29 Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios
acertados.
30 No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.
31 Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos.
32 No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella.
33 No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu
bolsa.
Eclesiástico 19
1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas,
poco a poco caerá.
2 Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún
más temerario.
3 De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida.
4 Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se
hace daño.
5 El que se regodea en el mal será condenado,
6 el que odia la verborrea escapará al mal.
7 No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.
8 Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le
descubras.
9 Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te
detestaría.
10 ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás!
11 Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer
que da a luz.
12 Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio.
13 Interroga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para
que no reincida.
14 Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho, para
que no repita.
15 Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se
dice.
16 A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua?
17 Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del Altísimo.
20 Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley.
22 Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los
pecadores la prudencia.
23 Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de
sabiduría.
24 Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia
y traspasar la ley.
25 Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho
usa de argucias.
26 Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de
dolo:
27 tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará
la delantera.
28 Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se
dará a hacer el mal.
29 Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al
pensador.
30 El atuendo del hombre, la risa de
sus dientes, su caminar revelan lo que es.
Eclesiástico 20
1 Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
2 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
3 El que se acusa de su falta evita la pena.
4 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia
con violencia.
5 Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
6 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su
hora.
7 El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta
el momento.
8 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se
hace odioso.
9 Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en
postración.
10 Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble.
11 Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación,
levanta la cabeza.
12 Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más
caro.
13 Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se
malgastan.
14 El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son
muchos;
15 da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y
mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
16 Dice el necio: "No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios;
17 los que comen mi pan tienen lengua insolente." ¡Cuántos con frecuencia se
ríen de él!
18 Mejor es resbalar en empedrado que resbalar con la lengua, así la caída de
los malos llega de repente.
19 Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
20 De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora.
21 Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá
remordimiento.
22 Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se
pierde.
23 Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un
enemigo.
24 Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida.
25 Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos
heredarán la perdición.
26 El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar.
27 Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes
agrada.
28 El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los
grandes expía la injusticia.
29 Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan
los reproches.
30 Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
31 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
Eclesiástico 21
1 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados
anteriores.
2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes
de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del
orgulloso.
5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no
se deja esperar.
6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor
se convierte en su corazón.
7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los
deslices.
8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su
tumba.
9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.
10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa
del seol.
11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la
sabiduría.
12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que
llenan de amargura.
13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de
vida.
14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún
conocimiento.
15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la
oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del
inteligente se halla gracia.
17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de
corazón.
18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto,
palabras incoherentes.
19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su
mano derecha.
20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si
sonríe.
21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo
derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta
con modestia.
23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda
afuera.
24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al
sensato.
25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de
los prudentes se pesan en balanza.
26 En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su
boca.
27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.
Eclesiástico 22
1 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su
deshonra.
2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.
3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para
su confusión.
4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la
tristeza de su progenitor.
5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es
despreciada.
6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre
sabiduría.
9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño
pesado.
10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: "¿Qué
estás diciendo?"
11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó
la inteligencia. Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida
del necio es peor que la muerte.
12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los
días de su vida.
13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de
camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te
manche. Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos.
14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino "necio"?
15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre
tonto.
16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así
un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica.
17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared
raspada.
18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio,
falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.
19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre
el sentimiento.
20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe
la amistad.
21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver;
22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe
reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe
traidor, que ante esto se marcha todo amigo.
23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad,
con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando
herede con él lo compartas.
24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la
sangre.
25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé;
26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él.
27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que
no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?
Eclesiástico 23
1 Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios,
no permitas que por ellos caiga.
2 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la disciplina de
la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis
pecados?
3 No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante
mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo.
4 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos,
5 aparta de mí la pasión.
6 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al
deseo impúdico.
7 La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el
lazo.
8 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por
ellos.
9 Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo.
10 Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes,
así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado.
11 Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el
látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento,
doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se
llenará de adversidades.
12 Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de
Jacob! Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan.
13 A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de pecado.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los
grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues
a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento.
15 El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su
existencia.
16 Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira:
17 El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el
hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase;
para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto.
18 El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: "¿Quién me ve?; la
oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?;
el Altísimo no se acordará de mis pecados",
19 lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son
diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los
hombres y penetran los rincones más ocultos.
20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son
después de acabadas.
21 En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos lo
esperaba.
22 Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un
heredero.
23 Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su
marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos.
24 Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación.
25 Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos.
26 Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará.
27 Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada
más dulce que atender a los mandatos del Señor.
Eclesiástico 24
1 La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría.
3 "Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
4 Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
5 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.
6 Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio.
7 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.
8 Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi
tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel."
9 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.
10 En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión
me he afirmado,
11 en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13 Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón.
14 Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como
gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado.
15 Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he
dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la
Tienda.
16 Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de
gracia.
17 Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y
riqueza.
18 Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
19 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de
miel.
20 Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten
todavía sed.
21 Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no
llegan a pecar."
22 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos
prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob;
23 Ley que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos
nuevos;
24 la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de
cosecha;
25 la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia.
26 El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha
descubierto aún.
27 Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran
abismo.
28 Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale,
29 y dije: "Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar."Y que aquí que mi canal
se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar.
30 Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a
conocer.
31 Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de
siglos.
32 Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la
buscan.
Eclesiástico 25
1 Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres:
concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien
avenidos.
2 Mas tres clases de gente odia mi alma, y su vida de indignación me llena:
pobre altanero, rico mentiroso, y viejo adúltero, falto de inteligencia.
3 Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a encontrar en tu vejez?
4 ¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos el tener consejo!
5 ¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos, la reflexión y el consejo en los
ilustres!
6 Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del
Señor.
7 Nueve cosas que imagino tengo por felices en mi corazón, y una décima la diré
con mi lengua: el hombre que recibe de sus hijos contento, que ve, en vida, la
caída de sus enemigos.
8 Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y un asno, quien
no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno de él;
9 feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos que
escuchan.
10 ¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien teme
al Señor.
11 El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién es
comparable?
13 ¡Cualquier herida, pero no herida del corazón! ¡cualquier maldad, pero no
maldad de mujer!
14 ¡Cualquier desgracia, pero no desgracia de parte de adversarios! ¡cualquier
venganza, pero no venganza de enemigos!
15 No hay veneno como veneno de serpiente, ni furia como furia de enemigo.
16 Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala.
17 La maldad de la mujer desfigura su semblante, oscurece su rostro como un oso.
18 En medio de sus vecinos se sienta su marido, y sin poder contenerse suspira
amargamente.
19 Toda malicia es poca junto a la malicia de mujer, ¡que la suerte del pecador
caiga sobre ella!
20 Cuesta arenosa bajo los pies de un viejo, así es la mujer habladora para un
marido pacífico.
21 No te dejes llevar por belleza de mujer, por mujer no te apasiones.
22 Blanco de ira, de deshonra y gran vergüenza, eso es la mujer que mantiene a
su marido.
23 Corazón abatido, rostro sombrío, herida del corazón eso es la mujer mala.
Manos caídas y rodillas paralizadas, eso es la que no hace feliz a su marido.
24 Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos.
25 No des salida al agua, ni a mujer mala libertad de hablar.
26 Si no camina como marca tu mano, de tu carne córtala.
Eclesiástico 26
1 Feliz el marido de mujer buena, el número de sus días se duplicará.
2 Mujer varonil da contento a su marido, que acaba en paz la suma de sus años.
3 Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor:
4 sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre su semblante.
5 Tres cosas hay que teme mi corazón, y una cuarta me espanta: desunión de
ciudad, motín de plebe, y falsa acusación: todo ello más penoso que la muerte;
6 pero dolor de corazón y duelo es una mujer celosa de otra, látigo de lengua
que con todos se enzarza.
7 Yugo mal sujeto es la mujer mala, tratar de dominarla es como agarrar un
escorpión.
8 Blanco de gran ira es la mujer bebedora, no podrá ocultar su ignominia.
9 La lujuria de la mujer se ve en la procacidad de sus ojos, en sus párpados se
reconoce.
10 Sobre hija desenvuelta refuerza la guardia, no sea que, si ve descuido, se
aproveche.
11 Guárdate de ir tras ojos descarados, no te extrañes si te llevan al mal.
12 Cual caminante sediento abre ella la boca, y de toda agua que se topa bebe;
ante toda clavija de tienda, impúdica, se sienta, y a toda flecha abre su
aljaba.
13 La gracia de la mujer recrea a su marido, y su ciencia reconforta sus huesos.
14 Un don del Señor la mujer silenciosa, no tiene precio la bien educada.
15 Gracia de gracias la mujer pudorosa, no hay medida para pesar a la dueña de
sí misma.
16 Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en una
casa en orden.
17 Lámpara que brilla en sagrado candelero es la hermosura de un rostro sobre un
cuerpo esbelto.
18 Columnas de oro sobre basas de plata, las bellas pierras sobre talones
firmes.
28 Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce mal humor: el
guerrero que desfallece de indigencia, los inteligentes cuando son
menospreciados, y el que de la justicia al pecado reincide: el Señor le destina
a la espada.
29 Difícilmente se libra de falta el negociante, el comerciante no quedará
limpio de pecado.
Eclesiástico 27
1 Por amor a la ganancia han pecado muchos, el que trata de enriquecerse desvía
la mirada.
2 Entre dos piedras juntas se planta una estaca, y entre venta y compra se
introduce el pecado.
3 Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá derruida su casa.
4 Cuando la criba se sacude, quedan los desechos; así en su reflexión se ven las
vilezas del hombre.
5 El horno prueba las vasijas de alfarero, la prueba del hombre está en su
razonamiento.
6 El fruto manifiesta el cultivo del árbol; así la palabra, el del pensamiento
del corazón humano.
7 Antes que se pronuncie no elogies a nadie, que esa es la prueba de los
hombres.
8 Si persigues la justicia, la alcanzarás, y la revestirás como túnica de
gloria.
9 Los pájaros van a posarse donde sus semejantes, la verdad vuelve a quienes la
practican.
10 El león acecha a su presa, así el pecado a los que practican la injusticia.
11 La conversación del piadoso es siempre sabiduría, mas el insensato cambia
como la luna.
12 En medio de imbéciles aguarda tu momento, entre los que piensan demórate.
13 La conversación de los necios es algo irritante, su risa estalla en la
molicie del pecado.
14 El hablar del jurador eriza los cabellos, ante sus disputas se tapan los
oídos.
15 Disputa de orgullosos trae efusión de sangre, sus injurias son penosas de
oír.
16 Quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará jamás amigo
íntimo.
17 Ama a tu amigo y confíate a él, mas si revelas sus secretos, deja de ir tras
él;
18 porque como el que mata elimina a su víctima, así has destruido la amistad de
tu compañero.
19 Como a pájaro que soltaste de tu mano, así has perdido a tu compañero y no lo
recobrarás.
20 No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela de la red.
21 Que la herida puede ser vendada, y para la injuria hay reconciliación, pero
el que reveló el secreto, perdió toda esperanza.
22 Quien guiña el ojo, anda urdiendo el mal, nadie podrá apartarle de él.
23 Ante tus ojos pone dulce su boca, y por tus palabras muestra admiración; mas
después cambia de lenguaje, y con tus palabras anda dando escándalo.
24 Muchas cosas detesto, mas nada como a éste, y también el Señor le detesta.
25 Quien tira una piedra al aire, sobre su propia cabeza la tira, el golpe a
traición devuelve heridas.
26 Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una red, en ella quedará
preso.
27 Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí sin saber de dónde le viene.
28 Escarnio y ultraje son cosa de orgulloso, mas la venganza como león le
acecha.
29 Caerán en la red los que se alegran de la caída de los piadosos, el dolor los
consumirá antes de su muerte.
30 Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad del pecador.
Eclesiástico 28
1 El que se venga, sufrirá venganza del Señor, que cuenta exacta llevará de sus
pecados.
2 Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados
tus pecados.
3 Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación?
4 De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios pecados!
5 El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién obtendrá el perdón de sus
pecados?
6 Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar, recuerda la corrupción y la
muerte, y sé fiel a los mandamientos.
7 Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la
alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
8 Absténte de disputas y evitarás el pecado, porque el apasionado atiza las
disputas.
9 El pecador enzarza a los amigos, entre los que están en paz siembra discordia.
10 Según sea la leña, así arde el fuego, según su violencia, arde la disputa;
según la fuerza del hombre es su furor y conforme a su riqueza sube su ira.
11 Riña súbita prende fuego, disputa precipitada vierte sangre.
12 Si soplas una chispa, prenderá, si la escupes, se apagará, y ambas cosas
salen de tu boca.
13 Al soplón de lengua doble, maldícele, que ha perdido a muchos que vivían en
paz.
14 A muchos sacudió la lengua triple, los dispersó de nación en nación; arrasó
ciudades fuertes y derruyó casas de magnates.
15 La lengua triple repudió a mujeres varoniles, las privó del fruto de sus
trabajos.
16 El que la atiende no encontrará reposo, ni plantará su tienda en paz.
17 El golpe del látigo produce cardenales, el golpe de la lengua quebranta los
huesos.
18 Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los caídos por la
lengua.
19 Feliz el que de ella se resguarda, el que no pasa a través de su furor, el
que su yugo no ha cargado, ni ha sido atado con sus coyundas.
20 Porque su yugo es yugo de hierro, y coyundas de bronce sus coyundas.
21 Muerte funesta la muerte que ella da, ¡el seol es preferible a ella!
22 Mas no tiene poder sobre los piadosos, en su llama no se quemarán.
23 Los que abandonan al Señor caerán en ella, en ellos arderá y no se
apagará. Como un león se lanzará contra ellos, como una pantera los desgarrará.
24 Mira, cerca tu hacienda con espinos, encierra bien tu plata y tu oro.
25 A tus palabras pon balanza y peso, a tu boca pon puerta y cerrojo.
26 Guárdate bien de resbalar por ella, no sea que caigas ante el que te acecha.
Eclesiástico 29
1 Quien hace misericordia, presta al prójimo, quien le apoya con su mano, guarda
los mandamientos.
2 Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu parte restituye a
tiempo al prójimo.
3 Mantén tu palabra y ten confianza en él, y en toda ocasión encontrarás lo que
necesitas.
4 Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que les han socorrido
causan sinsabores.
5 Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante su dinero humilla la
voz; pero al tiempo de la restitución da largas, responde con palabras
negligentes y echa la culpa a las circunstancias.
6 Si puede, el otro recibirá apenas la mitad, y aun lo tendrá como una ganga. Si
no, se quedará sin su dinero, y se habrá ganado sin necesidad un enemigo, que le
devolverá maldiciones e injurias y le dará, en vez de gloria, vilipendio.
7 Muchos, sin malicia, vuelven las espaldas, pues temen ser despojados sin
necesidad.
8 Pero con el humilde muéstrate paciente, y a tu limosna no des largas.
9 En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le
despidas vacío.
10 Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y
lo pierdas.
11 Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo, y te dará provecho más
que el oro.
12 Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará de todo mal.
13 Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá por ti.
14 El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido la vergüenza, lo
deja abandonado.
15 No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto por ti.
16 El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona en su
corazón al que le ha salvado.
17 La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió como ola del mar.
18 Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando por naciones
extrañas.
19 Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en juicio.
0 Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de no caer tú mismo.
21 Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.
22 Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de
extraños.
23 En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás reproches de tu
huésped.
24 Triste vida andar de casa en casa: donde te hospedes no podrás abrir la boca.
25 Hospedarás y darás de beber a desagradecidos, y encima tendrás que oír cosas
amargas:
26 "Pasa, huésped, adereza la mesa, si tienes algo a mano, dame de comer."
27 - "Vete, huésped, cede el puesto a uno más digno, viene a hospedarse mi
hermano, necesito la casa."
28 Duro es para un hombre de sentimiento tal desprecio de la casa, tal insulto
propio para un deudor.
Eclesiástico 30
1 El que ama a su hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en su futuro.
2 El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se
gloriará.
3 El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se
sentirá gozoso.
4 Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre
igual que él.
5 En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.
6 Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus
favores.
7 El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus
entrañas.
8 Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino.
9 Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él, y te traerá pesares.
10 No rías con él, para no llorar y acabar rechinando de dientes.
11 No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores.
12 Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando es niño, no
sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma.
13 Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza.
14 Vale más pobre sano y fuerte de constitución que rico lleno de achaques en su
cuerpo.
15 Salud y buena constitución valen más que todo el oro, cuerpo vigoroso más que
inmensa fortuna.
16 Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor que la
alegría del corazón.
17 Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que enfermedad
permanente.
18 Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de alimentos
puestas sobre una tumba.
19 ¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo? ¡ni lo comerá ni lo olerá! Así
aquel a quien persigue el Señor,
20 que mira con sus ojos y gime. Es como un eunuco que oprime a una virgen y gime.
21 No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus
cavilaciones.
22 La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón,
prolongación de sus días.
23 Engaña tu alma y consuela tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que la
tristeza perdió a muchos, y no hay en ella utilidad.
24 Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes
de tiempo.
25 Un corazón radiante viene bien en las comidas, se preocupa de lo que come.
Eclesiástico 31
1 El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae
ahuyentan el sueño.
2 Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el sueño.
3 Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus
placeres.
4 Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba en la
indigencia.
5 El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se
extraviará en él.
6 Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante.
7 Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato
queda preso en él.
8 Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue.
9 ¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas en su pueblo.
10 ¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? será para él motivo de
gloria. ¿Quién pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo?
11 Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará de sus bondades.
12 ¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas:
"¡Qué de cosas hay aquí!"
13 Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que el
ojo? por eso, por cualquier cosa llora.
14 Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato
al tiempo que él.
15 Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión.
16 Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón,
para no hacerte odioso.
17 Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás tropiezo.
18 Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que
ellos.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no
resuella.
20 A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de
sí. Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable.
21 Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás
tranquilo.
22 Óyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras. En todo lo
que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna.
23 Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su
munificencia es firme.
24 Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad
es minucioso.
25 Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino.
26 El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa
de orgullosos.
27 Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la
vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres?
28 Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con
medida.
29 Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío.
30 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la
fuerza y provoca las heridas.
31 En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está contento,
palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.
Eclesiástico 32
1 ¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de
ellos; atiéndeles, y después te sientas.
2 Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te
alegres, y por tu acierto recibas la corona.
3 Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la
música.
4 Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo.
5 Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un
banquete.
6 Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso.
7 Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
8 Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo
calla.
9 Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
10 Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.
11 Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas
el remolón.
12 Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras
insolentes.
13 Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su
favor.
15 El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
16 Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus buenas acciones
como luz.
17 El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
18 El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se
encogen de miedo.
19 Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
20 Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
21 No te confíes en camino inexplorado,
22 y de tus hijos guárdate.
23 En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los
mandamientos.
24 El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su
confianza en el Señor no sufre daño.
Eclesiástico 33
1 Al que teme al Señor ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá
librado.
2 El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en
borrasca.
3 El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de
fe como un oráculo.
4 Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
5 Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su
razonamiento.
6 Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
7 ¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene
del sol?
8 En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y
fiestas.
9 A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
10 Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
11 Con su gran sabiduría los diferenció el Señor, e hizo distintos sus caminos.
12 A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros
los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
13 Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su
voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su
juicio.
14 Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida. Así frente al
piadoso, el pecador.
15 Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra.
16 También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los
viñadores.
17 Por la bendición del Señor me he adelantado, y como viñador he llenado el
lagar.
18 Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la
instrucción.
19 Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.
20 A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya. No des a
otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.
21 Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
22 Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos
de tus hijos.
23 En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
24 Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu
herencia.
25 Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
26 Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y
buscará la libertad.
27 Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
28 Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad.
29 Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
30 Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
31 Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
32 Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de
ti mismo.
33 Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?
Eclesiástico 34
1 Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a
los insensatos.
2 Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños.
3 Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de rostro.
4 De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad puede
salir?
5 Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón de
mujer en parto.
6 A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón a
estas cosas.
7 Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban.
8 Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección.
9 Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se
expresa con inteligencia.
10 Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran
destreza.
11 Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras
es mi inteligencia.
12 Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé gracias a todo esto.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque su esperanza está puesta
en aquel que los salva.
14 Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida, porque él es su
esperanza.
15 Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién se sostiene? ¿cuál es su
apoyo?
16 Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección, probado apoyo,
abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el ardor del mediodía, guardia
contra tropiezos, auxilio contra caídas,
17 que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia
los presentes de los sin ley.
19 No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos, ni por el cúmulo de
víctimas perdona los pecados.
20 Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima a costa de los
bienes de los humildes.
21 Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es un hombre
sanguinario.
22 Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte sangre quien quita el
jornal al jornalero.
23 Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello más que fatigas?
24 Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo?
25 Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar, ¿qué ha
ganado con su baño de purificación?
26 Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra vez a hacer lo
mismo; su oración, ¿quién la escuchará? ¿de qué le ha servido el humillarse?
Eclesiástico 35
1 Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer
sacrificios de comunión.
2 Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer
sacrificios de alabanza.
3 Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse de
la injusticia.
4 No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues todo esto es lo que
prescribe el mandamiento.
5 La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo.
6 El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará.
7 Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus
manos.
8 En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos.
9 Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus
medios.
10 Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más.
11 No trates de corromperle con presentes, porque no los acepta, no te apoyes en
sacrificio injusto.
12 Porque el Señor es juez, y no cuenta para él la gloria de nadie.
13 No hace acepción de personas contra el pobre, y la plegaria del agraviado
escucha.
14 No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda, cuando derrama su lamento.
15 Las lágrimas de la viuda, ¿no bajan por su mejilla, y su clamor contra el que
las provocó?
16 Quien sirve de buena gana, es aceptado, su plegaria sube hasta las nubes.
17 La oración del humilde las nubes atraviesa, hasta que no llega a su término
no se consuela él.
18 Y no desiste hasta que vuelve los ojos el Altísimo, hace justicia a los
justos y ejecuta el juicio.
19 Y el Señor no se tardará, ni tendrá con éstos más paciencia,
20 hasta no haber machacado los lomos de los sin entrañas, y haber tomado
venganza de las naciones,
21 haber extirpado el tropel de los soberbios, y quebrado el cetro de los
injustos,
22 hasta no haber pagado a cada cual según sus actos, las obras de los hombres
según sus intenciones,
23 haber hecho justicia a su pueblo, y haberles dado contento con su
misericordia.
24 Grata es la misericordia en tiempo de tribulación, como nubes de lluvia en
tiempo de sequía.
Eclesiástico 36
1 Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira y siembra tu
temor sobre todas las naciones.
2 Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan tu señorío.
3 Como ante ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante nosotros
muéstrate grande con ellas.
4 Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti,
Señor.
5 Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo
derecho.
6 Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila al
enemigo.
7 Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se publiquen tus grandezas.
8 Que el fuego de la ira devore al que se escape, y los que hacen daño a tu
pueblo hallen la perdición.
9 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "Nadie más que nosotros."
10 Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio.
11 Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien
igualaste con el primogénito.
12 Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar de tu reposo.
13 Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario.
14 Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías dichas en tu
nombre.
15 Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden
acreditados.
16 Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre
tu pueblo.
17 Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
18 Todo alimento traga el vientre, pero unos alimentos son mejores que otros.
19 El paladar distingue por el gusto la carne de caza, así el corazón
inteligente las palabras mentirosas.
20 El corazón perverso da tristeza, pero el hombre de experiencia le da su
merecido.
21 A cualquier marido acepta la mujer, pero unas hijas son mejores que otras.
22 La belleza de la mujer recrea la mirada, y el hombre la desea más que ninguna
cosa.
23 Si en su lengua hay ternura y mansedumbre, su marido ya no es como los demás
hombres.
24 El que adquiere una mujer, adquiere el comienzo de la fortuna, una ayuda
semejante a él y columna de apoyo.
25 Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, gime un
hombre a la deriva.
26 ¿Quién se fiará del ladrón ágil que salta de ciudad en ciudad?
27 Así tampoco del hombre que no tiene nido y que se alberga donde la noche le
sorprende.
Eclesiástico 37
1 Todo amigo dice: "También yo soy tu amigo", pero hay amigo que lo es sólo de
nombre.
2 ¿No es para uno una mortal tristeza un compañero o amigo trocado en enemigo?
3 ¡Oh intención perversa! ¿de dónde saliste para cubrir la tierra de engaño?
4 El compañero disfruta en el contento del amigo, pero al tiempo de tribulación
se volverá contra él.
5 El compañero compadece al amigo por interés, y cuando llega el combate embraza
el escudo.
6 No te olvides de tu amigo en tu alma, ni pierdas su recuerdo cuando seas rico.
7 Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés.
8 Del consejero guarda tu alma, conoce primero qué necesita - porque en su
propio interés dará consejo -, no sea que eche sobre ti la suerte,
9 y te diga: "Bueno es tu camino", quedándose enfrente para ver qué te sucede.
10 No te aconsejes del que te mira con desprecio, y de los que te envidian
oculta tu consejo;
11 ni te aconsejes con mujer sobre su rival, con cobarde acerca la guerra, con
negociante respecto del comercio, con comprador sobre la venta, con envidioso
sobre la gratitud, con despiadado sobre la generosidad, con perezoso sobre
cualquier trabajo, con temporero sobre el término de una obra, con siervo ocioso
sobre un trabajo grande: no cuentes con éstos para ningún consejo.
12 Sino recurre siempre a un hombre piadoso, de quien sabes bien que guarda los
mandamientos, cuya alma es según tu alma, y que, si caes, sufrirá contigo.
13 Y mantén firme el consejo de tu corazón, que nadie es para ti más fiel que
él.
14 Pues el alma del hombre puede a veces advertir más que siete vigías sentados
en lo alto para vigilar.
15 Y por encima de todo esto suplica al Altísimo, para que enderece tu camino en
la verdad.
16 Principio de toda obra es la palabra, y antes de toda acción está el consejo.
17 Raíz de los pensamientos es el corazón, de él salen cuatro ramas:
18 bien y mal, vida y muerte, mas la que siempre los domina es la lengua.
19 Hay hombre diestro que adoctrina a muchos, y para sí mismo es un inútil.
20 Hay quien se hace el sabio en palabras y es aborrecido, y que acabará sin
tener qué comer.
21 Pues no se le dio la gracia que viene del Señor, porque estaba vacío de toda
sabiduría.
22 Hay quien para sí mismo es sabio, y los frutos de su inteligencia son, según
él, dignos de fe.
23 El varón sabio enseña a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son dignos
de fe.
24 El varón sabio es colmado de bendiciones, y le llaman feliz todos los que le
ven.
25 La vida del hombre tiene días contados, mas los días de Israel no tienen
número.
26 El sabio en su pueblo se gana la confianza, y su nombre vivirá por los
siglos.
27 Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y no se los des.
28 Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo.
29 No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida,
30 porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia acaba en
cólicos.
31 Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará su
vida.
Eclesiástico 38
1 Da al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le
creó el Señor.
2 Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.
3 La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.
4 El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña.
5 ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud?
6 El mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas.
7 Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace
mixturas.
8 Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la tierra.
9 Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te
curará.
10 Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.
11 Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus
medios.
12 Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte
de tu lado, pues de él has menester.
13 Hay momentos en que en su mano está la solución,
14 pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el
alivio y hacia la curación para salvar tu vida.
15 El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!
16 Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre cruelmente, entona la
lamentación; según el ceremonial entierra su cadáver y no seas negligente con su
sepultura.
17 Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según su
dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después, consuélate de la
tristeza.
18 Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón enerva las
fuerzas.
19 En la adversidad permanece también la tristeza, una vida de miseria va contra
el corazón.
20 No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin.
21 No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a ti
mismo.
22 "Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: a mí ayer, a ti te toca
hoy."
23 Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate de él, porque su
espíritu ha partido.
24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se
libera de negocios se hará sabio.
25 ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por
lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe
hablar más que de novillos?
26 Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras.
27 De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que graban
las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles; ponen
todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra.
28 También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro;
el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el
ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos;
pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle.
29 De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies,
preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número;
30 con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su
corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.
31 Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en
su tarea.
32 Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular
por ella.
33 Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la
asamblea. No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio.
34 No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen
máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los
trabajos de su oficio.
Eclesiástico 39
1 No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo. La sabiduría de
todos los antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios,
2 conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas
penetra,
3 busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas
insiste.
4 En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece; viaja por
tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y lo malo entre los
hombres.
5 Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Señor su Hacedor; suplica ante
el Altísimo, abre su boca en oración y por sus pecados suplica.
6 Si el gran Señor lo quiere, del espíritu de inteligencia será lleno. El mismo
derramará como lluvia las palabras de su sabiduría, y en la oración dará gracias
al Señor.
7 Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos hará
meditación.
8 Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de la alianza del Señor se
gloriará.
9 Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será olvidada. No desaparecerá su
recuerdo, su nombre vivirá de generación en generación.
10 Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio, lo publicará la asamblea.
11 Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando descanse, él le
bastará.
12 Aún voy a hablar después de meditar, que estoy colmado como la luna llena.
13 Escuchadme, hijos piadosos, y creced como rosa que brota junto a corrientes
de agua.
14 Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el lirio, exhalad
perfume, cantad un cantar, bendecid al Señor por todas sus obras.
15 Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares de
vuestros labios y con cítaras, decid así en acción de gracias:
16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor! todas sus órdenes se ejecutan a
su hora. No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, que todo se ha
de buscar a su tiempo.
17 A su orden el agua se detiene en una masa, a la palabra de su boca se forman
los depósitos de las aguas.
18 A una orden suya se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda estorbar su
salvación.
19 Las obras de toda carne están delante de él, y nada puede ocultarse a sus
ojos.
20 Su mirada abarca de eternidad a eternidad, y nada hay admirable para él.
21 No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, pues todo ha sido
creado con un fin.
22 Su bendición se ha desbordado como un río, como un diluvio ha inundado la
tierra.
23 De igual modo las naciones recibirán en herencia su ira, como cuando él
cambió las aguas en salinas.
24 Sus caminos rectos son para los santos, así como para los sin ley son piedras
de tropiezo.
25 Los bienes están desde el principio creados para los buenos, así como los
males para los pecadores.
26 De primera necesidad para la vida del hombre es el agua, el fuego, el hierro
y la sal, la flor de harina de trigo, la leche y la miel, el jugo de uva, el
aceite y el vestido.
27 Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en
males.
28 Hay vientos creados para el castigo, en su furor ha endurecido él sus
látigos; al tiempo de la consumación su fuerza expanden, y desahogan el furor
del que los hizo.
29 Fuego y granizo, hambre y muerte, para el castigo ha sido creado todo esto.
30 Y dientes de fieras, escorpiones, víboras y espada vengadora para la
perdición del impío.
31 Todos hallan contento en hacer su mandato, en la tierra están prontos para su
menester, y llegada la ocasión no traspasarán su orden.
32 Por eso desde el principio me reafirmé, medité y he puesto por escrito:
33 "Las obras del Señor son todas buenas, a su tiempo provee él a toda
necesidad.
34 No hay por qué decir: Esto es peor que aquello, porque todo a su tiempo es
aprobado.
35 Y ahora con todo el corazón y la boca cantad himnos y bendecid el nombre del
Señor."
Eclesiástico 40
1 Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre
los hijos de Adán, desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el
día del retorno a la madre de todo.
2 Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro, el día de la
muerte.
3 Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el que en tierra y
ceniza está humillado,
4 desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre de tela grosera,
sólo furor, envidia, turbación, inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y
discordia.
5 A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche altera el
conocimiento.
6 Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día de guardia, se ve turbado
por las visiones de su corazón, como el que ha huído ante el combate.
7 A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor.
8 Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores siete
veces más:
9 Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación, azote.
10 Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo el
diluvio.
11 Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua, en el mar
desemboca.
12 Todo don e injusticia serán aventados, más la fidelidad subsistirá por
siempre.
13 Las riquezas de los injustos se esfumarán como un torrente, como un gran
trueno que en tormenta estalla.
14 Cuando él abre las manos, se contenta, así los transgresores desaparecerán
por completo.
15 Los vástagos de los impíos no tienen muchas ramas, las raíces impuras sólo
hallan piedra áspera.
16 Caña que brota en toda agua o borde de río será arrancada antes que toda
hierba.
17 La caridad es como un paraíso de bendición, y la limosna permanece para
siempre.
18 La vida del que se basta a sí mismo y del obrero es dulce, pero más que ambos
el que encuentra un tesoro.
19 Los hijos y la fundación de una ciudad perpetúan el nombre, pero más que
ambas cosas es estimada la mujer intachable.
20 El vino y la música ponen contento el corazón, pero más que ambas cosas el
amor a la sabiduría.
21 La flauta y el salterio hacen el canto suave, pero más que ambas cosas la
lengua dulce.
22 Gracia y belleza el ojo anhela, pero más que ambas cosas el verdor del
sembrado.
23 Amigo y compañero se encuentran a su hora, pero más que ambos la mujer con el
marido.
24 Amigos y socorro para el tiempo de tribulación, pero más que ambos salva la
limosna.
25 Oro y plata hacen el paso firme, pero más que ambos se estima el consejo.
26 La riqueza y la fuerza realzan el corazón, pero más que las dos, el temor del
Señor. En el temor del Señor no existe mengua, con él no hay ya por qué buscar
ayuda.
27 El temor del Señor como un paraíso de bendición, protege él más que toda
gloria.
28 Hijo, no lleves una vida de mendicidad, que más vale morir que mendigar.
29 Hombre que mira a la mesa de otro no merece el nombre de vida su existencia.
Con comida ajena mancha su boca, pero el hombre instruido y educado de ello se
guardará.
30 En la boca del descarado la mendicidad resulta dulce, pero en su vientre es
un fuego que abrasa.
Eclesiástico 41
1 ¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre que vive en paz entre sus
bienes, para el varón desocupado a quien en todo le va bien, y todavía con
fuerzas para servirse el alimento!
2 ¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado y carente de
fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados, que se rebela y ha perdido la
paciencia!
3 No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin.
4 Esta sentencia viene del Señor sobre toda carne, ¿por qué desaprobar el agrado
del Altísimo? Ya se viva diez, cien, mil años, no se reprocha en el seol la
vida.
5 Hijos abominables son los hijos de los pecadores que viven en vecindad de
impíos.
6 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su linaje se
perpetúa el oprobio.
7 Al padre impío le reprochan sus hijos, porque por causa de él viven en
oprobio.
8 ¡Ay de vosotros, impíos, que la ley del Altísimo habéis abandonado!
9 Si nacéis, para la maldición nacéis, si morís, la maldición heredáis.
10 Todo cuanto viene de tierra, a tierra volverá, así irán los impíos de la
maldición a la ruina.
11 El duelo de los hombres se dirige a sus cuerpos, pero el nombre de los
pecadores, que no es bueno, se borrará.
12 Preocúpate de tu nombre, que eso te queda, más que mil grandes tesoros de
oro.
13 La vida buena tiene un límite de días, pero el buen nombre permanece para
siempre.
14 Conservad la instrucción en paz, hijos. Sabiduría escondida y tesoro
invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
15 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
16 Así pues, ruborizaos de lo que os voy a señalar, que no es bueno guardar toda
vergüenza, ni todo es apreciado fielmente por todos.
17 Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación, de la mentira, ante
el jefe y el poderoso;
18 del extravío, ante juez y el magistrado, de la iniquidad, ante la asamblea y
el pueblo;
19 de la injusticia, ante el compañero y el amigo, del robo, ante el lugar en
que resides;
20 y ante la verdad de Dios y la alianza: de clavar los codos en los panes,
21 de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los que saludan,
22 de mirar a mujer prostituta, de volver la cara a tu pariente,
23 de quitar la parte y el don de otro, de clavar los ojos en mujer casada,
24 de intimidades con la criada - ¡no te acerques a su lecho! -
25 de palabras injuriosas ante los amigos - después de dar no hagas reproches -
26 de repetir la palabra oída, de revelar las palabras secretas.
27 Serás entonces de verdad un hombre ruboroso, y ante todo el mundo hallarás
gracia.
Eclesiástico 42
1 Pero de lo que sigue no te avergüences, y no peques por tener acepción de
personas:
2 de la ley del Altísimo y de su alianza, del juicio que justifica a los impíos,
3 de contar con compañero de viaje, de dar la herencia a compañeros,
4 de la exactitud de balanzas y pesas, de obtener grandes y pequeñas ganancias,
5 de provecho en la venta a comerciantes, de la copiosa instrucción de los
hijos, de ensangrentar las costillas de un mal siervo.
6 Con mujer mala es bueno usar el sello, y, donde hay muchas manos, echa la
llave.
7 Lo que entregues, hazlo con cuenta y medida, el haber y el debe, sea todo por
escrito.
8 No te avergüences de enseñar al tonto y al necio, y al viejo acabado juzgado
como joven. Serás entonces de verdad educado, y estimado de todo viviente.
9 Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja el sueño la inquietud por
ella. En su juventud, miedo a que se le pase la edad, si está casada, a que sea
aborrecida.
10 Cuando virgen, no sea mancillada y en la casa paterna quede encinta. Cuando
casada, a que sea infiel, cohabitando, a que sea estéril.
11 Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te haga la
irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos en el pueblo, y ante
el vulgo espeso te avergüence.
12 De ningún hombre te quedes mirando la belleza, y entre mujeres no te sientes.
13 Porque de los vestidos sale la polilla, y de la mujer la malicia femenina.
14 Vale más maldad de hombre que bondad de mujer, la mujer cubre de vergüenza y
oprobio.
15 Voy a evocar las obras del Señor, lo que tengo visto contaré. Por las palabras
del Señor fueron hechas sus obras, y la creación está sometida a su voluntad.
16 El sol mira a todo iluminándolo, de la gloria del Señor está llena su obra.
17 No son capaces los Santos del Señor de contar todas sus maravillas, que
firmemente estableció el Señor omnipotente, para que en su gloria el universo
subsistiera.
18 El sondea el abismo y el corazón humano, y sus secretos cálculos penetra. Pues
el Altísimo todo saber conoce, y fija sus ojos en las señales de los tiempos.
19 Anuncia lo pasado y lo futuro, y descubre las huellas de las cosas secretas.
20 No se le escapa ningún pensamiento, ni una palabra se le oculta.
21 Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la
eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún
consejero necesita.
22 ¡Qué amables son todas sus obras!: como una centella hay que contemplarlas.
23 Todo esto vive y permanece eternamente, para cualquier menester todo obedece.
24 Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra, y nada ha hecho deficiente.
25 Cada cosa afirma la excelencia de la otra, ¿quién se hartará de contemplar su
gloria?
Eclesiástico 43
1 Orgullo de las alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo en su
espectáculo de gloria.
2 El sol apareciendo proclama a su salida: "¡Qué admirable la obra del
Altísimo!"
3 En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién puede resistir?
4 Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el sol que abrasa las
montañas; vapores ardientes despide, ciega los ojos con el brillo de sus rayos.
5 Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende su rápida carrera.
6 También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los tiempos, señal
eterna.
7 De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua, después del
plenilunio.
8 Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia, enseña del
ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo.
9 Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. Orden radiante en las
alturas del Señor.
10 Por las palabras del Señor están fijas según su orden. y no aflojan en su
puesto de guardia.
11 Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito en su esplendor!
12 Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo.
13 Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según su decreto.
14 Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros.
15 Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras de
granizo.
16 a su vista se conmueven los montes. A su voluntad sopla el viento del sur,
17 El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán del norte y los
ciclones.
18 Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como langosta que salta
al suelo. Admira el ojo la belleza de su blancura, y al verla caer se pasma el
corazón.
19 El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal, que al helarse se
queda como pinchos de espinas.
20 El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre el agua; sobre toda
masa de agua se posa, y el agua se reviste como de coraza.
21 Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor.
22 Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después del viento
ardiente, devuelve la alegría.
23 Según su designio domeña el abismo, y planta islas en él.
24 Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen nuestros oídos
nos maravillamos.
25 Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad de animales, especies de
monstruos marinos.
26 Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su
sitio.
27 Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos; broche de mis palabras: "El
lo es todo."
28 ¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que él es el Grande sobre todas sus
obras!
29 Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su poderío.
30 Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis, que siempre estará más
alto; y al ensalzarle redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca
acabaréis.
31 ¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién puede engrandecerle tal
como es?
32 Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras
hemos visto.
33 Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.
Eclesiástico 44
1 Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres según su
sucesión.
2 Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos.
3 Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío, consejeros
por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en sus profecías,
4 guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de la literatura
popular, - sabias palabras había en su instrucción -
5 inventores de melodías musicales, compositores de escritos poéticos,
6 hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas.
7 Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria fueron en sus
días.
8 Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de ellos con
elogio.
9 De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran existido,
pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos después de ellos.
10 Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado
en olvido.
11 Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad.
12 En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos.
13 Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones.
15 Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo publicará la asamblea.
16 Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las
generaciones.
17 Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la ira se hizo
reconciliación. Gracias a él tuvo un resto la tierra, cuando llegó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera ya aniquilada por
el diluvio toda carne.
19 Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le
igualara en gloria.
20 El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza. En su carne grabó
la alianza, y en la prueba fue hallado fiel.
21 Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones,
multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su
linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de
la tierra.
22 A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham.
23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo reposar en la cabeza
de Jacob. Le confirmó en sus bendiciones, y le otorgó su herencia. El dividió sus
partes y las repartió entre las doce tribus.
Eclesiástico 45
1 Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos,
amado por Dios y por los hombres, Moisés, cuya memoria está envuelta en
bendiciones.
2 Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció para temor de los
enemigos.
3 Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes;
le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria.
4 En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne.
5 Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine; cara a cara le dio los
mandamientos, la ley de vida y de saber, para enseñar a Jacob su alianza, y sus
decretos a Israel.
6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste, su hermano, de la tribu de Leví.
7 Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del pueblo. Le hizo
feliz con su espléndido ornamento, le ciño de gloriosa vestidura.
8 Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias de poder, calzones,
túnica y efod.
9 Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas todo en torno,
para que tintinearan al andar y resonaran bien por todo el Templo, como memorial
para los hijos de su pueblo;
10 y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra de bordador, y
pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de escarlata, obra de artista;
11 piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra de joyero,
para memorial por la escritura grabada, según el número de las tribus de Israel;
12 corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello de consagración,
prestigio de honor, obra magnífica, delicia de los ojos este adorno.
13 Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las vistió extranjero, sino
sólo sus hijos, sus vástagos por siempre.
14 Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día sin interrupción.
15 Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo santo. Fue ello para él alianza
eterna, y para su linaje cuanto dure el cielo, para presidir el culto, ejercer
el sacerdocio y bendecir a su pueblo en nombre del Señor.
16 Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda al Señor, el
incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación por el pueblo.
17 Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones legales, para
enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar a Israel en su ley.
18 Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron celos de él,
los hombres de Datán y de Abirón, la banda de Coré, llena de ira y de furor.
19 Lo vió el Señor y se irritó, y acabó con ellos en el ardor de su ira.Hizo
prodigios contra ellos, devorándolos por el fuego de su llama.
20 Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad, le otorgó las primicias,
sobre todo el pan a saciedad.
21 Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él le concedió a él y a su
linaje.
22 Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo parte
para él: que "Yo soy tu parte y tu heredad".
23 Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso del temor del
Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del pueblo por la energía de su alma
resuelta, y obtuvo así el perdón para Israel.
24 Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir el santuario y a su
pueblo, para que le tocara a él y a su linaje la dignidad del sumo sacerdocio
por los siglos.
25 Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá, herencia
real de hijo a hijo sólo, mientras la herencia de Aarón pasa a todo su linaje.
26 Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia, y
que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus
generaciones.
Eclesiástico 46
1 Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta;
él fue, de acuerdo con su nombre, grande para salvar a los elegidos del Señor,
para tomar venganza de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su
heredad.
2 ¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía la espada contra las
ciudades!
3 ¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que las batallas del Señor él las hacía!
4 ¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó a ser como dos?
5 El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos por todas partes le
estrechaban, y le atendió el Gran Señor lanzando piedras de granizo de terrible
violencia.
6 Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada aniquiló a los
adversarios, para que conocieran las naciones la fuerza de sus armas, porque era
frente al Señor la guerra de ellas.
7 Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien en los días de
Moisés, él y también Caleb, hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea,
cerrando al pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración de
la maldad.
8 Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser
introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel.
9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, le hizo subir a
lo alto de la tierra, que como herencia conservó su linaje,
10 para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar en seguimiento
del Señor.
11 También los jueces, cada cual según su nombre, ellos cuyo corazón no se
prostituyó, y que del Señor no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de
bendición,
12 reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en los hijos de
estos hombres ilustres!
13 Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó la realeza, y ungió a
los príncipes puestos sobre su pueblo.
14 Según la ley del Señor juzgó a la asamblea, y el Señor puso sus ojos en
Jacob.
15 Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos fue reconocido
fiel vidente.
16 Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos por todas partes le
estrechaban, ofreciendo un cordero lechal.
17 Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido hizo resonar su voz;
18 aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes de los filisteos.
19 Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante el Señor y su
ungido: "Bienes, ni siquiera sandalias, a nadie le he tomado", y nadie reclamó
nada de él.
20 Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno de
la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo.
Eclesiástico 47
1 Después de él surgió Natán para profetizar en los días de David.
2 Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así David de entre los
hijos de Israel.
3 Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos.
4 ¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, blandiendo en la
mano la piedra de la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat?
5 Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra dio vigor, para aniquilar a un
potente guerrero, y realzar el cuerno de su pueblo.
6 Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones del
Señor, ofreciéndole la diadema de gloria.
7 Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus
adversarios, para siempre quebrantó su cuerno.
8 En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo Altísimo en oráculo de
gloria. Con todo su corazón entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor.
9 Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura a los cantos.
10 Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades, cuando
ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena desde la aurora el
santuario.
11 El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su cuerno para siempre: le otorgó la
alianza real, un trono de gloria en Israel.
12 Después de él surgió un hijo sabio, que gracias a él vivió en holgura.
13 Reinó Salomón en días de paz, Dios le concedió reposo por doquier, para que
levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno.
14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río!
15 Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos.
16 Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado en medio de tu paz.
17 Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones te
admiraron los países.
18 En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como
estaño, como plomo multiplicaste plata.
19 Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo.
20 Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira
sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por tu locura,
21 hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím un reino apóstata.
22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan sus
palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien le
amó no extirpa. Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él.
23 Descansó Salomón con sus padres, y después de él dejó a uno de su linaje, lo
más loco del pueblo, falto de inteligencia, Roboam, que apartó de su cordura al
pueblo.
24 Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a Efraím
el camino del pecado. Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto que
expulsaron al pueblo de su tierra.
25 Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos el castigo.
Eclesiástico 48
1 Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha.
2 El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
3 Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres
veces.
4 ¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de ser
igual que tú?
5 Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del
Altísimo;
6 que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho;
7 oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo;
8 ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores;
9 en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos;
10 fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que
estallara, = para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, = y
restablecer las tribus de Jacob.
11 Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros
también viviremos sin duda.
12 Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto, Eliseo se llenó de su
espíritu. En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle nadie.
13 Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su
cuerpo.
14 Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus
obras.
15 Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron,
hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero.
16 Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de
ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados.
17 Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro
horadó la roca y construyó cisternas para el agua.
18 En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste
partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería.
19 Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en
parto.
20 Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. Y el Santo,
desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías.
21 Hirió el real de los asirios, y su Ángel los exterminó.
22 Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se mantuvo firme en los
caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno
de fe en sus visiones.
23 En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey.
24 Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los
afligidos de Sión.
25 Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que
sucedieran.
Eclesiástico 49
1 La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por arte de
perfumista. En toda boca es dulce como miel, como música en medio de un banquete.
2 El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la
iniquidad.
3 Enderezó su corazón hacia el Señor, en los días de los impíos reafirmó la
piedad.
4 Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas. Porque
abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.
5 Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña.
6 Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus
calles,
7 según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado
profeta desde el vientre de su madre, = para extirpar =, destruir = y perder = y
también = para construir y plantar =.
8 Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó en el carro de
Querubines,
9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que
seguían el camino derecho.
10 Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba. Porque
ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha,
12 así como Josué hijo de Josedec! Ellos en sus días construyeron la Casa y
levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.
13 También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las murallas en
ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas.
14 Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la
tierra.
15 Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su
pueblo; sus huesos fueron visitados.
16 Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura
viviente está Adán.
Eclesiástico 50
1 Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y
en sus días fortificó el santuario.
2 El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca
del Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de
ancho.
4 El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el
asedio.
5 ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!
6 Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
7 como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que
ilumina las nubes de gloria,
8 como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote
del Líbano en verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de
toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.
11 Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al
subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.
12 Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie
junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes
de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13 todos los hijos de
Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de
toda la asamblea de Israel.
14 Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del
Altísimo Todopoderoso,
15 alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo
derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.
16 Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas
de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del
Altísimo.
17 Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para
adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
18 Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba
una dulce melodía.
19 Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta
que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia.
20 Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de
Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de
pronunciar su nombre.
21 Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo.
22 Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes
cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según
su misericordia.
23 Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por
los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.
25 Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:
26 los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que
mora en Siquem.
27 Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libro Jesús, hijo de
Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales.
28 Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará
sabio.
29 Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz
del Señor.
Eclesiástico 51
1 Quiero darte gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi salvador, a tu nombre
doy gracias.
2 Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la
perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira;
frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado,
3 según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las
dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma,
de las muchas tribulaciones que he sufrido,
4 del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que yo no había
encendido,
5 de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura, de la palabra
mentirosa,
6 - calumnia de lengua injusta ante el rey. Cerca de la muerte estaba mi alma, mi
vida estaba junto al seol, abajo.
7 Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara, volví los ojos a un
apoyo humano y no había ninguno.
8 Entonces me acordé de tu misericordia, Señor, y de tu actuación desde la
eternidad, que tú levantas a los que en ti esperan, y los salvas de la mano de
enemigos.
9 Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.
10 Clamé al Señor, padre de mi Señor: "No me abandones en días de tribulación,
en la hora de los orgullosos, cuando no hay socorro. Alabaré tu nombre sin
cesar, te cantaré en acción de gracias."
11 Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición, y me
libraste del momento malo.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Señor.
13 Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la
sabiduría en mi oración,
14 a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré
buscando.
15 En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón. Mi pie avanzó en
derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas.
16 Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza.
17 Gracias a ella he hecho progresos, a quien me dio sabiduría daré gloria.
18 Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré
confundido.
19 Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he
tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella.
20 Hacia ella endurecí mi alma, y en la pureza la he encontrado. Logré con ella
un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.
21 Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado una buena
adquisición.
22 Me dio el Señor una lengua en recompensa, y con ella le alabaré.
23 Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.
24 ¿Por qué habéis de decir que estáis privados de ella, cuando vuestras almas
tienen tanta sed?
25 He abierto mi boca y he hablado: Adquiridla sin dinero;
26 someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción: está
ahí a vuestro alcance.
27 Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he
encontrado para mí.
28 Participad de la instrucción con una gran suma de dinero, que mucho oro
adquiriréis con ella.
29 Que vuestra alma se recree en la misericordia del Señor, no os avergoncéis de
su alabanza.
30 Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os dará a su tiempo
vuestra recompensa. Firma: Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.